MST - Movimiento Socialista de los Trabajadores Lunes 27 de Agosto, actualizado hace 4 hs.

Independiente, Temperley, River… Fútbol y abuso sexual infantil

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Con siete detenidos hasta ahora y cada vez más clubes implicados, la mancha se sigue extendiendo. ¿Cuáles son las razones de fondo de esta trama de prostitución de pibes? ¿Cómo combatirla?

Según Daniel Bertoni, ex delantero de Independiente y de la selección que ganó el Mundial ’78, “esto existió siempre, en la época nuestra también había rumores de estas cosas”. Bertoni no hablaba de una jugada secreta, de algún técnico corrupto ni de doping en el deporte, sino de la red de prostitución infantil que opera en las divisiones inferiores del fútbol argentino y que a la vez salpica como posibles consumidores a varios personajes conocidos.
Dicho sea de paso, la producción del programa de Mirtha Legrand no fue capaz de frenar las acusaciones sin pruebas lanzadas por una invitada.
Pero tan o más repudiable que la utilización de los chicos para ofrecerlos a clientes pedófilos es el amparo institucional a los responsables de la red de proxenetismo o explotación sexual.
En el caso de River Plate, la denuncia la hizo María Elena Leuzzi, titular de la asociación Avivi (Ayuda a las Víctimas de Violación), quien desde entonces fue amenazada varias veces. A su vez, la cirujana Andrea Pennessi que dio la información para esa denuncia trabajó siete años en el club: cuando empezó a indagar, un directivo le pidió que haga “la vista gorda”, y cuando informó al director del área de salud, la terminaron echando.

Objetos para (todo) negocio

Los pibes con algún talento para la redonda son reclutados en el interior o en zonas pobres del conurbano. Se los llevan al “semillero” de algún club, a entrenar y luego ver qué pasa. ¿Cómo no se van a ilusionar con ascender de división, con un futuro de goles, fama y plata? Entretanto viven en una pensión, lejos de sus familias, sin un mango y siempre soñando llegar a ser como “el Diego”…
La fiscal del caso Independiente fue clara: “Los pedófilos no conseguían acceder a los chicos que tenían poder adquisitivo más alto o un representante. Esos chicos enseguida los bloqueaban en whatsapp o las redes sociales. Pero los más pobres sí aceptaban. Les ofrecían un poco de plata, pagarles un viaje al interior para ver a sus padres, unos botines nuevos. Son chicos que no tienen manera de conseguir todo eso. Los citaban en algún departamento reservado para esto y abusaban de ellos. Les pagaban entre 200 y 800 pesos, en función de lo que les hacían”.
Si bien la edad de consentimiento sexual aquí es de 13 años, hay delito de abuso sexual “cuando mediare abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad, o de poder, o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción”. Y hay delito de proxenetismo de menores “cuando mediare engaño, violencia, amenaza, abuso de autoridad o cualquier otro medio de intimidación o coerción, como también, si el autor fuera ascendiente, cónyuge, hermano, tutor o persona conviviente o encargada de su educación o guarda”.
Aparte de estar en una situación de vulnerabilidad, estos pibes tienen una relación de dependencia hacia los entrenadores, árbitros o encargados. En el contexto de un fútbol super mercantilizado, donde la guita compra jugadores, dirigentes, referís, barrabravas, partidos y clubes enteros, ellos son objeto disponible para todo negocio, sea deportivo o incluso sexual.

Algunas propuestas

El fútbol debería ser sólo deporte y fervor de las hinchadas, no una mercancía al vaivén de los sponsors como lo es hoy. Sin lucro de por medio, se terminaría la connivencia mafiosa entre directivos, barrabravas y políticos, y en gran medida se terminaría también la violencia que cada tanto enluta las camisetas.
Para cortar esa trama de impunidad no hay otra salida que la intervención democrática de los socios, los que bancan al club con sus cuotas y su pasión, en las buenas y en las malas. También haría falta un control de la Secretaría de Deportes sobre los clubes y un estricto control social sobre la propia AFA, otra cueva de corrupción.
A la vez, los pibes de las inferiores del fútbol, los pibes y pibas de otros ámbitos deportivos y la juventud en general requieren en forma urgente educación sexual integral, insustituible para prevenir toda forma de abuso.

Pablo Vasco