MST - Movimiento Socialista de los Trabajadores Lunes 27 de Agosto, actualizado hace 4 hs.

Macri en baja

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Capitán Veto. Finalmente sucedió lo anunciado. Ni bien el Congreso aprobó la ley que retrotraía las tarifas de servicios públicos a los niveles de noviembre, el presidente activó el veto que tenía preparado y que se publicó en el Boletín Oficial al día siguiente. El dato central del espectáculo fue que la oposición votó una ley contra el gobierno, aunque estuviera espoileado que no serviría de nada. Macri sabía que pagaría por el veto en las encuestas, pero no podía dar un paso atrás con las tarifas, si lo que necesita es avanzar cuanto antes a más y mayores tarifazos.

Más ajuste, más resistencia. El gobierno se asomó al borde de la cornisa en los días de la escapada del dolar, y salió a buscar un salvataje del FMI. Sí, ese mismo que nos ha vendido salvavidas de plomo. El plan es que nos den un préstamo “preventivo”, listo para activar en caso de un previsible desplome económico. Pero claro, el FMI exige políticas “responsables” y “austeras” para concretar el trato. Ahí andan Marcos Peña y el viejo amigo de Macri, ahora ministro de Finanzas, Luis Caputo, de gira por Londres y Nueva York, intentando convencer de que van a poder aplicar el ajuste necesario. El que no han podido aplicar hasta ahora, por la lucha de los trabajadores y el pueblo. Tienen ese inconveniente, que el pueblo no come vidrio y sale a enfrentarlo. La presión ya es tal que arrancó a las centrales sindicales del letargo y el jueves se anunciaría el llamado a un paro nacional que hay que pelear por concretar y hacer activo.

Reelección en duda. La situación no pinta que va a mejorar. El Relevamiento de Expectativas del Mercado, que realiza el Banco Central cada mes, prevé que la inflación cerraría el año en 27%, por encima de la de 2017; y que entraríamos en, por lo menos, seis meses de recesión. Por primera vez desde las elecciones legislativas, los analistas ponen en serias dudas la reelección de Macri el año que viene. Tras las rebeldes jornadas de diciembre, el presidente perdió 10 puntos en las encuestas. En medio de la escalada del dólar, mientras al pueblo le sonaban varias alarmas conocidas juntas (dólar, FMI, Cavallo), perdió otros 10 puntos. Ahora el veto le costó otra caída. Su creciente imagen negativa llegó al 68% y un 40% de quienes lo votaron califican su gestión como “mala” o “muy mala”. En la Rosada barajaban la opción de una fórmula Macri-Vidal para 2019, pero hasta la “Heidi” -que consideró superfluas las universidades en el conurbano porque “los pobres no llegan a la universidad”- está cayendo en las encuestas.

Los amigos de Macri en su peor momento. La burguesía argentina, siempre tan práctica, ya levanta la cabeza para buscar alternativas en las filas de la oposición pejotista. Frente al desgaste de Macri y el gobierno de Cambiemos, el otrora sólido frente entre patronales, burocracia sindical y PJ, que le votaba las leyes, se empieza a resquebrajar, como se vio en el voto de la ley antitarifas. Seguramente a la par que intentan armar una opción de recambio electoral en los marcos del régimen, tratarán de sostener la gobernabilidad. La soledad de Macri también tiene una arista internacional. Sus principales referencias políticas del exterior se están derrumbando. El presidente ilegítimo de Brasil, Michel Temer, está enfrentando su peor crisis y tambalea. Y el mayor ídolo de Macri en el mundo, Mariano Rajoy, acaba de ser destituido de la presidencia española.

El PJ huele sangre. Los bichos políticos del PJ, que hasta hace poco veía un segundo mandato de Macri prácticamente inevitable, comienzan a avizorar una posibilidad de disputar el año que viene y huelen el poder como los tiburones la sangre en el agua. No hablamos del mito del PJ que no deja gobernar y desestabiliza gobiernos para apresurar su salida. Todo lo contrario. Estos muchachos, que han hecho de todo para garantizar la gobernabilidad PRO, no quieren saber nada con una salida anticipada de Macri. Quieren llegar al gobierno de la manera más ordenada posible. Eso sí, ahora ven posibilidades y apresuran la rosca para cerrar filas, desde los más K hasta los más “dialoguistas”.

Hay otra salida. La crisis tiene una resolución posible bien distinta a la que nos quieren imponer Macri y el FMI. Implicaría ajustar a los que más tienen, las grandes multinacionales explotadoras y saqueadoras. El tarifazo se puede evitar también, reestatizando los servicios públicos bajo el control social de sus trabajadores y usuarios. Pero es una orientación contraria a la de Macri. Requiere, en primer lugar, enfrentar y derrotar al plan macrista. Para eso hace falta ya un paro general y un plan de lucha escalonado, consistente, discutido democráticamente. Y también hace falta una alternativa política anticapitalista y anti-imperialista para enfrentar a Cambiemos y al PJ.