26/06/07 Vº Aniversario de la Masacre de Avellaneda

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¿A quién votamos los trabajadores?

Aunque sus principales figuras han perdido espacio en los nuevos armados electorales de la vieja política, los dirigentes sindicales burocráticos apoyan calurosamente las listas kirchneristas u otras variantes patronales. Hace falta construir una alternativa de los trabajadores y para ello llamamos a votar a Vilma Ripoll y a apoyar las listas del MST – Nueva Izquierda.


Escribe: Guillermo Pacagnini Dirigente de CICOP y Candidato a Diputado
Nacional

Borocotización masiva, reciclajes múltiples, listas colectoras… son las artimañas para componer el complejo mosaico de las propuestas electorales para estas presidenciales. Es la consecuencia más comentada de la profunda crisis de los viejos partidos, donde hombres de Aldo Rico, Luis Patti, algunos ucedeístas o reaccionarios intendentes bonaerenses, pueblan las listas de Cristina. Y gente de la derecha como Patricia Bulrich o María Estensoro, hacen lo suyo con las listas de Carrió. Sin embargo, hay otro fenómeno no menos destacable: la burocracia sindical, tan desprestigiada como los viejos políticos, ha perdido protagonismo en las listas, aunque no ha desaparecido ni ha cejado en su abierto apoyo a las listas de la vieja política. Perdieron presencia pero no sus mañas.

Socios de la vieja política

La crisis de la burocracia sindical tiene varias vertientes. Su sistemática traición a los intereses de los trabajadores, las prácticas patoteriles y el verticalismo autoritario que se da de bruces con las aspiraciones de democracia sindical que recorren los nuevos tiempos del movimiento obrero, es una de ellas. Pero la debacle del viejo PJ en el caso de la CGT y la frustrada experiencia con la centroizquierda en el gobierno (Alianza) en el caso de la CTA, también aportaron su cuota para abonar a la crisis de esta vieja dirigencia.
Los Gordos le pasan factura a Moyano porque se perdieron los tiempos de gloria en que la dirigencia sindical tenía un 33% de candidatos en las listas e incluso la presidencia del bloque del PJ. En el estratégico distrito bonaerense, en ubicaciones importantes del Frente para la Victoria, sólo van un dirigente camionero y un dirigente municipal. Claro que, ocultos en las colectoras apadrinadas por los corruptos intendentes, varios dirigentes de segunda línea suman su aporte. Así como otros jerarcas del viejo sindicalismo van ocultos en las listas sábanas de diversas provincias, en las listas de Cristina, Lavagna Rodríguez Sáa y Carrió. No es precisamente una virtud de estos candidatos, que más allá de sus matices, ninguno se ha propuesto ni por asomo renovar el modelo sindical burocrático. Es seguramente el profundo desprestigio de las figuras más conocidas de la burocracia, el que atemoriza en tiempos de voto no cautivo, a llevarlos en puestos destacados.

Al servicio de las patronales y los gobiernos de turno

Lo cierto es que, con más o menos candidatos colocados, la burocracia apoya mayoritariamente a las listas del gobierno y también a variantes de la falsa oposición.
Más allá de los fuertes cruces entre los tres grupos visibles que disputan la CGT –moyanistas, “gordos” y partidarios de Barrionuevo, han postergado transitoriamente sus peleas respondiendo a la “tregua hasta el 28 de octubre” a la que convocó Cristina ya que calurosamente apoyan su candidatura y proyecto. Se postulan cada uno de ellos como los mejores interlocutores para un futuro “pacto social”, que figura en los planes del kirchnerismo como un intento de en-chalecar los reclamos frente a la aplicación de postergadas medidas antio-breras y antipopula-res y para ponerle un cepo a los salarios. Los menos, apoyan a Lavagna y a Rodríguez Sáa. Y dirigentes de la CTA, dividen sus preferencias fundamentalmente entre los que apoyan al kirchnerismo, a Carrió y, en menor medida, a Pino Solanas.
Todos ellos, más allá de sus visibles matices y estilos, tienen un común denominador: seguir manteniendo un modelo sindical donde deciden los dirigentes y donde se negocia a espalda de los trabajadores. Y un modelo político al servicio de los intereses de los empresarios.

Se necesita una alternativa política de los trabajadores

Los trabajadores hemos dado pasos muy importantes en recuperar sectores y desplazar a la burocracia de cuerpos de delegados, internas y hasta seccionales y algunos sindicatos. Al servicio de la lucha por nuestros derechos y de ir construyendo un nuevo modelo sindical democrático y combativo donde la base decida.
Hemos venido enfrentando en estos años al gobierno y su política y a las patronales arrancando aumentos salariales a las fabulosas ganancias de los empresarios privados y disputando para que el superávit que tanto propagandiza el gobierno para su campaña, vaya a los salarios y a los presupuestos sociales. Hay que seguir esta pelea en el terreno político para que nuestro voto no se nos vuelva en contra.
Son muchos los compañeros que ya han decido no votar a Cristina. Porque ya se ven venir que cada vez más va a gobernar para los de arriba, nos va a negar el salario y va a salir a acallar los reclamos. Algunos piensan votar a Carrió para castigar al gobierno, pero les decimos que es un voto perdido, un voto inútil porque no propone ningún cambio de fondo para mejorar nuestras condiciones laborales, porque lleva en sus listas a empresarios y personajes de la derecha e incluso propone como ministro de economía a Prat Gay, un liberal de la banca Morgan que fue funcionario de Duhalde. Nada que favorezca ni de lejos a los trabajadores.
Tampoco sirve el voto a Solanas, ya que se ha negado a conformar una nueva alternativa cuando se le propuso la unidad porque persiste en recurrir a viejas recetas de centroizquierda que ya fracasaron.
Algunos compañeros de lucha se equivocan al plantear el voto en blanco o anular el voto con variantes que llaman “voto programático”, renunciando a pelear por una alternativa política propia y favoreciendo a los candidatos del modelo que dicen combatir.
Los trabajadores, para mejor pelear por defender conquistas logradas e ir por más, tenemos que fortalecer nuestra propia alternativa política. A ese servicio llamamos al único voto útil: meter diputados de izquierda. Como Vilma Ripoll, con largos años de trayectoria como luchadora sindical antiburocrática y que cuando fue diputada puso su banca al servicio de los trabajadores. Como los luchadores obreros ferroviarios, del subte, estatales, de la salud, telefónicos, docentes de ADOSAC, SUTEBA y de diversas provincias y gremios que integran las listas del MST- Nueva Izquierda. Un voto útil para ayudar a la construcción de una nueva dirección sindical combativa y democrática. Para fortalecer a los que proponemos construir una nueva alternativa de izquierda, amplia, participativa, no dogmática ni sectaria, para apoyar todas las luchas que vendrán y para pelear por las medidas de fondo que necesitamos los trabajadores y sectores postergados del país.


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