A Kristina y a la iglesia, les hicimos el Encuentro

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XXII Encuentro Nacional de Mujeres

Los pasados sábado, domingo y lunes, las mujeres del MST volvimos a participar en el Encuentro nacional de mujeres, esta vez en Córdoba, y con más de 15.000 mujeres de todo el país. A continuación compartimos una primera crónica. En futuros números de Alternativa Socialista ampliaremos nuestras experiencias, y debatiremos algunos puntos nodales del encuentro.

Este año fuimos más de 15.000 las que nos convocamos en Córdoba, para reclamar por nuestro derecho a ser libres y soberanas de nosotras mismas. Durante dos jornadas sesionamos en 63 talleres de las más diversas temáticas, desde la anticoncepción y la despenalización del aborto, pasando por la lucha sindical, la inmigración, la ecología, la libertad sexual, etc. En estos talleres las mujeres, compartimos nuestras experiencias, opinamos, debatimos, y postulamos caminos de acción en la lucha por nuestros derechos.
Al final de la segunda jornada, tras haber redactado las conclusiones de los talleres, las mujeres comenzamos a confluir en la cita para la marcha, que recorrería todo el centro cordobés, una ciudad que desde el fraude electoral K, viene conmocionada y movilizada. Las calles se iban inundando de pañuelos verdes (los distintivos de la campaña nacional por el derecho al aborto libre, legal y gratuito), banderas de todos los colores, y muchas, muchas mujeres, que cantábamos, bailábamos… nos manifestábamos. “Que momento, que momento, a Kristina y a la iglesia, les hicimos el encuentro…” vibraban las voces de más de 20000 mujeres frente a la casa de gobierno, en una Córdoba desbordada.
Con alegría, creatividad y convicción, las mujeres, una vez más, pusimos lo que tenemos, nuestros cuerpos, nuestras voces, para reclamar nuestros derechos. Y al hacerlo, colectivamente, pero diversas, ocupando las calles, con leyendas y pancartas, con disfraces y teatralizaciones, nuestros cuerpos dijeron basta a la clandestinidad y el silencio que nos oprime y nos mata. Las miles de voces que se levantaban con el canto de “Nosotras parimos, nosotras decidimos”, condensaba la necesidad de las mujeres de tomar el control de nuestro cuerpos y nuestras vidas, reconociendo una diferencia que nos separa de los varones, y que es utilizada por este sistema capitalista y machista para explotarnos por partida doble, como trabajadoras, y como envases de nueva mano de obra. Pero además cantamos por la libertad de Romina, y la cárcel a su violador, y exigimos la aparición de las miles de desaparecidas en democracia, de la mano de las redes de trata de mujeres y niñas.
Tras la marcha y la peña del domingo, el lunes nos encontramos para compartir las conclusiones de los talleres, y elegir por aclamación la nueva sede del encuentro: Neuquen.

“…Aborto legal, en el hospital…”

Una vez más, como viene sucediendo en los últimos años, la protagonista del encuentro fue la lucha por la despenalización del aborto. Y estos es así porque más allá de los credos particulares, nadie puede desconocer la terrible realidad de nuestro país: se estima que la cantidad de embarazos llevados a término es prácticamente la misma que la de abortos; aproximadamente 400 mujeres mueren por abortos infectados cada año; y miles quedan infértiles por causa de los abortos clandestinos. Así, los talleres que abordaban esta temática fueron los más reñidos, mujeres enviadas por la cúpula eclesiástica nos acusaban de asesinas, y apelaban al “derecho a la vida” para cuestionar nuestro reclamos por la despenalización, basándose, entre otros, en el decreto Decreto 1406 del 98, propugnado nada menos que por Menem, y que postula el “Día del derecho del niño por nacer”. Mientras tanto, muchas otras mujeres, entre ellas varias creyentes, argumentábamos que el derecho a la vida lo garantizaba el aborto libre y gratuito, la posibilidad de las mujeres de decidir a conciencia, y de acuerdo a nuestras posibilidades. Y sostuvimos que las creencias de algunos, no pueden establecer la ley para todos, sobretodo en tiempos en que la mayoría de la población se manifiesta por la despenalización del aborto. También se discutió largamente sobre los incumplimientos de la actual Ley de Salud reproductiva y procreación responsable, y la incidencia que esto tenía sobre la problemática del aborto.
Además de compartir experiencias y argumentos a favor de la despenalización, también se intercambiaron posiciones sobre la manera de avanzar en la conquista de este derecho. Se discutió la posibilidad de iniciar un plan de lucha, y el sábado por la tarde se desarrollo (aunque con algunos problemas y desacuerdos entre sectores) una asamblea para discutir la problemática. La necesidad de avanzar en una lucha organizada por el derecho al aborto llevo a que algunas organizaciones cuestionaran la metodología de funcionamiento del encuentro, lo cual complico la discusión en los talleres. Pero más allá de las diferencias, el domingo la marcha nos volvió a encontrar a todas reunidas bajo la misma bandera: “anticonceptivos para no abortar, aborto legal y gratuito para no morir”.

“…Ustedes se callaron, cuando se los llevaron…”

La cúpula eclesiástica, que como cada año intentó imposibilitar que discutiéramos en los talleres, no sólo fue cuestionada por su hipocresía frente a la anticoncepción y el aborto, sino que también se la repudió por su protección a oscuros personajes como Von Wernich, y su complicidad con los curas abusadores de menores. Así, cuando la larga columna de la marcha de mujeres fue llegando a la catedral, nos encontramos con casi mil “católicas y católicos” que rezaban en sus escalinatas, bajo la imagen de la mano de un bebé y la consigna “Córdoba defiende la vida”. Pero las mujeres no nos dejamos intimidar, estos mismos grupos fundamentalistas ya nos habían puesto explosivos en el encuentro de Mendoza del 2004, e inclusive habían golpeado compañeras, y entonces, con fuerza comenzamos a retomar nuestras propias consignas, que denuncian el daño que “en nombre de dios” sufrimos las mujeres: “caminan por las calles, los curas abusadores, de menores…”, “saquen sus rosarios, de nuestros ovarios…”. Y finalmente con mucha rabia, pero mucha convicción, se escucharon las consignas que resumen el nefasto papel jugado por la iglesia durante la última dictadura militar: “Iglesia, basura, vos sos la Dictadura” y “…ustedes se callaron, cuando se los llevaron…”. Las mujeres recordamos entonces a las decenas de miles que fueron desaparecidas con la complicidad de obispos y arzobispos, y los miles de niños asesinados en sus vientres, o robados al nacer. Dejando en claro que aquellos que dicen “defender la vida”, fueron y son nuestros verdugos.

Rebeldías…

Pero además de denunciar los daños a la salud que sufrimos las mujeres en un mundo de hipocresía e injusticia, y reclamar nuestro derecho a la vida, también nos manifestamos en torno a nuestra calidad de vida, y a la libertad para llevar una sexualidad plena. El lema que dio comienzo al Encuentro “revolución en las camas, las casas y las plazas” se fue condensando en remeras, y en los rostros y cuerpos de las miles de mujeres que durante la marcha y la peña del domingo bailábamos con desenfreno, casi en un ritual de recuperación de nuestros cuerpos, y nosotras mismas.
Combativas mujeres, danzábamos con sensualidad, y evidenciábamos a quien nos viera la belleza presente en la lucha por un mundo con libertad y justicia. Los pechos que se descubrían, y las bocas femeninas encontradas, resultaban imágenes menos eróticas que libertarias, retratos de mujeres que se atreven a trascender los mandatos sociales, y revolucionar los sentidos.
El encuentro nos sumó experiencias, emociones, lágrimas y carcajadas, pero por sobre todas las cosas, como cada año, nos hizo revivir la necesidad de la rebeldía para imaginar y luchar por un mundo en donde la diversidad sea sinónimo de belleza, y ya no de desigualdad. ¡Neuquen nos espera!

Miranda González Martin
Candidata a Diputada Nacional

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Vilma en el XXII Encuentro Nacional de Mujeres


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