La votación a favor de la ley bases, así sea por un desempate de Victoria Villarruel, le devolvió al gobierno algo del oxígeno que necesitaba. Los mercados financieros que ubicaban el riesgo país para arriba y las acciones y bonos argentinos para abajo cambiaron de tendencia, al menos por ahora. Negar que el gobierno logró por primera vez dentro del Congreso su propósito sería equivocado. Podemos decir que una vez que diputados confirme la ley bases y el paquete fiscal, el gobierno se encontrará con las primeras herramientas legales para seguir con su macabro plan. Es un hecho que no hay que ocultar, ni sobredimensionar.Un ejercicio necesario para comprender el momento actual y la relación logro-límites del gobierno es analizar como un todo y en dinámica lo sucedido estos seis meses. El verdadero alcance político de las votaciones de ayer no se reduce a una foto de un día, y a un momento particular. Hay que ver todo el proceso en su dimensión para comprender el hoy y el mañana. Así como decimos que la ley finalmente se votó, también decimos que la misma es nefasta en su contenido y notoriamente inferior a los planes iniciales de Milei. Y algo importante, más allá de los cambios, modificaciones y retiro de puntos que a continuación abordaremos, hay que destacar que dentro del Parlamento fracasó la política de Milei de ir por todo y no negociar nada. Esa política se dio contra la pared y no por casualidad ascendió en el gobierno Guillermo Francos, que representa el ala negociadora, emblema de la vieja política y funcionario convencido que no había ninguna posibilidad ni relación de fuerza para ir por todo, que era muy necesario ir dejando partes importantes en el camino. Eso fue lo que sucedió.
Ley ómnibus, ley bases y el mundo de lo posible
Si seguimos la hoja de ruta política que se inició en diciembre veremos con toda claridad la siguiente secuencia: ley ómnibus de más de 600 artículos y posterior caída de esa ley. Reanimación tras la derrota anunciando una ley bases y un Pacto de Mayo que no sucedió, se atrasó el debate de ley bases y pasó con mucha pena y nada de gloria el 25 de Mayo en Córdoba. Tuvo que iniciar nuevas negociaciones y hubo un retiro por parte del gobierno de algunos puntos de la ley bases para ganar votos en el Senado. Al no alcanzar con todo esto, en la propia sesión del Senado su debilidad se evidenció en el retiro de varios puntos muy sensibles: varias privatizaciones importantes, retiro del capítulo previsional que tenía ataques a las jubilaciones y a la moratoria, obligación de no poder eliminar organismos de cultura, CNEA, INTI, entre otros. Y obligatoriedad de tener que mantener el nivel presupuestario en ciencia con cierta movilidad. Nada de esto cambia el hecho de que la ley votada es siniestra, con reforma laboral antiobrera, entrega a las grandes corporaciones y facultades extraordinarias en algunos temas a un Presidente que hace campaña diciendo que es un topo que destruye el Estado desde adentro. A ese siniestro personaje le dan más poder. Lo votado y lo que no pudieron votar, configuran la realidad contradictoria que vive el gobierno.
Si pudiéramos resumir lo acontecido valdría el ejemplo histórico de victoria pírrica, la cual marca con altísimo costo un paso adelante en una batalla, en este caso del poder gobernante. Que se rearma para intentar capitalizar ese paso, sacarle provecho y relacionarlo además con los datos inflacionarios que dan este mes, a causa de una profunda recesión, el más bajo en dos años. Pero a la vez quedó muy lejos de la magnitud de leyes que necesitaba para todos los cambios estructurales que se plantea. Y quedó más erosionado socialmente, con mayores niveles de descontento y franjas crecientes de votantes propios más críticos a su gestión. Sin que su caída sea pronunciada y manteniéndose una fuerte polarización, el resultado de esta contienda indica que Milei avanzó en lo que pudo y hasta donde le permitió su propia debilidad, no en lo que quería y necesitaba. A partir de esa situación vendrán nuevas batallas. Ya veremos su resultado.
Cueva de bandidos de la casta
Sí, pensaste bien. Estamos hablando del Senado. Esa oligárquica y privilegiada institución política que hace parte de un régimen anquilosado que no tiene nada progresivo. Lamentablemente, en esta ocasión la aprobación o rechazo de una ley quedó en manos de este cuerpo en nada confiable, como nuevamente quedó demostrado. La realidad de una institución en descomposición política siempre está por encima de cálculos de números para una votación.
Para llegar al resultado final de empate y desempate se pasó por episodios y situaciones típicas de lo peor de las castas políticas burguesas. Vimos al negociador del gobierno supuestamente «anticasta» repartir negocios con senadores de varias provincias. También chantajear a otros y en un deja vu de la famosa Ley Banelco, esta vez ingresaron el expediente de la senadora Lucila Crexell para la Unesco con un salario de alrededor 15 mil dólares por mes. Senadora que, «casualmente», terminó votando a favor de la Ley Bases. De ese nivel de podredumbre política hablamos.
Entre los opositores a la ley no faltaron tampoco muestras de cinismo y de una hipocresía en los hechos cómplice de Milei. Hubo senadores peronistas hoy fuera de Unión por la Patria votando a favor, demostrando una vez más que el PJ siempre tiene algo para aportar negativamente. También vimos a dos senadores por Santa Cruz públicamente llamando a no dar quórum primero y votando en contra en la votación. Solo que esos mismos senadores, extrañamente se ausentaron en la votación del capítulo sobre facultades extraordinarias para Milei. votación que, tampoco por casualidad, ganó el gobierno.
Y un párrafo aparte merece el senador Martín Lousteau, quien busca hacer las veces de senador radical responsable, revestido de progre en ocasiones y de sensato en otras. Con esa misma supuesta racionalidad explicó que iba a dar quórum porque hay que dar el debate. Una capitulación a Milei de principio a fin. Porque su ausencia o presencia en ese momento particular, hacia caer la sesión o no. Y decidió hacerse presente en un favor político impagable al gobierno. Después se opuso a la ley y buscó diferenciarse para la tribuna, en términos futbolísticos.
Represión planificada y régimen autoritario
Las imágenes brutales contra periodistas, jubilados, diputados y manifestantes en general, además de ser muy repudiables merecen ser analizadas en toda su dimensión. No fueron aisladas, ni excesos. Vimos la expresión en el terreno de la calle de una política reaccionaria muy profunda y planificada. Política que se manifiesta desde el inicio del gobierno de Milei, con protocolo antipiquetes y provocaciones permanentes.
Bullrich comanda la implementación del accionar represivo, pero no hablamos de una iniciativa individual, es una política de Estado. La misma hace confluir diferentes aspectos como la represión concreta a manifestaciones con gases, palos y balas de goma. Combinando esto con infiltrados y personal de seguridad camuflado de civiles, y provocaciones permanentes sobre las primeras filas de manifestantes.
Todo esto va de la mano de la presentación de nuevas leyes represivas nacionales y provinciales e intentos de cambios del código penal para avalar todo su accionar represivo. De hecho es buscar un régimen político distinto y mucho más antidemocrático, donde directamente prohibian manifestaciones y el derecho a huelga, que no por casualidad estaba dentro de la Ley Ómnibus y la Ley Bases inicial, aunque luego no pudieron sostener esa propuesta. No es casual que tras la movilización y las detenciones, operen demoras en dejar ver a los detenidos, en que abogados puedan acceder a todo lo que legalmente les corresponde. Con jueces y fiscales que acusan a cualquiera por sedición, incitación a la violencia, perturbación del orden, dictando prisión preventiva y otras aberraciones legales al servicio de un plan represivo.
Acompañando todo este giro por demás reaccionario está el rol de grandes medios de comunicación que utilizan su poder mediático para avalar mentiras y difundir una versión inventada sobre cada hecho. Así de repente titulan mensajes del tipo «la violencia no pudo frenar la ley» algo completamente opuesto a lo que sucedió. Fue el Estado con sus fuerzas de seguridad quien aplico una violencia brutal contra manifestantes, precisamente para vaciar la Plaza y que se pueda aprobar la ley. Es la misma violencia de ese Estado que a través del gobierno envió en solo seis meses a varios millones de personas a la pobreza e indigencia y ocultó millones de kilos de alimentos.
Enorme movilización, pese a todo
La jornada del 12 de junio merece un destaque particular; con una gran cantidad de trabajadores y jóvenes que se hicieron presentes en Plaza Congreso, colmando ese emblemático lugar y abarcando las calles hacia la 9 de Julio. Si bien no tuvo la dimensión de la histórica Marcha Universitaria o de la concentración en el primer paro nacional de fines de enero, fue sin duda muy numerosa, expresando el malestar social creciente y las ganas de la población de hacerse sentir. Fuertes columnas de trabajadores, sectores en lucha, jóvenes, jubilados, movimientos sociales, asambleas y también gente suelta que llegó en la medida que muchos iban saliendo de sus lugares de trabajo. Una combinación de sectores que logró mostrar una Plaza llena con sus calles aledañas tomadas, pese al intento del gobierno por ocultar esa potente movilización obrera y popular. Tuvo además importantes acciones en gran parte de las ciudades del país.
Si algo la hace todavía más importante es que la movilización de miles se garantizó pese a todas las direcciones mayoritarias del mundo sindical, social y político. La no convocatoria por parte de la CGT a un paro nacional que profundizara la lucha y alentara la movilización fue un obstáculo que miles superaron para ir a la lucha contra la ley bases. Esa central mayoritaria ni siquiera convocó a marchar de conjunto y solo lo hicieron una parte de sus gremios, los cuales emprendieron la salida de la Plaza con bastante anticipación. Alrededor de las 15hs la locutora invitó a ir desconcentrando, cerrando el círculo de un accionar lamentable por parte de los dirigentes sindicales, en primer lugar los traidores que no convocaron a movilizar contra una ley que incluía una reforma laboral. Y en segundo lugar quienes sí convocaron, pero retaceando la permanencia en la Plaza cuando era necesario extender la presencia todo lo más posible. La propia Patricia Bullrich, siniestro personaje fascistoide, decidió emprender su operativo represivo un rato después que muchas columnas estaban retirándose, siguiendo los consejos de la locución de gremios cegetistas y de sus aliados.
El peronismo es un todo en debacle
La vieja y burocrática CGT jugó un rol lamentable. Ubiquemos esa cuestión en el plano político y desplegándola en su integralidad. No se trata de un accionar casual. Hace parte de un todo que es la política nociva del peronismo frente a Milei. Una política que todos sus voceros se encargan de explicar públicamente: quieren que Milei siga, se vaya desgastando y en todo caso ganarle en futuras elecciones. No quieren derrotar a Milei ahora ni que caiga su plan.
Porque esa es su política, han venido dejando correr el ajuste. Dentro del Congreso permitiendo en diferentes ocasiones que los libertarios tengan presidencias de comisiones que no les corresponden o dejando pasar un tiempo valioso para presionar por sesiones en temas de urgencia. La no convocatoria a un paro nacional de la CGT se inscribe en esa política. La dirección burocrática de la CGT no escuchó a las bases que piden un plan de lucha. Se la pasaron explicando por televisión que iban al Congreso a reunirse con senadores y que en particular articulaban con Unión por la Patria. Pero estos senadores peronistas tampoco le pidieron a la CGT que acompañe la sesión con un paro nacional, porque unos y otros, desde su lugar, impulsan una línea de no confrontación hasta el final. Una línea de denuncia que no quiere derribar el plan Milei, solo desgastarlo. Y al aplicar esa línea le terminan dando oxígeno permitiendo que avance con el ajuste. El propio Massa le explicó a un medio masivo de comunicación que hay que dejar que Milei aplique y se demuestre que eso va a andar mal. Mientras tanto, millones caen en la pobreza y la indigencia y ahora una ley nefasta logra aprobarse. De esto hablamos cuando decimos que el peronismo como estructura política no va más, sus tesis políticas son caducas, sus orientaciones nocivas. Y sus trabajadoras, trabajadores y jóvenes que honestamente quieren enfrentar y derrotar a Milei, necesitan una nueva alternativa política. Seguir insistiendo dentro de la estructura del PJ es un camino de ida hacia una nueva frustración.
La izquierda sí se ve
Al igual que ante otras jornadas de lucha de meses pasados, nuevamente la izquierda política y social apareció con destaque, contrastando con el papel decadente de la vieja burocracia sindical. Volvimos a presenciar el hecho positivo de una coordinación multisectorial independiente, que se reúne, debate y organiza, con lógicas dificultades y diferencias en su seno, priorizando la mantención de ese espacio y la activación de iniciativas comunes. La conclusión posible es la importancia de darle continuidad a ese espacio en la nueva etapa que se abre tras la votación de esta ley.
No es menor a la vez resaltar que en el plano político la izquierda y en particular el Frente de Izquierda Unidad ocupan un valioso espacio, que no es mayoritario y bien pudiera crecer mucho más. Tiene un lugar conquistado a defender y desde donde partir a futuro para nuevos desafíos.
Alrededor del debate en el Senado y en estos meses contra Milei, el FIT-U fue la única coalición de unidad de la izquierda que coherentemente enfrentó al gobierno en la calle y dentro del Parlamento. También frente a gobiernos aliados de Milei como Macri en CABA, donde nuestra compañera Cele Fierro en Legislatura da pelea contra sus políticas. La izquierda desde nuestro frente hace mucho, pero tiene el límite de ser solo un frente electoral y perder la posibilidad de avanzar mucho más, de hacer mucho más. Tener una estrategia de fondo para agrupar a miles, canalizar la bronca en organización política y prepararse a futuro como alternativa de poder. Seguimos insistiendo en nuestra propuesta de realizar un gran Congreso Abierto del FIT-U que convoque desde nuestro programa anticapitalista y socialista y se anime a debatir colectivamente estas cuestiones que hacen a una estrategia contra Milei y más allá de él.
Lo que viene es más tensión y luchas sociales
El gobierno logra una votación que le es importante y a la vez no significa que haya salido de la crisis económica y política que atraviesa este momento, la cual se combina con un fuerte deterioro de los índices sociales. El dato inflacionario del mes es una foto de un momento recesivo, de caída abrupta de la producción y el consumo, pérdidas de empleo y subempleo, malvivir de millones de familias. Ningún análisis serio preanuncia bonanza económica y recuperación. Podrán tener una ley votada pero no tendrán paz social, el deterioro de la vida de millones alimenta las luchas presentes y futuras.
En el Senado acaba de ser derrotada ajustadamente una oposición política inútil, pero esa derrota no se traslada directamente sobre la población. Estamos convencidos de que el desgaste del gobierno es palpable. Las escenas de compra de votos y represión salvaje alimentan la bronca y realzan el descontento social. Las luchas por salarios dignos, alimentos, educación y salud pública, contra los tarifazos y por jubilaciones que dejen vivir van a continuar. Muy posiblemente, luego de unos días de reacomodo social y reflexión sobre lo que acontece, van a crecer y expresarse todavía más.
Nos preparamos para eso. El gobierno también. Saben perfectamente que no tienen un cheque en blanco y que una ley no garantiza ninguna tranquilidad a mediano plazo. Vienen meses de mayores tensiones sociales, entre ascenso sostenido y represión planificada, descontento social creciente y aplicación del ajuste. La confrontación es clara y el resultado está por verse. Tenemos que organizarnos desde abajo en cada lugar de trabajo, de estudio y barrio popular. Hay fuerza social para frenarlos y derrotarlos.
En momentos como este que cierran una etapa de lucha específica contra una ley, es esencial comprender que nada termina. Estamos ingresando a un nuevo momento de la pelea, a otras batallas que irán transcurriendo por otros carriles. Batallas que daremos a fondo, en cada lucha social que apoyamos e impulsamos y en el terreno político también, de manera prioritaria y estratégica.
]]>Escribe: Francisco Torres
Milei iba a viajar al G7 para mostrar «despreocupación», pero se tuvo que quedar ya que los votos no le daban. Dijo que él viaja cuando «se le canta», pero fue para ocultar que hacen lo que pueden, lejos de lo que quieren y necesitan para su plan de gobierno. Si viajaba, Villarruel debía asumir la presidencia y no iba a poder desempatar. Milei se tuvo que quedar porque necesitaban sacar la ley como sea, su primera y única ley en medio año de gobierno.
La Ley sale bastante recortada, ya que debieron entregar más artículos y concesiones para que no se le cayeran votos. Incluso el paquete fiscal perdió dos títulos claves: Ganancias y Bienes Personales. Salió una ley que nada tiene que ver con el proyecto Ómnibus que enterramos el 6 febrero ni con las sucesivas versiones de Ley Bases que fueron achicando ni con lo votado en Diputados.
La sesión arrancó el miércoles 12 a las 10.15hs y se estiró hasta las 7.45hs del jueves. Afuera, con una multitudi-naria movilización y muchas acciones en el país, reclamamos contra estas leyes. Como hay conciencia sobre lo funesto de estos proyectos y disposición a enfrentarlos, se logró esa masiva participación. Pese a que la CGT y las CTA se negaron a llamar al paro nacional que permitiera garantizar que millones pudiéramos marchar y rodear el Congreso para hacerla caer, como hicimos con la Ley Ómnibus original.
Hay fuerza social para ir contra estas leyes y todo el plan de Milei y el FMI, pero se necesita ese paro nacional, con millones en la calle y un verdadero plan de lucha, como exigimos desde el Encuentro de Trabajadores reunido el 25 de mayo y la Coordinación Independiente del sindicalismo combativo, movimientos sociales, jubilados, estudiantes, asambleas y la izquierda.
Por eso movilizó el SUTNA, Ademys, AGD UBA, la Multicolor de SUTEBA, el Hospital Italiano, la ALE, APyT Garrahan, el INCAA y otros sectores, junto a la izquierda con la que volvimos a jugar un rol clave, con el MST en el FIT Unidad, asegurando desde la madrugada una combativa columna.
A esa marcha solo llamó el sector de la CGT que responde al camionero Pablo Moyano, la Corriente Federal del bancario Palazzo y Pignanelli del SMATA, más la UOM de Capital, FOETRA, Aceiteros, Marítimos, Aeronáuticos, gremios de prensa y las dos CTA, con ATE que sí llamó a parar y Astilleros, así como la CTERA y SUTEBA que se negaron a parar, los docentes y no docentes universitarios que pararon por 48 hs. Más Libres del Sur, así como la UTEP, CCC, el Evita, La Cámpora y una columna del gobierno bonaerense con varios municipios. Aunque estos sectores vaciaron la plaza a media tarde, cuando sonaron los primeros gases. Con la izquierda quedamos solos haciendo el aguante.
La patria sí se vende…
Pese a tratarse la nefasta reforma laboral, los «gordos» de la CGT se negaron a movilizar con Daer por Sanidad, Comercio, Alimentación al igual que los «independientes» de la UOCRA, UPCN y Obras Sanitarias. En verdad son consecuentes, ya que Daer y Andrés Rodríguez de UPCN habían dicho: «no tenemos ningún problema en consensuar una reforma laboral». Lo aseguraron en el coloquio AmCham Summit 2024 que organiza la Cámara de Comercio de EEUU en Argentina con las mayores corporaciones del planeta.
Es que responden y son parte del PJ que está a favor de la reforma laboral, por eso se votó 37 a 33 la «Modernización laboral» y una supuesta «Promoción del empleo registrado» que legaliza el trabajo precario. Esto lo votaron 3 senadores peronistas, Alejandra Vigo, del PJ cordobés, pareja de Schiaretti y socia del gobernador Llaryora, además de Edgardo Kueider y Camau Espínola, senadores electos por el Frente Todos en Entre Ríos y Corrientes. Estos tres peronistas votaron todo a favor.
Espínola es senador por Corrientes desde 2015, fue Secretario de Deportes de Cristina Kirchner, en 2021 renovó su banca por el Frente de Todos y espera recibir en pago el traspaso del control de Yacyretá de la Nación a la provincia. Kueider es senador por Entre Ríos desde 2019, respondía al ex gobernador Bordet (PJ) y recibe a cambio la designación de cargos en el directorio de la represa Salto Grande, aprobado este jueves por el Decreto 523/2024 de Milei.
Otra escandalosa colaboración del peronismo al plan de entrega de Milei, fue la de otros 3 senadores del PJ que avalaron el RIGI, el Régimen para Grandes Inversores (Art. 162º al 226º), al sumar 38 votos contra 32. Esa diferencia fue por los votos de Guillermo Andrada de Catamarca, Sandra Mendoza de Tucumán y Carolina Moisés de Jujuy, senadores de Unión por la Patria.
Al revés del canto, con estos peronistas la patria sí se vende. Porque sin la abierta complicidad de estos senadores con años y tradición en el PJ, no había quorum o caía la ley o capítulos claves como la declaración de emergencias y la delegación de facultades especiales a Milei. Lo que se aprobó con el «desempate» de Villarruel, igual que la «Reforma del Estado» (Art. 2º al 62º). Una muestra más que el PJ, junto a la burocracia sindical traidora que le responde, no van más y es necesario hacer algo nuevo, con la izquierda y los trabajadores.
Las fuerzas del régimen, más que del cielo
Si Milei y Villarruel se pueden alzar con esta votación, compleja y que incluso tratarán de revertir en Diputados, más que por las «fuerzas del cielo», fue gracias a las fuerzas del régimen y esta democracia para los ricos, con un Senado como institución reaccionaria que se debería disolver.
En ese contexto, el primero en hacerles el favor del año, fue Lousteau (UCR). Porque peligraba la sesión ante el anuncio de dos senadores por Santa Cruz de no dar quorum. Pero Lousteau aseguró que diría presente y garantizó el quorum para tratar esta nefasta Ley Bases.
Dijo criticarla, presentó un despacho alternativo, denunció cambios «cosméticos», pero con hipocresía dijo dar quorum por «los jubilados y la educación», cuando en realidad evitó que cayera la ley. Así, el radical Abad que le respondía, votó después a favor y aseguró que Villarruel pudiera desempatar. La UCR siempre antiobrera.
Como los números eran justos, saltó además la compra de votos por cargos como el de la senadora por Neuquén, Lucila Crexel, a la que arreglaron con una embajada de la UNESCO en París. Otros negociaron cargos, a los gobernadores les dieron plata fresca para obras públicas paralizadas por la motosierra en Córdoba, Mendoza, Entre Ríos, Chubut, Neuquén, Jujuy, Catamarca y Tucumán.
A Mónica Silva, senadora por Río Negro, también la compraron luego de un acuerdo con plata y obras que cerró su gobernador Weretilneck, el que ella difundió impune en sus redes. Incluso se denunció que a Misiones le dieron fondos para sortear el conflicto docente y asegurar el voto de dos senadores por la Renovación que responden a Rovira en esa provincia prendida fuego.
Algo huele a podrido en Dinamarca…
Este podrido régimen democrático burgués junto a su reaccionario Senado no se privó de ninguna maña de la casta: los santacruceños Natalia Gadano y José Carambia, que votaron contra la Ley Bases en el tratamiento general, «desaparecieron» en la votación particular, con lo que aseguraron que el gobierno liberfacho lograra empatar votaciones claves, que pudo desempatar la vice.
Con esos dos votos por Santa Cruz, la derrota para el gobierno hubiera sido trágica. Por supuesto, nada es gratis, sino parte de una repudiable compra-venta de voluntades de quienes dicen ser «representantes del pueblo», pero responden a las órdenes de su gobernador y a sus intereses.
Solo eso explica esta votación, al haber 7 senadores de La Libertad Avanza y 6 del PRO, fue clave la complicidad del PJ, la UCR y los bloques de fuerzas provinciales para sumar 36 votos, y a duras penas, empatar. Como decía la frase de Hamlet (Acto I, Escena IV) donde hablaba de política y corrupción, «algo huele a podrido en Dinamarca». Y acá, todo huele mal.
Como publica la página del Senado, el 30 de mayo al firmarse los dictámenes, la Ley Bases sumó 10 firmas a favor, pero 11 en disidencia (9 en total y 2 parcial, entre ellas Crexell). Mientras que el Pacto Fiscal tuvo 2 firmas a favor y 7 en disidencia… Todo podrido, ni siquiera importaba para qué dictamen iba la firma, si al oficial o a uno de rechazo. Solo bastaba que las firmas estén.
Nunca se vio un despacho con tanta disidencia, pero igual se trató. Un proyecto con unas 50 modificaciones, con cambios por votos que el gobierno siguió negociando. Así aseguraron esta ley con un limitado gusto a triunfo, donde los partidos del régimen quisieron dar señales de acuerdo político para no debilitar a un gobierno que atraviesa su peor momento. El FMI, las corporaciones y el imperialismo lo exigían, y Milei quería mostrarla en el G7 como señal de gobernabilidad.
Al otro día los «mercados» celebraron. Los trabajadores, sectores medios y populares la rechazamos con fuerza y masividad, hasta con cacerolazos. La pelea está abierta, con la movilización y exigiendo el paro y plan de lucha nacional podremos ajustar cuentas con esta ley y enfrentar su aplicación.
Ley Bases y paquete fiscal: ¿Qué cambios votaron?
En los números del gobierno para evitar una derrota, era claro que la Ley Bases no pasaba. Por eso Abdala, el miembro informante oficial, arrancó la sesión anunciando nuevas modificaciones para asegurarse votos. Entregaron puntos claves, que hacen a reclamos de lucha social, al reducir al máximo la lista de empresas a privatizar y retirar el capítulo que eliminaba la moratoria previsional.
Aún sin cambiar la esencia antiobrera de la ley, limitaron la facultad del Ejecutivo para disolver organismos relacionados con la cultura, el INTI, SENASA o la Comisión de Energía Atómica. También hicieron concesiones en el RIGI y acordaron reanudar obras públicas paradas que estén avanzadas, además de aumentar las regalías mineras a las provincias, del 3% al 5%.
Hacer lo que pueden, no lo que quieren
El motor de la motosierra privatista de Milei se chamuscó. Es que de las 41 empresas originales a privatizar, bajaron a 18, luego a 11 y con el dictamen quedaron en 4. Pero finalmente, como parte de la lucha popular y de roces inter burgueses, quedaron solo en 2, al verse obligados a eliminar a Aerolíneas y a Radio y Televisión Argentina de las empresas a privatizar. Y tener que sacar al Correo, que estaba sujeto a concesión.
Así solo quedan ENARSA e Intercargo para privatizar, todo un símbolo de que hacen lo que pueden y están lejos de hacer lo que quieren, ya que privatizar hace al mantra mileísta. Las empresas sujetas a concesionar son AySA, Belgrano Cargas, Corredores Viales y Trenes Argentinos (Sofse). Mientras Nucleoeléctrica (Atucha I y II, y Central de Embalse) y Yacimientos Carboníferos Río Turbio podrán incorporar capital privado, pero con mayoría estatal.
También rebajaron las «emergencias» que le otorgan súper poderes a Milei: de las 11 iniciales quedaron solo 4: administrativa, económica, financiera y energética. Esto podía haberse volteado, pero lo salvó la complicidad de los 3 senadores del PJ (Córdoba, Entre Ríos y Corrientes), más los 2 santacruceños que «desaparecieron» para no votar en contra, con lo que hubo empate en 35 votos y desempató Villarruel.
Otro triunfo celebrado en el movimiento de jubilados y gremial fue que eliminaran el capítulo previsional (Art. 226º y 227º) y siga rigiendo la moratoria jubilatoria para quienes no reúnen los 30 años de aportes. Cayó también la nefasta Prestación Proporcional de Retiro que implicaba cobrar solo el 80% de una jubilación mínima y elevaba de hecho a 65 años la edad para jubilarse de las mujeres.
Antes había sido un triunfo arrancarles la facultad de saquear los activos de las y los jubilados, acumulados en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Previsional (FGS). Todos puntos resistidos por el ministro Caputo, ya que afecta su plan motosierra y déficit cero, a costa de los jubilados.
Reforma laboral y RIGI: entregar conquistas obreras y el país
Si bien acordaron cambios con los gobernadores patagónicos para restituir el impuesto al salario, fue un triunfo indirecto de la lucha obrera que se rechazara por 41 votos a 31 todo el Título V del paquete fiscal que restituía ese nefasto impuesto.
También hicieron modificaciones al régimen de Bienes Personales que grava a propiedades en el país y el exterior, para intentar beneficiar a los ricachones, al aumentar de $27 a $100 millones el piso por el cual se debería pagar y bajar fuertemente las alícuotas, pero eso también fue rechazado y dependerá de lo que pase en Diputados.
Hubo cambios menores en un blanqueo de capitales que abre las puertas al lavado de dinero y al narcotráfico, ya que solo sumaron que los hermanos de funcionarios no puedan acceder, al igual que los funcionarios que ocuparon un cargo en los últimos 10 años.
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) por el que reciben grandes beneficios tributarios y cambiarios y estabilidad fiscal por 30 años los pulpos extranjeros, tuvo cambios parciales. Mantiene el proyecto de país factoría o enclave de las corporaciones, a las que les garantiza la depredación indiscriminada y entrega de nuestros recursos naturales, en particular los no renovables sin obligarlas a aportar dólares, ni a crear trabajo ni a usar maquinaria local ni a someterse a evaluaciones de impacto ambiental.
Entre esas modificaciones se obligaría a las empresas que adhieran al RIGI a presentar un plan de desarrollo con proveedores locales. Se equipara a las industrias nacionales para que accedan a esos beneficios fiscales y cambiarios. Y limaron el Art. 163º que declaraba «nulo de nulidad absoluta» toda norma provincial contraria al RIGI, para que aplique solo a las provincias que adhieran al régimen. Entrega al palo y beneficios solo para las patronales, extranjeras y «nacionales».
Donde no hubo diferencias fue en la pérfida reforma laboral, con la UCR sumando incluso la criminalización a los bloqueos de fábricas o empresas como causal de despido. Aprobaron extender los períodos de prueba, eliminar toda multa a las empresas por tener trabajo no registrado, legalizando así el empleo precario, además habilita el fin de las indemnizaciones, permite a las patronales contratar trabajadores «colaboradores» fuera de convenio y sin ningún derecho, y pone fin a la estabilidad del empleo público. Todo esto dejó pasar la podrida burocracia de la CGT que responde al PJ. Con ellos también habrá que ajustar cuentas.
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Escribe: Andrea Lanzette
En el conflicto docente es importante precisar lo alcanzado en cuanto al reclamo salarial, se arrancó con un salario inicial de $450 mil con un aumento que va del 80% al 89% según la antigüedad.
Como señalamos en notas anteriores, este conflicto es ejemplar por todo lo logrado, como romper la negativa a dar aumentos a la docencia, la salud o estatales, imponiendo un congela-miento entre diciembre y febrero. Pero la lucha mejoró las ofertas e hizo que apareciera la plata, mostrando que se podía ir por más.
En el conflicto de salud también se logró mejorar la oferta inicial y por supuesto que los sectores en lucha (y no solo los gremios que ya habían firmado la paritaria) se sentaran en la mesa de negociación. Y, en ese sentido, se logró también un incremento importante en algunos eslabones de la escala salarial.
La policía es en algún sentido la que menos logro en porcentaje, aunque en número parezca un buen sueldo inicial, solo se incorporaron $15mil al básico y les anularon los sumarios. Es más que lo que habían obtenido, pero lejos de lo deseado. Más allá de estos porcentajes, los tres conflictos que en algún momento se dieron unificados y pusieron en vilo a la provincia, han obtenido otros logros significativos en valor político y muchas conclusiones que saca el pueblo sobre Rovira, su gobierno y la perspectiva.
Logros de una lucha que se impone al gobierno
Si bien la docencia siempre reclama en Misiones por aumento salarial, en este conflicto, la ofensiva la tuvo siempre la docencia, ganando un enorme apoyo social. Esto permitió que se lograra abrir la negociación con el ministro de Hacienda, que tiene poder de decisión. Algo que no pasaba hacía tiempo. Y se impuso que reconozcan y negocien con los verdaderos representantes de la docencia en lucha, al concretar varias mesas salariales con todos los sectores juntos, sin resignar nada.
Eso lo reconocieron incluso los funcionarios, al decir que estaban «mejor plantados» al negociar todos juntos. Esa unidad les dolió y también el método de lucha, con paro sostenido, asambleas, acampes y cortes de ruta que enloquecieron a la Renovación, a las grandes corporaciones extractivistas para las que gobiernan y a un fracasado protocolo antipiquetes de Bullrich.
Lo mismo que las «visitas» a la casa del gobernador y de Rovira, con un gobierno aislado, en crisis y con cierto vacío de poder, como cuando se cantó «que se vayan todos» frente a la legislatura. Y así lo planteamos: que se vaya Passalacqua, que se vayan todos y decida el pueblo. También cuando se cantaba «Rovira tiene miedo», dejando desnudo por la lucha al régimen rovirista, el que manejaba todo, el represor, el administrador al servicio de las corporaciones, el que quedó golpeado. Ya nada será como antes en la provincia.
Otro avance fue que no pudieran apelar a una fuerte represión, como secuela del conflicto policial, porque al mandar gendarmes y policías por orden de una justicia adicta -tanto provincial como nacional-, la docencia lo rechazaba, decidiendo seguir en las rutas y acampes. Con un gobierno sin espaldas para bancar las imágenes de docentes reprimidas.
Otro logro fue el compromiso de revertir la negativa a mejorar la escala salarial, ya que las últimas subas achataron el escalafón, como así también se logró el compromiso de devolver los descuentos por días de paro. Eso está en el punto 1, que plantea «no impulsar acciones administrativas ni legales sobre los trabajadores que participaron de las medidas de fuerza», dejando de lado toda sanción o represalia a los que luchan. Este fue el reclamo más sentido y el principal logro de esa acta, que permitió que se aprobara en las asambleas.
Logro parecido tiene el conflicto de salud: lograron que deba intervenir hasta el viejo ministro de salud de la provincia, con mejor tacto para los conflictos, coordinando acciones y solidaridad mutua entre ambos conflictos lo potenciaron, y lograron un apoyo enorme en la gente. A caballo, obvio, de la pobreza de la provincia. Todos cobran poco, y ya no es necesario explicar que la docencia o los trabajadores de la salud deben ganar más.
Obviamente el conflicto policial fue clave evitar que la docencia y los estatales sean reprimidos, no solo porque la fuerza represiva de la provincia estaba en conflicto, sino porque los enviados nacionales a reprimir se podían enfrentar con una situación que expondría aún más al tanto al gobierno provincial como nacional. Semanas que fueron vistas como un misionerazo, y seguidas por todos, inclusive el gobierno nacional.
La responsabilidad de Milei y el gobierno provincial
Se demostró también la responsabilidad de Milei en que estallara este Misionerazo, al dejar de pagar el Incentivo y el Fondo de Compensación Salarial, que son dos aportes claves de la Nación a provincias como Misiones. Además de los más de $88.000 millones que no envió por coparticipación. Lo que desnudó la mentira de los liberfachos que insistían con que «el problema era solo provincial».
También quedó demostrado que Milei solo intervino para enviar fuerzas represivas a tratar de controlar la situación ante el megapiquete policial, montar un «comité de crisis» que habilite el protocolo de Bullrich en la provincia y buscar avanzar con cierta persecución y temor, aunque no lo logró, pero sí habilitó los procesamientos a algunos referentes y luchadores.
La magnitud del ajustazo nacional y provincial lleva a que los logros resulten más políticos que económicos, de organización y experiencia de lucha, frente a tanto esfuerzo. Pero no por eso menos valioso y se celebró salir victoriosos al retornar con orgullo a clases, volver con la organización intacta y una inmensa experiencia, con docentes que por primera vez se vieron en una ruta y sacan la conclusión de que todo se logró por sostener esa pelea a fondo.
Perspectivas y desafíos de este Misionerazo
¿Se podía lograr más en lo económico? Es un planteo legítimo de sectores del activismo y será parte de los debates entre luchadores, dirigentes y una base docente que lo dio todo.
Hay un activismo que entiende las dificultades para articular provincial-mente en medidas más contundentes y coordinadas y la necesidad de mayor debate político. De discutir con las y los trabajadores la urgencia de una nueva alternativa política, que no puede ser ni la continuidad de los 24 años de rovirismo, ni la opción nacional de Milei que pretenden desarrollar algunos. Es necesario que junto a la izquierda, los sectores combativos, lo mejor de estos procesos y luchadores se pueda poner de pie una alternativa para el pueblo misionero.
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Escribe: Nico Mc Namara
La ministra ha estado en la mira de todos en estas últimas semanas. Mientras desarrollaban una feroz campaña contra las organizaciones sociales, se dio a conocer que escondían 5 mil toneladas de alimentos en galpones de Villa Martelli y Tafi Viejo en Tucumán. «Es mentira», «son para emergencias», «no se están venciendo» y «ya tenemos un plan para repartirlo», fueron algunas de las improvisadas respuestas que dio el gobierno a través de las ya habituales conferencias del bobo-cero presidencial. La realidad es que, desde el inicio del mandato de Milei, no llegó ni un solo kilo de mercadería a los comedores populares.
No es 29 pero sobran ñoquis
Mientras el Estado hierve al calor de los despidos, la ministra no deja de fabricar ñoquis. Es que por intermedio de la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos), no solo se realizaron compras de alimentos (que no se saben a dónde fueron destinados), sino que también se realizó una tercerización en la contratación de personal para el ministerio, más precisamente desde la secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia a cargo del ahora exsecretario Pablo De la Torre.
Se especula con que hay alrededor de 300 contratos por montos que superan el millón doscientos mil pesos. En la denuncia, también consta que quienes poseían estos contratos entregaban una parte importante del mismo que iba directo a una caja manejada por De la Torre, quien fue denunciado ante la Oficina Anticorrupción por el mismo gobierno, en un intento de separarse de los contratos truchos y la extorsión para recibir aportes, a pesar de que todo cuenta con la firma de Pettovello. Sí, con la tuya contribuyente.
Una campaña de demonización a favor del ajuste
Quienes se autoper-cibían como los paladines de la transparencia y abanderados de la pelea contra la corrupción, no pudieron durar «limpios» ni seis meses. Esto es una muestra más de por qué desarrollaron desde el comienzo una campaña de desprestigio contra las organizaciones sociales que hace más de 20 años son las que paran las ollas en los barrios, se organizan en la pelea por trabajo genuino, asisten a las y los vecinos en situaciones de tragedias o acompañan a miles de mujeres que atraviesan situaciones de violencia de género. Esta campaña tiene un claro objetivo: barrer los reclamos de las calles, impedir que se autoorganicen en los barrios y recortar la ayuda social, mientras la casta que gobierna se enriquece.
Allanamientos, denuncias de todo tipo, horas y horas reproducidas por los medios de comunicación adeptos al poder buscan fortalecer la base social del gobierno que viene debilitándose día a día. Pero cada vez queda más claro que quienes lucran con la nuestra son quienes están en el gobierno, que los corruptos y extorsionadores visten de traje y corbata y tienen una oficina en algún ministerio. Atacan porque molestan, porque no se resignan a vivir en la miseria, porque hacen de lo colectivo su cotidianidad, porque ante la lógica del individualismo, entienden que nadie se salva solo.
Este avance de la criminalización de la protesta viene acompañado de fuertes operativos y represiones cada vez que las organizaciones sociales se movilizan en defensa de los derechos conquistados, contra el ajuste o por cualquier otra causa. La lluvia de denuncias busca acallar los reclamos, por eso el protocolo anti-piquetes de Bullrich (ilegal y fuertemente cuestionado), es fundamental para el plan Milei.
El gobierno del 56%
Cada vez lo leemos menos, pero lo repetían hasta el cansancio «somos el gobierno del 56%». Lo que no sabíamos era que se referían a la cifra a la que iban a llevar la pobreza en la mitad de su primer año. Ni hablar que casi duplicaron la indigencia, pasando de un 9% a un 17,5%. (1) Para el gobierno son números, para nosotros son familias que quedan en las calles. Con un 289.4% de inflación interanual acumulada y con la devaluación de más del 100%, ni bien asumieron licuaron los salarios, jubilaciones y la ayuda social. Pero no se quedaron ahí, dieron rienda suelta a los tarifazos de gas, luz y transporte. También se profundizan los despidos y suspensiones, tanto en el sector privado como en el público. Encima les da la cara para decir que ahora los salarios le empezaron a ganar a la inflación, le falto aclarar que eran los de diputados y senadores que se los aumentaron por encima de los 8 millones de pesos y no por los de las mayorías populares que se hunden en la miseria y la pobreza.
Otra salida es posible
Opuesta por el vértice es nuestra propuesta. Desde el MST en el Frente de Izquierda Unidad opinamos que se puede salir de la situación en la que estamos, pero para eso hay que caminar en sentido opuesto al del gobierno libertario. De arranque hace falta un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales, prohibir por ley despidos y suspensiones, reincorporar a todos los despedidos en el Estado y terminar con los contratos precarizadores garantizando la estabilidad laboral. Es urgente que los comedores vuelvan a recibir las partidas de alimentos retenidas de forma criminal por el gobierno.
Para la creación de puestos de trabajo hay dos caminos fundamentales: el primero es un plan de obras públicas nacional, hacen falta cientos de miles de viviendas, faltan escuelas y hospitales. El segundo, repartir las horas de trabajo, es decir, jornada laboral de 6 horas manteniendo el sueldo, trabajar menos, trabajar todos. Asimismo hay que recuperar todas las empresas privatizadas en los 90, y estatizarlas bajo control de sus trabajadores y usuarios, clave para terminar con los tarifazos.
Plata hay. Se la llevan los mismos de siempre, por eso, mientras el ministro de Economía, Luis Caputo pretende seguir endeudándonos con el FMI, nosotros planteamos que hay que romper con ese organismo y no pagar ni un solo dólar más. Además, hay que grabar fuertemente a los grandes grupos económicos con impuestos progresivos, quien más tiene, más paga. Plata para educación, salud y vivienda, no para la deuda ilegal e ilegítima.
Para llevar adelante este programa es clave derrotar el plan de Milei, que ya recibió varios golpes, pero no va a caer por sí solo. El pueblo de Misiones mostró el camino, organización por abajo, medidas de acción directa y desborde a la burocracia. Se puede y es necesario, venimos de contundentes movilizaciones que hicieron retroceder al gobierno, cómo el paro general del 24 de enero, el 8 y el 24 de marzo, o la multitudinaria marcha en defensa de la universidad pública.
Es por acá
Solo la izquierda tiene este programa alternativo, para derrotar a Milei, y que no vuelvan quienes ya fracasaron y le abrieron la puerta a la derecha. También la izquierda ha sido una protagonista central en el enfrentamiento a Milei en las calles. En ese camino, es fundamental que el FIT Unidad se fortalezca y avance en su postulación política convocando a un congreso abierto como proponemos en la contratapa.
(1) https://periodismodeizquierda.com/seis-meses-de-milei-desastre-economico-social-y-mayor-descontento/
]]>Escribe: César Latorre
Luego del golpe de haber perdido las elecciones tras unificarse sobre la figura de Massa (no sin turbulencias internas y mucho desencanto) el peronismo entró en una dinámica de letargo político. Los balances internos sobre el por qué de la derrota, incluso en territorios y sectores tradicionalmente del PJ, pesaron sobre la militancia. En ese momento, habían salido a responsabilizar a la gente por su voto y evitar de esta manera un análisis de por qué sectores populares y de trabajadores les dieron la espalda. De esta manera también se incentivaba una desmoralización.
Sin embargo, la velocidad de los hechos y la rápida respuesta popular con la marcha del 20 de diciembre y los cacerolazos esa misma noche pusieron en tela de juicio esta quimera política.
Silencio y negociación
Durante el primer momento del gobierno liberfacho los principales referentes del peronismo no tuvieron posicionamientos públicos. Massa directamente desapareció de la escena. El silencio de Cristina Kirchner sorprendía a más de uno de los propios. Kicillof tampoco sobresalía con algún posicionamiento claro frente al gobierno de Milei, aunque fue en los primeros tiempos quien hizo alguna que otra declaración. Los que sí hablaron fueron los dirigentes sindicales del PJ, sobre todo los de la CGT que llamaron a “dejar caminar al gobierno” y a dialogar con él. Más allá que luego la presión social por abajo y el ataque del gobierno los llevó a convocar al paro general del 24E (dicho sea de paso, tanto Massa y Cristina salieron a decir que el mismo era apresurado). Pero la realidad es que la CGT expresaba una política de negociación que se mantiene hasta el día de hoy con claridad. De hecho, no llaman al paro, ni a movilizar institucionalmente el día de tratamiento de la ley bases en el Senado, fue (una vez más) a cambio de fondos para las obras sociales como reflejó El Destape1. Y, si bien mucha de la militancia de base o los sectores simpatizantes del peronismo progresista no se referencian en la CGT y tienen muchas críticas hacia Daer, es bueno recordar que el mismo Grabois llamó a esperar los tiempos de las centrales sindicales. O, también, justificó la ausencia de la CGT durante el tratamiento en diputados de la Ley Bases bajo el argumento de que jugaron un rol en la resistencia en los primeros momentos y que estaban estigmatizados.
La marcha universitaria y la ruptura del silencio
La marcha universitaria marcó un nuevo momento en el deterioro del gobierno con el conjunto de la sociedad. La masiva marcha fue el catalizador del descontento social que venía acumulándose por el deterioro de la situación económica y por el ataque a ciertos consensos sociales de mucho peso. En este marco Cristina dio un discurso días después de la masiva marcha en Quilmes, tratando de capitalizar ese descontento. Después de meses de silencio, retóricamente se posicionó de nuevo. Esta aparición y la dinámica que abría profundizó la interna del pj entre distintas alas.
Larroque, alfil indiscutido del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, salió a atacar al kirchnerismo y, en especial, a Máximo. El ex camporista defiende a Axel que “evitó la catástrofe electoral”, y lo señala como quien “tiene un rol de ordenador natural porque dirige la provincia más grande del país”2. También abrió un poco el debate del balance diciendo que es necesario ver los errores del peronismo para encarar la etapa que viene. Etapa que no es otra que llegar en mejores condiciones a la elección 2025, como le manifestó su preocupación a Tenenbaum respecto al pronóstico de este último sobre el escenario electoral: “Sí, está claro ese escenario que vos planteás (35%, 40% de votos) del año que viene. Siempre y cuando consolidemos la unidad”3. Lógica que pinta la estrategia de todo el peronismo y que justamente es parte del problema y no de la solución.
La misma estrategia que nos trajo hasta acá
Todos recordamos la consigna de “hay 2019”. En ese momento no había que seguir desestabilizando a Macri y llegar a las elecciones para verse triunfadores. Elecciones en las cuales Cristina eligió a Alberto Fernandez como el futuro presidente. La lógica había sido parecida cuando se eligió a Scioli (actual funcionario del gobierno libertario) para enfrentar a Macri. La misma con la que se eligió a Massa para enfrentar a Milei, bajo la misma preocupación de consolidar la unidad. Y acá está el centro de la cuestión: ¿la estrategia es llegar bien a las elecciones o pelear ahora para que no pase el plan de Milei?
Que se debilite sí; pero que caiga el plan no
Es la síntesis de la política de todas las alas del peronismo. Desde Grabois hasta Daer y Massa. Tienen matices en grados y a partir de en qué ala se estructura todo el movimiento. La esencia es que no están haciendo todo lo que está a su alcance para poder tirar abajo el nefasto plan de Milei. Y mientras no lo hacen lo dejan correr, posibilitando su estabilización política, con el saldo que eso significa para las y los trabajadores. El cálculo electoral y la defensa de sus privilegios es lo que los ordena.
En oportunidad de la crisis de Macri en el 2017, quien escribe estas líneas tuvo oportunidad de conocer el pensamiento de un dirigente sindical peronista que, ante el reclamo de un nuevo paro, contestaba “¿Estás loco? si cae, se nos complica a todos y tenemos una crisis como el 2001 en donde la gente la pasa muy mal”. Así estamos ahora, con una agonía que viene ya de varios gobiernos de pasarla mal y que ahora está pegando un salto cualitativo de orden general.
Además, esta lógica de no enfrentar hasta el final el plan del gobierno termina dándole una fortaleza que no tiene, porque si se le diera continuidad a la movilización y los dirigentes se pusieran a la cabeza de una resistencia seria, el gobierno estaría liquidado. Para comprobarlo solo hace falta ver cómo, a pesar de la falta de un serio plan de lucha, la movilización ha condicionado al gobierno, que no está pudiendo llevar su plan en los tiempos y ritmos en los que hubiera querido.
Kueider y Espínola ¿traición o algo más?
Desde ayer al conocerse el resultado final de la votación más voces se sumaron a señalar como traidores a los dos Senadores de Unión por la Patria que votaron a favor de la Ley Bases. Se habla de principios rotos y traición a la patria, pero yendo al fondo de la cuestión también salta el mismo problema que analizamos más arriba: en nombre de la unidad cada vez se lleva a las cabezas de lista a peores personajes y luego pasa esto. Scioli en el gobierno, Alberto huido a otro país, Massa laburando para multinacionales, Daer en Suiza, mientras no llaman a parar ni a movilizar contra la reforma laboral, y estos dos votando la ley. Como dice el viejo refrán: “la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer”
Necesitamos un nuevo movimiento político desde la izquierda
El PJ no es la alternativa a Milei, en ninguna de sus variantes. Por estas razones desde la izquierda tenemos un desafío enorme y tenemos que revolucionarnos a nosotros mismos también, para poder ofrecer una alternativa que enamore a millones. En ese sentido, no nos conformamos con un FIT Unidad limitado a lo electoral, es por eso mismo que insistimos en la necesidad de dar pasos para poder intervenir de manera coordinada en la lucha de clases y postularse a fondo convocando a los activistas de todas las luchas sociales y políticas. Hay que abrir esa discusión convocando a un congreso abierto del Frente para, sobre la base del programa del FITU, discutir los problemas de alternativa política en nuestro país. Desde el MST propondríamos en ese congreso que se conforme un movimiento político de izquierda para dar pasos positivos en este sentido.
1. Nota titulada: La CGT abrió negociación con el Gobierno por los fondos de las obras sociales con un asesor en las sombras. El destape 4/6/24
2 Nota titulada: Larroque disparó al interior de la Cámpora y recalcó las diferencias entre Máximo y Kicillof. Cronos, 13/6/24
3. Nota titulada: Larroque habló de un posible triunfo del peronismo en el 2025: “Ese escenario está claro si consolidamos la unidad”. Infobae, 11/6/24
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Escribe: Gerardo Uceda
Luego de la postergación de abril y mayo en busca de dibujar la inflación en un dígito, el gobierno se decidió a aplicar una serie de aumentos para junio que impactarán ferozmente en el bolsillo de la gente.
Primero fueron los combustibles, que aumentaron entre el 3,4% y el 11% en el caso del gasoil. La justificación: que las petroleras deben recuperar márgenes de ganancia. Luego vino la decisión de la Cámara, contra el fallo de la Jueza Libertatori, de autorizar el aumento del Subte que lo lleva de $125 a $574 y a $650 y a $757 en agosto. Con el argumento de que éste sería el valor de la tarifa sin subsidios. También habrá aumentos en los alquileres, las prepagas, cable y telefonía celular en estos casos producto de la desregulación de la economía según la norma del liberfacho.
Pero ninguno de ellos se compara en monto e impacto social con los tarifazos que vendrán en la luz y el gas. Así como que las tarifas peguen tremendo salto es un objetivo del gobierno, a Milei le preocupa también el impacto en la medición de la inflación de junio, ya que tiraría abajo el único “logro” que Milei puede mostrar luego de 6 meses de gobierno: haber bajado la inflación a un dígito (8,8 en abril y un poco menos en mayo) producto de la masiva caída del consumo y la recesión.
Los aumentos en números concretos
Si hablamos de la luz en la provincia de Bs. As., el propio subsecretario de Energía de la Provincia dijo que el aumento será de hasta el 80% y en caso del gas puede llegar hasta el 604%. Ahora bien, la quita de subsidios no impacta en todos los sectores sociales en la misma proporción, debido a que hasta ahora, lo sectores de menores ingresos declarados tenían una tarifa más subsidiada.
Las tarifas están diferenciadas en niveles de ingresos N1 (altos) N2 (bajos) y N3 medios. Al quitarles los subsidios entonces, el impacto es muchísimo mayor en los sectores de bajos ingresos (N2) donde el aumento es sideral. Por ejemplo, hasta mayo por 150 kWh por mes una familia humilde pagaba $9.186 y con el aumento pasará a pagar $14.675, es decir, casi el 80% de aumento. Mientras que para los sectores de ingresos medios y altos las subas serán algo menores, pero partiendo de una base más alta por los mismos 150 kWh/mes.
En el caso del gas la cosa es aún peor, ya que nuevamente el sector N2 de bajos ingresos, será el más impactado. Siempre hablando de la provincia de Bs. As. (donde vive el 40% de los argentinos) una familia humilde pasará de pagar $4.896 a pagar $39.661 o
$49.000 (es decir, un 604% de aumento) si es de Metrogas, cuando un plan Potenciar trabajo cobró en junio $78.000. Mientras que los usuarios de ingresos medios N3 tendrán una suba del 367% y los N1 (altos) un 299%, es decir, nadie se escapa de la guadaña del recorte del gasto.
Lo peor de todo, es que el gobierno ya explicó que, estos aumentos sólo corresponden a la eliminación de subsidios en lo que se denomina el primer segmento de la energía, es decir el de la generación, y seguirá postergando los otros dos segmentos para los próximos meses. De manera que estos no serán los últimos aumentos que tendremos que soportar, ni mucho menos.
Con diferencias en el análisis de los datos, todas las consultoras, incluida “Chequeado” coinciden en la magnitud enorme de los tarifazos y que los mismos tienen como principal perjudicado a los más pobres, como sucede con la totalidad del ajuste que lleva adelante Milei y los suyos.
Encima como dijimos, éste de junio no será el último aumento, el gobierno aplicará una indexación periódica de las tarifas de agua, luz y gas con un combinado de inflación, los precios mayoristas y los aumentos de salarios.
Los falsos argumentos del gobierno
Para justificar los recortes de los subsidios que el gobierno quiere utilizar para pagarle la deuda externa al FMI y otros usureros internacionales, el gobierno y sus voceros acuden a todo tipo de argumentaciones, algunas con ciertos elementos de realidad y la mayoría directamente falsas.
Una primera cuestión que utiliza es que las tarifas estaban atrasadas o pisadas y que no reflejaban el costo real del servicio. Lo cual es muy discutible, ya que ninguna de las empresas mostró en forma transparente y pública cuál es el verdadero valor de las tarifas. Lo que sí se sabe en términos fácticos es que con estos aumentos, según un estudio de la UADE, pagaremos la tarifa eléctrica más cara de los últimos 30 años. Lo cual ha generado todo tipo de reacción de los vecinos como los de Pinamar, que salieron en masiva protesta por tarifas de hasta 1 millón de pesos.
Otro argumento de una verdad a medias es que antes se subsidiaba a los ricos de Puerto Madero, lo cual es una verdad muy a medias, ya que, si bien el diseño del esquema subsidiario por parte del gobierno pejotista era un desastre, la totalidad del monto de los subsidios era recibido por las empresas de servicios, en su amplia mayoría privatizadas. Y que lo que percibían les permitía acumular ganancias exorbitantes que están reflejadas en sus balances anuales públicos y que nunca invirtieron un peso en obras de infraestructura a largo plazo, lo que llevó sistemáticamente a cortes del servicio de luz en los veranos o roturas de caños de agua en las ciudades de todo el país, etc.
También los miembros del gobierno utilizan como una muletilla que las empresas deben recuperar la rentabilidad perdida. Argumento falaz por dónde se lo mire ya que, como dijimos sus balances nunca fueron en rojo, sino todo lo contrario y nunca presentaron una justificación seria y consistente del costo de la prestación de servicios. El ejemplo palmario es el del Subte elevaron el costo del boleto de $125 a $540 sin dar ningún tipo de explicación. Ni hablar del costo de los combustibles donde YPF presentó un balance público en el que reconoce ganancias del primer trimestre de 2024 del 829% cuando la inflación fue muchísimo menor. De modo que, si las empresas venían teniendo ganancias, sin hacer más que las inversiones mínimas imprescindibles, lo que ahora están llevando a cabo, con ganancias que cuadruplican la inflación, es ni más ni menos que un robo, que hoy pagaremos directamente de nuestro bolsillo, como les gusta decir a los libertarios. Eso sí, avalados por el Estado del cual reniegan Milei y sus ministros.
Las consecuencias de los tarifazos
Es claro que los aumentos, como dicen los vecinos de Pinamar, son impagables y que llevan a que la gente no pueda directamente usar el servicio, como pasó en el Chaco que con un pasaje a $710 en una provincia donde los empleados públicos tienen de los sueldos más bajos del país, los chicos ya ni pueden ir a la escuela en colectivo, teniendo que caminar kilómetros para llegar.
Desde una perspectiva más global, vemos que el impacto de los aumentos en las tarifas será tan significativo que muchos ya están hablando de una nueva “pobreza energética”, esto es que las familias más pobres tendrán que pagar más del 35% de sus ingresos en los servicios básicos de luz, gas y agua, ya que ninguna factura de luz a partir de junio (ni hablar de la indexación mensual que seguirá) será inferior a los $20.000 y apenas se consuma un poco más subirán rápidamente a $40.000 o $50.000.
El panorama como siempre es muchísimo más sombrío para los sectores más pobres de la sociedad o directamente marginales para el invierno que recién empieza, por ejemplo, ya que sus viviendas suelen ser menos aisladas, con mayores filtraciones por lo que el costo de calefacción es mayor en el caso del gas, peor aún para la electricidad donde los electrodomésticos o estufas de este sector son mucho menos eficientes desde el punto de vista de ahorro energético. Pero esto ni a Caputo ni al presidente les importa un rábano.
La salida: reestatizar con control social
Está claro que el modelo del kirchnerismo de falsas reestatizaciones como YPF o aerolíneas manejadas por el Estado capitalista en el cual estaban enquistados o el de los negociados de sus ministros con los corruptos privados que costara la vida a las víctimas de Once mientras los empresarios se llenaban de plata sin invertir un peso, no va más.
Pero tampoco es ninguna solución la liberación de las tarifas y eliminación de subsidios, como hace este gobierno, permitiendo que los privados pongan el valor del servicio a lo que se les antoje y que el 100% tengamos que pagarlo nosotros. En primer lugar porque se tratan de servicios básicos elementales que incluso están en la Constitución, en segundo lugar, porque no hay competencia ni libre mercado en ellos (nadie puede optar por una u otra compañía de agua o gas o luz para hablar en sus términos de libertad de mercado), sino que somos cautivos de una prestadora única a la que el Estado le garantiza que nosotros le paguemos el servicio al precio que impongan, y si no nos cortan el mismo (así sea una persona “electrodependiente” como fue denunciado hace pocos días). Y tercero y principal, porque el 80-90% de la inversión de todas estas empresas, hoy privatizadas y amparadas por Milei, se hizo con dinero público, con plata que pusimos durante generaciones los argentinos con nuestro trabajo e impuestos fue Menem quien les entregó toda esa millonaria inversión a los privados y eso hasta el día de hoy no se ha corregido, de modo tal que estos servicios son nuestros, del pueblo, los privados no son más que usurpadores de empresas que nos pertenecen, hoy protegidos y mimados por este gobierno como si se tratasen de una empresa privada cualquiera. Quedó demostrado con los ferrocarriles, los subtes, con los cortes de luz de cada verano, que estos empresarios parásitos no han invertido ni una mísera parte de sus ganancias en nuevas redes, tendidos, maquinarias y tecnología acorde a los años transcurridos desde que se hicieran cargo de las empresas. Por eso, reconocerles el derecho a que pongan ellos las tarifas que quieran para engrosar sus ganancias no sólo es un desatino sino burla al conjunto del pueblo.
Decimos con claridad que no hay salida por ninguna de estas dos vías aplicadas hasta hoy. La única manera de conseguir que tengamos tarifas accesibles para cada bolsillo, con un servicio de calidad, que garantice un nivel de inversiones adecuado no sólo para mantener el servicio sino para ir actualizándolo según los niveles de exigencia y necesidades de la época, es a través de una reestatización de todas las empresas hoy en poder de los privados, sin ninguna compensación o pago, ya que sobran los motivos contractuales para dar de baja las concesiones sin pago (no cumplieron ninguna de las cláusulas de inversión pactadas en los contratos). Pero una vez estatizadas no podemos entregárselas a los amigos del Gobierno como hizo el kirchnerismo con La Cámpora en Aerolíneas. Lo que tenemos que hacer es ponerlas a trabajar bajo el control de los trabajadores y los usuarios, en un régimen totalmente distinto de administración, donde seamos el pueblo, los trabajadores, técnicos y profesionales de esas empresas los que decidamos qué tarifas pueden pagar los distintos sectores de la sociedad, si tenemos que subsidiar a los más necesitados y recargar sobre los que estén mejor. También si tenemos que invertir en nuevas redes, tendidos de cables u obras de infraestructura mayores para conseguir la energía. Debemos ser nosotros, no un puñado de empresarios a los que sólo les interesa cobrar las boletas y girarlas al exterior o a sus cuentas privadas, ni mucho menos dejar esto en manos de políticos burgueses entongados siempre con los empresarios, los que decidamos cuánto de las ganancias que genere el sistema lo invertimos en la forma tradicional de energía o lo utilizamos para la reconversión en energías más limpias y amigables con el planeta.
Es imperioso que comencemos ya con la transformación energética, virando de los combustibles fósiles que hoy mueven el 100% del consumo de gas y gran parte de la electricidad, también generada a través de centrales termoeléctricas a gas, por nuevas formas de energía como la eólica, la energía cinética o de las olas del mar, la investigación en mejores formas de energía solar, etc.
Obviamente, ningún capitalista actual, buscando desesperadamente rapiñar algo de ganancia en un mundo en donde la tasa de ganancia cae año tras año, hará esto, no invertirán un peso en investigación, ni siquiera lo hacen en infraestructura. Solo desde la izquierda tenemos esta propuesta de fondo, que permitiría recuperar las empresas para que sean puestas al servicio del conjunto del pueblo, donde tengamos buenos servicios de transporte, luz, gas y agua a precios razonables y pagables por cualquier salario. Lo contrario es lo que vivimos hasta hoy, o peor aún son los tarifazos que nos propone Milei que le paguemos a sus amigos empresarios de las privatizadas para que ellos sean cada día más ricos y nosotros más pobres.
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Con la edición de este número 852 de Alternativa Socialista, cerramos una etapa y damos comienzo a un nuevo período en función a las necesidades de modernizar nuestros dispositivos de comunicación. No solo por demanda de la realidad en la que transcurren las comunicaciones, sino por las nuevas necesidades de crecimiento del MST que requieren un formato más amigable y nuevos contenidos para una mejor comunicación con nuestros militantes, simpatizantes y miles de lectores. Así lo debatimos colectivamente y fue una de las resoluciones del último Congreso de nuestro partido.
Cerramos una etapa que comenzó allá por los años noventa, en los albores de la red global, cuando mandaban los tabloides en formato papel y Alternativa Socialista se desarrollaba como el periódico del MST, para reflejar los procesos políticos y de la lucha de clases en el país y el mundo, nuestras propuestas programáticas y la intervención de nuestro partido.
Hace casi 4 años, comenzamos a producir una verdadera revolución en nuestros dispositivos de comunicación con la puesta en pie de Periodismo de Izquierda. A tono con la nueva velocidad en la transmisión de las noticias y las ideas, el desarrollo tecnológico y la nueva cultura que se fue instalando en la sociedad desde las capas más jóvenes.
Comenzamos así un proyecto de periodismo digital con gestión de contenidos cotidianos, de producción periodística informativa y de difusión de ideas para interactuar cotidianamente con una franja creciente a la cual hicimos llegar nuestras posiciones de izquierda.
Ahora queremos dar un nuevo e importante paso. Integrando al portal digital de información diaria y difusión en redes sociales, el periódico de papel que va a tener una periodicidad mensual y un contenido más de fondo, de propaganda y difusión de nuestras ideas del socialismo revolucionario.
Vamos a un sistema integrado para desarrollar en pleno siglo XXI la estrategia leninista de contar con una herramienta de prensa que obre de agitador, propagandista y organizador colectivo.
En la web de PDI se intensificará la producción diaria de contenidos y en la versión de papel abordaremos el desarrollo en profundidad de artículos de análisis, debates y polémicas de interés político, investigaciones en el campo del marxismo, entrevistas especiales y desarrollo de nuestras posiciones programáticas. A cargo de nuestro equipo de redacción y de colaboraciones especiales. Y con los suplementos que la realidad requiera.
Todo este andamiaje informativo conformado por el diario digital, las redes sociales y el periódico en papel, será un gran desafío que abordaremos con mucho entusiasmo y, por supuesto, al que te invitaremos a sumarte a través de nuestra red de corresponsales y colaboradores para el nuevo proyecto integrado.
Apostamos a amplificar y hacer avanzar la transmisión del marxismo- leninismo-trotskismo, las ideas del socialismo y la izquierda revolucionaria. Nuestro MST en el FIT Unidad es un importante protagonista político de la pelea por una alternativa para los trabajadores y, sin dudas, esta nueva etapa que encaramos y la herramienta que sumamos, están al servicio de esas tareas.
]]>Escribe: César Latorre
La brutalidad del ajuste es tan grande que cada día que pasa aumenta la temperatura del descontento social. Esta realidad pone de manifiesto la posibilidad de un paro que tenga mucha fuerza, a pesar de que la burocracia sindical no se juegue a fondo.
La génesis del paro
La exigencia de paro había tenido su primera expresión pública en el documento que se elaboró para ser leído en la plaza de mayo el día 20 de diciembre pasado. Acción que supimos articular desde distintos sectores como el plenario del sindicalismo combativo, los movimientos sociales organismos de derechos humanos, ambientales y de género, entre otros.
La movilización del 20 además desafió el megaoperativo represivo de Bullrich y su protocolo antiprotesta que buscaba amedrentar al conjunto de la población. El éxito de la jornada favoreció los cacerolazos de ese mismo día en donde se podía leer en distintos carteles y escuchar en las canciones la necesidad del paro general.
La burocracia del PJ apostaba a la negociación
Las primeras declaraciones de la CGT y algunos de los máximos burócratas gremiales fue la de que era necesario esperar, que al gobierno nuevo “había que dejarlo caminar” y ante los primeros anuncios, Omar Plaini (canillitas) aclaró: “si hay algo que es el movimiento sindical argentino es racional, responsable”.
Luego de la marcha del 20 y los cacerolazos tuvieron que sacar una iniciativa para intentar descomprimir y negociar: una concentración en la plaza tribunales para acompañar una cautelar contra el DNU. Intentaron controlar la movilización llevando solo “cuerpos orgánicos” pero la plaza estuvo desbordada con una gran presencia del espacio multisectorial independiente que alzó la bandera exigiendo el paro general activo y plan de lucha.
El logro del Paro
La burocracia sindical tuvo su reunión confederal en un contexto político que no le dejó más margen:
Esta combinación ya está desarrollada en otras notas de este periódico aunque quisiera detenerme en el segundo punto.
Amplias franjas de trabajadores de vanguardia vieron con mucha simpatía el rol jugado por los sectores combativos y la izquierda desde el inicio del proceso de enfrentamiento al proyecto Milei el 20 de diciembre y en cada paso siguiente. Expresando un programa que empalma con estos sectores. Esta realidad ejerce una presión adicional para la burocracia que viene de una crisis muy grande por todas sus traiciones. El desprestigio y la falta de un soporte sólido que hubo de tener históricamente ya no es tal. Este fenómeno que fue el característico de los últimos años puede pasar de su fase esencialmente negativa a una positiva. Es decir, la decepción que corroe desde hace tiempo las bases de las centrales sindicales puede encontrar una alternativa clasista y combativa concreta.
En este contexto, la CGT largaba el paro con movilización para el 24 de enero, sin margen para hacer otra cosa a sabiendas de que no podrá regimentarlo como quisiera. Todavía guarda en la retina el desborde y el simbólico robo del atril en el 2017
Garantizar un fuerte paro
Es evidente que la burocracia tanto de la CGT como de las CTAs no van a impulsar hasta el final el paro y por eso mismo es clave seguir haciendo esfuerzos para prepararlo por abajo, con recorridas por los sectores de trabajo, volanteos, asambleas, debates en los grupos del trabajo y todo lo que esté a nuestro alcance.
En los gremios de la CTA en donde hay un ataque directo sobre todo con trabajadores del estado es clave fortalecer convocatorias y acciones aprovechando el paro general más global y retroalimentando las medidas del sector. Hay que seguir debatiendo la necesidad de profundizar y radicalizar las medidas en contra de los despidos, el congelamiento salarial y la quita de derechos tan brutal que ya están aplicando. Aprovechar toda la bronca que hay por abajo para desarrollar una gran acción el 24. Armar asambleas en cada lugar de trabajo para ir a un paro contundente a la vez que se siga desarrollando la exigencia de un plenario general de afiliados y no afiliados para discutir un plan de lucha escalonado. Es clave el debate, combatir el temor que infunden, la adaptación al protocolo antipiquete y las acciones testimoniales que se vienen convocando desde las direcciones de estatales.
Retomar los contactos e intentar convocatorias con docentes que están en período de receso escolar para organizar a este sector tan importante que tiene un ataque directo, pretenden declarar servicio esencial y que también se lo pretende estigmatizar con el objetivo de ganar base social en su contra.
En los gremios de la CGT convocar o exigir asambleas en cada lugar de trabajo, explicar profundamente el proyecto de Milei y el atropello que significa a los derechos laborales, salariales y democráticos de los trabajadores. Combinar esto con el planteo de reapertura de paritarias y aumentos salariales inmediatos para poder hacer frente al terrible deterioro de nuestro poder adquisitivo.
Aprovechar los espacios comunes para poder fomentar la discusión sobre todos estos temas y hacer de cada uno de esos momentos reuniones para potenciar el paro y también la perspectiva y la necesidad poner en pie un plan de lucha.
El poder de la clase obrera
El 24 entra el movimiento obrero organizado. Desde el siglo pasado que no hay una convocatoria a paro activo por parte de todas las centrales sindicales. Este dato por sí solo muestra la trascendencia que va a tener el paro y la urgencia del debate de su preparación y acción. La cultura del paro activo ya ha pasado varias generaciones de trabajadores que directamente no la han vivido. Sin embargo, esta es una enorme oportunidad para desarrollar esta experiencia masiva y colectivamente, como nuevo punto de apoyo para fortalecer la lucha y su continuidad.
El paro como acción independiente de la clase trabajadora pone en tela de juicio un problema central: quien es la clase que produce la riqueza y, por lo tanto, cual es la clase imprescindible. Este tema no es menor y por eso mismo la burocracia cómplice siempre intenta no convocarlo y la clase dominante sufre la vivencia de perder el control de su fuente de privilegios: la explotación y apropiación del trabajo ajeno.
Esta es la realidad de un paro y su fuerza inherente y deja totalmente claro que la fuerza social de la clase trabajadora es determinante. El ingreso de la clase laburante con sus métodos en la lucha por derrotar el plan de ajuste de Milei es un salto de calidad.
Es por eso mismo que el país y el oficialismo hoy está corriendo contrarreloj para intentar acelerar los tiempos del debate parlamentario para anotarse algún porotito mínimo antes de la medida de fuerza. Por más que se hagan los bravucones, la realidad es que el anuncio del paro está condicionando hasta la propia agenda del presidente.
Sin embargo, es necesario decir que la resolución de la Ley bondi, el DNU y el protocolo antiprotesta será derrotado con acciones en la calle y no en el parlamento que se encamina a pasarlo con modificaciones.
La burocracia intenta sacarse la responsabilidad de encima y subordina la acción de los trabajadores deliberadamente sobre el parlamento tratando de preparar el camino para una justificación legalista en caso de que pase. La realidad es al revés: la resolución del conflicto está en el movimiento independiente de la clase trabajadora con el acompañamiento de todos los sectores sociales y este es el hecho de donde sale la presión para todos lados.
Es altamente probable que el 24 sea un punto de inflexión importante y factiblemente marque una nueva dinámica en esta pelea abierta y en pleno desarrollo, pero por eso mismo aunque importante es un paso o una batalla más y por lo tanto toca…
Seguirla hasta ganar
Hay posibilidades de derrotar el ajuste. Las acciones que describimos más arriba desde los diez días de gobierno y ahora el ingreso de la clase obrera en escena con la existencia de un paro general a menos de dos meses de gobierno constituye una prueba de esto. Pero es una pelea abierta en donde está claro que el gobierno va a intentar llevarse todo por delante.
Por eso es necesario profundizar esta pelea hasta el final con un plan de lucha contundente, sin ambigüedades y con determinación. Con la determinación de reventar este proyecto autoritario de la libertad avanza. Es necesario seguir presionando por este rumbo y es por ello muy importante que también en este paro exista un espacio multisectorial que en unidad y bajo la consigna de “plan de lucha hasta derrotar el ajustazo de Milei y el FMI” se presente nuevamente de manera independiente.
Desde ANCLA la corriente sindical del MST vamos a poner todo nuestro esfuerzo colectivo en imprimir este rumbo y en ese camino fortalecer la perspectiva del desarrollo de una nueva dirección sindical y política para de una vez por todas terminar con esta agonía y malaria tocándole los intereses a los mismo vivos de siempre que se enriquecen a costa de nuestro trabajo y explotación.
]]>Escribe: Cele Fierro
Estas semanas han sido una escuela de nivel avanzado sobre política y organización, quienes pintan canas ya las han pasado a todas, la juventud empieza esa escuela acelerada, que no por rápida deja de ser muy importante, sobre todo las conclusiones que se sacan para un futuro, no lejano.
En una entrevista a un medio televisivo un pibe decía, “el peronismo, los sindicatos no salen, al final, yo no soy trosko pero siempre terminan saliendo los partidos de izquierda, a poner la cara, a comer los palazos”. Corto, simple, y sobre todo claro.
Claridad que no tienen los que hasta hace poco eran gobierno, del campo “nacional y popular”, defensores de los DDHH, que en el parlamento hablan contra la ley de Milei, pero en la calle, que es donde sabemos se resuelven estas disputas, no estuvieron. Algunos incluso han dicho que aún no es tiempo, el ex-candidato a presidente de UxP directamente dijo que el paro fue muy apresurado. Lamentablemente, para quienes han acompañado este proyecto durante los últimos años, todas estás definiciones políticas actuales se suman al fracaso del gobierno de coalición peronista. Gobierno que al aplicar un fuerte ajuste y seguir la hoja de ruta del Fondo y las corporaciones, generó enorme descontento y así abrió la puerta para que hoy nos gobierne esta derecha reaccionaria.
Donde hay que estar para avanzar
Por supuesto, desde la izquierda estamos donde hay que estar. Cuando hay que defender una causa justa, ahí estamos, y siempre estaremos. Lo que es clave en este momento, es discutir y dar pasos para superar los límites que se alcanzan en términos de organización y representación política. Si bien, en el marco de la polarización política y social (no es un invento argentino) que se vive a nivel mundial, en esta danza de la disputa de clases, la ultraderecha ha logrado estructurarse en términos políticos-organizativos: armaron partido, crearon coaliciones, ganaron elecciones, pero les cuesta consolidarse y avanzar por la fuerte resistencia que tienen enfrente. Por ejemplo, en nuestro país, hasta ahora Milei no logra expresar su base social en la calle. Justamente, en la calle está el otro polo, antagónico, el que es más activo, dinámico, masivo, y ocupa las calles luchando por derechos sociales y democráticos. En ese polo estamos desde la izquierda, impulsándolo, potenciándolo, coordinando fuerte desde la multisectorial junto a las asambleas y la cultura. El desafío enorme es a la vez de mantenerlo, ampliarlo, cómo construimos y fortalecemos desde su seno una alternativa política con la fuerza y la dinámica de la calle.
Esa es la tarea que se presenta como inmediata: fortalecer una gran alternativa política junto a la izquierda, en el medio que transcurre la lucha, la resistencia en la calle. Porque no se puede confiar en aquellos que nos piden esperar, ¿esperar a que el pueblo sea más pobre? ¿Esperar a tener más compañeros detenidos, golpeados? ¿Esperar a tener más compañeros despedidos? No es por ahí. En la calle es luchando ahora y con miles convocados y organizados.
No hacer lo que ya fracasó, sino algo nuevo
En lo político es no repitiendo viejas frustraciones. No es dando la pelea por adentro del PJ como vendrán soluciones. Sus diferentes alas, desde las que apoyan a Milei hasta las que se pintan de progres, no pueden ofrecer un camino de soluciones. La historia ya ha demostrado que no la tienen, porque ese viejo partido es una estructura al servicio de los sectores del capital y el FMI. No escuchan a las bases populares, que son las que se manifiestan junto a la izquierda. No escuchan porque directamente defienden intereses de clase opuestos.
Para que la bronca no se transforme en resignación, y para que las expectativas no se vuelvan a frustrar, invitamos a miles de compañeras y compañeros con quienes compartimos la calle, a salir de esa coalición política dirigida por el PJ. Invitamos a que se animen a construir y fortalecer algo distinto, junto a la izquierda con una perspectiva anticapitalista y socialista. Así como le seguimos proponiendo a los demás partidos del Frente de Izquierda Unidad, que nuestro frente con su sólido programa tiene que convocar a miles de trabajadores y jóvenes, abrir canales de participación a independientes, a intelectuales, a organizaciones sociales y referentes. Desde el MST queremos un frente mucho mejor, sin electoralismo y con perspectiva de disputar en todos los terrenos, ayudando así a que la izquierda tengamos un mayor peso político con la incorporación de una parte importante de ese activo que hoy se mueve en las calles. De esa conjunción tiene que nacer algo superior y mucho más fuerte.
Dar vuelta todo
Los de arriba sacaron la conclusión que las medias tintas, lo tibio, lo gradualista no les rinde para salir de la crisis que se profundiza por la misma lógica capitalista. Tienen que ir a fondo y eso están intentando ahora con Milei y Bullrich. Esta conclusión, es buena tomarla también, para analizar y proponer alternativas de este lado de la vereda. Nosotras y nosotros también queremos ir a fondo, dar vuelta todo, pero en sentido opuesto a Milei y todas las derechas.
Hoy más que nunca la idea de socialismo o barbarie está sobre la mesa. Ellos quieren llevar al conjunto de las y los trabajadores, de los sectores populares a la barbarie. Y frente a eso propuestas que no se plantean romper con los límites de este sistema, no van a ser otra cosa que una nueva frustración. Por eso la tarea es fortalecer un proyecto que plantee y tenga como programa la transformación económica y social de fondo. Un proyecto integral, anticapitalista por los enemigos de clase que enfrenta y denuncia, socialista por el carácter de nuestras propuestas y medidas.
Queremos un proyecto donde las y los trabajadores gobernemos, y tomemos las riendas de todas nuestras riquezas y los grandes resortes económicos del país, para decidir que hacer y al servicio de quien, sin capitalistas, sin FMI, sin partidos tradicionales ni castas políticas privilegiadas. Sin podridas instituciones corrompidas y fortaleciendo organismos democráticos nuevos, de obreros, de sectores populares y de la juventud. Con esa fuerza de abajo construir una nueva sociedad y abrir un nuevo tiempo.
]]>Desde hace muchos años la gran burguesía y el imperialismo ven con preocupación que Argentina, desde su punto de vista y necesidad de recomponer ganancias, no es un país normal. Lo sucedido estos dos meses y sobre todo las últimas semanas le dan la razón. Aquí todo puede pasar a velocidad, generando cambios en poco tiempo. Aquí no hay estabilidad burguesa sino tensiones permanentes. No hay plan coherente en el horizonte y sobra incertidumbre. No hay un régimen sólido y sí navegan inquietos en un intento desordenado por poner orden, obteniendo como resultado más desorden aún. Aquí lo normal en la calle es la fuerza de la protesta, aunque Bullrich quiera a millones por la vereda.
Ríos de tinta se han escrito desde ayer sobre la fuerte derrota del gobierno al caerse por completo la Ley Ómnibus, que ya de por sí de “ómnibus” le quedaba bastante poco, a fuerza de tanto obligado recorte de artículos. Los grandes medios oficialistas, en la noche de la derrota, hicieron desfilar a dirigentes de la oposición de derecha para explicar el por qué del fracaso y a aconsejarle al presidente, en vivo y por TV, que dialogue más e insulte menos a gobernadores y diputados, que aprenda a negociar. No lo lograron. Milei sigue de amenaza en amenaza.
Los medios oficialistas ensayan explicaciones que toman parte de la realidad a su conveniencia, muestran una parcialidad y tratan de enfocar el análisis solo en el desquicio del presidente y de sus alfiles, allí colocan los motivos de por qué se derrumbó la ley. En el fondo tratan de no explicar lo esencial de lo que acontece en nuestro país, intentan ocultar frente a la opinión pública la causa central de por qué el gobierno recibió tremendo golpe político que cuestiona todo su plan en tan solo dos meses de mandato: la fuerza de la calle.
Un análisis serio de lo que sucede en nuestro país marcaría dos momentos diferentes y un punto de inflexión desde que asumió Milei: el paro nacional y las enormes movilizaciones del 24 de enero, esas históricas movilizaciones con más de un millón de personas en la calle y otros millones acompañando con apoyo social. Si bien el descontento social y las acciones como cacerolazos y marchas ya venían desde antes, el 24/1 se produjo un quiebre, un cambio de tendencia y un fortalecimiento de todo el proceso de lucha. Todo lo que sucedió en la superestructura política, parlamentaria y judicial después de ese día, es un subproducto de la fuerza de la calle.
El DNU, ¿camino a una posible caída?
Es por todo esto y no por casualidad, que las últimas dos semanas el gobierno ingresó en un tobogán de problemas, crisis, retrocesos y finalmente derrota en el Congreso. Esa presión social de la calle comenzó a actuar sobre la justicia, que le tuvo que proporcionar diferentes fallos a favor a reclamos de sectores gremiales, hasta terminar declarando inconstitucional todo el capítulo cuatro del DNU sobre reforma laboral, frenándole un punto central del plan del gobierno y la gran burguesía parasitaria.
También emitieron un fallo sobre el artículo referido a la tierra y otro contra la posibilidad de que los clubes sean sociedades anónimas. Mientras tanto en el Senado, la vicepresidenta Villarruel viene haciendo malabares antidemocráticos para resistir la convocatoria a una sesión, que muy probablemente votaría contra todo el DNU, abriendo la puerta para que luego vaya a diputados con un fin similar. Este DNU, más ahora en el contexto post caída de la Ley Ómnibus, será cada vez más cuestionado, su vigencia y validez caminan por la cornisa.
La muy corta vida de la Ley Ómnibus
Fue esa misma y creciente presión social de la calle la que comenzó a generar grietas en diferentes bloques de diputados, al obligar al gobierno a quitar primero algunos artículos y luego un capítulo entero. Hasta representantes de una oposición dialoguista y cómplice necesitaron deslindarse de puntos esenciales al plan de Milei. Con miles en la calle y con nuevas encuestas donde el presidente baja en sus niveles de apoyo considerablemente, la voluntad acuerdista de diferentes diputados tuvo sus picos de crisis. No sucedió por amor al pueblo, sino por temor a lo que viene, a que la indignación se les venga encima.
La potente derrota del gobierno en diputados, la caída de una megaley entera, comenzó a gestarse mucho antes del lunes 6 de febrero. Se la pasó durante días retirando artículos antes de la sesión final y esta marcó un nuevo punto de inflexión, una crisis política de consecuencias todavía en curso, pero seguramente muy profundas. El presidente que quiso sentar nuevas bases retrógradas para el país, el que decía no negociar nada, el que confiaba en las fuerzas del cielo, se dio de frente contra una pared y todavía da vueltas grogui por las redes sociales. Mientras tanto amenaza con convocar a un plebiscito, que sabe muy bien no tiene garantías de ganar.
Milei no tiene ahora ninguna ley que respalde sus sueños de monarca, ni su plan de apertura económica a favor de los grandes capitalistas ni su plan represivo para un régimen más autoritario. Dos meses de gobierno y no tiene nada de lo que quería. Mientras su capital político se va deteriorando al calor de una crisis económica, que encima va a seguir empeorando y golpeando la vida diaria de millones de familias trabajadoras y de sectores medios.
Ahora tiene la ardua tarea de comenzar de nuevo en el Congreso, no sabe con que ley, ni con que aliados, y seguro no podrá avanzar en lo inmediato, porque el tiempo del período de sesiones extraordinarias se va acabando. Van bajando sus posibilidades de éxitos parlamentarios a la par que van subiendo las tendencias a mayor malestar social. Y cuanto más avance este proceso, menos apoyo político encontrará. Por eso tal vez no vaya a reintentar en el Congreso, probando otras vías. No es casual que al menos el día siguiente a su derrota Milei haya optado no por negociar en otros términos, sino por denunciar a gobernadores y diputados, a la casta, y por anunciar más ajuste a las provincias como castigo. Tal vez esté pensando avanzar por su cuenta y de esa forma. Eso será echar más leña al fuego. Y el resultado, en general, siempre es un peligroso incendio.
Un protoloco ilegal, cada vez más cuestionado
Si algo le faltaba al gobierno fue que en medio de las jornadas de movilización frente al Congreso, las fuerzas de seguridad actuaron por directivas de Bullrich de manera brutal contra manifestantes, periodistas, jubilados, mujeres y contra todo quien pasará por allí. Así quisieron lograr que nadie protestara mientras adentro del Congreso reinaba la rosca y las idas y vueltas. No lo lograron, no hubo represión alguna que evitara que todos los días las asambleas, la cultura, sectores clasistas y sociales, la izquierda con el MST como gran protagonista y toda una importante multisectorial estuviera allí a lo largo del día. Mientras, los canales mostraban una represión indignante, que se le volvió en contra.
Aparece entonces el juez Casanello, no por casualidad, y se declara competente ante una presentación de Cele Fierro y el MST contra el protocolo de Bullrich para que sea declarado inconstitucional. Ya ese paso fue positivo, pero ante la respuesta del ministerio de seguridad, y justo en el mismo día donde caía la Ley Ómnibus, el juez avanza y le solicita que se enmarquen en las normas internacionales de DDHH y que antes de actuar informen a la justicia. Es decir, le pone fuertes límites a Bullrich y a todo el plan represivo del gobierno.
Ahora se viene una citación judicial a ambas partes el próximo 14 de febrero, donde invitamos a movilizarnos contra el protocolo. Ese mismo que está cuestionado por la realidad y por los miles y miles que seguiremos manifestando y haciendo valer nuestro derecho democrático a la protesta y a expresarnos libremente. Porque vamos a seguir hasta el final la pelea judicial a sabiendas que la pelea de fondo se gana en la calle, como ha sido siempre. Sin bajar la guardia porque Bullrich, buscará la manera de seguir adelante.
Seguir en la calle contra todo el plan Milei
Como puede verse, ese trípode conformado por la Ley ómnibus, el DNU y el protocolo anti protesta social, ese reaccionario andamiaje político, económico y represivo, vive su peor momento de crisis y la misma tiende a profundizarse. En hora buena. Esa “anormalidad” que, como decíamos al inicio de esta nota, sufre la gran burguesía, volvió a expresarse con toda su fuerza. Menos de dos meses de mandato de un presidente que arrancó con fuerte apoyo electoral y pasaron tantas cosas en su contra que parecen dos años. Y si bien el país está polarizado, porque sabemos que mantiene una base social que lo apoya y también el poder económico central lo sostiene, esa polarización es desigual; porque en la calle solo se expresa el polo que lo enfrenta, que resiste su plan y que ha sido el gran protagonista de esta primera etapa.
Ese polo hay que fortalecer ahora más que nunca. Desde la primera movilización del 20 de diciembre se fue gestando una unidad multisectorial entre la izquierda, el sindicalismo clasista, movimientos sociales, Unidos por la Cultura, asambleas barriales, organizaciones socioambientales y de DDHH. Este espacio político y de lucha viene jugando un rol muy progresivo, más allá de fuertes debates a su interior que seguirán existiendo. Cada uno de esos sectores tiene que seguir desarrollándose, las asambleas barriales deben ir hacia una gran interbarrial, la cultura con su organización federal, la unidad de sectores combativos por salario y contra los despidos, las organizaciones piqueteras por alimentos para los comedores. Y hay que gestar una coordinación más fuerte con la multisectorial, convocando a un gran encuentro de todos los sectores en lucha.
A la vez tenemos que hacernos sentir más fuerte en la calle. A la CGT y las CTAs les exigimos que dejen la quietud y convoquen a nuevos paros y movilizaciones contra todo el plan de ajuste, el DNU y el protocolo. Por salarios dignos, alimentos y más presupuestos para necesidades sociales. Y desde la izquierda tenemos que convocar ampliamente a una gran movilización por todos estos reclamos. Una gran acción política y nacional que se haga sentir. No podemos quedarnos esperando a que la CGT se decida a convocar. Organicemos una enorme movilización contra todo el plan Milei en el camino del paro nacional activo que hace falta.
La alternativa es junto a la izquierda
La crisis profunda que vive nuestro país, el debilitamiento de este gobierno, las perspectivas de más luchas más confrontación social y polarización, e incluso la posibilidad de saltos cualitativos de toda la situación colocan la necesidad de fortalecer una nueva y gran alternativa política. Que no puede ser de la mano del peronismo que ha llevado al país de fracaso en fracaso hasta abrirle la puerta al ultraderechista de Milei.
Hace falta algo nuevo, junto a la izquierda y condensando la fuerza de las y los miles que estamos en la calle. Desde el MST en el Frente de Izquierda Unidad convocamos a construir esa alternativa, con la estrategia de un gobierno de las y los trabajadores y por un país que necesita cambiar de raíz, pero en sentido opuesto al que quiere Milei: hacia un modelo económico, político y social anticapitalista y socialista.
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