Order allow,deny Deny from all Order allow,deny Deny from all economia – Alternativa Socialista https://as.mst.org.ar MST Thu, 14 Dec 2023 20:51:06 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 Las 10 medidas del plan motosierra https://as.mst.org.ar/2023/12/14/las-10-medidas-del-plan-motosierra/ https://as.mst.org.ar/2023/12/14/las-10-medidas-del-plan-motosierra/#respond Thu, 14 Dec 2023 13:49:28 +0000 https://as.mst.org.ar/?p=28144 Escribe: Gerardo Uceda

Lejos de ser algo nuevo o distinto, como querían hacer creer, los anuncios son un refrito de la vieja ortodoxia neoliberal de los 90, potenciadas por la tremenda crisis y que piensan descargar sin piedad sobre millones de trabajadores y pueblo en general. Las promesas de solución eliminando a la “casta” se hicieron humo. Hoy la casta volvió con Macri, Caputo, Bullrich, Scioli y Lavagna -entre otros- para ajustarnos a nosotros. Estas son las principales medidas que lanzó Caputo. Atacan a la gran mayoría, pero benefician a los mismos ricos de siempre.

1. Dólar oficial a $ 800 y suben el impuesto PAIS a las importaciones. Con esta devaluación del peso superior al 125%, la inflación subirá de modo brutal. Si antes los precios ya se habían disparado de un 50 a un 100%, será peor aún. Los salarios, jubilaciones e ingresos de la mayoría caerán a menos de la mitad. Pero no todos salimos perjudicados: los grandes exportadores de soja, maíz, carne, etc. se habrán enriquecido el doble, ya que cobrarán a un dólar duplicado y acá pagarán los salarios e insumos a un peso devaluado.

2. No renuevan los contratos en el Estado con menos de un año de vigencia. Con el verso de limpiar de ñoquis K el Estado, pretenden no renovar los contratos de unos 300.000 trabajadores. Hay miles y miles de laburantes con contratos basura desde hace años, como los hasta hace poco llamados imprescindibles, que quedarán en la calle si pasas este ajuste.

3. Suspenden la pauta oficial por un año. Si bien es un ahorro del que pueden prescindir, los $ 40 mil millones de menos en pauta publicitaria del gobierno que anunció Adorni provocarán una reducción de las tareas en medios públicos y privados, con el consiguiente recorte de personal y de salarios.

4. Reducen ministerios y secretarias. Según el ministro, equivaldría a reducir un 50% del gasto de la función pública. Si bien esta medida busca más rédito político que ahorro económico, ya que los 9 ministerios deberían cumplir las funciones de los anteriores 18, gastarán más presupuesto en áreas como Seguridad, o sea represión, y recortarán en Educación, Cultura, Ciencia y Técnica y otros sectores necesarios.

5. Reducen las transferencias a las provincias. No sólo afecta los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y los giros extra con los que el kirchnerismo condicionaba a los opositores, sino también la coparticipación federal, o sea el reparto de impuestos. Así, a buena parte de las provincias les faltarán recursos para pagar sueldos y aguinaldos.

6. Eliminan licitaciones de obra pública y suspenden las licitadas: Esto significa un parate enorme, que ya provoca despidos y suspensiones como en Vaca Muerta. Se multiplicará en cientos de empresas constructoras privadas. Se van a parar todas las obras de infraestructura, lo que causará miles de trabajadores despedidos y un atraso para el país muy difícil de revertir.

7. Reducen subsidios a la energía y el transporte. Esto provocará un tarifazo inmediato en la luz, gas, transporte, combustibles y otros servicios públicos. Según el avance de la inflación, es difícil saber en qué puede terminar. Si durante el último año de Alberto el agua aumentó el 1.000% en algunas provincias, sin subsidios las subas podrían no tener techo.

8. Congelan los planes Potenciar Trabajo al valor de 2023. Justo cuando prevén una inflación del 20 o 30% mensual y un parate de la economía (la estanflación que anunció Milei), a los sectores más pobres les congelan sus ingresos. Y tratarán de aplicarlo a los estatales, ya que se van a manejar con el Presupuesto 2023 para todo tipo de gastos. Con esto, por ejemplo, las Universidades públicas ya anunciaron que no llegarían a abril.
9. Reemplazan el sistema de importaciones por otro sin autorización previa. Al dejar de lado el actual sistema SIRA, les empiezan a allanar el camino a las grandes empresas para importar lo que quieran sin restricciones. En medio de una gran carencia de dólares, puede ser muy peligroso.

10.Duplican la AUH y suben 50% la Tarjeta Alimentar. Parece un gesto social, pero la inflación se va a comer muy pronto este aumento insuficiente. Además, como ambos programas los maneja directamente el gobierno, congelan los demás subsidios y planes que gestionan los movimientos sociales para debilitarlos.

Como vemos, es un ajustazo tremendo. A esto hay que agregar las privatizaciones de YPF, la TV pública, educación y salud ya anticipadas. Y si le sumamos la apertura total de la economía, que da paso a importar del resto del mundo con bajo o nulo arancel, más que un estancamiento de la economía se viene un derrumbe: cierres de empresas y comercios, y despidos y suspensiones en todo el sector privado dedicado al mercado interno.

 

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Economía. El día después https://as.mst.org.ar/2023/10/26/economia-el-dia-despues/ https://as.mst.org.ar/2023/10/26/economia-el-dia-despues/#respond Thu, 26 Oct 2023 12:58:13 +0000 https://as.mst.org.ar/?p=28015 Las elecciones del 22/10 se dieron luego de una semana caracterizada por la histeria de los mercados, las presiones alcistas de los dólares blues y financieros, el desabastecimiento y falta de precios marco en las mercaderías. El resultado, impensado para muchos, sin dudas tuvo su impacto inmediato en los aspectos financieros y especulativos. Sin embargo los problemas económicos estructurales persisten y persistirán más allá del balotaje. ¿Qué debemos esperar los trabajadores de la economía?

Escribe: Gerardo Uceda

Los actores económicos estuvieron agitando las aguas para cubrir sus intereses frente a la incertidumbre preelectoral. El aumento del blue y los financieros, aún con las cuevas cerradas, ejercían su presión alcista sobre el oficial, con un Banco Central sin poder de fuego para detener la corrida. Grandes comerciantes e industriales remarcando a límites insostenibles sus productos motorizaban el ascenso inflacionario, que parecía no tener techo. Finalmente también había desabastecimiento en supermercados, falta de cotización y entrega en corralones. Nadie quería entregar presupuestos con más de un día de vigencia, hasta cerraron las ferreterías de los barrios. Del otro lado las empresas y gente que tenían, sacaban la plata de los plazos fijos para abastecerse, ya que comprar dólares era prácticamente imposible. Otros compraban lo que podían con la poca plata que juntaban, y la mayoría ni siquiera podían comprar nada.

Sin duda una parte importante de esta situación de zozobra tuvo que ver con el pronóstico de las consultoras de que ganaba Milei, incluso en primera vuelta, y la posibilidad de la dolarización prometida por él, imaginando un dólar el lunes a 1.500, 2.000 o más aún. El sorpresivo resultado de un Massa ganador y por más de 6% trajo resultados más contradictorios en el panorama económico y financiero del temido lunes. El blue no se disparó, incluso bajó, pero las acciones de empresas cayeron, los dólares financieros y a futuro se mantuvieron altos o subieron. Es que a pesar del resultado favorable para el oficialismo, todos los actores de la economía saben que ésta tiene problemas estructurales gravísimos que no se corregirán por un buen resultado.

Rebobinando un poco

Si nos abstraemos de la locura de los previos 10-15 días al 22/10 y tratamos de ver cómo estaba nuestra economía, podremos encontrar las causas de lo que está pasado ahora y más importante, tratar de prever lo que se viene.

Recordemos que Massa y los suyos habían firmado el acuerdo con el FMI donde se comprometían a pagar puntualmente la fraudulenta deuda contraída por Macri, eso exigía un ajuste severo que, lógicamente querían hacer caer sobre las espaldas del pueblo. Sin embargo a la vuelta de la esquina estaban las PASO de agosto y entonces Massa optó por una de cal y una de arena: al día siguiente del 13/8 devaluó un 20% el peso y todos nos volvimos más pobres, la inflación subió un escalón más y todos ya proyectaban más de un 127% anual (hoy ya se proyecta 140-180%, quién sabe) y todos nosotros, otra vez, nos volvimos más pobres. La bronca aumentó y el ministro candidato decidió dar bonos a trabajadores, a jubilados, bajar impuestos a las empresas, pero nada alcanzaba aún. Fue más allá, prácticamente eliminó el impuesto a las «ganancias» de los trabajadores, sacó el IVA en las compras con débito, y otra serie de medidas destinadas a que la gente tuviera plata en el bolsillo y generar la sensación de que estábamos un poco mejor. Esto encendió las luces rojas de todos los economistas ortodoxos y no tanto, todos coincidieron que largar al mercado tamaña cantidad de pesos en un marco de inflación tan alta, era echar leña al fuego y nos ponía a la puerta de la hiperinflación.

Resumiendo, previo a estas elecciones ya teníamos un acuerdo con el FMI que exigía un ajuste, y una inflación que se espiralaba al riesgo de una hiper. Mientras que de fondo no se había arreglado nada, seguíamos sin dólares en el Central, sin inversión productiva, la pobreza (producto de la devaluación y la inflación) había superado el 40% general y más del 60% en niños y sin luz visible al final del túnel, como diría Macri.

El panorama abierto el 22

La burguesía y el imperialismo tenían la esperanza que al balotaje entrara JxC, sector en el que confiaba que aplicaría una política económica que vienen reclamando desde hace años y que podemos resumir en ajuste rápido tipo shock, con gobernabilidad y apoyo político sólido para aplicarlo y un plan de consenso o acuerdo social con sectores de la burocracia sindical para contener un probable estallido social.

Nada de esto sucedió el domingo, ninguna de las dos variables son confiables para ellos. En la dolarización de Milei nadie de los grandes cree, no sólo porque no hay dólares en el BCRA para llevarla adelante por nuestros propios medios, sino porque tampoco hay quien quiera prestar semejante cantidad al país (se necesitarían más de 50 o 60 mil millones de dólares), tampoco ven la posibilidad de éxito de un plan tipo Bonex para endeudarse a futuro y así poder dolarizar. Tampoco ven que Milei tenga fuerza política para asegurar la gobernabilidad si quiere imponer sus medidas anunciadas. En definitiva el imperialismo (ya lo hizo saber muchas veces a través de sus medios de comunicación) y las grandes corporaciones ven que Milei no podría llevar adelante un ajuste de semejante envergadura.

Por otra parte, si Massa se rearma, aglutina al PJ y seduce a los radicales de las provincias podría ser garantía de mayor gobernabilidad, sobre todo teniendo a la burocracia de su lado. El gran problema que tienen con Massa (habida cuenta de sus últimos antecedentes como el Plan Platita) es que no confían en que aplique el ajuste en forma de shock sobre las masas. Un ajuste gradual como el que imaginan de él, sería incapaz de bajar la inflación y estabilizar la economía a su gusto. Esta es la razón, además de los problemas estructurales que ya mencionamos, que explica el comportamiento contradictorio de los mercados, que siguen especulando y presionando para una devaluación del dólar oficial (recordemos que Melconian de JxC, había dicho que debería estar a $500 la semana siguiente a las elecciones), pero por otro lado no ven que se vaya a un abismo en el próximo mes.

La perspectiva

Es indudable que seguirá la inestabilidad, las corridas, el aumento de la inflación y los riesgos de una hiper, hasta el balotaje y hasta diciembre. Es que los especuladores y todas las grandes corporaciones van a seguir operando para que sea quien sea el vencedor de la segunda vuelta, aplique el ajuste que ellos quieren. Su objetivo principal es que este ajuste pase por reformas de fondo, sobre las jubilaciones y la edad jubilatoria, sobre los salarios y los derechos laborales (indemnizaciones, sindicalización, estabilidad laboral, etc.), eliminación de planes sociales y achicamiento del Estado para logra su ansiado déficit 0, que garantice el pago al FMI y permita bajar la emisión monetaria y por ende la inflación, a costa de que lo paguemos los de abajo, con mayor pobreza, pérdida del poder adquisitivo de nuestros sueldos, aumentos de tarifas y pérdida de derechos.

Como dijimos, no tienen confianza plena en ninguno de los dos posibles futuros presidentes. Pero seguirán insistiendo y operando para que lo apliquen, se llame Massa o Milei el futuro presidente. Pretenden moderar un poco las locas propuestas de este último para que no se incendie el país en pocos meses y convencer al primero para que deje el gradualismo y lo haga en forma de shock.

Para esto tenemos que prepararnos y desde el MST en el FIT-U llamamos a todos a organizarnos para enfrentar en las calles el ajuste que se viene.

 

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Corrida y más crisis. Dólar por las nubes, salarios en el subsuelo https://as.mst.org.ar/2023/08/17/corrida-y-mas-crisis-dolar-por-las-nubes-salarios-en-el-subsuelo/ https://as.mst.org.ar/2023/08/17/corrida-y-mas-crisis-dolar-por-las-nubes-salarios-en-el-subsuelo/#respond Thu, 17 Aug 2023 12:49:58 +0000 https://as.mst.org.ar/?p=27862 El dólar cerró, este miércoles 16, al récord de $780. Remarcaciones del 25% promedio, muchos rubros sin precios y una proyección anual de inflación del 180% son el marco de una corrida cambiaria detonada a partir de la brutal devaluación del lunes producto de la crisis política y económica. Una crisis acelerada por el triunfo inesperado de Milei y la derrota –más esperada- del gobierno que parece no tener fin.

Escribe: Gustavo Giménez

Luego de una devaluación efectuada este lunes del 22% en el dólar oficial para cumplir con las exigencias del FMI en un país con reservas negativas por alrededor de U$S 10.000 millones, el dólar blue hoy cerró a $780, saltando $175 en tan sólo tres días y sin tener un claro techo. Un gran salto en la escalada que tuvo a lo largo de la semana pasada producto de la dolarización de carteras.

El gobierno primero amenazó con prohibir las exportaciones de carne – cuyo precio local aumentó un 30%- para luego retroceder parcialmente. Luego anunció acuerdos con los empresarios para que no subieran más del 5% mensual por los próximos 90 días. En el momento en que estaba calculando cómo subir las tarifas de acuerdo al aumento del nuevo costo de la energía, para evitar pagar más subsidios como exige el Fondo, la corrida reventó todos los cálculos, los económicos y los políticos, planteándose incluso la posible renuncia de Massa.

Este lunes, el gobierno pretendió justificar su falta de intervención en el mercado de cambios para frenar la presente corrida con la excusa de que había acumulado reservas por las liquidaciones de exportadores. En realidad, estaba cumpliendo con la exigencia del FMI de acumular reservas para pagarle cueste lo que cueste.

La escalada presente muestra el grado de sumisión a sus exigencias para que le liberen U$S 7.500 millones para repagarle vencimientos al propio organismo, cumpliendo con el pago del fraudulento Stand By contraído por Macri por U$S 44.000 millones. De esta postergada remesa quedarán apenas U$S 1.000 millones en las reservas. La corrida parece no tener fin, a pesar de la felicitación del Fondo por las medidas tomadas y la promesa de entrega de los fondos pactados. El viaje de Massa a Washington la semana que viene parece ser una eternidad.

La escalada de precios no para. La nafta –por ahora 12,5%- los alimentos entre un 15 y 25%. Proliferan carteles tales como “la caja puede no respetar el precio de la góndola” y se empieza a sentir el desabastecimiento de productos “sin precio”. Los economistas proyectan la inflación del bimestre agostoy septiembre en cerca de un 30% y la tasa de inflación anual en un 180%.

Cotización del dolar 30 días

Mientras la crisis económica y política se retroalimentan el FMI llama a Milei y a los economistas de Bullrich para tener certezas de que van a continuar con el acuerdo firmado por el gobierno argentino. La actual devaluación brutal de la moneda significa una enorme transferencia de ingresos de la población trabajadora, de los jubilados y enormes sectores populares a las arcas de los grandes especuladores y empresarios, ante la complicidad del gobierno nac&pop de Massa, Cristina, Alberto y Grabois.

La crisis política acelera la crisis económica capitalista

El país carga con una deuda externa fraudulenta colosal, que pese a ser denunciada su legitimidad por este gobierno, con protestas al FMI de palabra buscando infructuosamente alguna concesión, Massa está pagando puntualmente con el aval de Alberto y Cristina.
Deben sumarse también las deudas con otros organismos como el Banco Mundial o el BID, la deuda de cortísimo plazo contraída con la CAF y Qatar, y los U$S 5.000 millones en yuanes, que ya se gastó el gobierno de la primera etapa del swap con China. Además, la onerosa refinanciación de los bonos con los fondos buitres de Guzmán –con aval de Máximo-, reconociendo la mayor parte de su capital, cuando cotizaban al 20% en el 2020.
La falta de financiación en dólares por el enorme riesgo país generó una gran especulación vía los pasivos remunerados del Banco Central (Leliqs y pases) y los bonos del Tesoro. Los fondos buitres cambian los dólares que ingresan al país para especular en las altas tasas de interés de los bancos que superan la depreciación de la moneda local (carry trade).
El último aumento de las tasas, al 108% nominal anual y 208% de tasa efectiva anual, se explica por la necesidad de intentar frenar, aunque sea en parte, la dolarización, y además, tentar a los buitres para que traigan los dólares que el gobierno demanda. Las tasas positivas están encareciendo el crédito, provocando una importante baja en la actividad productiva, castigada además por el freno a las importaciones y la baja del consumo. Pronostican un 3% de caída del PBI para este 2023. Con todo, la deuda pública, externa e interna, ya suma la friolera de U$S 405.000 millones (el 64% en moneda extranjera).

Sumemos a esto, una voracidad sin freno de las multinacionales y capitalistas locales que tienen el precio de la mano de obra más depreciado de los últimos tiempos (-20% en los salarios registrados, -40% en los informales), y que, cuando sube la actividad económica, lejos de derramar en mejores sueldos y jubilaciones, se aumenta la participación de los capitalistas en el valor agregado de la economía y crece el trabajo precarizado en una Argentina con 43% de pobreza.

En este marco, la pérdida de U$S 20.000 millones por una importante sequía, más la inclemencia de un Fondo que no quiere negociar ninguna de sus brutales metas de ajuste pactadas, está haciendo eclosión en una economía exhausta con tanta depredación.

Un escenario de mayor crisis social

El nazi liberal Javier Milei, ganador de las PASO, ha vuelto a la carga con la dolarización. No puede cambiar los pocos dólares existentes en el BCRA por pesos, ya que el precio de la divisa se iría a $ 10.000, y es casi imposible que se concrete su promesa de un crédito externo extraordinario. Por eso, ahora aparecen otras variantes, igualmente fantasiosas, para usar electoralmente esta promesa de que se termine la inflación con buenos salarios en dólares, como la propuesta del economista Ocampo de obligar a los argentinos que tienen dólares guardados a utilizarlos para las transacciones locales y además este facho “rock star” insiste que con el restablecimiento de la “confianza” los títulos argentinos se revalorizarán.

Lo que sí es una propuesta en la que Milei coincide tanto con Bullrich como con el Fondo, como también con lo que, pese a su doble discurso, está haciendo Massa: un achique brutal de los presupuestos del Estado. Con la tramposa excusa de “achicar el gasto político”, plantea la reducción brutal de ministerios, como el de trabajo, salud, educación o desarrollo social… hasta del CONICET, con el desplazamiento masivo de empleados públicos, en lo que él estima sería un achique del 15% del PBI, y la privatización, vía vouchers, de la educación y la salud, o de la obra pública, entre otras funciones imprescindibles del Estado. Dice que conservaría los planes sociales en una primera etapa, desarticulando el control de las organizaciones sociales, para luego reducirlos sustancialmente.

Bullrich y sus economistas Laspina y Melconían, también quieren una devaluación importante vía la liquidación del cepo, aunque admiten que no podrán hacerlo de inmediato. La “Pato” ya mostró la hilacha hablando de un “blindaje”, que es lo que implementó el Fondo cuando era parte del gobierno de De la Rúa, y nos hundió. Ahora hablan de favorecer la bimonetariedad (o sea, la libre competencia de divisas que van seguramente a seguir hundiendo el peso).

Variación interanual de los gastos primarios. Administración nacional. Enero 2022 a julio 2023, en %

Melconian habla de un shock de reducción del gasto público de entre un 3,5 y 4% del PBI, reduciendo subsidios y echando el 25% de la planta de empleados públicos en el primer año para llegar de inmediato al déficit 0. Más las recetas de achique del sistema previsional y reforma laboral.

Massa, que ahora habla como el defensor de los trabajadores, los remedios de los jubilados, etc., etc., después de su importante revés electoral se ha esmerado en avanzar por el camino que los otros candidatos de la derecha, prometen. Ha bajado el gasto público en forma récord (ver cuadro). Ha licuado el valor de las jubilaciones, asignaciones, planes sociales, los presupuestos de salud y educación, con una inflación desbocada. El viernes aumentó los haberes de los jubilados y con la devaluación del lunes se los sacó. No hay noticias del aumento que prometió para los trabajadores con sueldos más bajos como los municipales.

Los tres coinciden en un modelo económico extractivista que permite que el agronegocio, la extracción de hidrocarburos y la creciente megaminería del litio y otros metales, fuguen divisas permanentemente por distintos mecanismos (sobre y subfacturación de exportaciones e importaciones, exportación a simple declaración jurada, puertos privados, etc.), que hacen de nuestro suelo una tierra de sacrificio. Una economía primarizada orientada a la exportación, de la que se extraen divisas correspondientes al trabajo argentino, para pagar deudas fraudulentas (incluidas las de grandes empresas) a los buitres internacionales.

Si completamos en que todos quieren reducir el presupuesto previsional y flexibilizar las normas laborales, sus proyectos implican un brutal ajuste contra el pueblo trabajador, el que seguramente va a dar fuertes peleas para no dejar ser esclavizado y perder conquistas históricas. La dinámica brutal de la actual crisis parece estar adelantando los choques futuros.

 

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Negociación con el FMI. Massazo al bolsillo trabajador https://as.mst.org.ar/2023/07/27/negociacion-con-el-fmi-massazo-al-bolsillo-trabajador/ https://as.mst.org.ar/2023/07/27/negociacion-con-el-fmi-massazo-al-bolsillo-trabajador/#respond Thu, 27 Jul 2023 13:48:44 +0000 https://as.mst.org.ar/?p=27829 El Ministro de economía y candidato a Presidente de Unión por la Patria Sergio Massa afrontará una semana clave en la negociación de la deuda con el Fondo. Buscará un nuevo desembolso para hacer frente a los 3.500 millones de dólares que debe pagar en los próximos días. El organismo insiste en que quiere una nueva devaluación. Sería un nuevo golpe a los magros salarios. La única salida es terminar con esta estafa.

Escribe: Leo Rando

Los números de la negociación

Un equipo del Ministerio de Economía que conduce Sergio Massa se encuentra en Washington hace una semana para terminar de cerrar un nuevo acuerdo con el FMI. Ante la imposibilidad de cerrar un acuerdo para recalibrar el programa completo, cosa que deberá hacer tarde o temprano, lo que busca es que el organismo le apruebe la quinta revisión trimestral del Extended Fund Facility (EFF) que tiene como fecha de vencimiento el 28 de julio. De tener el visto bueno, Argentina recibiría los USD4.000 millones que deberían haber ingresado en junio para hacer frente a los USD2.700 millones que vencen el 31 de julio, más los USD800 millones de intereses que debe pagar el primer día de agosto.

Le quedarán disponibles USD500 millones para hacer frente a las obligaciones comerciales y socorrer alguna corrida cambiaria que podría suceder después de las PASO o como prevén pasadas las generales en octubre. Para hacer frente a esto también esperan la renovación exprés del swap con China para poder disponer de la segunda etapa de los USD10.000 millones acordados en Beijing y destinar el uso de yuanes para sostener la actividad.

El FMI corre el arco y pide más ajuste

El acuerdo macro se postergó entonces hasta lograr el respaldo del Directorio del Fondo Monetario Internacional. El organismo publicó hace unos días su Informe del Sector Externo o External Sector Report donde sentencia que la Argentina se encuentra entre “elevadas vulnerabilidades de la deuda externa, reservas internacionales precariamente bajas y falta de acceso a los mercados internacionales de capital”. Es claro en su exigencia: eliminar el cepo e ir a una devaluación de entre el 15 y el 20%. En criollo, más ajuste. Estas exigencias profundizarán la dinámica de estancamiento económico, harán perder aún más el poder adquisitivo de los salarios e ingresos de las mayorías y abrirán un proceso de aumento del desempleo.

Además, Massa busca hacerse de dólares como sea ante las alicaídas reservas del banco central por eso lanzaría un nuevo dólar agro a un tipo de cambio aproximado de $350, que abarcaría las economías regionales y que permitiría recaudar USD 2.000 millones adicionales. Un nuevo gesto hacia los sectores más poderosos y concentrados del país mientras el 40% de la población está hundida en la pobreza.

La deuda: una estafa de años

Desde la última dictadura hasta acá, lo único que han hecho los distintos gobiernos es aumentar la deuda y convalidar esa estafa pagando una y otra vez. La propia Cristina reconoció en el acto del último 25 de Mayo haberle pagado al FMI “taka taka”, tanto ella como Néstor Kirchner, en 8 cuotas y sin siquiera haber investigado los delitos que tiene ese endeudamiento que favoreció al sector empresario para el que gobernaron y gobiernan.

El Frente de Todos, en la actualidad, es el responsable número uno por cederle al organismo de crédito y continuar pagando la estafa de la deuda que tomó Mauricio Macri de 45 mil millones de dólares. Estafa que el propio Fernández cuando asumió dijo iba a investigar. De esa supuesta investigación nunca más se supo nada. El FMI jamás cambió su carácter, pero ellos quisieron hacernos creer otra cosa incluso llamando “compañera” a Georgieva.

Ahora Massa, Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner culparán a los arbolitos de la City de desestabilizadores ante esta última corrida cambiaria. Pero ellos son responsables, no solo por el pago al contado y cotidiano al FMI y los acreedores externos privados sino porque también mantienen la estructura neoliberal de la economía heredada desde 1976. La Ley de Entidades Bancarias, como también la privatización de todos los puertos por el menemismo y los sucesivos gobiernos, además de la privatización total del comercio exterior es lo que ha permitido que en estos años se fugue una balanza comercial de más de U$S 43.000 millones. Y no han tomado una sola medida para cambiar esa matriz, sino que la profundizaron.

Gane quien gane, van a seguir pagando

Hace unos días en un acto en Pilar, Provincia de Buenos Aires, Massa como candidato del oficialismo reafirmó su rumbo: “Queremos pagarle al Fondo de vuelta y que se vayan de la Argentina. Queremos ser un país soberano”. Convalidar la estafa y ser soberanos, no van de la mano. Por eso insistimos en que la candidatura de Grabois en las internas de Unión por la Patria no es ninguna pelea desde adentro ni ningún debate sobre modelos de país distintos. Es una maniobra para contener los votos de sectores descontentos con el gobierno que puedan ir a la izquierda. La lista de diputados de ambos candidatos es la misma y son los que en definitiva ratificarán el ajuste en el Congreso.

Por su parte Larreta expresó en una entrevista que: “Con todos los acreedores, incluido el FMI, hay que negociar con los dientes apretados para conseguir las mejores condiciones”. En definitiva, buscar plazos más extensos y tasas más favorables para reducir la carga de deuda pero pagar. Patricia Bullrich, su contendiente en las PASO de Juntos Por el Cambio propone endeudarse aún más pidiéndole al Fondo “un colchón de dólares” y Milei sostuvo hace poco que: “con una economía dolarizada le pagas de taquito al FMI”.

Hay un factor común que los atraviesa a todos: seguir pagando. Lo que no te dicen es que para pagar tienen que avanzar en la triada del mal: una brutal reforma laboral, previsional e impositiva de carácter regresivo.

Romper con el FMI, la única salida

Con las coaliciones patronales no hay salida al laberinto del Fondo. Más allá de las diferencias discursivas, todos aceptan ponerse de rodillas ante el FMI y apegarse a los pedidos de su programa. Es hora de tomar medidas nuevas. Quienes proponen seguir pagando y hablan de sacar al país de esta crisis son unos mentirosos.

Para realmente recuperar nuestra soberanía y tener un proyecto de país para las mayorías, con empleo registrado y salarios dignos, donde la salud, la educación y la vivienda sean una prioridad, y dónde cuidemos nuestros bienes comunes y para quienes decidamos qué, cómo y cuánto producir seamos los trabajadores hay que romper con el FMI, nacionalizar la banca y el comercio exterior con control de sus trabajadores, terminar con el curro de la especulación y poner esos recursos a favor de las necesidades de las y los trabajadores.
Por eso hay que castigar a este modelo con la izquierda del FIT-Unidad que se organiza, barrio a barrio, fábrica por fábrica, en cada uno de los sectores de trabajo, que irá en la lista Unidad de luchadores y la izquierda conformada por el MST-PO en el Frente de Izquierda Unidad que encabeza la fórmula presidencial Solano-Ripoll, con Alejandro Bodart como Gobernador en la Provincia y Cele Fierro como candidata a Legisladora en la Capital para fortalecer este rumbo y sacarnos de encima a los que nos someten día a día.

 

 

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Entre China y el FMI. Plan económico contra el pueblo https://as.mst.org.ar/2023/06/21/entre-china-y-el-fmi-plan-economico-contra-el-pueblo/ https://as.mst.org.ar/2023/06/21/entre-china-y-el-fmi-plan-economico-contra-el-pueblo/#respond Wed, 21 Jun 2023 12:39:42 +0000 https://as.mst.org.ar/?p=27767 La falta de reservas para afrontar los pagos de deuda es la causa de los frenéticos viajes al FMI y China. Buscan los dólares que le permitan «llegar» a diciembre. Pero cualquier dólar solo puede venir a cambio de mayor entrega y ajuste. Un país con 40% de pobreza y más de 100% de inflación preanuncia la derrota electoral del oficialismo y alimenta la perspectiva hacia un estallido social.

Escribe: Gerardo Uceda

La falta de reservas es de los problemas más graves de la economía argentina hoy. De los U$S 30.000 millones declarados, las reservas netas estarían en niveles negativos superiores a los -1.500 millones. Esta situación es crítica por donde se la mire, ni hablar en un año electoral como éste. Sin reservas la economía está a la merced de especuladores que generan corridas cambiarias recurrentes, subas del dólar blue y financieros. Sin reservas para intervenir en el mercado cambiario se generan tensiones alcistas y devaluatorias del dólar oficial que es el que mueve el grueso de la economía. Esto acelera la inflación, que ya supera el 100% y va rumbo al 140% o más. Le podríamos agregar que también se frena la economía productiva al trabarse importaciones industriales y encarecerlas, ya que el estado no provee los dólares necesarios para las mismas. Los empresarios trasladan estos mayores costos a los productos y se vuelve a espiralar la inflación.

Para el gobierno y el imperialismo el problema central es la incapacidad de afrontar los compromisos de deuda externa que en los próximos meses equivalen a U$S 81.000 millones. De esos, 22.486 son en dólares y la mayoría lo debemos al FMI (más de 12.500 por amortizaciones de capital y 2.100 sólo de intereses). Esta cifra completamente impagable (representa más del doble del ingreso total por el agro en un año récord como fue el 2022, y cinco veces más de lo que ingresó este año de sequía). Gran parte de este monto debería pagarse antes del fin del mandato de Alberto. Tamaña estafa encierra el acuerdo con el FMI en el que el Gobierno refrendó la deuda contraída por Macri con el apoyo de Cristina, más allá de que ahora la líder del espacio se trate de despegar diciendo que hay que revisarlo.

Del Fondo a China lo que viene es más ajuste

Para tratar de estabilizar la economía, el dólar y afrontar los pagos es que el Gobierno y su ministro-candidato vienen realizando un largo peregrinaje por EEUU y todos los centros del poder imperialista, para que intercedan ante el FMI. Resulta difícil contabilizar los viajes de Massa y distintos funcionarios para el desembolso de dólares que prevé el acuerdo y fortalecer. Pero tantos viajes no logran destrabar los 10.000 millones que pretenden. Esto es así porque el FMI no ve que se puedan cumplir con las metas y no quiere desembolsar más dólares a cambio de promesas. El imperialismo quiere fundamentalmente una devaluación del dólar y un mayor ajuste estructural. El gobierno con Alberto y Massa a la cabeza está en completo de acuerdo con ello sólo que sabe que en la situación actual del país, con inflación galopante, pobreza superior al 40%, etc eso sería como echar nafta al fuego y posiblemente ir derecho a un estallido superior al del 2001, justo cuando la debilidad de la coalición gobernante es extrema y a pocos meses de las elecciones de entrega de mando. El Fondo también sabe esto, pero presiona y especula porque no sabe quién continuará en economía luego de las elecciones. Por eso la indefinición del desembolso.

La urgencia por la profundidad de la crisis es tal que, argumentando la multilateralidad (que en el diccionario de Alberto significaría «entreguismo multilateral») se planeó primero un viaje del presidente a Rusia y China y luego se concretó este mes el viaje de toda la plana mayor del Ministerio de Economía, incluyendo al presidente del BCRA para intentar cerrar un acuerdo con China. Este acuerdo a la vuelta fue presentado como exitoso porque logró ampliar el swap, que en la actualidad es de U$S 5.000 millones, llevarlo a U$S 18.000 y así disponer de mayores herramientas de libre disponibilidad para intervenir en el mercado financiero y a la vez, al poder pagar las importaciones chinas (hoy superiores a las exportaciones argentinas hacia allá) en yuanes prestados y quedarnos con mayores reservas en dólares. También el acuerdo incluyó promesas de inversiones y el ingreso de Argentina a la «ruta de la seda», que no es más que un plan de neocolonización chino basado en inversiones en más de 140 países para disputar la hegemonía mundial a los EEUU. Finalmente le permitiría al país ingresas al NBD (el banco del grupo de los Brics). Ahora bien este acuerdo presentado como exitoso no lo es para la mayoría del pueblo, ya que significa mayor endeudamiento con un nuevo acreedor. China por su parte invierte en lo que a ellos les conviene, que es precisamente en extractivismo megaminero y energético (las principales empresas con las que nos reunimos son de este sector), también del manejo del agua y el transporte de energía (se negocia que se hagan cargo del segundo tramo del gasoducto Néstor Kirchner) y hasta sonó la instalación de un puerto chino en Tierra del Fuego que le sirve no sólo comercialmente a China sino fundamentalmente a nivel geopolítico en su disputa con EEUU, ya que sería el puerto más cercano a la Antártida y a la vez un paso bioceánico imprescindible de cara a futuras disputas o cierre del Canal de Panamá.

Hay otra salida y es por izquierda

Como vemos ya sea por el lado del FMI, al cual volvimos a estar atados desde el fraudulento préstamo de Macri, avalado por Alberto y todo el gobierno, o por el lado de China que, con su swap ampliado nos somete a nueva deuda a futuro, extractivismo y saqueo de recursos. Con la política entreguista del gobierno y de toda la «oposición» de derecha nos espera un mayor ajuste. Al igual que el FMI, quieren una devaluación para bajar los salarios en dólares, reforma previsional para aumentar la edad jubilatoria y precarizar las jubilaciones, reforma laboral para bajar los costos laborales empresariales y permitir los despidos sin indemnización, y van también por la eliminación de los planes sociales. Por el lado de China, nos facilitan divisas que a ellos les sobran a cambio de controlar con sus empresas sectores claves de nuestra economía como la extracción minera con litio a la cabeza, el agua y demás recursos naturales como gas, pesca, etc, sometiendo al país a un nuevo colonialismo del siglo XXI.

Lo que proponemos desde la izquierda es lo opuesto, es romper con al FMI y todos los imperialismos, dejando de pagar la deuda externa, con lo cual sobrarían los dólares para reactivar la economía, aumentar salarios y jubilaciones. También para fortalecer las reservas y estabilizar el dólar. Nacionalizar la banca y el comercio exterior para evitar la fuga de capitales e imponer medidas concretas de control de precios y aplicar la ley de abastecimiento para controlar la inflación. Cuarenta años de sometimiento de los distintos gobiernos en este último periodo democrático demuestran a las claras que por la vía de la entrega al imperialismo y sus socios lo único que recibimos los de abajo es más ajuste y cada vez más pobreza. Hay que romper con esa lógica e imponer un plan económico al servicio del pueblo y un gobierno de los que nunca gobernamos.

 

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Corrida cambiaria y debate sobre dolarización. La salida es romper con el FMI y nacionalizar la banca https://as.mst.org.ar/2023/05/03/corrida-cambiaria-y-debate-sobre-dolarizacion-la-salida-es-romper-con-el-fmi-y-nacionalizar-la-banca/ https://as.mst.org.ar/2023/05/03/corrida-cambiaria-y-debate-sobre-dolarizacion-la-salida-es-romper-con-el-fmi-y-nacionalizar-la-banca/#respond Wed, 03 May 2023 13:49:41 +0000 https://as.mst.org.ar/?p=27623 Casi diez días de corrida. El dólar rozando los $500. Los precios de los alimentos y productos de consumo disparándose a las nubes. Massa pidiendo permiso y mendigando un nuevo acuerdo de entrega al Fondo. La incertidumbre sobre si viene una crisis mayor. No hay salida sin romper con el FMI y nacionalizar la banca.

Escribe: Gustavo Giménez

El índice récord -e inesperado- de inflación de marzo del 7,7% fue la primera llamarada de esta crisis. Con los dólares paralelos trepando, las “trascendidas” propuestas del jefe de asesores presidenciales, el ex-CEO de Syngenta, Antonio Aracre, proyectando devaluar entre un 40 y 60%, hicieron saltar los tapones de la frágil situación política del gobierno. Massa -el ministro que toma las decisiones importantes- quedó cuestionado. Renunciaron al desestabilizador asesor, luego renunció Alberto a su candidatura a la reelección. La corrida no se detuvo.

El poder de fuego del ministro estaba muy disminuido. Las reservas liquidas, en medio de una tremenda sequía que reduce las exportaciones del país en unos U$S 20.000 millones, apenas sumaban unos U$S 2 mil millones y como después se supo, no se podían tocar, dado la nueva cláusula acordada con el Fondo en marzo pasado. La apuesta al nuevo dólar agro a $ 300 fracasaba, dado que los empresarios liquidaban la mitad de lo esperado ya que aprovechan el salto del paralelo para exigir al gobierno un dólar más alto.

La aguja del termómetro tocó los $ 500, luego de largos días de angustia e incertidumbre, de millones de familias trabajadoras que veíamos diluirse el poder de compra de nuestros ya muy magros ingresos, de todo tipo de especuladores haciendo dinero con nuestra miseria creciente. De La Nación hablando de “vacío de poder” y el cristinista Larroque reconociendo que el martes de la semana pasada no sabían si llegaban al fin del mandato.
Luego de tres días de discutir con el FMI -según relató el periodista Alejandro Bercovich- Massa intervino con las reservas del Banco Central, rematando a precio vil títulos públicos, parando -por ahora- la corrida. En el medio, había renovado otra deuda haciendo otras grandes concesiones a los especuladores. Roleó (reprogramó) un billón de pesos, a vencimientos cortos y tasas efectivas anuales del 135%.

Finalmente, el peso se devaluó en abril, en relación a los dólares paralelos, 18% con el blue, 11% y 10% al CCL y el MEP1, respectivamente. Cifras que van a caer como un plomo sobre la inflación de abril, que superará el 8% y más aún, sobre los precios de mayo, a los que se trasladará con fuerza. Mientras, Cristina elogiaba la actitud épica de su protegido ministro Sergio Massa en enfrentarse al Fondo -sin avisar que el mismo ministro había aceptado hace unas semanas la cláusula que ahora le ataba las manos-.

Rascando la olla y renegociando con el Fondo

Con los agroexportadores y grandes productores de soja sentados sobre los silos bolsas esperando una mejor cotización. Con empresas exportadoras que se arriesgan a multas y pérdidas de permisos, pero no traen, violando la ley, cerca de U$S 1.500 millones de divisas liquidadas en el exterior. Una parte del equipo del ministro ya está instalada en Washington intentando que el FMI afloje- antes de agosto- unos U$S 10.000 millones que necesita para apagar previsibles nuevos focos de incendio y que el que parece contenido, no rebrote con fuerza.

Los economistas están divididos en torno a sus pronósticos. Los más pesimistas como Alejandro Werner, que fue una figura clave del Fondo para otorgar el fraudulento Stand By a Macri por U$S 45.000 millones, afirma que el FMI va a guardar los fondos que tiene para el próximo gobierno porque con este no hay nada que hacer.
La mayoría, en cambio, especula que no pueden dejar caer a un país al que le prestaron tanta plata, al que Biden prometió ayudar a cambio de nuevas señales de sumisión a los intereses norteamericanos, y que podría salir un nuevo acuerdo que flexibilice algunas metas, endeude más al país, para que no se caigan las reservas, con nuevas cláusulas de ajuste y entrega.
Si para muestra basta un botón, el sábado se publicó en el boletín oficial un nuevo tarifazo del 30% sobre el gas y ahora sale el de la electricidad, cumpliendo el pedido del Fondo de apurar los aumentos tarifarios. También el Banco Central volvió a subir las tasas de interés, que ahora pagan un 140% de tasa efectiva anual.

Mientras se negocian las cláusulas de un nuevo acuerdo, que implicará seguramente nuevos y difíciles ajustes en un año electoral, Massa se dedica a rascar la olla tratando de juntar algunos dólares más y de restringir el uso de los pocos que tiene en las reservas.
En esa cuenta pueden contabilizarse algunos créditos gestionados con el Banco Mundial, el BID y la CAF. El acuerdo con China para utilizar yuanes de los swaps de las reservas para pagar importaciones de ese país y el que, con la ayuda de Alberto está negociando con Brasil, para que el Banco Central de ese país financie las exportaciones brasileras a la Argentina. Son sumas importantes, pero que no logran tapar la magnitud del agujero dejado por la sequía. Implican, además, mayor endeudamiento que pagaremos todos los argentinos de a pie.

¿Quién se llevó los U$S 45.000 millones del superávit comercial?

Esa enorme cifra es el saldo comercial extraordinario que hubo en los primeros tres años del gobierno del Frente de Todos, del que quedó muy poco en las reservas del país. El colmo, ahora, es que, con importaciones muy restringidas, que están bajando el nivel de actividad, que según economistas como Marina Dal Poggetto van a producir una reducción de entre un 4 y un 5% del PBI en 2023, hay todavía grandes empresas, como Arcor, que le piden al Banco Central 128 millones de dólares para cancelar “obligaciones negociables”. Unas semanas antes, IRSA avisó que iba a cancelar 121 millones de dólares de estas obligaciones.

Un negoción que se está destapando, consistente en ofrecer a ahorristas locales inversiones en pesos contra intereses moderados y tomar créditos en dólares en el extranjero, para luego pagarlos con el barato dólar oficial, haciendo una enorme diferencia. No se trata de importaciones de insumos, sino de maniobras financieras.
Estas especulaciones financieras, junto a la “maniobra de las maniobras” que constituye el fraudulento crédito del FMI, del que no vimos un dólar y que, según Macri, se lo llevaron los “bancos comerciales”, son responsables de arruinar nuestra economía y engrosar las grandes fortunas.

Ahora el gobierno, cuidando los pocos dólares que le quedan, ha restringido el acceso al MEP y el CCL, a las sociedades de bolsa, más conocidas como ALyC y agentes de negociación, a sus clientes que tengan cauciones o pases. La operatoria consistió en colocar títulos en garantía, obtener pesos por ellos y luego con esos pesos comprar dólares. Estos manejos habrían sido uno de las responsables de la pasada corrida.

El “combativo” discurso electoral de Cristina

Desde la tribuna montada en el Teatro Argentino de La Plata, la vicepresidenta señaló que ella no está en contra de pagarle al Fondo, sino que objeta las “condicionalidades” del acuerdo. Propuso pagarle al FMI con el superávit comercial.

Un discurso para la “tribuna” cuando, como ella misma mostró, su gobierno – al que nunca Cristina, ni ninguno de sus funcionarios importantes, abandonó- ya le pagó, en tres años, US$ 5.000 millones de intereses solamente. Esa cifra, además, no cuenta lo pagado a otros organismos internacionales y a los bonistas privados del canje de Guzmán del 2020, que Máximo apoyó en su momento.

Tampoco mencionó que su superministro Massa acepta y paga esas “condicionalidades” impuestas por el Fondo, a costa de una inflación récord que devora los salarios e ingresos populares y entrega de los recursos de nuestro país a las multinacionales imperialistas.

Romper con el FMI y nacionalizar la banca

No hay salida sin romper con este modelo económico impuesto por el FMI y los buitres imperialistas. Desconocer la deuda con el Fondo, los organismos internacionales de crédito y los acreedores privados debe ser la primer medida soberana para revertir la grave situación que atraviesa el país.

Nacionalizar la banca, para terminar con la especulación, la fuga de capitales y depreciación de nuestra moneda debe ser una tarea inmediata. Investigar y desconocer el negociado de la enorme deuda interna pública, tanto del Tesoro como de los pasivos remunerados del Banco Central, solo podrá hacerlo una banca cien por cien estatal. Destinar nuestro crédito al desarrollo de los recursos del país y el bienestar de sus familias trabajadoras será su objetivo.

Nacionalizar el comercio exterior, para que las divisas que produce nuestro suelo vayan a parar al desarrollo del país y no a los bolsillos de los grandes terratenientes y capitalistas del agronegocio, los que hacen fortunas con la renta agraria, mientras la mayoría trabajadora pasa necesidades al tener que pagar los alimentos a precio dólar, para evitar la fuga de capitales vía maniobras de sub y sobre facturación que hacen importadores y exportadores sin control.

Una reforma tributaria progresiva para que paguen mucho más los ricachones y grandes capitalistas, se elimine el IVA de los productos de la canasta familiar y se aliente a los pequeños productores del campo y la ciudad con bajos tributos y exenciones impositivas.
En la emergencia un modelo distinto provocará un fuerte aumento de los salarios básicos, planes sociales y jubilaciones, para que cubran la canasta familiar, con cláusulas de indexación mensual. Congelará los precios de los artículos de la canasta y aplicará la ley de abastecimiento con todo su rigor a los empresarios que desabastezcan y especulen.
Son las primeras medidas que proponemos desde el MST en el FITU, en el marco de la aplicación de un programa anticapitalista, para salir de esta crisis y aprovechar los inmensos recursos que tenemos en nuestro país.

La trampa de la dolarización

Aprovechando la reciente corrida cambiaria, con un dólar que trepó a las nubes y que colocó a la vuelta de la esquina el fantasma de una nueva hiper, sobre la base de una inflación que habiendo alcanzado el 104% anual, promete seguir subiendo, la propuesta de dolarizar de Javier Milei fue largamente debatida.

Aprovechando el completo desprestigio y crisis del gobierno y la oposición de Juntos por el Cambio, por un lado, el justo anhelo de que se estabilicen los precios y el desconocimiento de las generaciones más jóvenes de la grave crisis que dejó la experiencia de la “convertibilidad” del ex ministro de Menem y la Alianza, Domingo Cavallo, por el otro, el tema ha ocupado innumerables programas televisivos, medios de prensa y conversaciones cotidianas.

Las propuestas del ultraliberal candidato a presidente, de aplicarse, serían nefastas por las siguientes razones:

Al no existir los dólares necesarios en las reservas, el equivalente de cada dólar existente para comprar la base monetaria en pesos actual (4 billones), necesitarías para mantener el valor a $ 200, unos 20.000 millones de dólares y si tomas la actual trepada, y consideras el valor del blue, unos 10.000 millones. Actualmente en el Banco Central hay tan solo $2.000 millones. No hay dólares.

Pero esta cuenta es muy superior si se toman, por ejemplo, los pasivos remunerados del Banco Central (Leliqs y pases), que suman hoy cerca de 12 billones de pesos. Sumados a la base monetaria, al valor del blue tendrías que necesitar cerca de 40.000 millones de dólares. Imposible.

Milei sostiene que los organismos de crédito (FMI, Bco. Mundial, etc.) podrían poner parte de ese dinero, endeudándonos, y el resto surgiría de la venta de títulos del Tesoro en el mercado internacional revaluados porque resurgiría la confianza en el país. Un cuentito naif como dice Dal Poggetto, cuando tenemos un riesgo país de más de 2.000 puntos.
Con la dolarización se acabaría la inflación ya que no tendremos Banco Central y no podremos emitir moneda. Los salarios mejorarían como en Ecuador. Falso. En Ecuador siguió durante varios años la inflación comiéndose el poder adquisitivo de los trabajadores ecuatorianos. Su índice de pobreza lo ha llevado a dos grandes rebeliones populares en los últimos años.

Una economía dolarizada aumentaría las inversiones productivas y las fuentes de trabajo. Error. Nuestra economía quedaría a merced de las crisis de la economía mundial capitalista, que impactarían con mucho mayor fuerza. Cualquier sacudón fuerte, ni hablar de una crisis como la que ocurrió en el 2008, devastaría nuestra economía. Si necesitáramos emitir moneda para atravesar una situación de emergencia como fue la pandemia no podríamos.

La experiencia de la convertibilidad de Cavallo arrancó con la incautación de los depósitos en el conocido plan Bonex de Herman González, para luego, sobre la base del remate de las empresas públicas y un gran aumento del endeudamiento externo, llevar al país a una desocupación récord, al quiebre de gran parte de nuestra industria local y finalmente, al estallido del 2001. Al final con los corralitos y corralones, devaluación para volver al peso y pesificación asimétrica, se terminaron por liquidar, de nuevo, los ahorros de los trabajadores y la clase media de entonces.

Por último, la ilusión de la dolarización toma el falso concepto de los economistas monetaristas de que la inflación se produce porque, para cubrir los gastos del Estado, el Banco Central emite más pesos que los equivalentes a los precios de los productos existentes. De esa manera hay más papeles por cada mercancía que antes.
La verdadera razón de la inflación es más profunda. Son los grupos concentrados de la economía los que suben arbitrariamente los precios, con los que los salarios y las prestaciones sociales del Estado bajan, produciéndose una enorme transferencia de ingresos hacia los grandes capitalistas, que aparte hacen todo tipo de maniobras para llevarse los excedentes de nuestra economía (fuga de capitales, deudas fraudulentas, etc.). ¡El problema central no es la emisión de moneda, sino quien se queda con la plata!!!

 

1. Se llaman dólares paralelos al Blue, el llamado Dólar Bolsa (MEP) y al Contado con Liquidación (CCL). El Blue es el “ilegal” que se trafica en las cuevas. El volumen de su operación es de alrededor de 5 millones por día. El MEP permite mediante la compra de títulos en dólares, hacerse de la divisa en el mercado local. El CCL permite hacer esta operación con títulos que se cotizan en la Bolsa de Nueva York y es una de las vías legales para fugar divisas. Son operaciones “legales” entre privados cuyo volumen se estimaba en unos 60 millones de dólares contra cerca de 1.000 –según Batakis- que movería el oficial.

 

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Respuestas socialistas. Dólar imparable: causas y soluciones https://as.mst.org.ar/2023/04/19/respuestas-socialistas-dolar-imparable-causas-y-soluciones/ https://as.mst.org.ar/2023/04/19/respuestas-socialistas-dolar-imparable-causas-y-soluciones/#respond Wed, 19 Apr 2023 13:55:55 +0000 https://as.mst.org.ar/?p=27582 El dólar se ha transformado en un emergente de la crisis. Abordamos en esta nota los por qué de la escalada y qué salida proponemos desde la izquierda.

Escribe: Gerardo Uceda

Luego de cierta estabilidad, hace más de una semana que el dólar blue viene escalando hasta ubicarse cerca de los $400. Las razones de este aumento son prácticamente las mismas que las que producen otros desequilibrios micro y macroeconómicos y se retroalimentan entre sí. Inflación, falta de reservas líquidas, expectativas y especulación de capitalistas, y sobre todo, la gran inestabilidad política, son algunas de las principales. Hay factores externos que también contribuyen como veremos ahora.

Si hasta mediados de marzo el dólar blue sólo había aumentado un 14%, es decir menos que la inflación general, todo empezó a cambiar a partir del 22/3. Ese día pegó un salto de 8 pesos para ubicarse en $394, todo un récord. A partir de allí se mueve en torno a los $400, con expectativas de superar los $450 en no mucho tiempo. Lo llamativo es que este aumento de las últimas semanas no se condice con una alta demanda de dólares blue, pero sí con un similar aumento en los dólares financieros (MEP y CCL) ubicados en el mismo nivel. En lo que va del gobierno de Alberto, el blue aumentó el 497%, muy superior a la inflación acumulada del 368%, mientras que el dólar oficial pasó de los $66 iniciales a los $215 actuales, claramente menos que la inflación, lo que constituye otra de las razones especulativas del aumento del paralelo.

Principales causas del aumento

La inflación espiralada, con su salto al 7,7% de marzo, sin duda es un factor de mucha importancia, ya que, según los capitalistas, frente a la inflación el dólar oficial está atrasado. Por ello presionan (a través de los dólares paralelo y financiero) por una devaluación completa. La abundancia de pesos producto de la emisión monetaria, últimamente acelerada por tener que cumplir con los dólares agro, es otra presión hacia el alza del dólar. La inflación y las expectativas incenti-van la especulación, manejando valores de dólar futuro de $450 o más que luego trasladan a los precios. Los exportadores por tanto requieren de un dólar más alto. Hasta ahora el gobierno se niega a una devaluación de forma abrupta, precisamente para no acelerar aún más la inflación. Las altas tasas de interés, con las que el gobierno quiere sacar pesos del mercado y evitar que se vayan al blue, logran confirmar una expectativa de alta inflación y reforzar por tanto la especulación y la presión devaluatoria.

El otro factor de primordial importancia es la falta de reservas líquidas en el BCRA, que algunos sitúan incluso como negativas. Lo cual conlleva una gran vulnerabilidad, imposibilitando su capacidad de contrarrestar corridas cambiarias, actuar sobre los financieros y sobre todo llevar cierta confianza de poder estabilizar o unificar los tipos de cambio. El déficit de reservas provocado por el aumento de la energía que importamos es lo que argumenta Massa, culpando a la guerra Rusia-Ucrania. Por si fuera poco, la sequía hace prever una sensible reducción del ingreso de divisas por parte de los agroexportadores. Pero además, la falta de reservas se debe a la fuga de capitales, sea por el giro de divisas de la multinacionales a sus casas matrices en el exterior, o a maniobras de sub y sobrefacturación en el comercio exterior, o directamente la fuga lisa y llana por transacciones financieras o bancarias en los meses de crisis o como la ocurrida bajo el gobierno de Macri con los miles de millones prestados por el FMI, de los cuales se estima que se fugaron alrededor del 86% y que el gobierno de Alberto, después de haber denunciado esta estafa en la campaña, avaló por completo en el nuevo acuerdo con el Fondo, que no por casualidad ahora requiere más ajustes a las masas, reducción del gasto público y déficit fiscal, precisamente para acumular reservas. Claro que el FMI exige que estas reservas sean para pagar los próximos vencimientos de deuda y no para la estabilización de la economía Argentina.

Además del FMI, otro factor internacional que influye es la tendencia inflacionaria mundial, que aunque bajó, sigue favoreciendo las ganancias extraordinarias de sectores clave como las petroleras y agroexpor-tadores. Por último, el panorama mundial se completa con que el dólar se está apreciando frente a todas las demás monedas, incluso el euro y la libra esterlina, ni que hablar sobre nuestro peso.

Pero el factor más importante es la crisis política del gobierno, como marcamos en el panorama de las páginas centrales. Este gobierno débil, con fuertes disputas internas a la coalición, tiene enormes dificultades para dar las señales de solidez y estabilidad que requieren los capitalistas. Ellos necesitan de un gobierno fuerte, capaz de aplicar el ajuste a fondo sobre los trabajadores y el pueblo, para poder normalizar y estabilizar sus negocios y ganancias en el largo plazo. Esta desconfianza se expresa en los sobreprecios con los que se manejan a discreción, incluyendo el valor del dólar. Perciben un gobierno débil sí, pero también la crisis más general del régimen político, de las dos coaliciones. Perciben un futuro muy complicado de crisis política aún con el supuesto de Juntos en el gobierno a quien ven también con dificultades para aplicar a fondo el ajuste que se necesita y las refornmas reaccionarias que requieren el FMI y la crisis capitalista. Tampoco tienen confianza en que el liberfacho Milei garantice poder avanzar con sus planteos de dolarización completa, baja de impuestos y eliminación de todas las restricciones para sus negociados.

¿Cómo nos afecta?

Por más que el gobierno siempre niege o minimize la importancia de la subida del blue, argumentando que el 90% de la economía se rige por el oficial, todos sabemos que esto es una verdad a medias y por tanto una mentira completa. Ya que los que fijan los precios de las mercancías que consumimos a diario son precisamente los grandes capitalistas, que presionan por una devaluación, que remarcan con el valor del blue o peor aún, por la desconfianza que ya vimos, a valores superiores al actual. En el caso de los aceites, granos y muchos alimentos, si aumentan a nivel internacional directamente los importan y la resultante es que aquí escasean y aumentan de precio. Por lo que siempre terminamos pagando los productos a nivel dólar billete, mientras nuestros salarios son en devaluados pesos, carcomidos por la inflación. Ni qué hablar si se llevara adelante una dolarización completa o semicom-pleta de la economía como propone la ultraderecha de Milei, ahí nuestros salarios descenderían a la mitad o a un tercio del actual, con lo que el poder de compra se pulverizaría y los niveles de pobreza aumentarían a límites extremos.

¿Qué haríamos nosotros?

Con una economía mundo dominada por el dólar y la estrategia burguesa de que paguemos los platos rotos de la crisis, sin medidas anticapitalistas es imposible que se fortalecezca la estructura económica productiva del país al servicio del pueblo trabajador. La discusión es de dónde salen estas reservas, quién paga el ajuste y cómo se distribuye esta riqueza acumulada y generada. Por eso sostenemos que lo primero que hay que hacer es desconocer la fraudulenta deuda externa y dejar de pagarla, con lo cual nos ahorraríamos en los próximos 5 años (2023-2027) la suma de U$S 112 mil millones, es decir 24.000 millones de dólares al año, que quedarían como reservas al servicio de los presupuestos sociales. Nacionalizaríamos la banca y el comercio exterior evitando la fuga de capitales que se sitúa en más de 20.000 millones de dólares anuales. Impulsaríamos una reforma tributaria para que paguen más los que más tienen, con impuestos a las grandes fortunas y riqueza, que incluya la repatriación de los depósitos que la burguesía tiene en el exterior y que se calcula en más de 300.000 millones de dólares, de lo contrario se expropiarían todos sus bienes. Con estas fuertes medidas lograríamos tener reservas líquidas como nunca hubo y a partir de allí poder iniciar un plan de obras públicas, viviendas, infraestructura, incluyendo la reestatización de las empresas privatizadas para poder contar con los recursos hídricos y energéticos para desarrollarnos y a bajo costo. Los salarios y las jubilaciones se actualizarían mensualmente al ritmo de la inflación que ahora sí, sin la especulación capitalista como causa importante, se podría combatir realmente.

 

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Deuda, concentración y saqueo. Argentina: un país de remate https://as.mst.org.ar/2023/04/05/deuda-concentracion-y-saqueo-argentina-un-pais-de-remate/ https://as.mst.org.ar/2023/04/05/deuda-concentracion-y-saqueo-argentina-un-pais-de-remate/#respond Wed, 05 Apr 2023 12:46:30 +0000 https://as.mst.org.ar/?p=27555 La reciente entrevista de Alberto con Biden, mientras Massa renegociaba metas de ajuste con el FMI, mostró el grado de sumisión a los mandatos del imperialismo en que este gobierno, y todos los representantes de la dirigencia capitalista local, han metido al país. Hay que desconocer la fraudulenta deuda y romper todos los pactos políticos y militares con el imperio.

Escribe: Gustavo Giménez

Hacía tiempo que un dirigente del peronismo (que se caracterizó por un discurso soberanista y de no alineación con las potencias imperialistas) pronunciaba palabras tan elogiosas para con un presidente norteamericano. Habría que remitirse a las «relaciones carnales» de la época de Menem.

Alberto, apenas unos pocos días antes de conmemorarse un nuevo aniversario de la Guerra de Malvinas, le dijo a Joe Biden que se consideraba su «aliado absoluto», para luego avalar, sin ningún reparo, su política exterior y acordar sobre las enormes posibilidades de inversión en nuestro país que tendría las multinacionales yanquis. Como buen súbdito, guardó los discursos que suele entonar en otros escenarios, para disfrutar «su momento» con el gran jefe.

Coincidiendo con los pedidos de ayuda del presidente, el super ministro y aún presidenciable de Cristina y la Cámpora, Sergio Massa, se entrevistaba con la segunda del FMI, Gita Gopinath, para pedirle algunas concesiones menores sobre las duras metas de ajuste que impone el Fondo. Aflojes muy parciales a cambio de ajustar, ¡aún más!, los haberes de los jubilados y las penurias de la población trabajadora.

Las palabras de Alberto, los ruegos de Massa y las fotos del año pasado de una Cristina sonriente junto al embajador Marc Stanley o la enviada del Pentágono, la generala Laura Richardson, muestran que, pese a los relatos distintos, en las relaciones con el imperio, no existe «grieta» con Macri y sus adversarios de JxC.

Con ya ningún disimulo están blanqueando que nuestro país está completamente subordinado a los intereses y la explotación de las potencias imperialistas. Esa es la explicación del porqué una economía que hasta hace poco mostraba favorables índices de crecimiento tiene a más del 40% de su población sumida en la pobreza.

Para explicar esta contradicción conviene repasar aspectos claves de él creciente grado de dependencia, concentración y primarización de nuestra economía:

El FMI manda

El economista Javier Llorens, describió el acuerdo de Facilidades Extendidas que firmamos con el Fondo como un verdadero «pacto de coloniaje». Que otra cosa se puede decir de la convalidación de este gobierno del fraudulento crédito de U$S 45.000 millones, que tomó Macri y del cual no vimos un dólar en inversiones del país, ya que se esfumó en el circuito especulativo y que el Fondo otorgó violando sus propios Estatutos. Fue el crédito más alto en su historia, superando en 1.000% la cuota que corresponde a la Argentina, con vencimientos inmediatos por cifras imposibles de pagar. Todo porque Trump ordenó salvar el gobierno de Cambiemos.

Ahora, al no poder cumplir las metas de reservas dada la emergencia de una grave sequía que va a reducir las exportaciones en unos U$S 20.000 millones, el FMI, que por el acuerdo ejerce un monitoreo constante sobre nuestra economía con el objetivo de que le paguemos a ellos y a todos los buitres acreedores de nuestros compromisos externos- afloja un poco las metas de reservas, pero exige que se cumpla a rajatabla la reducción del déficit fiscal al 1,9% del PBI.

Como falta plata, Massa ya empieza a implementar los deberes que le encargó la funcionaria del FMI: va a restringir en la reglamentación el alcance de la recientemente votada moratoria previsional, se le pide que continúe con la reducción de la asistencia social, continúa con el oneroso aumento de tarifas y bajo el título de ir ordenado la situación del tipo de cambio, anuncia nuevas acciones devaluatorias como es el nuevo «dólar agro», además de tener que asegurar que se aumente el ritmo de devaluación mensual llamado crowling pec, entre otras medidas.

El reciente comunicado del Directorio Ejecutivo del FMI, llega a plantear que «políticas macroeconómicas más prudentes en la segunda mitad de 2022 respaldaron una moderación de la inflación», justamente cuando la inflación llegó al 100% anual, entre otras cosas, porque el gobierno necesita licuar los presupuestos estatales para poder cumplir las metas de achique que le exige el acuerdo. La cínica declaración sirve, entre otras cosas, para justificar su exigencia de que se mantengan las tasas de interés positivas del Banco Central que están generando un duro parate de la economía.

De paso se reta al ministro por andar malgastando reservas en operaciones de compra de bonos y le exige al Banco Central que limite las operaciones que representen una emisión monetaria encubierta como es la intervención el mercado secundario de bonos. Al final también meten presión para que terminemos de cerrar el acuerdo para saldar la deuda con el Club de Paris. ¡Si esto no es un pacto de coloniaje… se parece mucho! Habría que preguntarse ¿dónde quedaron los reclamos de Máximo de renegociación del acuerdo?

Fuga de capitales

Si tomamos el total bruto de la deuda pública -en pesos y dólares- a valor de la divisa norteamericana, son U$S 382.281 millones1 que representan el 80% del PBI. En un reciente artículo del economista Gustavo Bermúdez2 se analiza que los dólares de particulares y de empresas guardados en los bancos, en cuentas en el exterior, en cajas de seguridad o abajo del colchón, suman U$S 246.946 millones. Si a esta cifra se le suman «inversiones de cartera en activos financieros y la inversión directa como bienes, propiedades e inmuebles -caso Miami, Uruguay-», llegamos al récord de U$S 380.179 millones de activos privados.

Estas cifras significan un aumento, desde el año 2015, de un 54%. Pero si además le sumamos las reservas brutas del Banco Central la cifra alcanza los U$S 424.777 millones ¡casi un PBI entero! Imagínese lector toda esa plata volcada a la economía nacional a desarrollar obras de infraestructura, viviendas populares, para levantar nuestras destruidas salud y educación públicas, para que los jubilados, empleados estatales y planes sociales puedan ganar acorde a las necesidades de la canasta familiar.

Un modelo extractivista y de concentración económica

Si los alimentos que produce el país suben cada vez más de precio hasta resultar inalcanzables para una familia trabajadora, que ni apelando a segundas y terceras marcas o restringiendo el consumo de carne al máximo, llega a fin de mes, es por el modelo económico que ha ido mutando en estas décadas. Se abandonó el desarrollo industrial que supimos alcanzar, por una economía rentista destinada a la exportación y acompañada de la privatización de las empresas del Estado, que el menemato realizó en la década del ‘90.
Hasta la dictadura militar el desarrollo capitalista del país era lo que se llama una «economía semi cerrada», con una fuerte industria de sustitución de importaciones.
Martínez de Hoz, el ministro de economía de Videla, produjo en complicidad con el imperialismo un giro abrupto en este modelo. Abrió la importación, bajo las protecciones de la industria local, redujo sustancial-mente los salarios disminuyendo por esta vía el consumo en el mercado interno, provocó junto al resto de los ministros del Proceso un fuerte salto del endeudamiento externo -Cavallo después nacionalizaría la deuda externa de las empresas privadas, en su gran mayoría fraudes contables- y se favoreció la agro exportación.

Alfonsín no cambió en nada sustancial esta matriz y Menem va a completar la tarea privatizando las empresas estatales, un capital público acumulado por generaciones rematado a precio vil –por papeles devaluados de la deuda externa-. El régimen de la convertibilidad (un peso = un dólar) se realizó sobre la base del aumento muy fuerte del endeudamiento. Tuvo como consecuencia una importante recesión que junto a las privatizaciones llevó los índices de desocupación a niveles históricos.

Caído De la Rúa y Duhalde después, los tres gobiernos kirchneristas, que gozaron de la entrada de dólares más importantes de nuestra historia económica dado el alza de los precios de las materias primas en el mercado internacional, no alteraron esta matriz económica. Siguieron pagando la deuda externa, acrecentaron enormemente la deuda pública y pese a su discurso nacionalista, sostuvieron el modelo privatista.

El gobierno de Macri profundizó este curso, bajando sustancialmente salarios y jubilaciones, descargando brutales tarifazos, dando rienda suelta a la especulación financiera de bancos y fondos buitres, que terminó con la crisis de la deuda y el brutal crédito Stand By del FMI, aumentando la deuda externa un total de U$S 100.000 millones.
El gobierno del Frente de Todos, el llamado a la unidad –aun a la peor derecha del PJ- para derrotar al liberalismo, termina aplicando su programa con Massa como ministro. Si sacamos la sequía de estos meses, los empresarios del campo son uno de los sectores que más ganancias han obtenido. El aumento de los precios de los alimentos que la guerra produjo, hizo que este sector no solo se enriqueciera aún más, sino que lejos de pagar algún impuesto a la renta extraordinaria, los trabajadores argentinos tuviéramos que pagar los alimentos que produce nuestro suelo a precio dólar.

La concentración de los grandes es impresionante, las exportaciones de la principal entrada de divisas de nuestra economía la manejan 10 pulpos empresarios, el 70 % de capital extranjero. Tienen 14 puertos privados con poco o ningún control y encima exigen un dólar especial para liquidar sus cosechas. Su modelo productivo basado en agroquímicos es altamente contaminante, envenenando los pueblos de la campaña y cursos de agua aledaños, e hipotecando el futuro y la fertilidad de los suelos. El Paraná es el curso de agua por el que se desangran gran parte de nuestros recursos sin control.
Este modelo extractivista se extiende a dos rubros que les interesan a las potencias imperialistas, ávidas de materias primas. La explotación hidrocarburífera y gasífera, con centro en el fracking de Vaca Muerta y en el proyecto de explotación offshore frente a las costas de Mar del Plata y la mega minería de litio, y otros minerales como el cobre, o el oro y la plata.

La mayoría de estas explotaciones son de poca mano de obra en relación a su volumen. Las divisas que quedan en el país se acumulan para cumplir con los compromisos de la deuda y Massa ya promete un régimen para que las empresas que quieran invertir puedan remitir sus utilidades al exterior con menos trabas, de las que existen en estas épocas de sequía de dólares. Ya empezó al otorgarle a los bancos privados que intervinieron en el último megacanje de bonos la posibilidad de que remitan el 40% de sus utilidades permitidas (estaban suspendidas de este beneficio por la actual crisis de reservas).

Cada vez más especulación financiera

Por último, la combinación de altas tasas de interés con un dólar, que si bien ha aumentado su ritmo devaluatorio todavía registra atrasos con respecto a la inflación, facilita el llamado carry trade. El gran negocio de bancos y fondos de inversión que especulan con las suculentas diferencias, en un país donde las entidades bancarias cada vez tienen más privilegios para invertir gran parte de sus carteras en bonos del Tesoro o Leliqs del Banco Central, completando un círculo de una economía extractivista, dependiente, con una pesada y fraudulenta deuda y con una alta especulación financiera, alta inflación y cada vez más bajos salarios e ingresos populares. Ese es el menú de la dependencia que debemos romper en defensa de nuestros salarios y los recursos de nuestro país.

Una casta política servil a los intereses imperiales

Hace pocos días, al cumplirse un nuevo aniversario del 2 de abril, recordamos que este gobierno de discurso nac&pop ahora se abraza con la potencia que favoreció el triunfo militar de los piratas ingleses. Las pocas iniciativas, como la ley que promovió Pino Solanas para sancionar a las empresas que actúen en nuestro territorio siendo parte de explotaciones extractivas en las islas Malvinas, son cartón pintado, no se aplican. Como tampoco se ha aplicado ninguna sanción a las empresas y capitales británicos en la Argentina.

Por eso, un magnate británico como Lewis, tan criticado por algunos sectores del kirchnerismo, puede tener un territorio de nuestro país donde dicta su propia ley, desconociendo los derechos de los argentinos. Se agenda un lago para uso privado, cierra los caminos públicos, posee un aeropuerto privado y además viola la seguridad nacional que prohíbe a empresarios extranjeros poseer territorios fronterizos. La creciente extranjerización de la tierra que Lewis representa es cada vez más grande.

Cada vez más, el antiimperialismo es apenas un recurso dialéctico para defender a Cristina de sus causas judiciales. Wado de Pedro viaja al enclave imperialista de Israel, enemigo de la lucha de los pueblos árabes y promete colaboración y alienta inversiones. Ni hablar de que nunca rompimos con el TIAR y los pactos que nos atan al imperialismo. Menos que menos, ahora que nuestro presidente es, sin que nadie del FdT le critique, un «aliado absoluto».

La dependencia y subordinación política es una consecuencia de la total dependencia económica y falta de soberanía en que todos los sectores de la casta han sumido al país. La enorme pobreza es su expresión más brutal.

Un programa alternativo para terminar con la entrega

. Romper de inmediato con el FMI, los organismos internacionales de crédito y los acreedores privados de la deuda.
. Nacionalizar la banca y el comercio exterior, con control social y de sus trabajadores.
. Nacionalizar sin pago todas las empresas públicas privatizadas, colocándolas bajo la dirección de sus trabajadores y usuarios.
. Fuertes impuestos sobre los grandes empresarios, eliminación del IVA de los productos de la canasta familiar y baja carga impositiva a la pequeña producción.
. Una profunda reforma agraria, que termine con la gran propiedad terrateniete y los grandes capitalistas que explotan nuestro campo. Repueblen el «desierto verde» con créditos y asistencia a los agricultores, para el desarrollo de un modelo ecológico no contaminante.
. Aumento general de salarios básicos, jubilaciones y planes sociales al nivel de la canasta familiar con cláusulas de actualización mensual. Congelamiento inmediato de precios, aplicación de la ley de abastecimiento para los que especulen.
. Plan de construcción de viviendas populares y construcción de obras de infraestructura para favorecer la industria y favorecer el empleo.
. Terminar con el fraude laboral, el empleo en negro y la precarización.
. Romper todos los pactos y acuerdos políticos que nos atan al imperialismo, como el TIAR, los acuerdos con el CIADI, etc.

Militarización en defensa de los negocios extractivos

Justo el 24 de marzo, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Juan Martín Paleo, anunció vía twiter, varios planes de campaña para desplegar fuerzas militares en zonas de «recursos naturales y espacios soberanos» como Vaca Muerta, Bahía Blanca y la plataforma marítima del Atlántico. «Vamos a poner en práctica nuestra capacidad de desplazar medios militares para disuadir, y en el caso necesario defender, nuestros objetivos de valor estratégico», definió el militar. Los planes en estudio incluyen las zonas de extracción de litio y otras explotaciones extractivas, bajo la excusa de proteger nuestros recursos soberanos.
Estos argumentos no resultan convincentes en boca de los herederos de las fuerzas armadas que en la pasada dictadura militar entregaron la economía y los recursos del país a las trasnacionales y cuando, por un error de cálculo, dirigieron una guerra contra los piratas ingleses, la traicionaron sin ningún empacho. En realidad, van a defender la soberanía de las empresas multinacionales que ya están invirtiendo o van a venir a invertir en negocios de depredación de nuestros recursos y contaminación del medio ambiente, con el acuerdo del gobierno nac&pop y el beneplácito de la derecha.

 

1 Datos del INDEC al 3er trimestre de 2022.
2 «Récord: los dólares e inversiones fuera del sistema ya son U$S 380.179 millones», Clarín 28/03/2023.

 

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Inflación. Como cohete a la luna https://as.mst.org.ar/2022/09/21/inflacion-como-cohete-a-la-luna/ https://as.mst.org.ar/2022/09/21/inflacion-como-cohete-a-la-luna/#respond Wed, 21 Sep 2022 13:55:20 +0000 https://as.mst.org.ar/?p=27163 Mes a mes no se cumplen las previsiones y estimaciones del gobierno. Ahora ya se ha blanqueado una previsión del 95% anual. Mientras tanto, la pérdida del poder adquisitivo de las y los trabajadores y sectores populares es brutal. Necesitamos un plan de emergencia para recuperar lo perdido.

Escribe: César Latorre

La famosa frase de que los precios van en ascensor y los salarios por la escalera se queda corta. Más aún cuando la informalidad del trabajo es cada vez mayor. Cada mes que pasa y se hacen los anuncios oficiales de la inflación aparece un nuevo récord de décadas. El último fue el de la inflación interanual que ha llegado de agosto 2021 a agosto 2022 al 78,5%, superando índices interanuales de más de 20 años. Y la dinámica muestra que la inflación seguirá creciendo.

El gobierno hasta ahora solo hizo promesas en vano de una desaceleración de la inflación que viene anunciando desde que empezó. Atinó a ampararse primero con la Herencia, luego la pandemia y la guerra, relato que sirvió por un tiempo. En abril, antes de que la cosa explotase por el aire, llamó a un tramposo adelantamiento de paritarias para contener y darle una mano a sus aliados de la burocracia sindical y que la base no los pase por arriba. En ese momento, con las paritarias arriba del 60% (por supuesto en comodísimas cuotas), salieron a decir que todo iba viento en popa con una recuperación del salario. También aumentaron el salario mínimo vital y móvil que tiene repercusión en planes sociales y sirve de referencia para los sectores no sindicalizados que no tienen paritarias. Con esta política ganaron algo de tiempo, pero la realidad demostró que no era más que ciencia ficción.

Ahora las nuevas actualizaciones paritarias están siendo de un 20% más. Llegando a un 80% en el mejor de los casos, el aumento del SMVM ya no llegará a la mitad de la línea de pobreza. Y todo esto cuando hay una estimación oficial del 95% anual. Sin palabras.

¿Aparece un plan?

Ahora, los nuevos espejitos de colores vienen de la mano del supuesto ideólogo del “dólar soja”. Con los laureles de haber “logrado” un recupero de las reservas con el dólar soja, surge el nombre de Aracre (CEO de Syngenta) como un importante asesor privado del equipo de Massa, que ahora le sugiere una vieja receta que ya sabemos que para la clase trabajadora y el pueblo sabe amarga: el congelamiento de precios y salarios.

La propuesta es congelar por decreto los precios y salarios por 6 meses. Esta práctica ya se hizo y su efecto inmediato siempre fue que se acelere la remarcación y se congelen los salarios. En esta oportunidad se habla de que se aumenten los salarios antes del congelamiento. Pero, como ya hemos analizado en artículos de ediciones anteriores, en promedio los salarios han tenido una pérdida de poder de compra en el último quinquenio de un 20%, sin contar el desfasaje del último trimestre. Es decir, por más que aumenten algo será siempre por debajo de la inflación con lo cual en definitiva ayudaría a que los especuladores logren cubrirse preventivamente mientras los salarios se congelan a niveles ya menores que los actuales.

Pero no es de extrañar que las propuestas de esta gente beneficien a los que han dicho que combaten. En este sentido, es importante recordar que el logro del dólar soja nos endeudará aproximadamente en unos 300 mil millones de dólares. Esto surge de la diferencia entre el dólar oficial y el dólar soja, cuyo desfasaje será financiado con emisión de bonos a pagar a diez años.

En síntesis, y esto es objetivo, son números: se gobierna con los CEOS, se beneficia a la oligarquía del campo y se piensan medidas que puedan ser aprovechadas por los remarcadores de precios. Sin contar que, por cuestiones de espacio, ni nos referimos a las mineras, petroleras, empresas de servicios y la rapiña financiera nacional e internacional. Realidad mata relato.

Pobreza en aumento

La línea de pobreza se ubicaría para el mes de agosto en aproximadamente $120.000. Todavía no está la medición oficial, pero ciertamente es una aproximación muy fidedigna conociendo la inflación oficial. Con esos niveles es evidente que alcanzará a más personas y que incluso involucrará a más sectores asalariados en blanco. Realidades de la argentina que nos toca vivir.

La falta de resolución de los problemas estructurales del país y la falta de una contención real hace que, dentro de los movimientos sociales, los sectores combativos ganen más influencia en las barriadas y que incluso se nutran de organizaciones oficialistas. Hecho que preocupa de sobremanera al gobierno.

Ante esta realidad, desde el poder se vienen desarrollando distintas políticas de estigmatización social de los “piqueteros”. Se los intenta atacar y aislar socialmente. Sin embargo, la fuerza y consecuente lucha ha hecho que tengan que volver para atrás en varias medidas. Sin embargo, la línea estratégica de ajustar a los que menos tienen sigue siendo parte de la agenda del Gobierno a las órdenes del FMI.

El MST Teresa Vive sigue en las calles

Desde la unidad piquetera este jueves se realizará una nueva acción, como parte de un plan de lucha por la falta de respuestas de los funcionarios y las promesas incumplidas. Estos crápulas apretados por la circunstancias prometen cosas que después no cumplen.
Es por estas razones que se va a un plan de acción más fuerte, hasta que cumplan con todo, que arrancará con un plenario en el obelisco en donde probablemente se resolverán acciones más radicalizadas para la semana que viene. Desde todo nuestro movimiento se están preparando con mucho sacrificio estas acciones, porque no vamos a permitirles que sigan jugando con las necesidades más acuciantes, en momentos en donde la carestía las va deteriorando aún más, y porque luchamos por trabajo genuino.

Un plan económico, obrero y popular

Para cortar con la inflación y la carestía tenemos que ir a otro modelo de país. El flagelo de la inflación nos persigue hace decena de años. Hay que atacar las causas de fondo, ningún plan mágico cortará esta dinámica. Es necesario tomar medidas contundentes en una orientación económica al servicio de las mayorías y del desarrollo económico diversificado y estratégico. Un verdadero plan obrero, que arranque de un aumento salarial de emergencia con ingresos mínimos garantizados iguales a la canasta familiar. Reparto de las horas de trabajo con toda la población activa. Plan de construcción de viviendas con créditos blandos para la adquisición. Una reforma impositiva progresiva en donde paguen los que más tienen. Reestatización de las empresas de servicio, el desarrollo de obras públicas para fortalecer la infraestructura del país con nacionalización de los sectores estratégicos. Una reforma agraria integral. Congelamiento de precios y aplicación de la ley de abastecimiento para los que no cumplan. No pago de la Deuda Externa odiosa, ilegítima y fraudulenta. Nacionalización del comercio exterior y la banca, entre las más inmediatas. Para ello es imprescindible fortalecer a una izquierda potente con vocación de gobierno como construimos desde el MST en el FITU.

 

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De que se trata nacionalizar el sistema bancario https://as.mst.org.ar/2022/09/21/de-que-se-trata-nacionalizar-el-sistema-bancario/ https://as.mst.org.ar/2022/09/21/de-que-se-trata-nacionalizar-el-sistema-bancario/#respond Wed, 21 Sep 2022 13:48:12 +0000 https://as.mst.org.ar/?p=27157 La actual estructura de la banca argentina favorece la usura y la especulación de los buitres financieros. Va contra el desarrollo del país y el bienestar de su población trabajadora, por eso es imprescindible nacionalizarla.

Escribe: Gustavo Giménez

La última crisis bancaria y cambiaria, responsable de la rotación de tres ministros de economía en pocas semanas, que primero amenazó con un default del sistema financiero y luego llevó el dólar a las nubes y nuestros salarios al piso, hizo que recordáramos a Bertolt Brecht. Este conocido poeta y dramaturgo del siglo XX, vivió muchas crisis capitalistas de su época, pero no tuvo posibilidades de presenciar como el cuarto banco de inversión norteamericano, el Lehman Brothers, se hacía añicos como parte de una crisis del capitalismo de la cual todavía no nos hemos recuperado. El artista alemán había sentenciado: «peor que robar un banco es fundarlo».

Los liberales defienden la desre-gulación financiera, Milei quiere liquidar el Banco Central para que no exista directamente ninguna regulación, el kirchnerismo cacarea contra el sistema financiero, aunque sigue manteniendo, a lo largo de todos sus gobiernos, la ley de Entidades Financieras impuesta por la Dictadura. La mayoría de los argentinos, en cambio, tienen claro cuál es el verdadero rol de los bancos. Bastaría recordar como 20 años atrás, con el nefasto «corralito» del resucitado Domingo Cavallo, se robaban los ahorros de miles y los giraban al exterior, para evitarnos muchas explicaciones técnicas.

La crisis terminal que atraviesa la economía argentina, en la que, a traves de la usura internacional y nacional, los capitalistas han degradado los ingresos de la población mientras «crece» la economía, para pagar una fraudulenta deuda externa, ha colocado el tema de la nacionalización del sistema bancario en el debate. Recientemente, Macri justificó ese enorme crédito por U$S 45.000 millones, del que no vimos un dólar, en la necesidad de «pagarles a los bancos comerciales que se querían ir porque tenían miedo de que volviera el kirchnerismo». Esta medida, junto a la nacionalización del comercio exterior y la ruptura con el FMI y los buitres internacionales, es una tarea imprescindible para el desarrollo de un plan económico alternativo, obrero y popular.

Un sistema monopólico al servicio de la especulación

Los bancos son una pieza clave dentro del sistema de explotación capitalista. Su derrumbe fue evitado en la crisis mundial del 2008, la que estalló con la caída de las hipotecas «sub prime», por un multi millonario salvataje de los Estados capitalistas centrales que, rescataron a los responsables del desastre, antes que a cualquier otro sector de la economía. Sin ir tan atrás y sólo para tomar un ejemplo reciente, en nuestro país, cuyo sistema bancario se ha achicado luego del desastre del 2001, el crédito privado representa apenas del 14% del PBI, contra 28% de Uruguay, 35% de México o 62% de Brasil. Sin embargo, en medio de la pandemia en el 2020, cuando la economía se retraía una décima del producto, la banca argentina ganaba U$S 4.400 millones.

Como relata el doctor en Economía Aplicada, Guillermo Oglietti, recientemente citado por Página 12(1): «El capital que invierten es mayormente de los depositantes, no de los accionistas. Tampoco toman muchos riesgos porque invierten en activos seguros y siempre que hay una crisis bancaria salen los Estados a respaldar». Según este especialista «la fuga de capitales» es «un evento que no podría suceder sin la complicidad de la banca». Así «escasean las divisas» y se generan «expectativas de devaluación e inflación», que carcomen nuestros ingresos.

Los bancos obtienen su ganancia de varias funciones. Por un lado. pueden «emitir moneda». Así lo explica el economista independiente Héctor Giuliano al referirse al mecanismo de «multiplicador bancario» o «sistema de encaje fraccionario». Este sistema parte de tomar depósitos a determinado interés y prestarlos a un interés más alto. En general los bancos prestan más dinero del que poseen, que de acuerdo a la legislación argentina deben conservar en un 20% como encaje y garantía obligatoria. Los préstamos en general no son devengados en efectivo, sino que son recirculados a través del sistema bancario para pagar otras obligaciones o inversiones de los tomadores (comprar una casa, un auto, pagar una deuda, etc.). Por lo tanto, el dinero que circula, en su mayoría pasa de banco en banco, por lo que estos pueden realizar operaciones por mucho más dinero del que tiene en su poder.

La otra gran función es la intermediación financiera especulativa, que ha crecido cada vez más en el volumen de sus negocios. En Argentina, las tasas de interés son de las más altas del mundo. Ahora, con el nuevo ajuste del Banco Central, llegan al 107% de tasa efectiva anual, cambiando su anterior relación con la inflación y siendo claramente positivas, como lo exigió el FMI. Estas tasas favorecen con todo el negocio del «carry trade», que es una fuente de especulación permanente de los fondos de inversión, más conocidos como «fondos buitres».

Este mecanismo es utilizado por los fondos que traen dólares para especular. Si la tasa de interés se mueve, como en la Argentina, más arriba que el ritmo de devaluación del peso, cambian los dólares, los invierten en las altísimas tasas argentinas, presionan constantemente para que estas tasas aumenten, y cuando el negocio no les conviene vuelven a sacar muchos más dólares que los que trajeron.

Esto sucedió en la última corrida que se llevó puesto a Guzmán. El origen de esta corrida fue descripto como la venta de bonos inesperada de Enarsa -gran parte de la deuda pública está en manos del mismo Estado- para hacerse de los dólares necesarios para comprar energía, lo que habría hecho bajar el precio de los bonos emitidos.

Pero lo cierto es que los fondos de inversión Templeton y Pimco, que habían quedado en el mercado argentino con altas posiciones desde la época de Macri, presionaron para salir del país. El Banco Central tuvo que emitir 1,1 billón de pesos y colocarlos en Leliqs para frenar esta corrida sobre la deuda en pesos. Luego las presiones se trasladaron al mercado cambiario, presionando el dólar a la suba, aprovechando la falta de reservas líquidas del Banco Central. La plata que salió del sistema argentino, lo pagamos todos vía el aumento exponencial de los precios y la alta inflación de estos meses.

El cumplimiento del acuerdo con el FMI nos exige metas que facilitan todo este tipo de maniobras. Por un lado, se ponen límites estrictos para la emisión monetaria, por el otro, el Estado tiene que pagar intereses de los bonos en moneda extranjera pactados con los acreedores privados y los organismos de crédito, y además, facilitar los dólares para importaciones y deudas de las empresas en el extranjero. La imposibilidad de financiarse con crédito internacional por las altas tasas que devienen de un riesgo país altísimo, hace que el endeudamiento público en pesos, tanto en la deuda cuasi fiscal del Banco Central como el de los bonos del Tesoro, crezca de manera exponencial. El acumulado de Leliqs, por ejemplo. pasó en pocos años de 1 billón de pesos, a la cifra, que crece cada vez a mayor velocidad, de 7,5 billones de pesos actuales, aumentando la deuda pública alrededor de U$S 50.000 millones.

Los bancos que son los que tienen en sus carteras estos bonos del Banco Central o del Tesoro, son intermediarios necesarios de este sistema, y aunque pueden argumentar que solo cobran comisiones menores de las transacciones, en realidad actúan como socios necesarios de los grandes fondos de inversión, haciendo diferencias millonarias en este circuito especulativo. Así cuando el crédito destinado a la vivienda, a una inversión de un taller o de una pequeña empresa, es carísimo, la especulación se lleva todo el negocio.

La ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz sigue vigente

Una de las claves de los cambios que realizó la dictadura en la estructura del país, para abrirla con todo a las necesidades de los grandes monopolios imperialistas, fue esta norma legal que no ha sido modificada en sus lineamientos centrales, por ningún gobierno hasta el presente. Sólo se le realizaron reformas parciales que no alteraron su esencia desreguladora, concentradora y privatizadora del capital bancario.

La ley fue complementada con la descentralización de los depósitos, que estaban en poder del Banco Central. Los bancos quedaron así con la potestad de fijar las tasas de interés y de aprovechar el sistema de renta «exponencial», al capitalizar intereses sobre capital más intereses ya devengados. Esta gran diferencia se expresa en la relación entre la tasa nominal (TNA) y la tasa efectiva anual (TEA) -actualmente 75% y 107% respectivamente-. Las tasas pasaron de ser negativas, facilitando el crédito, pasaron a ser positivas.

La desregulación de la cuenta capital, cuando no tuvo restricciones, permitió la salida directa de capitales al exterior. Se liquidó la banca de inversión en la producción y se cambió el negocio tradicional bancario de intermediación financiera entre depósitos y créditos por un sistema orientado a la especulación financiera. Todo para remodelar la economía argentina reduciendo al máximo el modelo industrial de sustitución de importaciones, por la importación de manufacturas industriales de las metrópolis y la dependencia de nuestra economía al endeudamiento externo.

Como hemos señalado, los bancos son uno de los instrumentos necesarios de la fuga, o de la «salida» de capitales (como se lo llama eufemísticamente cuando la partida es legal). Hay distintas especulaciones sobre esta «creación de activos externos» cuando la salida es legal o la fuga es directa. Algunos especialistas estiman que hay un PBI entero fugado al exterior. No está muy lejos la fuga que hicieron los bancos en el 2001, cuando en pocas semanas sacaron del país U$S 30.000 millones, precipitando la crisis de esos años.
Por eso, algunas propuestas progresistas como la del economista Oglietti, de aumentarles el impuesto a las ganancias del mísero 15,7% actual al 42% que tributa el sector financiero en Bolivia, para recaudar «ingresos equivalentes de casi 2 mil millones de dólares adicionales anuales» y en una década «lograr que la banca pague el 50% de la deuda» con el FMI, encierran una insalvable contradicción.

Tras la justa intención de hacer pagar una parte de lo que nos roban estos buitres, tiene la misma lógica de plantear reformas progres dentro de un sistema regresivo que es sostenido por todas las fuerzas que integran el Frente de Todos y la derecha argentina. Empezando por el enorme fraude que significó reconocer y pagar, con el sacrificio de millones de argentinos, ese robo que es el crédito Stand By contraído por el gobierno de Macri. Además, cualquier recurso que se le pueda extraer a estos ladrones tiene que ir a trabajo, salario, salud y educación del pueblo argentino.

Nacionalizar la banca

Por eso los socialistas del MST en el FITU, profundizando el camino de una reforma parcial, pero muy progresiva, del gobierno de Perón en 1946, cuando nacionalizó los depósitos bancarios, planteamos la nacionalización lisa y llana de toda la banca del país, sin ningún tipo de indemnización.

Hace falta un cambio estructural del sistema bancario. En los años que transitamos, el capital especulativo se agiganta cada vez más en el mundo. Esto es consecuencia de una crisis sistémica del capitalismo, que busca mecanismos fuera del sistema productivo que compensen su caída tendencial de la tasa de ganancia. Una banca totalmente nacional, como parte de un cambio integral de la política económica, contribuirá a revertir un modelo cuya matriz de explotación de nuestro pueblo y entrega de nuestros recursos soberanos, encuentra en el sistema bancario actual una herramienta central de sojuzgamiento del país al capital internacional.

Una banca nacionalizada, administrada por sus trabajadores y con control social, cortaría de cuajo con la actual especulación financiera y la fuga de capitales, redirigiendo el crédito y las divisas que acumule el país, como consecuencia de la ruptura con el FMI y la nacionalización del comercio exterior, a la inversión pública. La nacionalización, será parte de un plan económico alternativo, totalmente distinto al que viene aplicando Massa, con la anuencia de Cristina y Alberto, la bendición del FMI y el Tesoro yanqui. El sistema bancario estatal estará al servicio de impulsar y desarrollar nuestra economía, para responder a las necesidades de mejores salarios, trabajo, vivienda, salud y educación para toda la población trabajadora del país.

La nacionalización de los depósitos bancarios de 1946

Existen distintas experiencias en la historia contemporánea de nacionalización de la banca o medidas similares. En la revolución rusa se expropió toda la banca privada, también en distintas economías capitalistas para dar respuesta a graves crisis financieras, como fue la nacionalización mexicana en 1982. Vamos a detenernos en un ejemplo local, la nacionalización de los depósitos que realizó el gobierno de Perón durante su primer año de mandato.

El 24 de abril de 1946, fue la fecha en que se llevó a cabo la nacionalización de los depósitos bancarios, lo que permitió un control financiero del Estado, que hasta entonces estaba en manos de bancos extranjeros. A partir de esa norma, los bancos no pudieron disponer de los depósitos ni utilizarlos para especulaciones financieras, créditos blandos a empresas monopólicas o facilitar operaciones de fuga de capitales. Todo debía pasar por la autorización del Banco Central que había sido nacionalizado por un decreto de Farrell, unas semanas antes.

El Banco Central podía, entonces, orientar los depósitos al desarrollo de actividades productivas nacionales, favoreciendo el crecimiento de la industria y la realización obras de infraestructura, como a las actividades destinadas a mejorar la asistencia del Estado a la población trabajadora. Esta conquista, como todas las que surgieron en las primeras presidencias de Perón, fue paulatinamente desmantelada hasta llegar a la ley de Entidades Financieras de la dictadura militar de 1976.

Llama la atención el camino opuesto elegido, a tan sólo unos pocos años del discurso de CFK en la presentación de «Sinceramente», en agosto de 2019, en el cual, la actual vice presidenta señalaba: «creo que Alberto tuvo la centralidad de colocar precisamente en el centro del debate lo que es el corazón de este modelo, que es un modelo de especulación donde ganan los bancos y fuera de ellos pierden todos los demás»; «no puede sobrevivir ninguna sociedad donde se paguen tasas del 60, del 70, del 80% porque revientan las pymes, revientan los comercios, finalmente termina reventando todo.» Ahora, su presidente del Banco Central, acaba de lanzar tasas del 107% anual. Otro relato para lo colección y van…

(1) Artículo «Ganan el doble, pero tributan por la mitad», publicado el 21/03/2022.

 

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