Si no desea hablar de capitalismo es en vano hablar de ambiente
La crisis económica y la crisis ecológica son parte de un mismo fenómeno: un sistema que transforma todo –tierra, el agua, el aire, los seres humanos- en mercancía, y no reconoce otro criterio que no sea la expansión de los negocios y la acumulación de ganancias. La ganancia, entonces, es el motor de la producción y la reproducción del sistema. La imposibilidad de ejecutarla genera una sobreacumulación de capitales y una sobreproducción de bienes. Y cuando estos no pueden valorizarse viajan hacia la especulación financiera.
La consecuencia directa de este proceso intrínseco al sistema lleva a la mercantilización de la vida. El petróleo y los granos ya tienen su propio mercado de valores donde se especula con el único objetivo de hacer dinero. En diciembre del 2020 hasta el agua, un bien elemental para la vida, empezó a cotizar en el mercado de futuro de Wall Street. El sistema transforma un derecho humano inalienable en un producto. En la pandemia 3 mil millones de personas sufrieron escasez de agua, en nuestro país 7 millones se ven desesperadamente privadas de la misma. ¿Los gobiernos no deberían garantizar el acceso al agua? Pues si pero no lo hacen, por el contrario, se embarcan junto a las corporaciones a las actividades extractivas, convirtiendo todo en comoditties, todo tiene un precio, todo se compra se vende y acapara en términos privados. En las últimas décadas el capitalismo ha desarrollado tecnologías destructivas con el objetivo de incrementar la velocidad y magnitud de la extracción. Transgénicos y agrotoxicos para el agronegocio, el fracking, la megaminería, la industrialización animal, le hidrogeno verde etc. Esta orientación de sobreproducción, especulación y ganancia ha roto nuestra relación con la naturaleza.
En esta lógica se enmarca la crisis climática que no es un problema del futuro, es un problema del presente. El colapso ya ha comenzado, esa es la verdad. Y nuestra generación está en una carrera contra el tiempo para frenarlo.
Decadente infinitud
Tenemos el desafío de volver a ser parte del ecosistema, hoy el contacto con la naturaleza enferma porque el agua y el aire están contaminados, los rayos solares lastiman, la tierra está desertificada. Asistimos al derretimiento del hielo Ártico, la destrucción de los bosques boreales, de los humedales, de los arrecifes de coral, la destrucción del Amazonas, la acidificación de los océanos. La biodiversidad, el conjunto de todos los animales, plantas, microorganismos y ecosistemas que equilibran la vida en el planeta, reciclando nutrientes, proveyendo agua potable, nutriendo los suelos, polinizando las flores y los vegetales que comemos y regulando el clima, se ha roto. El último informe de Planeta Vivo revela que el modelo de producción capitalista extingue 200 especies por día. El 70% de todas las aves son de corral (pollos) y solo el 30% son aves salvajes. El 60% del total de mamíferos son ganado (vacas y cerdos), el 36% son seres humanos y tan solo un 4% son animales salvajes.
No hay dudas que la amenaza ante la pérdida de biodiversidad y la escasez de recursos nos afecta a todos, generando graves problemas en la salud, pandemias y también nuevas guerras.
Pero como sucede con la crisis climática NO TODOS tenemos las mismas responsabilidades. Desde las alturas imponen suposiciones falsas como la sobrepoblación, negar la crisis climática, hasta el cinismo de culpar a la sociedad y sus hábitos individuales. Las instituciones de este sistema ocultan y amparan a los verdaderos responsables, el 1% que es dueño y que controla todas las actividades extractivas que destruyen nuestro planeta. Es ésta desigualdad esencialmente de clase que impone una dinámica de «crecimiento» INFINITO, de acumulación de ganancias INFINITA en un planeta FINITO con limites geofísicos claramente incompatibles con esta lógica perversa y decadente basada en la rentabilidad y la competencia. Por eso es importante dar la batalla cultural para explicar que este sistema es solo un episodio histórico de poco más de 400 años a lo largo de la historia de la humanidad y que en el siglo XXI no puede garantizar a las especies no humanas una vida sin tortura ni objetivización y a las mayorías sociales lo básico, comida saludable, trabajo pleno, salud, vivienda, ni una vida digna.
El caos de la guerra y el cambio climático
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó este 4 de abril la última parte de su sexto informe. El pico de emisiones debe controlarse en un plazo de tres años para mantenerse dentro del umbral «sostenible» de 1,5°C de calentamiento. El abandono del carbón es necesario de aquí a 2050, y el mundo debe renunciar en un 60% como mínimo al petróleo, y en un 70% al gas. Por el momento la energía de origen solar y eólica solo representó un 10% del total de la producción eléctrica mundial en 2021
La ciencia es categórica e insta a llevar adelante cambios radicales. Sin embargo la petrodependencia hoy afecta a millones en todo el mundo. La desventura bélica del imperialismo ruso sobre Ucrania donde EEUU y la OTAN actúan de manera indirecta está generando un alza de precios de la energía y las comoditties a nivel mundial sobre productos de primera necesidad como el pan y los combustibles. Si bien nadie quiere que se transforme en la tercera GM, ya tiene elementos de confrontación mundial, más allá que esté circunscripta en Ucrania.
Especialistas en agroecología como Guillermo Schnitman denuncian que la falta de fertilizantes químicos que provee Rusia provocará una hambruna: «La mitad de la población mundial obtiene alimentos gracias al uso de fertilizantes… Y si eso se elimina, el rendimiento se reducirá en un 50%». En otras palabras, los precios de los alimentos producidos a base de agroquímicos se van a disparar, creando una crisis alimentaria mundial. A esto se suma lo dicho por el IPCC: a causa del cambio climático habrá escasez de agua, y antes de promediar este siglo, la mitad más pobre de la humanidad pagará las consecuencias con hambre y migraciones forzadas.
«La agroecología debe dejar de ser considerada sólo como una alternativa: es la forma de empezar a desandar el camino del hambre y la dependencia alimentaria y de valorar el trabajo agrícola. Y los gobiernos deben garantizar el acceso a la tierra para quienes la habitan y la cuidan.»
Los límites nos son tecnológicos ni científicos sino políticos y económicos. Los pueblos tenemos que decir NO A LA GUERRA, apoyar la resistencia del pueblo Ucraniano y exigir la retirada inmediata de las tropas rusas de Ucrania y de la OTAN del este europeo.
Argentina semicolonia del FMI y crisis climática
En el 2018 luego de una fuga masiva de capitales, Macri llevó a Argentina al FMI una vez más, adquiriendo el préstamo más grande de la historia del Fondo (U$S 45 mil millones). La reestructuración realizada por Alberto Fernández y convalidada en el Congreso es la más grande entrega de soberanía nacional que se haya cometido en el siglo XXI. A la deuda se la fugaron entera, nuestro pueblo no vio un solo dólar. Sin embargo, pretenden que sean lxs trabajadores y la naturaleza quienes paguen esa estafa a costa de sacrificar nuestros territorios.
En medio de las tensiones políticas y económicas el planteo «crecer para pagar» emergió como fórmula mágica, más allá de los detalles oscuros del plan económico. Tanto el gobierno (Alberto, Cristina, Massa), el FMI, la oposición y los bonistas saben que «crecer para pagar» significa intensificar la matriz primario exportadora como salida. Es la fórmula que diluye las contradicciones entre libertarios, progres y la derecha. El gobernador Kicillof ha declarado en actos que en tiempos de emergencia lo lógico es sacrificar las riquezas naturales para suplir la pobreza y el hambre, «primero esta lo social y después lo ambiental» como si la vida no fuera eco-dependiente y fantaseando sobre un modelo que solo ha traído miseria, hambre, contaminación y enfermedades.
La deuda externa es sinónimo de mayor colonialismo y despojo, no es un elemento circunstancial sino que opera como un dispositivo integrado al mecanismo de extracción desde las economías coloniales hacia las casas matrices. Veamos. El acuerdo trae bajo el brazo la ley de agronegocio, duplicar las exportaciones de granos, es decir, un avance de la frontera sojera, con más agrotóxicos y monocultivo; la megaminería de litio que dinamita la cordillera al norte del país, territorio de comunidades indígenas; las exploraciones petroleras off shore en el mar, de aniquilación a la biodiversidad y economías regionales; y el hidrógeno verde, falsa transición energética sobre la base de un bien limitado y esencial, el agua. Mientras tanto la ley de humedales presentada por cuarta vez, sigue sin aprobarse. En este marco, lo único que avanza es la especulación inmobiliaria y la industria agroganadera. Toda una declaración de guerra a las comunidades.
Así como es mentira el «crecer para pagar» también es falso «Es lo único posible», «no hay alternativa». Para quienes nos dicen de los efectos catastróficos del no pago, la historia más bien demuestra lo contrario, la catástrofe está en quienes siempre pagaron.
La excepcionalidad de las condiciones con la que fue contraída la deuda macrista mas las irregularidades legales en las que el FMI incurrió violando sus propios estatutos, la fuga de divisas que alimento esa deuda, son argumentos suficientes para no pagar.
Es muy irresponsable forzar a que tengan que seguir pagando quienes no decidieron, ni se beneficiaron con esa deuda. Por último es importante que no caigamos en la lógica economicista, no se trata de una cuestión financiera, se trata del embargo de millones de vidas. Por eso lxs Ecosocialistas sostenemos que esta crisis también representa la posibilidad de transitar hacia otra economía, y abrir paso hacia la transformación de la matriz productiva, de transición energética, agroecológica, con control del comercio y la banca, generando lazos con el resto de los países deudores, abriendo la democracia para una planificación social de la producción donde sean las comunidades las que decidan qué, cómo y cuánto producir en función de sus necesidades y no de las ganancias capitalistas imperialistas.
Hay mucho fuego para sentirse cómodo en el mundo de los tibios
No podemos esperar hasta el día en que el mundo se transforme, el capitalismo ecocida no se va a caer solo, tenemos que empezar a partir de ahora, ya, porque no nos queda más tiempo, porque la paciencia se agota, porque las masas oprimidas por el yugo del capital están haciendo rebeliones en el mundo y urge unir internacionalmente la pelea de todos los pueblos. Chile, Colombia, Ecuador, Puerto Rico, Perú, la resistencia de la heroica clase obrera Ucraniana que resiste y obstaculiza los planes imperialista rusos.
El Ecosocialismo es una estrategia revolucionaria de convergencia con los trabajadores, con las luchas sociales, de género, anticolonialistas, antirracistas contra el enemigo común el capitalismo. El Ecosocialismo también es una crítica al productivismo de izquierda que llevó adelante la URSS y que lamentablemente corrientes dogmaticas de izquierda continúan con ese mandato.
Animarse a cuestionar y trazar una estrategia revolucionaria para dar vuelta todo es la tarea de nuestra generación, no somos el futuro, somos el presente. Este 23 de abril sumate a los encuentros de la Red Ecosocialista en todo el país. Si ellos nos quieren dejar sin nada, nosotrxs vamos por todo y todos.

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Basta de persecución
Mientras la ley sigue en veremos, hay una campaña de persecución mediática y policial contra los pueblos originarios, en especial contra los mapuches. El gobierno nacional y el gobernador de Chubut presionan para extraditar a Chile al lonko Facundo Jones Huala. Y días atrás hubo un violento operativo contra la lof Vuelta del Río, en la zona de Vaca Muerta, y amenazas contra la lof Campo Maripe, en Añelo.
Es que muy lejos de ser «desiertos», los territorios ancestrales de las comunidades indígenas poseen importantes riquezas petroleras, mineras, agrícolas y/o turísticas, que son un valioso botín para los terratenientes como Benetton o Lewis y para las corporaciones extractivistas como Chevron o sojeras como Monsanto.
Pero no sólo el PRO demoniza a los originarios que reclaman sus tierras y sus derechos: el senador pejotista Miguel Ángel Pichetto acaba de pedir la «reconciliación» con las Fuerzas Armadas y su «presencia disuasiva» en la Patagonia ante el reclamo mapuche que, según él, «tiene tufillo a senderismo»1. Repudiable.
Prórroga incondicional
Como por el propio incumplimiento oficial del INAI hay poco margen político para no prorrogar la ley, el gobierno macrista aceptaría hacerlo pero con una maniobra: que sea por un plazo corto y creando un Consejo Federal de Territorios Indígenas para terminar el relevamiento, dándole cabida allí a los gobernadores que tienen conflictos de tierras con los originarios y buscan limitar sus derechos.
Cuando sale este periódico, el miércoles 27, representantes de comunidades mapuches, kollas, diaguitas, tobas, aymaras y wichís con el respaldo de numerosas organizaciones populares inician un acampe frente al Congreso para reclamar la prórroga de la Ley 26.160 por cuatro años y sin condicionamientos.
El MST, nuestra JS y la Red Ecosocialista acompañamos la movida, también por la libertad de Jones Huala y del referente wichí Agustín Santillán. La tierra debe volver a sus verdaderos dueños: los pueblos originarios y los que la trabajan, sin explotación, fracking ni agrotóxicos.
¿Monsanto se va de Córdoba? Se les puede ganar y hay otra salida
Fue noticia en la Voz del Interior de Córdoba, la filial mediática de Clarín en esa provincia. Parece que Malvinas ya dejó de ser “prioridad” para la multinacional. Es evidente que la incansable lucha social de las Madres de Ituzaingó, la Asamblea de Malvinas y organizaciones como la nuestra, no le otorgan licencia social a Monsanto para funcionar. Por eso, la corporación evalúa irse de la zona. Hay una primera conclusión importante: se les puede torcer el brazo a las transnacionales. Es clave la unidad en la acción, plural, amplia y consecuente. Nosotros vamos a seguir insistiendo en un debate estratégico, de fondo. Hay que salir de la dependencia transgénica y agrotóxica. Es crucial abrir una deliberación social a gran escala sobre el modelo productivo en general y en particular sobre la comida como derecho social básico, la salud pública implicada y las relaciones de propiedad de la tierra para otro paradigma agrario, basado en el principio de la soberanía alimentaria. Esto supone, claro está, una reforma agraria integral y un plan de intervención estatal para repoblar un campo hoy dominado por la propiedad latifundista.
]]>El jueves 11 de febrero sorpresivamente el grupo autodenominado “autoconvocados” decidió retirarse del bloqueo a la planta que Monsanto construía desde junio de 2012 en la localidad de Malvinas Argentinas – Córdoba. El hecho fue aprovechado por los medios hegemónicos y los gobiernos provincial y municipal, para presentarlo como el “el fin del bloqueo” y como una “ruptura del amplio arco de organizaciones que lo sostenían”. Lógicamente el hecho causó confusión en la población y abrió una serie de debates en el movimiento socioambiental sobre el momento por el que atraviesa el conflicto y el carácter del bloqueo.
¿Qué fue el bloqueo? Un poco de historia
El bloqueo permanente en la planta de Monsanto se inició la noche del 18 de septiembre de 2013, y se dio en el marco de innumerables acciones (entre ellas bloqueos parciales y cortes de ruta) realizadas previamente por la asamblea y las organizaciones que participamos desde el inicio del conflicto poco más de un año antes. El objetivo claramente discutido por quienes lo iniciamos era obtener una respuesta por parte de la justicia, ante el amparo presentado por la asamblea para el cese inmediato de la construcción de la planta.
El 8 de enero de 2013, y después de haber resistido la represión del gobierno y de las patotas a sueldo de UOCRA, la justicia daba lugar al amparo impidiendo la construcción de la obra hasta que no sea aprobado el informe de impacto ambiental presentado por la empresa. Un mes más tarde la Secretaría de Ambiente rechazaba este informe obligando a Monsanto a volver a foja cero: un enorme triunfo del movimiento socioambiental.
Una orientación equivocada que terminó aislada
Sin dudas, el bloqueo se transformaba en un símbolo de la lucha que había logrado frenar a la multinacional, generando simpatía en el activismo. Se había cumplido el objetivo central del bloqueo y por ende cambiaba su carácter permanente, pasando a ser un espacio desde donde se ejercería el resguardo de los dictámenes obtenidos contra la empresa, a través de guardias parciales por parte de las organizaciones que lo sosteníamos. El centro lo constituía ahora la presión y movilización contra los gobiernos para lograr la resolución definitiva.
El grupo de “autoconvocados” que se fue constituyendo semanas después de iniciada la medida, pasó a considerar esa táctica correcta transitoria como un fin en sí mismo, apropiándose del espacio con sectarismo y autoproclamación rechazaron a organizaciones, personalidades y simpatizantes independientes de la causa siendo funcionales objetivamente al enemigo común: Monsanto. Dos años después, y producto del auto aislamiento este pequeño grupo, decide retirarse sin explicar por qué y difundiendo barbaridades en la prensa del sistema. Obviamente, cero autocrítica. Un balance contundente.
Hasta que se vayan los contaminadores
El pasado fin de semana el espacio se volvió a llenar de gente y organizaciones de diversa procedencia. Se acordó sostener al bloqueo abierto a todos los que quieran participar, y quedó planteada la discusión sobre la modalidad de esta nueva etapa. Mayoritariamente por ahora se evaluó como lo mejor sostener guardias rotativas hasta tanto se resuelva la salida definitiva de Monsanto. En ese camino estamos comprometidos, mientras desarrollamos la movilización en todas los frentes hasta lograr el objetivo final: que se vaya Monsanto.
Los primeros trascendidos que después se transformaron en versiones oficiales hablaban “de un rayo” como el inicio del fuego. Las imágenes satelitales e informes meteorológicos desestimaron esa hipótesis. Los pobladores de la zona también afirman que fue intencional. Llegó a circular la absurda información, racista y estigmatizante, que “los mapuches habían provocado todo”. Justamente los dueños originarios del territorio, especialmente celosos con el cuidado del bosque. Sencillamente una infamia. El propio estado a escala nacional y provincial terminó reconociendo el carácter intencional de los incendios. Incluso dejaron correr la responsabilidad al “negocio verde”. Los brigadistas se jugaron la vida. En un momento clave del incendio, cuando alcanzaba las 4500 hectáreas, habían actuando en el lugar, 15 brigadistas y una avioneta. Expliquemos entonces, la trama de causalidades que provocó una tragedia forestal.
Donde hubo fuego, negocios quedan
Desde siempre los bosques nativos fueron un “escollo” para el negocio capitalista dominante de cada período. El genocidio conocido como “Campaña del Desierto” del general Roca, tuvo como objetivo primario “incorporar territorio al progreso productivo del país”. Desde entonces los incendios forestales tienen un largo recorrido. Las rozadas de principios del siglo XX, que suponían una quema a gran escala de bosques para habilitar tierras a la agricultura y ganadería, no es más que el anticipo histórico de los incendios de hoy. El capitalismo extractivista en su versión siglo XXI encuentra en los grandes bosques nativos un obstáculo para avanzar con el negocio inmobiliario de grandes desarrolladores de empredimientos especulativos; megaminería y monocultivos forestales. En síntesis: si resulta que el bosque implica una amenaza para seguir expandiendo el progreso de las corporaciones, y resulta que los incendios se producen en áreas protegidas, tenemos una ecuación que se completa fácilmente con la idea de la intencionalidad en el fuego, y no por ningún mapuche, mochileros o un rayo. A los bosques los incendió la ley del lucro capitalista.
Estado ausente: zona liberada al fuego y los negocios
De los casi 10 mil millones presupuestados para el área de bosques, finalmente solamente se ejecutó cerca de 900 millones. El resto, por decisión de la jefatura de gabinete se destinaron a “Fútbol para todos”. El rol gerenciador de los intereses inmobiliarios y mineros en la zona, del estado a todo nivel es un escándalo. No existe personal suficiente, ni infraestructura para responder a la emergencia, ni aviones, ni nada de eso. Los gobernadores que pasaron por Chubut en la última década –Das Neves y ahora Buzzi- son responsables de entregar subsuelo a transnacionales y haber rematado a precio vil la tierra con el bosque adentro. Hoy más del 20 % de la superficie explotable de Chubut, está cedida a megaemprendimientos: Yamana Gold es uno, Minera Sud es otro, presuntamente de propiedad de Benetton. Las tierras fueran rematadas. Queda para las corporaciones “la tierra que está debajo de los bosques”. Ergo, los bosques “molestan”. Por eso la complicidad de hecho de los estados nacional y provincial de Chubut en esto: remataron todo y ante la emergencia de los incendios, no hubo respuesta estatal. Ni antes, ni después. Un dato más: los primeros peritajes confirman que de haberse atacado el fuego en los primeros tres días, se podrían haber reducido casi un 90 % el daño. Hay que juzgar a todos los funcionarios responsables.
¿Cómo sigue todo?
En lo inmediato es fundamental no dejar que al tema se lo coma completamente la agenda mediático-electoral. Hay que plantear varias cuestiones para desarrollar una orientación que proteja el bosque como patrimonio global de la vida y la gente. En el arranque, nuestra visión es que hay que declarar la “Emergencia Ambiental Nacional”. Y en ese marco, varias medidas centrales:
Es clave prohibir todo negocio inmobiliario. Declarar la intangibilidad de los bosques en las áreas quemadas.
Terminar con el “turismo de élite” en la zona que incentiva el negocio de privatizar todo: caminos, ríos, lagos.
Reparación integral de todos los daños materiales ocasionados por el fuego a los pobladores.
Conformar una Comisión Investigadora independiente integrada en base a la elección democrática de los vecinos de la comarca y por organizaciones socioambientales.
Juicio, castigo y cárcel a los responsables, además del embargo patrimonial completo.
Este país necesita más naturaleza y menos negocios capitalistas con todo lo vivo. Otra Argentina es posible: sin especulación inmobiliaria, sin corporaciones. En esa perspectiva construimos nuestro espacio político.
Mariano Rosa, Red Ecosocialista
]]>En los últimos quince días se los pudo ver en el tercer encuentro del ciclo “Democracia y Desarrollo” organizado por Clarín. Allí Binner, Massa y Cobos discutieron que el acuerdo YPF-Chevron no alcanzaba para seducir inversión capitalista para desplegar fractura hidráulica hasta en el último centímetro de territorio disponible. “Se necesitan mayores incentivos y/o previsibilidad”. En buen castellano significa: más condiciones leoninas para el país. La semana anterior, los mismos actores fueron conferencistas en el congreso anual de AAPRESID y coincidieron a coro en las “ventajas comparativas del negocio del campo y la biotecnología para Argentina”. Grobocopatel y representantes de Monsanto, Cargill, Nidera y otras corporaciones aplaudían desde la primera fila a rabiar. Scioli hizo trascender que esperaba un rápido acuerdo con los buitres de la deuda para avanzar en una propuesta de plan a 10 años con una inversión de 20 mil millones de dólares en explorar gas y petróleo no convencionales en Argentina. Los presidenciables de la política tradicional recorren estos foros en una suerte de casting político donde los dueños del país secuestrado por el extractivismo, a saber, las grandes corporaciones del saqueo y la depredación eligen a los mejores gerentes de sus negocios desde el gobierno nacional.
La receta del modelo nac&pop: guiño a izquierda y giro a derecha
Pretenderse antiimperialista y acordar con una de las peores multinacionales yanquis es una contradicción evidente. Para salvar ese escollo, el kirchnerismo apeló repetidamente al recurso de encubrir con maniobras políticas falsamente progresistas orientaciones francamente reaccionarias. Así fue con el caso YPF-Chevron. Primero se dijo que la expropiación de YPF a Repsol abriría el camino a la soberanía energética. Sin embargo, no solamente se indemnizó con casi 10 mil millones de dólares a la corporación española de conducta criminal en Argentina, sino que además se fijó para YPF el rango de “sociedad anónima” y por tanto en condiciones de celebrar contratos bilaterales con capital privado sin injerencia del estado, ya que ser “sociedad anónima” supone gozar de ese privilegio de impunidad capitalista. En aquél momento, lejos de los cantos de sirena que sedujeron a tanto progresista suelto, nosotros desde estas mismas páginas alertamos: la estatización es trucha y parcial, se prepara el ingreso de alguna corporación al saqueo del petróleo. El desembarco de Chevron y la fiebre por Vaca Muerta revelaron finalmente esa orientación inicial: echar a Repsol para reprivatizar con Chevron y el ingreso del fracking a gran escala en el país.
Modelo nac&pop versión agronegocios: Ley de Semillas y la trampa de la coexistencia
En la edición anterior de este quincenario explicamos el contenido esencial del anteproyecto de Ley de Semillas y la maniobra que se estaba montando para hacer pasar este verdadero “estatuto legal del coloniaje”. En concreto: como la escalada de antipatía y percepción social anti-Monsanto crece, el kirchnerismo discutió la aplicación de su receta predilecta también a este debate. Para eso montó una superestructura con presupuesto millonario –la secretaría de agricultura familiar-; lo nombró a Pérsico –dirigente del Movimiento Evita- como funcionario a cargo a cambio de que aquél cooptara a la dirección política del MOCASE (VC) y el MNCI –organizaciones de base en Argentina de la Vía Campesina- para sacarlos de pista en la movilización contra la Ley de Semillas o “Monsanto” a cambio de prebendas estatales y una muy limitada concesión legal en el último anteproyecto de Ley. Se rumorea que el oficialismo estaría preparando para setiembre una Ley de agricultura familiar como la frutilla del postre de la maniobra distractoria. Claro, esta claudicación histórica de organizaciones que siempre combatieron el agronegocio, necesita una cobertura ideológica que la justifique: la estafa de la convivencia entre el agronegocio y la agricultura familiar. Es decir: la pretensión de que pueden convivir “armónicamente” el almacén de la esquina y Carrefour sin problemas. Ese es más o menos un paralelismo que explica la naturaleza de la maniobra.
Por una corriente de opinión contra la Ley Monsanto y la coexistencia
La tarea inmediata más urgente es desmontar políticamente la “cobertura por izquierda” que se está haciendo de la Ley Monsanto para patentar las semillas en Argentina. Para eso, hay que denunciar lo que ocurre y ubicarse en consecuencia en un terreno de intransigencia total sobre la ideología de la “coexistencia Monsanto-Agricultura Familiar”. Por eso, y aunque se trate de criticar duramente a su dirección –no a su militancia de base- tenemos que hacer saber en el movimiento socioambiental que la Vía Campesina está colaborando en América Latina con el saqueo de las transnacionales en el campo. De allí que es una contradicción “rechazar la Ley Monsanto” y a la vez “reivindicar la perspectiva de la Vía Campesina” como se difunde en un documento firmado por Marea Popular, la Darío Santillán y GRAIN –entre otros. Precisamente las organizaciones de base de la VC en Argentina participaron en la redacción del último anteproyecto de Ley de Semillas incorporando algunos artículos secundarios. Y lo más nefasto: si las organizaciones de la Vía Campesina “colaboran” con los anteproyectos de ley, por supuesto, dejan de combatirlo en las calles y criticarlos en todo lugar. Asimilación total al aparato del agronegocio de los dirigentes de esos colectivos.
Nuestra perspectiva es confluir en una gran campaña nacional y latinoamericana contra la Ley Monsanto y –también- contra la falsa ideología de la “coexistencia del agronegocio y la agricultura familiar”. En esto completa unidad, apertura, pluralidad y nitidez en el planteo.
El próximo 29/8 la Red Ecosocialista en todo el país desarrollará una jornada nacional contra esa legislación y orientación político-productiva de saqueo y entrega de nuestro país.
Mariano Rosa
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El anteproyecto de la nueva ley de semillas viene siendo manejado de forma secreta y confidencial. Lleva casi dos años de “cabildeos” entre los pooles, Monsanto y el ministerio de agricultura. El objetivo central es dar una vuelta de tuerca fundamental y habilitar el patentamiento privado de las semillas y prohibir el uso propio de las semillas por parte de los productores para su reutilización en la siguiente cosecha. Podríamos sintetizar diciendo lo siguiente:
Además de lo anterior ilegaliza la selección, mejoramiento o intercambio libre de semillas a partir de la cosecha anterior. Según el anteproyecto de ley, solamente podrán intercambiar semillas quienes estén inscriptos en el “Registro Nacional de Usuarios de Semillas”.
La nueva ley avanzaría además en la privatización del primer eslabón de la producción de alimentos como son las semillas. Monsanto, por ejemplo, podría patentar semillas modificadas genéticamente y tener derecho de propiedad privada sobre las mismas. Así nadie las puede utilizar si no se las compra o paga regalías
Establece un sistema policial para asegurar que el articulado de la ley se cumpla y permite el decomiso y embargo de los cultivos y cosechas de quienes sean acusados de no cumplir con la ley considerándolos, además, delitos penales
En resumen: esta legislación está diseñada para terminar de garantizar el control hegemónico por parte de Monsanto –y otras corporaciones- del mercado de semillas y todo el paquete biotecnológico –glifosato incluido- para la producción de alimentos en el país. Quien controla qué se planta controla qué se come, cuánto cuesta y de qué naturaleza es.
El rol de la FAO, la Vía Campesina y el Evita en Argentina
La Organización Mundial de la Alimentación –FAO por sus siglas en inglés- es la contracara imperialista de la ONU, la Organización Mundial de la Salud o la OTAN en el terreno militar. Históricamente la Vía Campesina –coordinación internacional de movimientos campesinos como el MST de Brasil y otros- denunció el rol de la FAO como garante del avance del modelo de los agronegocios, del despojo territorial, del monopolio de Monsanto, etc. Sin embargo en octubre del año pasado la FAO suscribió con la Vía Campesina un acuerdo de “colaboración”. ¿Coexistencia pacífica entre los agronegocios y los pequeños agricultores? Concretamente, la FAO como mascarón de de proa de Monsanto y las grandes cerealeras otorga en las legislaciones nacionales de patentamiento de semillas algunas mínimas concesiones a las organizaciones campesinas que aceptan lavarle la cara a esos andamiajes legales a cambio de migajas. En Argentina por eso, no es casualidad que el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI)–que hace parte de la Vía Campesina- y el Evita –con Pérsico como flamante secretario de agricultura familiar- participaron de “modificaciones” en el anteproyecto de ley de semillas y dejaron de criticar el modelo “Monsanto” que cuenta con su silencio cómplice. Por eso, hace pocos días el propio Pérsico en una entrevista señaló “que la ley de mercado y la agricultura familiar tienen que convivir” y reconoce que “el MNCI y su subsecretaría se sentaron a compatibilizar criterios con los grandes pooles y entidades como AAPRESID”. Una verdadera traición política.
No a la Ley Monsanto: otro modelo agroalimentario para otro modelo de país
Por todo lo dicho hay una tarea inmediata para desarrollar: multiplicar nacionalmente el rechazo a la nueva Ley Monsanto para acumular masa crítica que se movilice en todo el país. En el mismo sentido, es clave –y así siempre lo planteamos desde la Red Ecosocialista- discutir una propuesta alternativa de modelo agroalimentario. Para empezar ese modelo alternativo tendría que partir de priorizar las necesidades alimentarias, nutricionales y socioambientales de las grandes mayorías planificando a partir de allí la producción y distribución de alimentos. Esto supone discutir la propiedad de la tierra y la reforma agraria; supone prohibir los transgénicos, el glifosato y todos los pesticidas; supone además trazar un plan de recolonización del campo –sin pooles ni terratenientes- e implica una extendida intervención estatal y planificación social en la distribución con accesibilidad de la mayoría de la población. El llamado esquema de circuitos “cortos” de comercialización sorteando el kilométrico –y contaminante e inflacionario- recorrido de los alimentos desde el productor a la góndola y la mesa de cada casa. Todo implica un cambio de matriz productiva integral, de orientación anticapitalista y perspectiva ecosocialista. Estas son las coordenadas que defendemos para una necesaria y posible transición agroalimentaria.
Mariano Rosa
]]>La reforma de la ley de hidrocarburos parte de un acuerdo global de la mayor parte del arco político del país. Kirchneristas y anti kirchneristas, nación y provincias productoras, todos coinciden en que la explotación de los no convencionales necesita un marco legal que los proteja de posibles denuncias, como la presentada por nuestro legislador Alejandro Bodart a raíz del decreto 929/2013 a favor de Chevron, y a la vez genere las mejores condiciones posibles para que las multinacionales se lancen sin reparos a la explotación masiva.
Las multinacionales presionan para tener reglas de juego claras y un único interlocutor que coordine el negocio, discipline a los municipios “díscolos”, a los “terroristas” ambientales y garantice las condiciones para una explotación con los menores riesgos posibles. Ese es principal papel de la nueva ley de hidrocarburos y en eso coinciden los gobernadores, el gobierno nacional y la mayoría de los “presidenciables” que se van sacando de uno la foto en vaca Muerta.
Las principales diferencias radican entonces en quien se queda con la renta y cómo se puede participar del negocio. El caso paradigmático es el de Neuquén, donde la empresa GyP, es parte del negocio y podría dejar de serlo si avanza la reforma. Esta empresa pseudo estatal funciona como caja chica del MPN y éste no está dispuesto a resignar su participación en la captura de una parte de la renta, tampoco la imposición de topes a las regalías e impuestos que pretende regular el estado nacional. En estos puntos esta trabado el asunto y de ahí la chicanas y bravatas, como la exclusión de Neuquén, Chubut, Mendoza y Río Negro de los anuncios sobre renegociaciones de la deudas, dejándolas afuera para presionar con el ahogo financiero.
Abajo el proyecto de ley “fracking”
Esta claro que la disputa que se da en las alturas en relación a la modificación de la ley no responde a la defensa de los intereses de “las provincias” ni de “todos los argentinos”, sino más bien a las características del negocio y de las ganancias del mismo. Como bien lo señala el posicionamiento del Opsur del 7/7, “las negociaciones se develan por ‘filtraciones’ periodísticas y trascendidos. Metodología que se condice con el secretismo y la falta de información que ha caracterizado las definiciones centrales de la política que siguió a la expropiación parcial de YPF y el convenio firmado con Chevron. Un tema que engloba los intereses de todo el país y de cuya definición sólo participa un grupo reducido de personas” Quieren cerrar todo entre cuatro paredes, vendiendo la soberanía y entregando el ambiente para que sea destrozado por la hidrofractura, de ninguno de estos dos “bandos” podemos esperar una propuesta conveniente para los trabajadores y sustentable para el ambiente.
Enfrentar esta nueva ley constituye una tarea fundamental para todos los que peleamos contra el avance del fracking en nuestro país, pero además es una pelea fundamental contra la entrega escandalosa a un puñado de multinacionales que se van a apropiar de nuestros recursos asociadas a YPF.
La represión a los asambleistas de Concordia en Entre Ríos, por parte de la gendarmería, no es más que la confirmación de que la decisión de los gobiernos es avanzar con palos y cárcel. De nuestro lado debemos responderle con una gran campaña contra la aprobación de esta ley, por una Argentina libre de fracking y con todos los recursos naturales estatizados con control social.
Celeste Fierro
]]>La producción agraria en nuestro país ha sufrido en los últimos 20 años enormes modificaciones. Lo central es que se impuso y consolidó el modelo de los agronegocios con eje en el paquete biotecnológico que combina transgénicos y glifosato, junto a alta tecnificación y expulsión de mano de obra rural. Este modelo requiere de alta inversión de capital inicial y por eso es que desplazó a los pequeños y medianos productores desplazados por la hegemonía de los grandes pooles de inversión y las corporaciones transnacionales encabezadas por el emblema Monsanto. La propaganda técnica y difusión de este modelo ha quedado a cargo entidades técnicas “no gremiales” como AAPRESID que fueron ganando protagonismo año a año.
Dime quién te auspicia
y te diré qué modelo de país defiendes
Este año el congreso 22° de AAPRESID se convoca bajo el título de “La Misión”. Más allá de su connotación mesiánica y ampulosa son toda una descripción del evento esta “entidad técnica” los auspiciantes del foro en Rosario:
Es decir: toda la superestructura económico-político-académico-mediática del extractivismo capitalista de Argentina patrocina este evento. Los ejes temáticos serán varios y muy nítidos: los avances del PEA 2020 –programa estratégico agroalimentario- que se propone incrementar en casi el 30 % la superficie cultivada con soja transgénica en el país; la nueva Ley de Semillas y la “guerra comunicacional” que con preocupación analizan los grandes capitalistas del campo. De hecho hay un taller que se denomina “El desafío de innovar para mejorar la comunicación con la dirigencia política y la comunidad”.
La Red Ecosocialista con Alejandro Bodart se moviliza contra AAPRESID
Para repudiar este evento de los extractivistas del campo argentino, fumigadores contaminantes y voceros mediáticos y políticos de esos intereses, la Red Ecosocialista, el MST-Nueva Izquierda de Santa Fe y el diputado –y candidato a presidente- Alejandro Bodart se movilizan a la apertura del congreso de AAPRESID. Adentro, como “autoridades” legitimadoras de este modelo de despojo van a estar unidos en la estrategia del país “Monsanto” los “socialistas” Bonfatti y Binner junto a los nac&pop dirigentes del FPV.
Seguramente también el PRO y toda la política tradicional rindiendo pleitesía a sus verdaderos jefes: las corporaciones de la neocolonización y depredación nacional.
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