Escribe: Guillermo Pacagnini
El liberfacho se impuso por casi 12 puntos. Si bien hubo una franja importante del pueblo trabajador que apeló al voto “útil” a Massa para frenar el ascenso del ultraderechista, no pudo superar un fuerte combo de factores determinantes que hicieron que Milei se corone como el nuevo presidente. Y se ha recalentado el debate entre los luchadores de cómo es posible que un personaje ultrarreaccionario haya terminado en el gobierno.
¿Por qué ganó?
Como en todo análisis científico hay factores concurrentes políticos, como la crisis del régimen y sus coaliciones, estructurales como la economía e internacionales donde también se expresa una fuerte polarización.
El acuerdo con Macri y Bullrich y los sectores de la burguesía y de los medios fueron un valor agregado a la hora de revertir el resultado de la elección general y pasar al frente con absoluta claridad.
Pero sin dudas el elemento determinante fue el desastre del PJ y el Frente de Todos/Unión por la Patria en el poder. Con casi la mitad de la población en la pobreza y una la inflación récord, generaron bronca y descontento y fueron un fructífero caldo de cultivo para que surja este fenómeno y termine canalizando el voto castigo y las demandas de cambio.
El gobierno de Alberto, Cristina y Massa, una coalición con todas las variantes del peronismo, defraudó a millones que pensaron que se iba a revertir la situación de crisis a la que había llevado el gobierno de Macri y la realidad mostró que la profundizó.
Legalizaron la deuda y la multiplicaron hipotecando el país por décadas. Nunca enfrentaron consecuentemente a la derecha de Milei; incluso los ayudaron a armar listas especulando con sacarle votos a Juntos por el Cambio que también naufragaba en la crisis de la vieja políitica.
La bronca también fue contra el conjunto del régimen y las dos coaliciones que gobernaron, alimentando que surja una variante política outsider como Milei. Juntos por el Cambio quedó desmantelado. Las alianzas intestables articuladas alrededor del peronismo y del macrismo/radicalismo están llegando a su fin. También es un fenómeno de caracter mundial el derrumbe de los partidos tradicionales y la polarización a izquierda y derecha con nuevas expresiones.
Hay un giro a la derecha electoral. Sin embargo, como sucedió con otros emergentes de derecha como Trump y Bolsonaro, si bien capturaron e hicieron base social en una franja de masas, no se sostuvieron en sus gobiernos y debieron enfrentar una alta conflictividad social.
Surge un gobierno con apoyo social en un sector que ha ganado para sus propuestas de ultraderecha y no debemos minimizarlo. Pero también hay una franja de voto castigo, de sectores precarizados, hartos de la crisis social que en un marco de un gran atraso político han optado por esta variante de ultraderecha que aparace como lo nuevo y el cambio, que van a quedar del lado de los recortes del plan motosierra. Surge un gobierno que todavía tiene que armar su arquitectura. La burguesía y todo el establishment se están acomodando para colaborar con esta tarea vital y volver a intentar la tarea estratégica de “normalizar” el país en clave capitalista. El peronismo, mientras cruzan pases de factura entre los mariscales de la derrota, debate cómo encarar el futuro. Pero su instinto capitalista, los lleva a colaborar con la gobernabilidad aportando a la transición ordenada para que Milei asuma tranquilo y se pueda acomodar sin sobresalros en el sillón.
Una estrategia proimperialista y antiobrera
Como dice La Nación preocupada por recomponer el régimen y la solidez del próximo gobierno, el país entra “en una geografía desconocida”. Abogan por ayudar a Milei que prepara aceleradamente su estructura y arribo al gobierno. La sociedad con Macri, que apunta a consolidar la relación, todavía camina en un mar de integrrogantes y negociación de cargos. Sectores concentrados de la economía, las derechas internacionales, el Fondo y el imperialismo, lo alientan. Se perfila un gabinete de Ceos, con una fuerte impronta del grupo Eurnekian, de ejecutivos de los organismos internacionales, ex menemistas y de la fundación CEMA. El gurú Benegas Lynch, junto con otros nuevos y viejos propagandistas del libremercado se pasean por los medios propalando las bondades de la escuela austríaca ultraliberal. Comenzó el armado de la arquitectura y de la batalla ideológica. Los mercados parecen reaccionar bien a los negocios prometidos. Pero la economía sigue crujiendo y no están las garantías de aplicación del plan que no dependen esencialmente de que puedan consolidar el dispositivo político, sino de la lucha de clases en un país con tradición de defender sus conquistas.
Más allá de las contradicciones discursivas (dolarización sí o no, ahora o después, cierre del Banco Central en etapas, etc) los ejes de su programa tienen similitudes con los implementados por Martínez de Hoz, Menem-Cavallo y Macri. Hay un deja vu noventista más allá del barniz juvenil y de novedad. Podríamos decir una suerte de cuatro ejes. En primer lugar un alineamiento férreo con EEUU. En ese marco la defensa de Israel y resta ver cómo se van a parar con los BRICS. En segundo lugar, el achique del Éstado, con el remate de sus activos, donde la joya de la corona vuelve a ser YPF como en los años 90, ahora con la perspectiva del gas y Vaca Muerta. Pero también los medios públicos y todo lo que se pueda vender.
En tercer lugar la liberalización de la economía y del dólar; aunque no inmediata la apertura de importaciones indiscriminada y licuación de todos los activos en pesos a partir de un aumento extraordinario del dólar (incluida la devaluación del dólar oficial) para licuar las LELICs. Y sumarán tarifazos en serrvicios públicos. Es un marco de medidas para garantizar las ganancias empresariales.
El cuarto tercer eje es un brutal ajuste fiscal, basado en el cierre de reparticiones del Estado (por eso los 8 ministerios solamente), ajuste de salarios, jubilaciones, baja de planes sociales, etc. Esto es fundamental en su propuesta porque con eso piensa estabilizar la economía a partir de reducir el déficit fiscal y cumplir con el FMI.
Las consecuencias se verán en una merma de las prestaciones sociales del Estado, ajuste de los presupuestos sociales, despidos de estatales primero, reducción relativa de salarios y jubilaciones. El anunciado shock, aún en debate, puede inducir a un proceso recesivo y de achicamiento, con mayor exclusión social. Y destrucción de puestos de trabajo en medio de una gran concentración económica.
El recorte al derecho a la protestas, va a ser un común denominador al servicio de aplicar estas políticas.
Hacia una mayor conflictividad
Las medidas de ajuste y las reformas reaccionarias que figuran en el programa de Milei preanuncian un escenario complejo. La estrategia del plan motosierra implica el cercenamiento de derechos elementales, la privatización de los servicios que aún quedaron en manos del Estado y el retiro de derechos elementales y conquistas como el derecho a huelga. Recién está haciendo sus primeros anuncios, preparando el ataque. Pero una cosa es querer y otra poder. Así lo demostró la historia. El movimiento obrero presentará batalla cuando vengan por las conquistas y pretendan la reforma laboral flexibilizadora. El movimiento piquetero defenderá la ayuda social y el derecho al trabajo genuino. El movimiento de mujeres y disidencias defenderá los derechos de género y el aborto legal. La juventud hará lo propio con la educación pública junto a los docentes. Y el equipo de salud defenderá el otro derecho esencial. El ritmo del ajuste y en definitiva que pueda hacerlo, no dependerá solamente de las negociaciones en las alturas. Dependerá esencialmente de la lucha de clases. Y, como sucedió con Macri en 2017, habrá confrontaciones y podremos hacerlo retroceder.
Seguramente la burocracia sindical, socios de la derrota de Unión por la Patria, deberán recontratar sus privilegios. Felpudos del gobierno peronista, ahora algunos han salido al ruedo a reacomodarse, mientras otros harán buena letra para reubicarse frente al nuevo amo.
Para pararle la mano al ajuste de Milei, hay que preparar desde ahora la pelea en las calles. La clase trabajadora tendrá el reflejo, habrá que superar el escollo de los dirigentes burocráticos. Aún no asumió y, ante los primeros anuncios, hay asambleas en los medios públicos, ATE llamó a plenario y anuncia un plan de lucha y hay ruido por abajo en otros sectores. La salud está nuevamente en conflicto como los docentes en varias provincias y los aeronáuticos en estado de alerta.
El anuncio de ajuste a las provincias y la posibilidad del no pago del aguinaldo, también calienta la caldera. El 25N encontrará nuevamente a las mujeres en las calles.
Desafíos para los luchadores y la izquerda
Preparar la pelea desde abajo, reunir activistas, organizar los barrios, exigir asambleas y plenarios. Preparar un plan de lucha por gremio y en el país tiene que ser la primera preocupación de los luchadores en todos los terrenos. Reclamar a las centrales la preparación de un plan de lucha nacional, pero comenzar a prepararlo desde abajo. Reunir al Plenario del Sindicalismo Combativo para impulsar esta tarea es clave.
Pero hay otro desafío fundamental, estratégico, que es preparar la alternativa políitica. El peronismo se ha demostrado, una vez más, incapaz de garantizar sus históricas banderas. Aggiornado y derechizado, le abrió la puerta al ascenso de esta nueva derecha. No va más pelear desde adentro. Necesitamos unir fuerzas en una alternativa idependiente de los trabajadores, por eso convocamos a los luchadores obreros, juveniles y populares a organizarse con la izquierda para poner en pie esa alternativa. Los convocamos a unirse al MST para pelear por construirla y por una salida obrera y popular. Y para fortalecer al Frente de Izquierda Unidad para que se postule como opción de poder. Se acercan grandes luchas y tenemos que estar a la altura de las circunstancias.

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Escribe: Sergio García
También, al dejar los resultados de ese domingo en tercer lugar y lejos a Juntos por el Cambio, aceleró la crisis de esa fuerza de la derecha opositora que hoy navega entre insultos cruzados, anuncios de ruptura y desintegración política. Poniendo así más en crisis al régimen capitalista actual, al debilitarse al extremo una de sus patas políticas, creada hace pocos años.
Los resultados arrojaron a la vez movimientos políticos importantes. El más destacado fue el anuncio rápido de Patricia Bullrich de darle apoyo a Milei y coronar esa decisión con una visita conjunta al programa A Dos Voces. Como es de público conocimiento, fue Mauricio Macri el padrino de ese acuerdo, gestándolo en su propia casa ni bien se conocieron los resultados. Así Macri avanzó en concretar lo que políticamente creía mucho tiempo antes; que su fuerza política debía tener un acuerdo con Milei, un plan de acción más radicalizado, algo distante de la política del sector del PRO de Larreta y de gran parte de la UCR.
Contra Milei siempre y en todos lados
El ascenso electoral de Milei se fue construyendo sobre la base del desastre del gobierno actual que, entre ajuste y entrega al FMI, colaboró bastante para que surgiera una fuerza y un referente por fuera de los partidos tradicionales y con propuestas de ultraderecha. Ganándole el lugar a la otra fuerza opositora de derecha, que, en el gobierno anterior con Macri, también dejó un recuerdo muy lamentable en grandes franjas de la población.
Así este personaje se fue autocons-truyendo, ubicado a la extrema derecha, con propuestas negacionistas y antiderechos, repudiables como todo su proyecto. Pero a la vez, el haber ganado en las PASO y aparecer primero en las encuestas hacia las generales, lo llevó a una postura triunfalista y desbocada las semanas finales antes del 22 de octubre, donde desarrolló lo peor de sus ideas y de su plan económico y político. Él y sus referentes negaron la cantidad de detenidos-desparecidos, hablaron de «excesos», de privatizar ríos y el mar, de privatizar los trenes, alentaron corridas financieras, entre otras barbaridades. Motosierra en mano se creyeron habilitados a todo, y recibieron un golpazo. Sobre el final, una franja de la población se volcó a sumar un voto a favor de Massa, no por tener acuerdo con este candidato ajustador, si no como una forma de ponerle un freno a Milei. Reservas democráticas y de lucha en defensa de lo público se expresaron en parte en el voto contra tan nefasto personaje.
Ahora hacia el balotaje, dijimos en una declaración política de Cele Fierro y Alejandro Bodart en nombre de nuestro partido, que obviamente convocamos a no votar al ultradere-chista de Milei. Le estamos diciendo a millones de familias trabajadoras y a la juventud que no lo voten, para obstaculizar así su proyecto y que no llegue al gobierno. Ser militantes activos contra Milei es una tarea de primer orden.
Al mismo tiempo y precisamente porque el temor a que gane Milei es evidente, es que seguramente habrá muchos trabajadores y sectores de la juventud que voten a Massa. Muchos lo harán, como dice la frase popular, «con la nariz tapada». Ya que el referente del peronismo y del Frente Renovador representa un ala derecha notoria, de marcada amistad con la Casa Blanca y el FMI. Más allá de esa ubicación recibirá votos como un instrumento para que no gane Milei. Porque entendemos a quienes lo hagan, es decir porque comprendemos su sano deseo de frenar al libertario, es que también decidimos no llamar a votar en blanco ni hacer campaña por esa alternativa. Y lamentamos que los compañeros del PTS en su declaración sobre el balotaje no digan que no llaman a votar en blanco y sean poco claros al respecto. Ya que sería muy correcto que desde todo el Frente de Izquierda Unidad, entendiendo a quienes votarán contra Milei, no llamemos en esta oportunidad a votar en blanco.
Sin darle apoyo político a los que ajustan de la mano del Fondo
En momentos como estos, también hacemos notar que la política necesaria no es decir blanco o negro ni es rechazar con dureza algo, pero callar sobre el conjunto de problemas planteados. Es por eso que llamamos con fuerza a no votar a Milei y a la vez no llamamos a votar en blanco. Igualmente decimos con toda claridad que no le damos ningún apoyo político a Massa y como partido no lo votamos. Entendemos, como ya dijimos, a quienes sí lo votarán. Y eso no nos impide decir, advertir, que con Massa de presidente también vendrán grandes problemas para el pueblo, como ya los hay bajo el gobierno actual donde él juega un rol central.
Massa representa un plan político apegado al Fondo, a las grandes corporaciones, a la más podrida burocracia sindical, a los señores feudales de los PJ provinciales. A los grandes empresarios, como él mismo lo demostró estos días en su visita a un evento de la Unión Industrial argentina (UIA), donde los convocó a integrar el gobierno con estas palabras: «Los invité a participar de un gobierno de unidad nacional, no solo a participar de mesas de diálogo sino a participar activamente como funcionarios, tomando decisiones, participando del gobierno». Tan clara es la propuesta, que el sitio web oficialista Página 12 expresó sin dudar en el título de su nota sobre el evento lo siguiente: «Sergio Massa y un encuentro con industriales para darle forma al gobierno de unidad nacional». A esto hay que sumarle los llamados y coqueteos permanentes del massismo con gobernadores radicales como el ajustador y represor Gerardo Morales de Jujuy, que viene de declarar «voy a hacer lo que haga falta para que pierda Milei», un claro gesto político al candidato de Unión por la Patria. Lo que surge evidente es que Massa aplica y propone un plan económico y político muy diferente al que defendemos desde la izquierda. Por lo cual no encontrará de nosotros ningún apoyo político. Ni antes ni después del balotaje.
Además, tampoco es verdad el planteo de dirigentes del peronismo que quieren presionar a quienes critican a Massa por su ajuste, diciendo que esto es «Milei o democracia». Sabemos bien quien es Milei: un ultraderechista enemigo de los trabajadores y el pueblo, que igualmente no llega a ser un proyecto fascista. Menos ahora junto al macrismo, que le aporta otra visión también ubicada a derecha, pero no un proyecto facho. Milei es un peligro grande que llamamos a no votar y a enfrentar en todos los planos, pero no llega a ese nivel. Y a la vez tampoco el PJ es el paladín de la democracia. Es en realidad el administrador y garante de un régimen capitalista que dista mucho de ser realmente democrático. Un régimen que decide entre pocos políticos y funcionarios los grandes temas nacionales, como entregar el país al FMI por largos años o facilitar la extracción de recursos y la destrucción ambiental por parte de grandes corporaciones. Un régimen que no garantiza el derecho democrático al trabajo digno de millones ni la alimentación de una parte importante de la población. No hacen falta campañas falaces de tinte electoralista para forzar el voto, sino jugarse por un proyecto político que luche por otra forma de democracia, que sea real, donde las y los trabajadores gobernemos y no haya políticos ni jueces privilegiados que se enriquecen mientras deciden, sin consultar a nadie, nuestro destino como país.
Fortalecer al Frente de Izquierda para lo que viene
Quedan pocas semanas para el balotaje y tenemos una posición clara al respecto. Una política integral que volvemos a poner a disposición de un debate en el FIT Unidad, para intentar explorar una posición común de nuestro frente.
A la vez, precisamente por la crisis económica y social profunda que atraviesa nuestro país y las perspectivas de mayor ajuste y dependencia al Fondo, política que solo pasa con represión, es que la tarea esencial que tenemos por delante es fortalecer al Frente de Izquierda, como único sector político que en verdad defienda los intereses de las y los trabajadores y la juventud. Es el único con un programa alternativo, de ruptura con el FMI, nacionalización de la banca y el comercio exterior y priorizando las necesidades sociales de las mayorías atacando los intereses de los que más tienen.
No hay que perder de vista que del balance de estas elecciones surge que el FIT-U es un actor político importante y a la vez que todavía es limitada su influencia política. Y para dar un salto hay que terminar con el modelo de frente electoral, hay que evitar hegemonismos, hay que convocar a miles y poner el frente a organizar las luchas cotidianas, dándole también un funcionamiento real, semanal y de intento de actuar en común en todos los planos. No hacer eso, es decir, no animarse a cambiar y mejorar, es una traba para las tareas de la izquierda anticapita-lista y socialista. Desde el MST en el FIT Unidad aportamos al frente también esta visión política y convocamos a nuestros simpatizantes y votantes a fortalecer este camino con más participación y organización en cada lugar de trabajo, de estudio y en cada barrio popular del país. Convocando a miles de trabajadores y jóvenes a prepararnos con fuerza para lo que viene.
El FIT-U y el balotaje. ¿Por qué no hay una posición común?
Lamentablemente nuestro frente no tiene una posición unificada ante el balotaje del 19 de noviembre, lo cual hubiera sido claramente lo mejor para intervenir más fuerte en este debate político nacional, que ameritaba salir con fuerza y en unidad desde la izquierda.
En nuestra opinión, se plasman en el hecho de no lograr acuerdo, obviamente diferencias políticas sobre como pararnos ante el balotaje. Y a la vez se confirman los límites que el frente tiene, al no tener, como venimos marcando hace tiempo, un funcionamiento común y unificado, abierto a la participación de miles, que permita debatir colectivamente y más a fondo todo para luego decidir lo mejor.
Breve repaso de nuestra posición
En el plano político, ya hemos escrito nuestra posi-ción en sendos artí-culos y declaraciones, el 27 de octubre primero y luego en un texto complementario el 2 de noviembre. Y como decíamos allí, seguimos creyendo que la mejor ubicación política para la izquierda anticapitalista y socialista nucleada en el FIT Unidad es participar del debate hacia el balotaje partiendo de convocar a la población trabajadora y a la juventud a no votar a Milei. Es decir, aparecer con fuerza como un frente militante contra el proyecto de los libertarios aliados ahora con Macri y Bullrich. Desplegando una dura crítica a ese proyecto de ultraderecha como parte del llamado a que no se los vote.
A la vez, precisamente por esta tarea política combinada con el hecho entendible que miles votarán por Massa no por apoyarlo en sí, si no para que no gane Milei, es que creemos correcto no llamar a votar en blanco y no hacer campaña por esa política que creemos equivocada en esta disputa. Nuestro frente no puede hacer un llamado a votar en blanco obstaculizando la justa necesidad que sentirán de millones de trabajadores y sectores populares de frenar a Milei.
Y desde esta ubicación política que consideramos muy necesaria, a la vez el FIT Unidad no tiene que darle apoyo político a Massa y su proyecto, que se va ubicando cada vez más a derecha, ni puede votarlo tampoco. Hay que alertar también a la población de todo lo malo que este proyecto de ajuste y FMI representa en el presente y a futuro, y su propuesta de gobierno de unidad nacional es para fortalecer sus tareas ajustadoras.
Errores políticos unilaterales que no ayudan
Como decíamos al inicio de esta nota, lamentablemente no hay una comprensión común de estas tareas y sí posiciones unilaterales que debilitan la intervención de nuestro frente. En un artículo anterior, marcábamos por ejemplo el error de los compañeros del PTS que en su declaración del 30 de octubre, si bien convocan correctamente a no votar a Milei, no dijeron que no llamaban a votar en blanco, con lo cual confunden e indirectamente ponen casi al mismo nivel a los dos candidatos. Teniendo en la compañera Myriam Bregman la figura del frente que viene de ser candidata a presidenta, hubiera sido positivo que ella dijera con claridad que el FITU no llama a votar en blanco, pero no lo hizo al igual que la declaración de su partido.
Luego de esto vino la declaración de la Conferencia de los compañeros de PO del 4 de noviembre, que profundizan en ese error, llevándolo a un plano mayor, ya que surgió de allí una posición que iguala lo que a todas luces es diferente y conduce al llamado al voto en blanco en los hechos. Porque está muy claro que ambos candidatos son patronales y aplicarán de ganar un fuerte ajuste atado al FMI. Pero somos socialistas, dialécticos, por eso vemos que eso que tienen en común no elimina lo que tienen de diferente como proyecto si no que es un proceso combinado, donde las diferencias no pueden ignorarse para definir una política. Y está claro que en lo que proponen en concreto frente a temas muy sensibles del pasado y del presente, y en la percepción que millones de trabajadores tienen de este balotaje, Milei expresa una variante más radicalizada a derecha, que lógicamente tiene que rechazarse como una primera tarea prioritaria sin minimizarla.
Izquierda Socialista le capitula a Massa
Finalmente, el 7 de noviembre, Izquierda Socialista luego de un largo silencio y evidentemente mucho debate interno, anunció su apoyo político-electoral a Sergio Massa, expresando una posición muy equivocada y de capitulación política a quien en los últimos días se abrazó a la DAIA, defendió al Estado genocida de Israel contra el pueblo palestino, prometió un ministro de economía de la oposición y recientemente en Córdoba, a la búsqueda de los votos de Schiaretti, propuso bajarle las retenciones a los líderes del agronegocio y los grandes sojeros.
Para hacer pasar esa política ahora IS dice que Milei es fascista, necesitó dar ese salto en la caracterización para esconder su error político. Ni ellos ni el FIT-U nunca habíamos definido así a los libertarios, ya que el fascismo es un concepto que expresa un proyecto mucho más desarrollado a lo que ellos expresan y a lo que pueden. Nosotros siempre dijimos lo que son en realidad: un proyecto de ultraderecha, que ahora, aliado a Macri y con este codirigiendo su campaña, trata de aparecer incluso más moderado en varios temas, para ganar apoyo burgués y de una parte de la población. Si IS quería cederle al candidato del gobierno no hacía falta forzar la realidad. Pero lo hace para que no quede en evidencia que acaba de perder independencia política frente a un candidato amigo y servidor de la Casa Blanca, debilitando al FIT-U en esa decisión que tomó en soledad y que es muy minoritaria dentro del frente.
De nuestra parte seguiremos convocando a la población a rechazar a Milei, a no votarlo y a enfrentarlo de todas las formas posibles. No llamaremos a votar en blanco entendiendo la situación y a quienes desde la clase trabajadora y la juventud votarán para derrotarlo. Y no le daremos apoyo político a Massa en ninguna forma. Se viene después del balotaje tiempos complejos, de mayor tensión social y política. Para ese país nos preparamos con fuerza. En el cual la izquierda tiene que fortalecerse, porque vienen grandes ajustes y ataques a derechos y vienen nuevas y grandes luchas sociales que impulsaremos y ayudaremos a organizar. El Frente de Izquierda que hace falta es mucho mejor que el actual. Ese desafío de hacerlo más grande, más fuerte y más convocante sigue planteado. Y vamos a seguir peleando, desde la unidad de la izquierda conquistada, por esos cambios profundos que necesita.

El 27 de octubre en reunión nacional con dirigentes y representantes de todas las provincias, que estuvo precedida por el debate de toda la militancia, el MST en el FIT Unidad debatió el balance electoral y su postura ante el balotaje, que hace pública y asimismo aporta al Frente de Izquierda a fin de acordar una posición conjunta.
El durísimo golpe que recibió el ultraderechista Milei lo llevó a pactar con Bullrich y Macri, o sea con parte de la misma casta que criticaba. Y un amplio sector votó a Massa como un freno ante el temor a que gane Milei. Nuestra primera definición es llamar a los trabajadores y jóvenes a NO votar a Milei y su reaccionario proyecto antiderechos y negacionista al cual hay que ponerle un freno.
A la vez, sobre la base de que no son proyectos iguales, entendemos la voluntad democrática de quienes votaron a Massa para que no gane Milei, por lo tanto, no llamaremos al voto en blanco ni haremos campaña en ese sentido.
Pero al mismo tiempo, opinamos que el proyecto de Massa no es solución para los graves problemas del país y del pueblo trabajador, por el contrario, es quien hoy aplica un duro ajuste con inflación, salarios bajos y aumento de la pobreza. Y la “unidad nacional” que propone con Morales y otros gobernadores es para ir por más ajuste del FMI, pago de la deuda y extractivismo. Ajuste que no cierra sin represión. Por eso nosotros no le daremos apoyo político ni votaremos a Massa. Si gana, seguramente con muchos y muchas de sus votantes estaremos juntos defendiendo los derechos sociales y democráticos que intentará vulnerar.
Para el país que se viene después del 10 de diciembre es necesario fortalecer al Frente de Izquierda Unidad, la única alternativa independiente del FMI y de todo sector empresarial, la que siempre está junto a los reclamos sociales gobierne quien gobierne. Nuestro frente debe mejorar y crecer como alternativa, convocando a miles de simpatizantes y votantes a organizarse con la izquierda para impulsar las luchas obreras, populares y de la juventud.

Escribe: Sergio García
Cuando la noche del domingo comenzaron a llegar los primeros resultados del escrutinio, se empezó a evidenciar que algo había sucedido por fuera de lo planeado por las grandes encuestadoras. Milei, auto percibido «León», terminó siendo derrotado, algo que estaba por fuera de todos sus pronósticos y planes inmediatos. En su búnker no lo podían creer. Pasaron en solo tres semanas de agitar la posibilidad de ganar en primera vuelta a quedar segundos y tener que ir a un balotaje, arrancando seis puntos debajo de Massa.
¿Cómo pudo pasar esto?
Con notoria desazón, seguramente sus cuadros, el aparato libertario y el propio Milei, se lo habrán preguntado el domingo por la noche. Todo tiene una explicación política. No son casualidades ni giros inentendibles de la población. El resultado es el reflejo de un país marcado a fuego contra dictaduras, represiones, negacionismos, antiderechos y ataques a lo público.
En el último mes, con la victoria de las PASO en el hombro, Milei y los suyos se sintieron habilitados a ir por más y decir todo lo que opinan y proponen. Confiados por demás en que su triunfo era irreversible se fueron de boca. Privatizar ríos, el mar, negar los 30.000, alentar corridas contra el peso, privatizar los trenes y otras brutalidades anunciadas todas juntas. Creyeron que no tenían límite en su ascenso electoral, pero se equivocaron.
Una importante franja de la población, miles de trabajadores y jóvenes, decidieron ponerle un freno. Esto solo se entiende si partimos de comprender que nuestro país estuvo marcado en los últimos cuarenta años por históricas luchas democráticas y sociales. El peso de esa historia una vez más se hizo sentir. Apareció como reserva democrática de un pueblo que no quiere un futuro negacio-nista y antiderechos en la Casa Rosada. A la vez, ese voto tiene la contradicción que favorece a Massa, un ajustador, aliado del FMI y de la Casa Blanca. Y es una mues-tra de que en nuestro país cualquier proyecto ultra-derechista encontrará resistencia en grandes franjas de la población. Es un hecho que sabíamos podía expresarse y que tuvo un ejemplo evidente este pasado domingo.
Massa capitaliza el temor a Milei
Lo dicho anteriormente es el marco necesario para comprender por qué el candidato oficialista sacó el 36% de los votos, creciendo alrededor de 3 millones. Distintos periodistas se preguntaban cómo puede ser que un ministro de alta inflación, dólar a más de 1000 pesos, aumento de pobreza, con el yate de Insaurralde a cuestas, pueda crecer en votos y ganar. Y la respuesta es política y no económica. Es un voto de una gran franja en contra de Milei y no centralmente de apoyo a Massa.
Hay miles y miles de trabajadores y jóvenes que son críticos del gobierno, que no llegan a fin de mes, que la reman y reman para comprar alimentos, para poder estudiar. Hay miles que critican su acuerdo con el Fondo. Incluso, parte de la base social progresista que tiene Unión por la Patria critica su amigable relación con el círculo rojo. Todo eso puso hasta antes del domingo a Massa en una muy difícil situación. Sin embargo, y como decíamos anteriormente, entró en escena la necesidad de una franja de la población de frenar a Milei, tomaron a Massa como el candidato con más posibilidades de ganarle y ahí pusieron su voto. A esto se sumaron además las últimas medidas de Massa como devolución del IVA en alimentos y cambios en el impuesto al salario, que en algo le fueron útiles electoralmente entre algunos sectores.
El triunfo de Massa no tiene nada de cheque en blanco y sí bastante de voto con la nariz tapada. De un voto que más que apoyo a él, es de rechazo a su principal contrincante. Fue como si en el razonamiento de un sector ya lo del domingo hubiera sido un balotaje, quisieron dejar claro que «Milei no». Lo cual no es directamente un sí a Massa o un apoyo a lo que está haciendo y lo que hará. Es un voto concreto, una especie de barrera contra el negacionismo ultraderechista. Por fuera de eso, miles de esos mismos votantes mañana criticarán a Massa e incluso sectores importantes lo enfrentarán en la calle, a su ajuste y su acuerdo con el FMI. Ningún voto contra Milei va a cambiar esa perspectiva de confrontación en la lucha de clases.
La debacle (¿final?) de Juntos por el Cambio
Patricia Bullrich, la tercera candidata en discordia, hizo lo imposible el último mes para salirse del tercer lugar que le daban las encuestas. No pudo hacerlo. La tarea se le volvió precisamente imposible. Jamás pudo revertir el hecho de que Milei le sacara la delantera en las PASO, quedándose con parte de su propia base social. La candidata de la derecha macrista cargó con el fracaso del gobierno anterior de Macri que hace parte del hartazgo de millones a los partidos que han gobernado. Encontró en el propio Macri elogios a Milei en toda la primera parte de la campaña, no pudo sumar a Larreta sino tan solo en una foto forzada a pocos días de las elecciones.
Siendo ya derechista y de reconocida trayectoria represiva como funcionaria, sobre el final quiso fortalecer esa percepción de ser una mujer fuerte para poner orden, como última manera de quebrar votos de Milei. No lo logró y quedó atrapada en un fuerte fracaso. Las caras en su búnker lo dicen todo. El simbronazo de esta derrota deja un tendal de heridos de gravedad. Juntos por el Cambio navega estos días entre reproches, ataques cruzados entre la UCR y el PRO, y más de uno comenzará en voz baja a hacer las valijas buscando nuevos horizontes. Así las cosas, el invento burgués de armar años atrás alrededor de Macri una nueva fuerza de derecha, hoy camina al borde de la cornisa. Y esto no solo es un problema para el PRO sino para el régimen burgués que no logra estabilizar partidos que se alternen con algo de solidez.
Las tendencias electorales
Mientras tanto, y como un subproducto de este fracaso de Bullrich y el de Milei, fue Schiaretti quien hizo negocio, y como una voz del peronismo federal más ubicado a la derecha, avanzó hasta casi el 7%. Quedando su espacio como algo más que necesario de cara al balotaje. Pronto Massa y Milei comenzarán a seducirlo.
Igualmente, aun tomando en cuenta que Milei y Bullrich han salido derrotados por distintas razones este domingo 22 de octubre, en un análisis profundo de las elecciones no podemos obviar decir que, de conjunto, se mantiene un corrimiento electoral a derecha. Tomemos en cuenta que la suma de Milei, Bullrich y Schiaretti asciende a algo más del 60% de los votantes. Frente a esto, el voto a Massa representó algo contradictorio, aunque él sí sea parte de un ala ubicada a derecha dentro del PJ. En este caso, el voto a Unión por la Patria fue un voto más contradictorio, que como decíamos reflejó de un sector sanas reservas democráticas de trabajadores y jóvenes contra la ultraderecha de Milei, combinado con lo que aporta y refleja en general el voto a una política y estructura de gobernadores y el aparato político-sindical del PJ que es puntal del régimen burgués del país. Mientras la izquierda anticapitalista y socialista expresada en el FIT-U estuvo cerca del 3% de los votos y una franja de la población decidió no ir a votar.
En esto se evidencia no solo el fracaso del progresismo en el gobierno, que alimenta búsquedas por derecha en franjas importantes. Sino también que, si bien hubo luchas sociales importantes, no hubo grandes luchas nacionales ni generalizadas ni desborde a la burocracia sindical, que jugó el rol siniestro de avalar y dejar correr el ajuste todo el mandato del peronismo. Estas causas objetivas actuaron en el último período del país. Y se combinan, en el plano subjetivo, con los límites del Frente de Izquierda, que sigue siendo un actor político real e importante, pero no logra dar un salto de calidad hacia adelante ni aparecer como alternativa frente a millones, a causa de no romper con un formato solo electoral ni animarse a convocar a simpatizantes, intelectuales y referentes sociales, obreros y populares que nos votan y apoyan, a participar realmente de nuestro frente. Debate que retomaremos en forma imprescindible frente al nuevo gobierno que emerja en noviembre.
La votación del Frente de Izquierda
En el contexto de una elección presidencial muy compleja, nuestro frente logró consolidar una respetable franja de votantes, más de 700.000 a presidente y más de 800.000 a cargos legislativos. Logra crecer un poco en relación a las PASO y de esa forma, consolidar una vez más una importante franja de votantes. Es decir que hay miles de trabajadores y jóvenes que superan todo tipo de campaña en contra y todas las maniobras del régimen en medio de sus elecciones, e igualmente deciden votar al FIT-U. Lo que no logra el Frente de Izquierda es dar un salto grande, ni aparece como alternativa ante franjas de masas. Ese es su principal límite político.
Dentro de lo positivo a destacar, la votación alcanzada permitió el logro político de conquistar una nueva banca en el Congreso Nacional, desde la provincia de Buenos Aires, que ocupará Christian Castillo, y cuando nos toque la rotación de esa banca, por nuestro partido será Fernando Sacarelo, referente de Jubilados de Izquierda. Y en la Capital del país, también logramos con más del 5% de los votos ingresar a la legislatura. Aquí encabezó la lista nuestra compañera Cele Fierro, que el próximo diez de diciembre asumirá su banca de diputada, lo cual es una conquista del frente y un salto de nuestro partido. Cele enfrentará en el recinto y en la calle, todos los acuerdos del macrismo con los liberfachos, y será parte de la lucha política contra el nuevo gobierno nacional que sea electo y una de las principales voceras de nuestro partido sobre qué tiene que hacer la izquierda y el FIT-U en la nueva etapa que se abre.
Como ya lo expresó en la noche del domingo desde el bunker: «Entrar a la Legislatura es una alegría, un triunfo político y una responsabilidad para nuestro frente. Además, en todo el país se consolidó el voto al FIT-U, miles de trabajadores y jóvenes han votado a nuestro frente, resistiendo las presiones del ‘mal menor’ y denunciando a la ultraderecha de Milei. Ahora, para el país que viene, necesitamos un Frente de Izquierda Unidad que trascienda lo electoral, que organice las luchas de todos los días, que convoque a trabajadores, jóvenes, mujeres e independientes que nos acompañan. Es hora de avanzar como alternativa política, no sólo para defender los derechos sociales y enfrentar al FMI, sino para ir por cambios de fondo: por un gobierno de las y los trabajadores y el socialismo».
Balotaje y después
Vamos ahora hacia un balotaje en condiciones diferentes a las previstas. Ya no con un Milei que llega de haber ganado, si no de haber perdido. En su crisis comenzó a disparar propuestas insólitas, como ofrecerle a la izquierda un Ministerio del Capital Humano. La propuesta se inscribe en los márgenes del ridículo. Como subproducto del piñazo recibido, el liberfacho no sabe bien cómo mantenerse en pie… y delira. Casi ni hace falta aclarar lo obvio: ni a la esquina vamos con este personaje nefasto.
De cualquier forma, desde el Frente de Izquierda y nuestro partido tenemos que decidir qué postura tomar ante el balotaje del 19 de noviembre. Desde el MST le hemos propuesto a los compañeros del FIT-U reunirnos para debatir a fondo el tema, ya que creemos muy importante que tengamos una posición común para expresar públicamente. Y en nuestro caso este viernes también tendremos una reunión de dirección nacional de nuestro partido para abordar el tema. Porque están claras de arranque tres cuestiones: que tenemos que debatir colectivamente y decidir democráticamente qué hacer. Que de ninguna manera vamos a votar por Milei, nuestro NO a este ultraderechista es contundente. Y que si bien Milei no tiene el mismo proyecto que Massa, este último también es expresión de más ajuste y sumisión al FMI, por lo tanto no tenemos compromiso político ni acuerdo con su proyecto. A partir de estas consideraciones debatiremos y definiremos nuestra posición ante el balotaje. Convocando a hacer lo que creamos sea mejor para la clase trabajadora y la juventud.
Y lo haremos, además, preparándonos para el país que viene desde diciembre. Donde todas las contradicciones y tensiones económicas y políticas se acrecentarán. Donde habrá nuevos ataques a conquistas y la crisis en curso querrán que la sigamos pagando millones de familias trabajadoras. Ante este escenario y perspectiva, que tendrá más luchas sociales en la calle, nuestra estrategia es convocar a fortalecer a la izquierda anticapitalista y socialista, al Frente de Izquierda provocando los cambios necesarios para que mejore y se supere, e invitando a miles de simpatizantes y amigos a que nos acompañen en el MST para dar todas estas batallas políticas en común. Vienen grandes desafíos para la izquierda. Para eso nos preparamos en todo el país.

Escribe: Cele Fierro, diputada porteña electa (MST-FIT Unidad)
De verdad, gastamos mucha zapatilla caminando barrios, visitando hospitales, CeSAC, escuelas, facus, profesorados, asambleas de vecinos en defensa de lo público, el subte. En fin: no nos guardamos nada e hicimos una campaña militante como sabemos hacerla. Hubo un fuerte apagón mediático que nos obligó a reforzar el dispositivo de la militancia de base. Y obviamente, con los medios más alternativos e independientes, y en los otros aprovechando cada oportunidad que tuvimos, dijimos nuestro mensaje: no hay que resignarse al menos malo, nada de parálisis frente a la derecha que se agrupa, votar a la izquierda en defensa propia y activar militancia, para ponerle el cuerpo a esa orientación. Y también anticipamos un curso de los acontecimientos, que al final se precipitaron más rápido de lo que pensamos, dándonos la razón: Jorge Macri va a un pacto con los rancios de Milei-Marra en CABA. La crisis de JxC en el orden nacional, coloca a la orden del día esa hipótesis-pronóstico-alerta temprana. La buena noticia, es que vamos a estar ahí, para plantarnos ante cada provocación negacionista. Somos políticamente, una reserva para bloquear desde adentro del recinto apoyándonos en la movilización social, la hoja de ruta del bloque de poder económico-político ultra-reaccionario en la Ciudad.
Desde abajo, construimos agenda legislativa
No necesitamos ninguna encuesta paga, ni consultorías, ni focus group, para definir nuestros ejes de acción política. Nuestra encuesta y focus es estar antes y después de cada elección, pateando el reclamo obrero, juvenil, democrático y popular con las y los que lo protagonizan. Nos hacemos cargo de ese reclamo y lo aterrizamos como propuesta programática. Ese es nuestro método de elaboración y construcción política: bien de abajo hacia arriba. Y las prioridades son casi obvias:
Ley de Alquiler Social Justo. Fijar en 15 % del ingreso del inquilino valor tope de alquiler. Garantía gratuita estatal. Impuesto progresivo a la vivienda desocupada de los multipropietarios. Plan de vivienda con crédito a tasa 0. Urbanización real de villas.
Ley de Trabajo con Derechos. Salario igual a la canasta familiar como piso de todo el personal de la Ciudad. Ajuste automático trimestral conforme a la inflación real. Pase a planta de los 20 mil contratados por el Estado Porteño.
Ley de Emergencia en Salud. Reconocimiento a la Enfermería. 4000 nuevos profesionales. Hospitales en el Sur. Triplicación presupuestaria.
Ley de Emergencia Educativa. Jerarquizar el salario docente en un cargo. Nuevas escuelas y jardines: todas las vacantes que hagan falta. Suprimir la UNICABA. Más presupuesto a los 29 profesorados. Congreso Pedagógico Porteño vinculante.
Plan urbano-ambiental Vede. Chau Código Urbanístico. Parques públicos en la Costanera y los terrenos ferroviarios. Subte sin asbesto y estatal con control social. Que funcione las 24 hs.
Reforma impositiva integral. ABL “premium” a las financieras, bancos y las grandes empresas calculado en base no a los metros cuadrados de sus inmuebles, sino a su facturación real. Eliminación de impuestos a la vivienda única.
La ola verde no se negocia. Jardines maternales en los lugares de trabajo por ley. Un refugio por barrio para víctimas de violencia: 48 en total. Ningún subsidio a la educación religiosa. Ley de jubilación trans.
Nueva Ley Porteña de Salud Mental. Resignificar y actualizar la Ley N° 448. En cada hospital y CeSAC un equipo de salud mental. Centros integrales por consumos problemáticos en cada barrio. Presupuesto suficiente. Democratizar todo: Congreso Porteño de Salud Mental, vinculante.
Por supuesto, estas son algunas de las primeras iniciativas que tenemos preparadas y comprometidas para presentar como proyectos desde el minuto cero.
Banca abierta: trinchera de las causas justas.
Somos de izquierda. Somos socialistas. Las diputaciones no son un fin en sí mismo, sino una posición conquistada para las causas justas del reclamo social y popular. Por eso, el funcionamiento va a ser con la modalidad de banca abierta:
Para elaborar proyectos y hacer planteos, que surjan de las luchas, la organización y el movimiento social que nos convoque.
Para ser tribuna y voz de los temas cancelados en la agenda del establishment porteño.
Para ser escudo poniendo el cuerpo ante cada injusticia, maltrato o represión directa que el poder intente o cometa contra trabajadores, juventud o barriada popular.
Y finalmente, para transmitir, multiplicar y potenciar una idea: hay que activar militando en la Ciudad para hacer muy fuerte una organización en la izquierda que refuerce con todo, la estrategia de ser protagonista todos los días en el camino de ser alternativa de poder real. Ese es el propósito de mi partido, el MST. Esa es la batalla político-cultural que damos en la izquierda de todo el país y en especial en la coalición que integramos, el FIT-Unidad. Nuestra banca va a estar abierta como ya lo están las puertas de nuestra organización para que te sumes vos también a este desafío colectivo. No hay tiempo para ser indiferentes.

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Escribe: Mariano Rosa
El panorama general del 22 de octubre se dio previsible. Macri consolidó su distancia y quedó al borde del balotaje. El peronismo creció un poco y Marra terminó siendo un bluff con un guarismo bastante parecido a las PASO. El resultado nacional de las PASO, con un Milei ganador sorpresivamente, desplazó el eje gravitacional de la atención política a la elección presidencial. Ese dato objetivo, sumado a una serie de cambios improvisados del sistema electoral poco difundidos e informados a la población en general, favoreció un clima de cierto statu quo capitalizó la derecha gobernante. Sin embargo, pese a ese panorama de cierta chatura en la elección local, se instalaron en la agenda una serie de temas muy importantes de los cuales todas las fuerzas capitalistas tuvieron que dar cuenta de alguna manera:
Todas las fuerzas políticas tuvieron que hacer referencia a estos ejes problemáticos de la población trabajadora y los sectores medios en la Ciudad. Son banderas que la izquierda instaló, con su compromiso previo ligado al reclamo popular en cada uno de esos rubros, y lógicamente, en campaña transformadas esas causas en propuesta de medidas anticapitalistas y socialistas. Ese mérito es un activo que nos asiste como fuerza militante al Frente de Izquierda.
De hecho, en el tramo de las PASO al 22 de octubre, el candidato radical-peronista, Santoro, tomó esos temas intentando aparecer ubicado hacia la izquierda para consolidar y concentrar esa base social. Impostado, todo impostado, pero revelador de que son preocupaciones de la agenda popular y social.
La implosión nacional de JxC y sus consecuencias en CABA
Sin embargo, aunque la derecha oficialista parecía consolidar posiciones con el resultado electoral porteño, ahora con el estallido de JxC el escenario aparece incierto y las tendencias centrífugas en el esquema de poder local se van a acelerar.
Por lo tanto, más allá de las invocaciones a la responsabilidad del primo Jorge a sus aliados (tal como trascendió que hizo en una crítica reunión de gabinete), la mayoría automática no está asegurada y si es así, se aceleran dos movimientos simultáneos:
La dispersión del acuerdo monolítico actual con la UCR, la Coalición Cívica y el PS.
Todo perfila un casi inexorable co-gobierno de Jorge Macri con los liberfachos.
Esto significa entonces, por un lado, que el macrismo no cuente con la Legislatura-Escribanía a disposición, y ese agrietamiento de facciones políticas tradicionales en la superestructura porteña lo lleve a recostarse en un nuevo pacto: ahora con los fachitos de Milei-Marra que van a contar con nueve bancas en el próximo período. Sin embargo, las consecuencias de este rearme del puzzle capitalino no se mide solo matemáticamente en poroteo legislativo: el nuevo pacto implica un corrimiento más a la ultra-derecha del gobierno porteño. Este cuadro posible plantea desafíos en esa balcanización de los bloques de las fuerzas tradicionales, para la agenda de los trabajadores y la juventud, con la izquierda como canal político de la movilización y organización popular de los reclamos cancelados en la Legislatura actual. Veremos los ritmos de este proceso, pero la dinámica tendencial es inevitablemente de crisis para el oficialismo local.
Crónica de una deserción anunciada
La historia del peronismo en CABA es una serie con capítulos de repetidas claudicaciones al establishment derechista:
De 2007 a 2015 (por lo menos), con un macrismo que no tenía mayoría legislativa propia, el peronismo le votó cada año a Mauricio Macri los presupuestos de la Ciudad. Estamos hablando de los planes de gobierno anuales de la derecha porteña.
De 2015 a 2023, la derecha ya con mayoría propia (consolidada a partir de acumular relación de fuerzas precisamente por el pacto PRO-K que instaló como denuncia pública nuestro entonces diputado, Alejandro Bodart) ubicó al peronismo en un rol distinto, pero igualmente funcional: sus sindicatos dejaron correr toda la política de miseria y precarización salarial, sin mover un dedo. Los roles de SUTECBA y UTE hablan por sí solos, e incluso ATE o la conducción mayoritaria del Subte, que no pasaron en lo esencial, de discursos críticos, pero poca acción consecuente de lucha. Por supuesto: en el recinto, en minoría, igualmente le votaron leyes nefastas a Larreta de negocios con lo público y nunca se pararon de manos para reparar injusticias como la exclusión de la enfermería de la Carrera Profesional.
Pero, en la previa al inicio de la campaña electoral, parecía que sí, surgía un ala crítica con Ofelia Fernández y La Cámpora, con Gómez Alcorta, que amenazaron con listas internas en las PASO contra el candidato de Massa y el aparato del PJ, Santoro. Puro humo todo: a cambio de dejar correr la candidatura de Grabois, para bloquear una migración de votos al FIT-Unidad (digamos todo), en CABA, Ofelia y cía. también defeccionaron e hicieron mutis por el foro.
Por eso, lo de Santoro abandonando el balotaje no es una decisión que descalza de una trayectoria: el peronismo porteño es la deserción política como identidad. En campaña hubo alegatos contra el lobby, a favor de las vacantes e incluso por salud, y enfermería en particular. ¿Van a acompañar las posiciones e iniciativas del FITU que impulse Cele Fierro a partir del 10 D? En fin: aunque el beneficio de la duda siempre pueda existir, en política, las trayectorias son decisivas para pronosticar comportamientos. Y el prontuario de los dirigentes del peronismo porteño está identificado con el pacto, el arrugue y las defecciones. Moraleja profunda para sus muchos y honestos votantes verdaderamente progresistas y de izquierda: no es por ahí.
La CABA, un punto de apoyo para un Frente de Izquierda protagonista
La izquierda en CABA consolida un bastión. Más de 90 mil votos en la categoría de Legisladores y una instalación fuerte en barrios, estructuras obreras y la juventud. La campaña en equipo de Cele Fierro con Vanina Biasi fue potente y sobresalió. Con el ingreso de Cele en la Legislatura, se suma una voz contundente a favor de la agenda que recogemos del reclamo social y las injusticias del modelo de Ciudad – Empresa, como lo venimos ya haciendo con Vanesa Gagliardi, nuestra compañera diputada actual del MST-FIT Unidad. Y a la vez, una tarea urgente para la bancada que encabeza Cele: la acción extra-parlamentaria para ser la diputada de la docencia combativa, de la salud en lucha, de los barrios populares, del movimiento de mujeres y disidencias, una diputada por el programa ecosocialista y los DDHH contra toda provocación negacionista. La banca conquistada a fuerza de militancia a pulmón rivalizando contra poderosos aparatos de dos Estados (el local y el nacional) ahora tiene que reforzar el fortalecimiento de posiciones orgánicas y militantes en sindicatos, centros de estudiantes y bastiones barriales. Porque el país y la Ciudad a la que vamos va a plantear esa oportunidad y responsabilidad para la intervención desde la izquierda. Y a la vez, hacer de la acción del FIT-Unidad en CABA una vidriera nacional, también en otro sentido: traccionado la acción política de nuestra coalición para que supere su estadio meramente electoral y sea protagonista del proceso de lucha de calles (y clases) en el corazón del poder capitalista de Argentina.

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Escribe: Francisco Torres
El liberfacho y su alianza antiderechos, entreguista y de ultraderecha que acompaña la defensora de genocidas, Victoria Villarruel, encontró un primer límite. Porque incluso en su acto de cierre, Milei se jactaba de llegar a presidente en primera vuelta. ¿Qué pasó?
Milei: “Estamos padeciendo que nos confiamos”
¿Por qué quien ganó las PASO, salió primero en 16 provincias y capitalizó el voto bronca y el castigo a las dos coaliciones de la partidocracia que gobiernan o gobernaron, como el PJ y Juntos por el Cambio, salió segundo y bajando en el porcentaje total de votos?
En esta elección hubo 3.1 millones de personas más que fueron a votar, pero Milei captó una módica porción de esos nuevos votantes, apenas un 9.7% más de sus votos de las PASO. Lejos de ganar en primera vuelta como anunciaba, sumó ahora el 29.98% de los votos, contra el PJ que escaló al 36.68% y quedó a 3.4% de ser quien ganara en primera vuelta, si superaba el 40% y sacaba 10% al segundo. De ahí el susto que se pegaron en el bunker de Milei, las caras largas y la negativa a dar declaraciones de Villarruel y Marra. Con Milei hablando tarde ese domingo.
¿Qué pasó para llegar a este resultado, que obligó a un verborrágico Milei a leer un discurso acartonado, repitiendo las palabras “juntos” y “cambio”, en su intento de atraer a Bullrich y sus votantes? Es que después de ganar, Milei y sus acólitos se cebaron, al sentirse impunes, ganadores e imbatibles, se largaron a decir las barbaridades que expresa su proyecto.
Mostraron su verdadero rostro y eso terminó, sanamente, por espantar a muchos que pensaban votarlos para castigar a “los mismos de siempre”. Creyeron tener un respaldo social que no era tal, diciendo contar con “las fuerzas del cielo”, pero la realidad los bajó a tierra de un hondazo.
Ahora dan muestras de desesperación, oportunismo y delirio, llegando a plantear un ministerio para el Frente de Izquierda y decir que somos quienes más sabemos de lo social, luego de tildarnos de zurdos de mierda y fracasados… Pero con esta gente, ni a la esquina.
Reservas democráticas ante tanto negacionismo
Ya en los debates presidenciales, Milei dio luz verde al repetir el discurso de Videla, Massera y la Junta Militar asesina al negar los 30.000 desaparecidos y decir que solo hubo “excesos”. Al hablar de una falsa “guerra” para negar el terrorismo de Estado, el robo de bebés, las torturas, secuestros y asesinato de luchadores, avalados por el empresariado, los yanquis, la Iglesia y la burocracia sindical.
Insisten en negar la más oscura página de nuestra historia moderna, juzgada y condenada incluso por una justicia clasista y patronal. En un hecho inédito en el mundo, solo comparable con los juicios a los nazis, al ser el único pueblo en lograr que la justicia civil condene un genocidio cometido por el Estado, aunque falte para acabar con la impunidad.
Como dijimos este 24M en la Plaza, a 47 años del golpe genocida, para que lo sepan las nuevas generaciones y lo recuerden las no tan nuevas: la dictadura militar desapareció, torturó y asesinó a miles y miles de militantes populares; robó cientos de bebés, muchos de ellos apropiados por los represores; organizó más de 600 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio y ejecutó los “vuelos de la muerte”.
Además, suspendió y prohibió los partidos políticos, censuró la prensa y prohibió listas enteras de artistas e intervino los sindicatos. Eso niegan los liberfachos al hablar de “excesos”, porque saben que su motosierra contra la clase trabajadora y el pueblo demanda una violenta represión. Pero como dijimos, encontrará rebelión.
Ningún ajuste pasa sin represión
Por eso apuntan a criminalizar las luchas y atacar derechos democráticos como el de protesta, manifestación o huelga. Imprescindibles ya que solo la movilización social es garantía para conquistarlos, defenderlos e ir por nuevos. Por eso humillan y piden cárcel para los que cortan calles, reclamando trabajo genuino, con un fuerte odio de clase, racista y político.
Al creerse habilitados para decir lo que piensan hacer, se fueron de boca. En eso Milei no siguió a su ídolo Menem, quien reconocía con descaro: “Si decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie”. La soberbia le pesó al liberfacho y le pasó factura en un país que se vio sacudido por multitudinarias movilizaciones, huelgas generales, semiinsurrecciones, luchas populares y de la clase trabajadora, defendiendo conquistas y derechos democráticos que tumbó a la sangrienta dictadura de Videla y otros genocidas que Villarruel visita en la cárcel, único lugar en el que tienen que estar.
Al enfrentar también asonadas militares de los carapintadas, exigiendo impunidad. Una Argentina en la que movilizamos contra el punto final y la obediencia debida de Alfonsín, los indultos de Menem en los 90 y la derogación trucha de las leyes de impunidad en 1998, hasta lograr su nulidad y reabrir los juicios a los genocidas en 2003. O al derrotar en las calles el intento de la Corte de beneficiarlos con el 2×1 en 2017.
Los ultraderechistas se equivocaron y lo pagaron. Pero el liberfacho sigue en carrera, suma apoyos y el gobierno de Massa, el PJ y el FMI no es opción para derrotarlos, más allá de que canalizaran el “voto útil” de millones que mastican bronca, defraudados por el ajuste que aplican.
La definición del voto no fue solo económica
A su vez, Milei se ocupó de alarmar a quienes sufren la crisis, pero se espantaron con la irresponsabilidad del libertario al alentar la corrida del dólar que se traslada impiadosa a los precios y estimular la corrida bancaria, al llamar a retirar depósitos y plazos fijos, con Marra vendiendo dólares a un precio récord en sus actos, alentando las tendencias a una hiperinflación que les facilite avanzar con su dolarización.
Milei actuó como futuro presidente y pidió que no se tomen medidas en lo que queda de mandato. Pero derrapó al insistir en privatizar las jubilaciones y volver a la estafa de las AFJP, entregar los trenes y eliminar los subsidios, lo que implicaría un brutal tarifazo al pueblo trabajador. Lo mismo contra la salud y escuela estatal, en un país que defiende y valora lo público.
También derrapó al atacar derechos de género como con el atroz proyecto de Lilia Lemoine para que los varones renuncien a su paternidad, o Benegas Lynch, “prócer” ideológico de Milei, ridiculizando de forma grotesca que se de la ESI (Educación Sexual Integral) en la escuela pública, al servicio de su propuesta de privatizar colegios, o plantear privatizar las ballenas y el mar para resolver “el problema del medio ambiente con asignaciones de derechos de propiedad” con Milei diciendo que “una empresa puede contaminar el río todo lo que quiera. ¿Dónde está el daño?”, y que si se privatizaran, acabaría la contaminación.
Todos proyectos antiderechos en un país donde la marea verde conquista demandas de género y la diversidad y la lucha socioambiental tiene la juventud al frente. Así se dieron más tiros en los pies, con las barbaridades de Marra diciendo ser “español” al defender su historia de la conquista y colonización. O Diana Mondino que sería canciller, al plantear que los kelpers decidan la soberanía en Malvinas. Su borrachera triunfalista los embriagó y generó el rechazo de amplios sectores.
Con la casta, al infinito y más allá… No pasarán
Quien decía ser anti-casta, salió a ofrecer ministerios a Bullrich, Macri, Randazzo o Schiaretti, diciendo que comparten los mismos “valores”. Así se plantea gobernar “con los mismos de siempre” para intentar un ajuste mayor al que pide el FMI, el que no pasa sin represión. Para eso necesitan una fuerza y respaldo que no tienen tirando por la ventana toda su prédica al convocar a esa casta que decía aborrecer. Como dijera Groucho Marx, aunque sin ser cómico: “Estos son mis principios si no le gusta, tengo otros”.
El PJ logró capitalizar el miedo a esta ultraderecha, al aparecer como un supuesto “mal menor”, cuando dijeron “volver para ser mejores”, pero agravaron los ya críticos indicadores económicos y sociales del macrismo. Al igual que Lula con Bolsonaro, son responsables de que Milei llegue llegue acá. Por eso vamos a luchar para enfrentar y derrotar a los liberfachos y al ajuste del Fondo y las corporaciones, lo aplique quien lo aplique.

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Escribe: César Latorre
Es cierto que hubo un crecimiento de votos para el PJ desde las PASO, sobre todo en el AMBA. Esa realidad se da sobre la base de una reacción contra Milei, además de las concesiones materiales que, aunque insuficientes, tuvieron su peso en medio de una situación económica insoportable. Lo cual, no está de más decirlo, es una política de giro desesperado, no una orientación permanente.
Con la nariz tapada, tragando el sapo ante el cuco
El actual candidato del PJ, conocido amigo de la embajada yanqui, no producía ningún entusiasmo, ni siquiera en sus filas. El desastre que se vive en el país tampoco les daba muchas esperanzas. En la gente y hasta en la militancia del PJ fue una sorpresa esta votación.
Es evidente entonces que la campaña desplegada y el peso del espanto ante un liberfacho como Milei hizo posible este “milagro” y que el ministro de economía y candidato presidencial pudiera ganar, en medio de la caída dramática en el nivel de vida de la clase trabajadora y los sectores populares.
Hubo una definición del voto teniendo más en cuenta la perspectiva futura que lo inmediato. Es decir, un voto más político que económico. Asentado en las reservas democráticas de millones que optaron por ponerle un freno al proyecto ultraderechista de Milei. Con la contradicción de beneficiar a Massa, que ajusta con el FMI y es aliado del gobierno de EEUU.
La votación al PJ en el país
La mayor performance general se debió al aumento en los votantes totales, al pasar del 69% de asistencia, con 24 millones en las PASO, al 77% con 27.1 millones ahora, sobre todo en el AMBA. Respecto de las PASO, el aumento de la votación del PJ fue del 6% en términos relativos y eso le sirvió para salir primero, logrando un total de 9.6 millones de votos.
Sin embargo, esta remontada está lejos del caudal de votos conseguidos por el PJ en la elección presidencial del 2019, escalando a 12.9 millones de votos. Esa pérdida de más de 3.3 millones de votos entre el 2019 y ahora es un síntoma de la situación de la coalición gobernante, su desgaste y crisis estructural. Lo que permite afirmar que no volverá a ser lo mismo.
Y en la provincia de Buenos Aires
En el distrito más poblado y que concentra el 37% del padrón nacional, la remontada respecto a las PASO fue mayor que en el resto del país. Tal envión le permitió al PJ recuperar 12 intendencias que estaban en manos de Juntos por el Cambio, coalición que ganó en 23 municipios menos que hace dos meses y es la gran derrotada de la elección, en crisis terminal. Además de derrotar a la fuerza de Milei en Bahía Blanca, que en las PASO había tenido al candidato más votado.
Pero, si bien la elección bonaerense es mejor que en el resto del país, también acá tuvo un fuerte retroceso en relación a la performance que había tenido en el 2019. De los 5.3 millones de votos que logró el PJ en 2019, bajó ahora a 4.3 millones de votos, lo que implica una pérdida de un millón de votos, casi un cuarto de sus votos en 4 años. Considerando esta situación, es notorio el problema que acarrea el PJ-Unión por la Patria con estos resultados en el corazón político del país y donde conserva su base social más histórica.
La necesidad de una izquierda con peso de masas
La realidad es que hay un desplome revertido parcial y circunstancialmente por una situación muy particular de causas que explican este triunfo como decíamos más arriba. A lo dicho se debe agregar un factor más: la ausencia de una alternativa de la izquierda revolucionaria con peso de masas.
El problema de por qué el FIT Unidad, si bien consolidó su espacio en un panorama complejo, no pudo capitalizar la crisis del PJ. Ello tiene que ver con varias limitaciones del frente que venimos señalando críticamente desde el MST. Que nos llevaron a ir a internas en las PASO para desarrollar la necesidad de un cambio, de un nuevo proyecto político para el Frente.
No obstante eso, el aumento en votos del FIT Unidad en el AMBA, esos mismos lugares en donde el PJ tuvo su mayor remontada, son un anticipo de esta dinámica, donde pesó más un voto político que económico. Es decir, en medio de una presión tremenda por el voto útil a Massa contra Milei, el FITU no solo mantiene sino que aumenta su caudal de votos en la categoría a presidente y más aún en la de diputados. Eso nos permite sumar un diputado nacional en la Provincia, cosa que no parecía lo más probable. Y que por el MST asumirá la banca rotativa Fernando Sacarelo, referente de Jubilados de Izquierda.
Incluso en la Ciudad de Buenos Aires, donde cambió la modalidad del voto con dos boletas separadas, y la cantidad de voto en blanco fue mayor al promedio en el país, mantuvimos nuestros votos y logramos conquistar una banca con Cele Fierro.
Massa encabeza un PJ derechizado
La elección confirma que la falta de una alternativa de la izquierda revolucionaria, con peso de masas, resulta un elemento de importancia determinante para consolidar una fuerza que termine de enterrar a un PJ que defrauda, ajusta con el FMI y el gobierno yanqui, sin sostener ni una de sus banderas históricas.
En este contexto, el cambio al interior de la coalición gobernante permite adelantar varios de los cambios estructurales que se vienen. Primero, el sector que ahora comanda el PJ tiene a un hombre de la embajada yanqui y de los sectores más conservadores del PJ y la burguesía. Segundo, la política que viene es la “unidad” con sectores reaccionarios de la UCR como Morales y de la diáspora de Juntos por el Cambio.
Tercero, el kirchnerismo ha retrocedido como proyecto. Cristina misma, por su defección en el último período ha perdido peso y Máximo también salió golpeado y relegado. Son los que impusieron al corrupto de Insaurralde como Jefe de Gabinete provincial. Kicillof que aparece como referencia, lo es en este marco de esta crisis y subordinado al proyecto Massa. Así el kirchnerismo sale eyectado del centro de las decisiones y pierde peso decisivo al interior del PJ. Llega a su fin el intento de mantener el barniz progresista que el PJ esgrimió en la etapa anterior.
El país que se viene y el Frente de Izquierda que hace falta
Si en noviembre ganase Milei, es claro que intentará poner a funcionar la motosierra de ajuste y recorte de derechos, a ritmo acelerado. Pero en la hipótesis de que ganara Massa, tendrá la tarea de seguir profundizando el ajuste del Fondo y llevar adelante las reformas estructurales que demanda el imperialismo.
Más allá de estar maquillados en sus ritmos y formas. Porque incluso en un escenario complicado, que los obligó a tomar medidas parciales, hacia los sectores populares, amenazó a docentes y estatales de terminar con los paros, de poner el “presentismo” para coartar la protesta y publicita la perspectiva de aumentar el aparato represivo, entre otras cosas.
Massa va a cumplir a raja tabla con las imposiciones del FMI contra la población. Va a intentar avanzar con la reforma laboral, de la mano de la burocracia sindical, para complacer a los capitalistas. Va a ajustar el “gasto” social en educación y salud pública; va a continuar con la desindustrialización y reprimarización de la economía en una clara orientación extractivista contaminante.
Por eso insistimos: más allá de quién salga presidente, seguro tendremos que enfrentar en las calles a cualquier gobierno. Porque, más allá de los matices, intentarán aplicar un ajuste contra nuestros intereses. Y en ese camino, fortalecer una alternativa revolucionaria de y para la clase trabajadora y el pueblo, que logre cambiar el paradigma de país para salir de esta espiral regresiva, haciendo que el ajuste lo paguen los de arriba.

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Como explicamos en otros artículos, la elección del pasado 22 de octubre fue una elección muy compleja. Una muy importante franja de la población, cientos de miles de trabajadores y jóvenes, decidieron ponerle un freno a Milei, a su campaña y a sus declaraciones. Con la contradicción de que quien capitaliza ese voto y ese justo rechazo a las propuestas del liberfacho es Sergio Massa, el candidato del ajuste, del actual y del próximo, un hombre directo del FMI y de la embajada yanqui.
En ese contexto, nuestro Frente de Izquierda Unidad logró consolidar una importante franja de votos, resistiendo la polarización y la tendencia al voto útil para frenar a Milei. Más de 700.000 votos a lo largo y ancho de todo el país en la categoría de presidente y vice, más de 800.000 votos en los cargos legislativos. Sumamos 80.000 votos más que en las PASO y las elecciones ratifican que hay una porción del electorado que sigue apoyando las propuestas de la izquierda revolucionaria.
Con una campaña enormemente desigual en cuanto a recursos económicos, espacios en los medios, y con una tendencia al adelantamiento del ballotage y la presión del voto contra el terror que significaba Milei, el FITU logró retener una porción importante de votantes y nuestras propuestas cosecharon simpatía y adhesión en muchos sectores que no nos votaron, pero que nos siguen y acompañan. Hay cientos de miles de trabajadores, jóvenes y vecinos que en todo el país enfrentaron las campañas contra el voto a la izquierda y decidieron acompañar con su voto al Frente de Izquierda. Al mismo tiempo, y como venimos planteando al interior del FITU y también hacia la población, el Frente de Izquierda no logra dar un salto importante, no logra aparecer ante franjas importantes de la población como una alternativa real. Estos límites del FIT Unidad son los que necesitamos cambiar en forma urgente, logrando un FITU que no sea solamente una herramienta electoral, que actúe unido y con propuestas comunes en todos los terrenos de la lucha de clases, que rompa con todo tipo de hegemonismos y trabaje en unidad, incorporando a los luchadores y activistas que apoyan su programa y que quieren potenciar al frente ante las alternativas del sistema.
Votaciones importantes en el país y logros en CABA y Bs As
Las listas del Frente de Izquierda Unidad lograron algunas muy buenas votaciones, destacando las de la Patagonia y las del AMBA. Con 5,01% de los votos a presidente y vice en Neuquén, y con 6,72% a diputados. En Chubut 4,4% la boleta presidencial y destacando la lista que encabezaba nuestra compañera Emilse Saavedra al Parlasur que obtuvo 6,18%. Con un 4,02% en Río Negro y el 3,85% en Tierra del Fuego, la Patagonia, escenario fundamental de luchas obreras y ambientales en los últimos años, volvió a mostrar un importante apoyo al FITU y a sus propuestas, que ya se había expresado con la obtención de legisladores provinciales en Neuquén y concejales en la ciudad capital, y con el ingreso por primera vez de legisladores de izquierda en la provincia de Chubut.
En el corazón del país, la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires, el Frente de Izquierda logra también elecciones importantes. A diferencia de las últimas presidenciales del 2019, donde el FITU no logró diputados en Bs As, en esta elección y resistiendo las votaciones de Massa y de Kiciloff que subieron muchos votos desde las PASO, el Frente de Izquierda logra ingresar al compañero Christian Castillo, docente universitario, como diputado por la provincia de Bs As y de esta forma se amplía la bancada nacional del FITU en diputados de 4 a 5. Y en la capital del país, CABA, con más del 5% de los votos, logramos que nuestra compañera Cele Fierro sea diputada de la Ciudad a partir del 10 de diciembre. En una ciudad donde sobre la derecha, donde el macrismo va a gobernar acompañado por los libertarios y con un peronismo que nunca enfrentó al macrismo y que después de pedir desesperadamente el voto para entrar al ballotage porteño, su candidato Santoro acaba de bajarse como prenda de amistad y negociación entre Massa y Macri, la banca, la voz y el cuerpo de Cele Fierro en esa Legislatura será una presencia de lucha, ambiental, feminista y socialista al servicio de todos los reclamos de los vecinos, los trabajadores y los jóvenes de la ciudad.
Con una enorme campaña que no dejó hospital, escuela, fábrica o barrio de la CABA sin recorrer, el triunfo de conquistar esta banca dará un salto de calidad para la intervención del Frente de Izquierda y del MST en la capital del país.
Estas importantes votaciones y estos nuevos logros nos obligan a seguir batallando para mejorar al Frente de Izquierda. Para que el FITU trascienda lo meramente electoral y se haga presente en forma unida, en todas y cada una de las luchas en todo el país. Un frente que avance como una alterativa política que sirva no solo para defender todos nuestros derechos y enfrentar a los ajustes que vendrán de la mano del FMI, sino también para que el FITU sirva para luchar por cambios de fondo en el país, para luchar por un gobierno de las y los trabajadores y por el socialismo.
Fernando Sacarelo: diputado electo en la banca rotativa del FIT Unidad
Dentro de la votación general del Frente de Izquierda Unidad en todo el país, es importante destacar la votación de la provincia de Buenos Aires, y en particular del Gran Bs As. Con muchos municipios importantes como La Matanza, Merlo, José C. Paz, Moreno, Florencio Varela, Tigre y muchos otros cercanos al 5% de los votos, logramos ingresar un nuevo diputado nacional por Buenos Aires, con el compañero Christian Castillo. Y en la rotación de bancas del FITU, será ocupada por nuestro compañero Fernando Sacarelo.
Este importante logro del Frente de Izquierda y de nuestro partido, aumenta de 4 a 5 la bancada nacional de la izquierda en el Congreso, vuelve a mostrar la fuerza y la implantación de la izquierda en la estratégica provincia de Buenos Aires y como siempre hacemos, serà una banca al servicio de las todas las luchas y los reclamos de los trabajadores, los vecinos, las mujeres, las disidencias, la juventud y las luchas ambientales.
Fernando Sacarelo nació en 1956 en Lanús, donde vive actualmente. Es casado por segunda vez y tiene 3 hijos de su primer matrimonio y una nieta. Cursó la primaria en la Escuela Nº 19 de Lanús y la secundaria en la ENET Nº 3 de Avellaneda donde egresó como Maestro Mayor de Obras en 1976.
Es profesor de Historia y egresó de la Universidad Nacional de Lanús como Licenciado en Gestión Educativa. Trabajó 10 años en Obras Sanitarias de la Nación y después comenzó la carrera docente como profesor en escuelas secundarias y ejerció los cargos de vicedirector y director en escuelas de Lanús. Actualmente està jubilado, pero continúa dictando clases en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.
Milita en la izquierda desde los 15 años. En la escuela secundaria fue presidente del Centro de Estudiantes durante los años 1974 y 1975. El regreso de la democracia lo encontró estudiando en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y fue elegido como Secretario de Cultura en la normalización democrática del Centro de Estudiantes en 1983.
Fue muchos años delegado gremial en Obras Sanitarias de Lomas de Zamora y secretario de la Comisión Interna en 1986. Ya como docente fue delegado elegido por sus compañeras y compañeros durante 20 años en el SUTEBA Lanús, y también congresal por la oposoción Multicolor en la que participó activamente.
En la actualidad es el Coordinador de la agrupación Jubilados de Izquierda. Militante del MST desde el año 2006.
Con el ingreso de Fernando Sacarelo a la Càmara de Diputados, El MST y el FIT Unidad aportaràn una voz en defensa de todos los derechos de los trabajadores y para enfrentar las políticas de ajuste y represión que se implementaràn desde los gobiernos.

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Escribe: Sergio García
A pocos días de las elecciones generales, el 2º debate presidencial evidenció la escalada de acusaciones entre los principales candidatos de los partidos capitalistas. Ungidos unos y otros por la necesidad de avanzar en este tramo final de campaña si tiraron algunos dardos y denuncias cruzadas, previsible a esta altura de la campaña. Así las cosas, de cualquier forma, no hubo grandes sorpresas y todo parecería indicar que los últimos días de campaña seguirán con los tres principales candidatos ubicados por la misma disputa por la venían antes de los debates.
El domingo pasado en la facultad de Derecho, Milei anduvo tratando de cuidar su primer lugar en las encuestas, buscó consolidar ese lugar sin exponerse, manteniendo como en el primer debate su pose explicativa sin gritos ni show, reafirmando su negacionismo y apoyo a un modelo de saqueo y destrucción ambiental, y tratando de bajarle el precio a Bullrich, su competidora por derecha. Massa intentó fortalecerse con propuestas concretas sobre varios temas y hablando como si nada tuviera que ver con el desastre del gobierno actual del cual es más que un funcionario de primera línea, buscando a la vez seguir explotando un voto útil contra Milei. Aunque el dólar arriba de los $1000 y las remarcaciones de precios de estos días le debilitan su estrategia electoral. Y Bullrich, un tanto desesperada por saber que era su última oportunidad de avanzar y salirse del tercer lugar que le dan las encuestas, atacó, elevó la voz, apunto contra el kirchnerismo como centro y contra Milei con quien disputa base social. Los resultados de esa actuación mejor al primer debate, están por verse.
Al igual que en el primer debate presidencial, Myriam Bregman, nuestra candidata por el Frente de Izquierda Unidad, fue la única voz distinta, con un programa claro y alternativo, el de nuestro frente. Y una denuncia frontal contra el ajuste, el FMI y la ultraderecha de Milei. Ratificando, en contraposición al resto de los candidatos, que un proyecto anticapitalista y socialista es el verdaderamente necesario no solo en las elecciones del 22 de octubre, si no también, sobre todo, hacia el complejo país que se viene.
Útil es que la izquierda avance contra tanta derecha
El ascenso electoral de Javier Milei viene trayendo preocupaciones y debates en diferentes sectores de trabajadores y jóvenes que, genuinamente, detestan al libertario y a su proyecto. No es para menos. Este negacionista antiderechos es la suma de todo lo que está mal. Y seguramente desde la izquierda nos encontraremos en la calle luchando en común contra su proyecto, junto a miles de trabajadores y jóvenes. Solo hay que saber, que si está donde está, no es por casualidad, es por causalidad política. Milei es un subproducto proveniente del fracaso constante de quienes gobiernan desde los partidos tradicionales, tal cual ya sucedió en otros países, como en Brasil con Bolsonaro. En nuestro país, luego del desastre de Macri y un gobierno peronista que lejos de sacarnos de la herencia macrista nos mantuvo dentro del FMI y del ajuste, se generaron condiciones para el avance de la ultraderecha libertaria.
Por eso, cuando te hablan desde los medios oficialistas, proponiéndote votar a Massa para frenar a la derecha, tenes que saber que es un voto inútil para esa tarea. No solo no la están frenando, son quienes permitieron su llegada al primer lugar de las encuestas. Ahora, desesperados por su futuro electoral y haciéndose los distraídos frente a sus propios cuatro años de gobierno con ajuste incesante y sumisión al Fondo, intentan aparecer como la solución al problema que ellos mismos crearon. Nada más lejos de lo que en realidad, hace falta.
Te queremos ser muy claros. El 22 de octubre no es un balotaje anticipado, no es una disyuntiva entre dos candidatos y proyectos, ni es el fin del mundo. Es una elección general donde vos podés elegir, y tenes que elegir, con toda libertad, lo que creas más conveniente de acuerdo a la realidad que vivís y pensando en lo que se viene.
Y sobre esto te queremos invitar a reflexionar a fondo. A vos que luchas cada día en tu laburo por salarios dignos y mejores condiciones de trabajo. A vos que remas y remas para llegar a finde mes. Que queres la mejor educación y salud pública para tu familia. A vos que estudias y te esforzas para poder hacerlo, que queres un futuro y sabes que te lo quieren robar. A vos que te indigna la destrucción ambiental y el saqueo de corporaciones. A vos que fuiste parte de la marea verde y de la lucha por los derechos de la disidencia. A todas y todos les hablamos de frente. Y les decimos que solo el voto al Frente de Izquierda Unidad, con Myriam Bregman a presidente, Cele Fierro a diputada en CABA y todas y todos los candidatos del FIT-U en el país, es un voto útil para defender todos tus derechos y para estar más fuertes y organizados frente al ajuste y los intentos represivos que vendrán.
No pierdas tu voto en variantes que después te decepcionan. Fortalece un proyecto anticapitalista y socialista en todo el país. Y en particular en la Ciudad de Buenos Aires, donde peleamos voto a voto por conquistar nuevas bancas, apoyá la lista que encabeza Cele Fierro y convocá a tus compañeras y compañeros de trabajo, de estudio y a tus vecinos, a que voten también para que la izquierda se haga más fuerte dentro de la Legislatura, contra tanto facho y derechista que habrá que enfrentar allí.
Votar al Frente de Izquierda. Fortalecerlo y mejorarlo
Volviendo sobre las perspectivas del país, surge evidente que vamos a enfrentar nuevos ataques a derechos sociales y democráticos, más ajustes e intentos represivos muy posiblemente de fuerte intensidad. Cada voto que conquistamos para el FIT-U fortalece la organización de las peleas que vienen. Aunque lógicamente, solo eso no alcanza.
Corresponde que nuestro frente asuma, de una vez por todas, el rol que puede y debe tener en la nueva etapa política que se abrirá con el nuevo gobierno que surja. No se puede seguir tomando como algo inmodificable que el FIT-U sea solo un acuerdo electoral. Es mucho más lo que tiene que ser y puede serlo si hubiera voluntad política y decisión de transformarlo. ¿De qué depende? De que sus partidos integrantes quieran dar pasos en ese sentido, como lo venimos proponiendo hace tiempo.
Desde el MST venimos aportando hace años a la construcción de nuestro frente, y como parte de ese aporte político y militante venimos insistiendo en que El Frente de Izquierda se transforme en una herramienta política que organice las luchas en todos los sectores obreros, populares y de la juventud, que actúe cotidia-namente, que garantice reuniones periódicas, un funcionamiento constante. Que abra canales de participación a intelectuales y referentes sociales de izquierda, que tenga una apertura a organizaciones amigas que nos apoyan con su voto. Que sea mucho más que la suma de nuestros cuatro partidos. Que transforme el apoyo humano, político y social que rodea al FIT-U, en capital político organizado dentro del frente. Que manteniendo su sólido programa convoque, evite equivocados hegemonismos y democratice su funcionamiento y organización.
Vamos el 22 de octubre por miles de votos para el Frente de Izquierda Unidad. Vamos por nuevas/os diputados de izquierda. Vamos también a prepararnos, lo mejor y más fuerte que podamos, para el país que se viene. Donde la izquierda será más necesaria que nunca en cada lucha, cada debate político. Y siempre con la perspectiva de luchar por un gobierno de las y los trabajadores.
Un programa socialista para salir de la crisis
La grave crisis que atraviesa nuestro país, con índices de pobreza del 43%, trabajo precarizado y un tercio de la fuerza laboral por debajo de la línea de pobreza, es la consecuencia de una economía capitalista dependiente, ordenada por el pago de la fraudulenta deuda externa al FMI y los buitres internacionales, basada en un modelo productivo extractivista y primarizador, al servicio de juntar las divisas necesarias para pagarle al Fondo y garantizar la ganancia de un puñado de ricachones. Con la excepción del Frente de Izquierda, todos los candidatos proponen seguir en los marcos del sistema que nos ha llevado a esta crisis.
Con una inflación que corre al 125% anual y el dólar blue pasando la barrera de los $ 1.000 no hay salida para la población trabajadora sin un cambio radical. Es necesario un programa de medidas anticapitalistas fuera de los marcos del FMI y la depredadora ganancia de las grandes empresas, ponga todos los recursos del país al servicio de las necesidades de los trabajadores y sectores populares, como lo proponemos desde el FIT Unidad.
Las primeras medidas que proponemos

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