Escribe: Facundo Fernández, Directivo de Amsafe Rosario
Con la docencia al frente, junto a estatales, profesionales y trabajadores de la salud, vamos protagonizando una lucha muy importante en una de las principales provincias del país. Enfrentando a un gobierno como el de Perotti, del PJ y el Frente de Todos que se jacta de contar con recursos, en una de las provincias más ricas, y que muestra su versión más conservadora a tono con el gobierno nacional, al intentar ajustar todo lo que pueda en relación a los salarios y presupuestos.
Perotti, como referente clave de la Liga de Gobernadores, junto a Kicillof y otros, profundiza así su marcada gestión anti obrera. Basta recordar que en el año 2020 nos negó cualquier tipo de aumento salarial durante más de 8 meses, escudándose en la pandemia, y que solo dio mínimos porcentajes en bonos y sumas no remunerativas.
Marzo, el primer round y las elecciones en Amsafe
La paritaria al inicio de año estuvo cruzada por el debate nacional sobre cuánto sería la inflación de este 2022. El «no inicio» de clases y el plan de lucha que empezaba a crecer chocó con el acuerdo de la burocracia Celeste, que, como acostumbran, luego de «hacer como que luchan», llamó a votar por «aceptar» una oferta en 4 cuotas de apenas el 46% recién en octubre.
Por eso tuvieron un cierre muy ajustado en esa «aceptación», con una diferencia de apenas 900 votos de docentes en las escuelas (el 2.8% con 16.222 votos contra 15.307 por el rechazo). Fue un primer y claro síntoma de que algo se estaba cocinando. La sensación de que se podía ir por más quedó flotando.
Apenas unos meses después, en junio, fueron las elecciones gremiales de Amsafe y esa bronca por abajo también tuvo una muy clara expresión. Ya que con el FAD hicimos la mejor elección de una lista opositora a la Celeste en el país y en la provincia, al conquistar una votación provincial del 45%, presentando listas en 16 de los 19 departamentos y ratificando a las actuales conducciones que, como oposición, tenemos en Amsafe Rosario, General López, Caseros y Belgrano.
Hoy, esa fuerte y masiva votación a favor de recuperar el sindicato provincial para la lucha, con las delegaciones recuperadas y los diferentes espacios que nos agrupamos en el FAD, explican en gran medida que podamos retomar con tanta fuerza la lucha por reabrir la paritaria salarial.
Al poder garantizar así mociones provinciales comunes y poner en jaque a la burocracia y al gobierno, incluso en el departamento más importante, después de Rosario, como lo es La Capital santafesina, donde logramos imponer una moción a la Celeste por primera vez en 20 años.
Inflación y necesidad de reabrir paritarias
La crisis económica que se llevó puesto al ministro Guzmán generó una crisis política de magnitud y terminó con Massa como virtual primer ministro, lo que empujó a nuevos sectores a la lucha. La docencia en San Juan primero, luego Chubut, La Rioja, Mendoza, Santa Cruz, Chaco, Formosa, Río Negro, Tierra del Fuego, Capital y ahora Catamarca, así lo mostraba. Santa Fe no iba a ser la excepción.
Al volver del receso invernal, la inflación rondaba el 47,1% mientras nuestro salario «subía» 30%, perdiendo por goleada. A su vez, todos daban para fin de año una inflación del 85% al 100%. Y ahora, el propio Banco Central subió las tasas de interés hasta garantizar un rendimiento anual efectivo del 96,5% (Télam, 12/8). Es decir, 50% por arriba del «aumento» insuficiente que la Celeste pactó con Perotti.
Esto fue un combo explosivo que obligó a la burocracia a convocar a Asamblea Provincial a fines de julio y debatir un plan de lucha que arrancó con dos paros de 48hs en la primera quincena de agosto. Ahí, ya con la oposición mostrábamos el peso y el poder de fuego, al quedar a 1.000 votos de imponer una lucha mayor, con un amplio y radical pliego de reivindicaciones.
Como el proceso es transversal y tiene al salario y el ajuste de común denominador, también UPCN y ATE debieron definir medidas por 4 días, aunque las conducciones burocráticas no tomaron acciones conjuntas que habrían ayudado a torcerle el brazo al gobierno. Pero sí logramos generar un clima provincial de fuertes paros, ante un gobierno que repite que no va a «dialogar».
Marcha provincial y nueva Asamblea
La primera semana de paro se concretó con acciones departamentales, destacándose Rosario con miles en las calles en unidad con estatales y también, por primera vez en años, con el Sadop (privados). Luego sería el turno de la marcha provincial, acción de ganar la calle a la que la burocracia no convocaba desde la pandemia, y tuvo en la segunda semana de paro su pico más alto.
Fuimos cerca de 5.000 en La Capital y el FAD aportó una columna muy importante, mostrando que la nueva etapa en el gremio se expresó en lo electoral, pero también a nivel de movilización y organización. Incluso muchas delegaciones estrenaban banderas, desafiando a las conducciones de la Celeste que siguen al frente en la mayoría de los departamentos.
Pese a esa muestra de fuerza, el gobierno insiste en su negativa a reabrir paritarias. Ante eso y la presión de las bases, Rodrigo Alonso –sucesor de Sonia Alesso en Amsafe-, no tuvo más remedio que volver a convocar a otra asamblea provincial para el jueves 18. Esa asamblea provincial es la que sintetiza la votación del conjunto de la docencia, llegando a reunir votaciones en cada escuela, sobre las distintas mociones que superan los 32.000 votos.
En los días previos a la asamblea provincial se realizan las 19 asambleas departamentales. Allí se debate y se definen cuáles serán las distintas mociones con su fundamentación, las que luego se ponen a votación en cada escuela, sin cercenar ninguna, para volcar toda esa votación en la asamblea provincial.
Así se ha logrado desbordar para «rechazar» una oferta, pero ahora se logró ganar la moción para profundizar la lucha. Fueron dos las mociones más importantes que recorrieron casi toda la provincia: La Celeste planteó paro de 48hs y de 72hs, aunque sin parar la semana pasada mientras se votaba. Y el FAD planteó no dar tregua esa semana, arrancar con paro de 24hs y otros dos paros por 72hs en esta semana y en la próxima.
Votación histórica, continuidad, paro de CTERA y debates para ganar
Como expresión categórica de que se quiere pelear en serio, esta moción arrasó en 13 de los 19 departamentos. Y de 32.084 docentes que votaron, ganó esta moción más combativa, al cosechar 19.664 votos (61%) contra 9.833 votos (30%) de la Celeste. La burocracia fue superada en otros 2 departamentos, con otra moción y solo ganó en 4 departamentos.
Así, con casi 10.000 votos de diferencia y resultados históricos como en La Capital, se volvió a marcar el nuevo momento del tablero gremial para profundizar la pelea. Porque se aprobó también una nueva Asamblea provincial para continuar la lucha el 2 de septiembre. Y la exigencia de paro nacional y plan de lucha a la CTERA.
El triunfo del FAD obligó a la burocracia a reubicarse y llamaron a la concentración provincial de este miércoles 24. El gobierno también sintió el golpe y llamó a paritarias el 1 y 2 de septiembre a estatales y docentes.
Estos resultados plantearon debates en la Directiva de Rosario que integramos, sobre cómo seguirla. Desde Alternativa Docente vemos una debilidad y falta de iniciativa para provincializar todos los avances del FAD. Se perdió una oportunidad de convocar, luego de esa votación histórica, a una marcha provincial sin esperar a qué lo haga la Celeste.
Luego, no dudamos en plantear ser miles en Santa Fe y que la oposición debería plantarse en un bloque común, ser un actor que exija el paro nacional a CTERA, hacer un acto propio al finalizar y no dejarle todo a la burocracia y su política, hoy minoritaria.
En ese marco, sorprendieron Tribuna Docente (PO) y la Marrón (PTS) al decir que el 24 no se debía ir a disputar provincialmente a Santa Fe, sino que había que concentrar en Rosario. Para avanzar, insistimos en la convocatoria a un plenario provincial del FAD y la exigencia de plenario con todos los gremios estatales, más el reclamo de paro nacional y buscar coordinar con las otras provincias en conflicto. Para seguir superando a la burocracia Celeste y al gobierno del ajuste, hasta ganar.

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Escribe: Francisco Torres
No solo fue el primer paro nacional del sector docente luego de 1.006 días sin llamar a ninguna medida, ante un gobierno que la burocracia kirchnerista considera “progresivo” sino que fue el primer paro nacional de gremios considerados de los batallones pesados en la CGT y las CTA.
Como muestra la docencia de Santa Fe, asistimos a potentes conflictos provinciales con apoyo de la comunidad, las familias, estudiantes, comerciantes y otros sectores populares y de trabajadores. Incluso en un apoyo activo como en Mendoza o La Rioja, donde las familias no enviaban sus pibes en solidaridad con lo justo del reclamo. Al ver la situación en la que se están la escuela pública y sus educadores en esta “nueva normalidad” pos pandemia por los abusos y recortes de gobiernos del PJ o la derecha. Y entender que si gana la docencia, ganamos todes.
Esto trae consecuencias concretas en varias provincias. Porque la docencia, al ser el sector mayoritario del Estado, logra acaudillar el reclamo de otros sectores estatales y de la salud. Haciendo que los aumentos se trasladen al conjunto. Incluso a docentes de colegios privadas, al ver el contagio y fuerte irrupción de este sector en las luchas.
Unificar los reclamos ante la pérdida salarial
El denominador común, que está en la base de estas rebeliones, autoconvocatorias, desbordes y exigencias a las burocracias sindicales, es la pérdida salarial ante una inflación desbocada por el agronegocio y los especuladores, que el gobierno “popular” deja correr.
El muro de contención de la burocracia docente se resquebrajó tras años de parálisis. La Celeste ya no detenta el monopolio de los paros y la calle. Se le pasa por encima donde la precariedad salarial fuerza a la docencia a salir, sin pedir permiso a sindicalistas ni a ningún actor de la institucionalidad y el régimen democrático burgués capitalista.
Hay desigualdades, claro. En Entre Ríos, La Pampa o Buenos Aires la irrupción de las bases no logra aún superar el freno burocrático. Pero esas desigualdades encontraron resolución en la masividad que tomó el paro nacional, al ser un canal para tanta bronca acumulada y superar el 80% a 90% de adhesión.
Hoy, con la fuerte pérdida salarial y avances en aspectos de reforma educativa, si Kicillof no ve a la docencia ganar las calles, tiene que ver con el avance de la burocracia Celeste en las elecciones de SUTEBA y con una oposición Multicolor que no se postuló provincialmente y menos al verse golpeada por esos resultados.
Pero es una oposición que supo ganarse un lugar a fuerza de lucha, desborde y organización lo que se debería retomar. Ya que la mayoría de la Multicolor se niega a asumir este momento de auge o ascenso en la lucha, la conciencia y la experiencia con el gobierno.
Revertir el massazo educativo
La Celeste cree vivir sus “tiempos de gloria” kirchnerista pero en medio del ajuste, al aplicar el programa del FMI y la derecha, sobre todo a partir del “golpe” con Massa y el aval de Cristina. Por eso, ante el recorte por $ 128.000 millones en partidas que afectan a 6 ministerios, la Celeste-Violeta de CTERA se limita a un comunicado diciendo rechazar los recortes anunciados por Massa en el área educativa. Pero sin ninguna medida para revertir el ajustazo.
Algo inadmisible cuando el 40% de ese massazo es sobre Educación al recortar $ 50.000 millones. Como hacen con el Conectar Igualdad, donde recortan $ 30.000 millones (64% de lo que faltaba invertir). En Fortalecimiento de Jardines Infantiles, con $ 15.000 millones (42,4%). O en Infraestructura y Equipamiento, con $ 5.000 millones, el 24,3% de lo que restaba ejecutar.
Ante eso resulta patética la retranca en la mayoría de la Multicolor. Porque ante el massazo educativo, la lista nacional Multicolor no dice nada. Pese a proponerles exigir un nuevo paro nacional y un plan de lucha, que se busque coordinar a los sectores en conflicto, llamar a plenarios provinciales y también a un plenario nacional para ser un canal que ponga a tono a la Multicolor con el ascenso educativo. Algo mínimo para una lista que aspira disputar una CTERA para la lucha, de cara a las elecciones del 7 de septiembre.
Abordar el debate educativo y los intentos de reformas
De igual modo la Multicolor se niega a intervenir en el debate educativo y en la disputa ideológica, sobre los aspectos didácticos y pedagógicos, el currículo, cambios en la evaluación y los criterios de promoción. Al avanzar el gobierno con medidas que resultan una mala copia de lo que hace la derecha porteña, en Mendoza o Jujuy.
Kicillof parece seguir lo que hacen Larreta y Acuña en Educación para buscar cómo adaptarlo a la realidad bonaerense. Y avanzar sobre conquistas, con medidas que ni Vidal pudo desplegar como trabajar los sábados, a contraturno, sin el goce pleno del régimen de licencias ni estabilidad. O al avanzar en programas con docentes “por contrato” y recorte de derechos. O en el cese de 22.000 docentes ATR que luego no resuelven al otorgar módulos que salen a cuentagotas.
Igual con la 5ta hora que avanza, como si “cantidad” implicara “calidad”. En eso es responsable la Celeste que dijo oponerse, y que no se avanzaría este año sin tratarlo en paritarias., ya que implica cambios en el régimen de trabajo, la carga horaria, el salario. Pero luego aceptaron que se “avance a la ampliación de la jornada escolar, en el marco de acuerdos institucionales”. Y se ofrecen para brindar “asesoramiento” para eso.
También dejan correr medidas que vinieron para quedarse como la “contingencia” en la Primaria. La que implica a una maestra tener que absorber las clases de otro grado, al faltar una docente. Esto lo cubrían con ATR, pero ahora las maestras deben correr de un grado a otro, sin tiempo libre para corregir, planificar o revisar sus prácticas, con fuerte carga de agotamiento. Son aspectos de una reforma bonaerense que impulsa la Celeste también en los niveles Inicial y Secundaria, donde todo se cruza para que cada docente vea cómo “retener” estudiantes.
¿”Combatiendo al capital” y el ajuste con el gobierno que ajusta?
Para justificar todo esto, la Celeste insiste en su trillado argumento posibilista, con la supuesta “relación de fuerzas” desfavorable, y que si no “viene Macri”. Donde todo es culpa de los 4 años macristas, para esconder que van casi 3 años de un Frente de Todos que gerencia el ajuste del capitalismo semicolonial argentino.
Por eso, en la pasada marcha del 17, este sector de Yasky, Baradel, Sonia Alesso de CTERA y la Celeste fue el ala de la burocracia más obsecuente en defender al gobierno, su ajuste salarial y presupuestario y las reformas que impulsa. Las que implementa con aval unánime de la derecha en el Consejo Federal de Educación. Como con la imposición de la 5ta hora en Primaria.
Quien más claro expresó ese análisis-justificación fue Yasky, al decir que el 17 marchaban para enfrentar “al golpismo que anida en la derecha y piensa que pueden llevarse puesto a un gobierno popular”. Y afirmar, para no dejar dudas, que “esta marcha es para decirles que no van a poder, el pueblo está en la calle para defender a quien votó”.
En esa tónica hablaron también Baradel y Laura Torre, la Secretaria Adjunta que ofreció a SUTEBA para bancar al gobierno de Massa y Cristina, con un Alberto pintado: “Los docentes le decimos al gobierno que mientras haya coraje de avanzar, acá estamos para avanzar”. Todo esto es inadmisible ya que no tienen mandato para tal claudicación.
Congreso pedagógico como salida democrática
Así rifando la escuela que queremos detrás del ajuste fondomonetarista y los lineamientos anti-educativos de la OCDE, el Banco Mundial y las corporaciones del negocio educativo. Por eso, frente a esa discusión pedagógica, debemos levantar una propuesta democrática: un Congreso Pedagógico Nacional como salida.
Incluso partir de la formulación unificada que votamos como mandato Multicolor de “Política Gremial” en el pasado Congreso de SUTEBA. Para exigir un Congreso Educativo Nacional donde les docentes, les estudiantes y la comunidad decidamos qué modelo de educación para qué modelo de país. Esta propuesta deber ser para la acción, junto a la exigencia de paro y plan de lucha para nacionalizar el conflicto educativo.

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Escribe: Francisco Torres
Hubo tres listas provinciales: la Celeste-Violeta de Baradel y Kicillof, la Azul y Blanca, colectora oficialista, y la Multicolor, antiburocrática, de lucha y autónoma de los gobiernos. La Celeste ganó y recuperó distritos, en un marco de apatía por años de desmovilización y no convocar a asambleas y plenarios por responsabilidad de un Baradel eterno, que va a 22 años en el sillón.
La Multicolor pierde Ensenada, Escobar y Gral. Madariaga, mientras en La Matanza la burocracia se adjudica el triunfo, pero impugnamos una urna como parte de las maniobras de fraude. Logramos retener Tigre y Bahía Blanca, en una disputada elección, y ganar Marcos Paz donde la Celeste no pudo armar lista.
En Quilmes perdió la Azul y Blanca, luego de alejarse del programa de lucha Multicolor y sumarse al Frente de Todos. Al dividir, la agrupación docente del PCR y la CCC fue funcional a la burocracia y al gobierno. De seguir con la Multicolor, no se perdía Quilmes y se aseguraba La Matanza.
Un balance reflexivo junto a la docencia
La Celeste salió con su habitual «triunfo por el 80%», sin mostrar actas ni cifras. En sus distritos no publicaron datos para no contradecir el «dibujo» final. A más de una semana, no hay datos cuando en una elección general se sabe todo esa misma noche. Escandaloso.
Lejos del triunfo «aplastante» que celebra Baradel al posar con Kicillof que lo felicitó, el resultado fue ajustado donde había disputa. Con fraude, baja participación provincial y aparato, la Celeste logró fidelizar más a su militancia para ir a votar.
El resultado genera debate: ¿qué pasó? ¿por qué la izquierda perdió en el centro político del país? La Multicolor sufre una derrota solo comparable a cuando se perdieron Lomas y Gral. Sarmiento. El golpe toca al Sindicalismo Combativo y hasta al FIT Unidad ya que pega directo sobre la principal dirigente de Tribuna Docente y de PO.
Vamos a un período de más dificultades para generar iniciativas de lucha que superen el freno Celeste. Cuando en los distritos Multicolor están los sectores más huidizos a impulsar paros y planes de lucha. Como hay debates de proyecto, sacar conclusiones correctas, abiertos a escuchar y de forma autocrítica, es clave para corregir y relanzar la Multicolor sobre nuevas bases.
El resultado se vio condicionado al votarse cuando el sector viene más «planchado» y desmovilizado por la Celeste. También actuó la pandemia, al no estar en las escuelas y con la docencia aislada por la virtualidad. La Celeste tuvo al gobierno que le garantizó licencias, prebendas y hasta anunció el «aumento» antes de votar.
Esos elementos objetivos tensaban la importancia de la dirección Multicolor y su política, sobre todo en tiempos difíciles. Pero no se logró ser opción para llamar a medidas provinciales, quebrar la parálisis Celeste y contribuir al desborde, por la negativa del centrismo sindical y las concesiones de Tribuna Docente, con lo que no se podía ir a fondo.
Tampoco se asumió una política integral ante la crisis educativa, de transformación junto a la comunidad. Con una salida que cuestione quién decide y qué se hace en pandemia o frente a las 5 horas planteadas en Primaria: un Congreso Pedagógico o Educativo Nacional para que docentes, estudiantes y familias decidamos qué proyecto educativo para qué modelo de país, al servicio del pueblo trabajador.

¿El fraude fue lo determinante?
La burocracia se jugó y apeló al fraude. Dimos una gran batalla contra su aparato millonario, los padrones inflados y votantes truchos, pero eso no explica la derrota. Centrar en el fraude es rehuir a responder por qué miles no fueron a votarnos para seguir siendo Multicolor. Los balances son instrumentales, para corregir y estar a la altura de las expectativas.
En La Matanza hubo irregularidades con una urna para su impugnación, dado que la presidenta se fue al baño con esa urna. La Junta debe resolverlo porque podría influir en el resultado. Aunque no está ahí la explicación, porque votantes truchos y fraude hubo siempre. Pero en las dos últimas elecciones los sorteamos al ganar por más de 400 votos.
Pero ahora la Multicolor perdió 1.094 de sus votos en La Matanza. La Celeste también bajó, pero menos. Recién ahora Tribuna Docente reconoce que se sorprendió al ver bajar más de 1.000 votos. Pero hicimos alertas sobre cierto triunfalismo, hubo indicios, sin escucharlos ni querer verlos. También se minimizó que pudiera haber una tercera lista.
Como muestra el cuadro de 26 distritos bien representativos, la participación fue muy baja: votó casi un 18% menos que en 2017 y casi un 10% que en 2013. Muestra un gremio que pierde representatividad, con un padrón que baja de 110.000 afiliaciones años atrás, a 91.701 en 2017 y a 84.251 en el padrón actual.
La bronca con Baradel se expresa en esa importante desafiliación, que distorsiona incluso la elección. Se podía actuar con una gran campaña de afiliación Multicolor y otras medidas. Al no hacerse, en esos 26 distritos claves la Multicolor pierde el 45% de sus votos. Mientras la Celeste cae solo 8,5%, a lo que se suman las terceras listas. Cuando en 2013 ganábamos en esa suma a la Celeste y en 2017 casi empardábamos.
Balance imprescindible para relanzar la Multicolor
Nuestros materiales eran críticos, marcaban la necesidad de relanzar la Multicolor y estar a la altura, corrigiendo rumbos. Pero hoy se insiste con balances autocomplacientes que eximen de asumir responsabilidades por no lograr superar los límites como oposición.
Según Tribuna Docente-PO «el cuadro de retracción» y la «paralización absoluta del sindicato», serían «cuestiones que desde las seccionales no es posible alterar si no hay un desborde desde abajo» (Prensa Obrera 16/5/22). Para PO, la responsabilidad es de las bases. Con su análisis justificación, las directivas habríamos dado todo, pero «no hay desborde de abajo». Cero autocrítica.
Para la Marrón del PTS, el resultado se explica por lo objetivo y «una situación conservadora» que habría en la base. Sin crítica ni autorreflexión, para el PTS «Baradel se hizo de nuevas seccionales con el apoyo del gobierno, a fuerza de inflar padrones, con maniobras burocráticas y sobre la base de una situación conservadora en el sector».
Para Docentes en Marcha-IS, todo está bien y se pierde por fraude: «Pese a la buena elección Multicolor, la Celeste logra controlar la mayoría de las seccionales, con fraude y aparato burocrático», titularon el 12 de mayo. No sabemos dónde ve IS esa «buena elección», cosa que solo puede afirmar una dirección que busca ocultar la crisis de sus políticas. Porque si «la única manera de frenar este fraude era logrando una participación masiva», debieran cuestionarse por qué no pasó. Ni una línea autocrítica.
Este resultado tuvo una alerta en 2013. Al no haber cambios, nos deja esta pobre elección. Lo primero entonces es profundizar el balance para tener una orientación correcta, no repetir errores y avanzar. Potenciar el carácter de lucha Multicolor más que el gremialismo de gestión. Lograr que el sindicato sea de todes, no de la militancia y que la docencia lo viva y se apropie.
Por eso planteamos otra campaña y fuimos críticos de los criterios para armar la lista Provincial y en La Matanza con Tribuna Docente-PO, Tigre con la Verde o Bahía Blanca con la Granate. Porque primaron las propuestas aparatistas, falsos hegemonismos y negativa a integrar a todos.
Ahora, como Multicolor debemos postularnos para las elecciones de delegades y dar pelea en los plenarios y asambleas por mandatos de lucha. Responder a las demandas de los cargos ATR con su «continuidad» hasta junio, al nivel Inicial, los problemas de cobro, lo edilicio, actos públicos virtuales o la sobrecarga laboral.
Responder también a la crisis educativa, con la exigencia del Congreso Pedagógico o Educativo Nacional. Desarrollar el Plenario del Sindicalismo Combativo y fortalecer una alternativa política con el Frente de Izquierda Unidad.
Agradecemos a quienes colaboraron y votaron por otro SUTEBA. Les invitamos a sumarse a Alternativa Docente y venir este sábado 21, 15hs de la Asamblea Abierta para debatir, reflexionar y ver cómo la seguimos en la pelea por un nuevo modelo sindical, en defensa de la escuela pública.

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Escribe: Vanesa Gagliardi
El 1ero de marzo, en la apertura de las sesiones legislativas, la docencia se enteró por los medios de comunicación que el gobierno iba a presentar un proyecto de reforma del Estatuto Docente. A medida que en las escuelas nos fuimos enterando de la letra de este proyecto, nos empezamos a organizar para resistirlo. A eso se sumaron les docentes de terciaries, a quienes no les llegaba la tan necesitada titularización. Las asambleas iban creciendo, los terciarios fueron aumentando la cantidad de clases públicas, y las concentraciones frente a la legislatura eran cada vez más grandes. El gobierno tomó nota de que la resistencia crecía, suspendió reuniones de comisiones, y lo pasó rápidamente al recinto para votarlo.
Ante esta presión que se gestaba por abajo, la Celeste de UTE tuvo que convocar a un plenario de delegades y llamar a un paro, solo dos días antes de que se votara. Sindicatos como CAMyP, que decían estar en contra, ni siquiera plantearon a una medida. Y, lamentablemente, desde Ademys no se logró aparecer como un polo para empujar aún más la bronca por abajo.
¿La docencia no quiere pelear?
Para no llamar ni a plenarios ni a acciones concretas, la conducción de UTE establece una hipótesis excusatoria: “la docencia es del PRO, no quiere luchar”. Intentan culpar a la docencia de su propia decisión de desmovilizar. El kirchnerismo dice que combate a Juntos por el Cambio, pero no hace todo lo posible para ganar las luchas que afectan a la docencia, lo cual evitaría que avancen en el proyecto global que tienen.
Hay muches delegades y activistas de UTE que tienen diferencias con su conducción actual, porque ven que entre lo que dicen y lo que hacen hay una distancia enorme. A elles les llamamos a que nos organicemos juntes, para poder pelear a fondo por lo que la docencia necesita.
Justamente con esta perspectiva es que fuimos al plenario de delegades. Proponiendo a todes les docentes que hacen vida en UTE, que realmente quieren frenar los proyectos educativos y políticos del PRO, a que fortalezcamos el debate y un plan de acción concreto. Porque es evidente que fuerza tenemos. Sin embargo, otra vez se demostró que la conducción de la Celeste no quiere que aquelles que pensamos distinto podamos hablar, y nos negó la palabra. Más de una vez nosotres propusimos que las listas de oradores sea pública, un derecho democrático básico. Sin embargo, se siguen negando, para callar las voces opositoras.
Es llamativo que un sector de la oposición de izquierda que sí pudo hablar, no apoyara el reclamo de Alternativa Docente. Ese comportamiento, de la agrupación del PTS, los debilita. Además, también hay que saber que lo que defienden porque hoy pueden hablar, mañana la burocracia de la Celeste se los hará a ellos. Lamentable.
Si bien por momentos parece contradictorio, lo que venimos sosteniendo se demostró. El paro y la concentración fueron muy grandes. Quienes se juegan a desmovilizar y a instalar esta idea, son las conducciones sindicales, que tranzan y dejan correr estas políticas.
Está claro que el problema son las direcciones que actúan en contra de la movilización. También que la lucha de la docencia de CABA sea el distrito que relativamente mejores condiciones laborales tenga respecto a la docencia nacional incluso teniendo al Pro como administrador.
Fortalecer la lucha para derrotar el ajuste
Más allá de las maniobras, y de las “tibiezas” o inacción de los sindicatos, el gobierno no logró que la reforma pase como por un tubo e inadvertida. Incluso tuvo que volver a reprimir, como en la UniCABA, al sector de docentes que estábamos contra las vallas manifestándonos. Es que este proyecto, lejos de contar con el consenso de la docencia, sólo indigna, y no pasaba sin represión.
Más allá de que se haya votado, esta lucha no terminó. Todavía falta la reglamentación, todavía falta que incorporen a la titularización a todes les docentes. La fuerza que mostramos, y el poco margen que tuvieron al momento de la aprobación, nos da la posibilidad de seguir condicionando la reforma.
Pero además, en un contexto donde la inflación aumenta en término exponenciales, y nuestro salario está cada vez más por debajo de la línea de pobreza, es necesario seguir luchando para que se reabra la mesa salarial. Exijámosle a UTE un plan de acción que logre la reapertura salarial, tal como dice su resolución del plenario de delegades, con básicos iniciales igual a la canasta familiar, por un cargo, sin ninguna suma en negro, con cláusulas automáticas de ajuste mensual.
Desde Ademys es necesario ser un polo, exigiendo asambleas conjuntas para desenmascarar a UTE y a la vez plantarse como alternativa para desarrollar la lucha a fondo. Mostrar una perspectiva concreta de lucha, confiando a fondo en que la docencia sigue dando la pelea.
Un modelo educativo y sindical al servicio de otra sociedad
Desde Alternativa Docente, creemos que es fundamental dar cada una de las peleas que atravesamos en las escuelas: el vaciamiento presupuestario, de infraestructura y material didáctico, las condiciones laborales y salariales, y el sentido de la educación de conjunto. Es para eso que nos organizamos, dando esa disputa en todos los sindicatos, peleando para superar a las direcciones traidoras de los sindicatos mayoritarios.
Es necesaria una construcción distinta de escuela, que convoque colectivamente a una lectura crítica de la realidad, para ponerla en cuestión y transformarla radicalmente. Que supere las lógicas de reproducción y disciplinadoras. Una escuela entendida en clave feminista, disidente, ecosocialista y no individualista. Sabiendo que no siempre es fácil, pero que el sistema tiene brechas que podemos aprovechar, si construimos de conjunto con quienes estamos (pre)ocupades por esta situación, nos organizamos y debatimos cómo hacerlo.
El sábado 21 de mayo, haremos una charla-debate junto con estudiantes terciaries, al servicio de avanzar en esa construcción colectiva. ¡Te invitamos a sumarte y a construir juntes un espacio que realmente enfrente al PRO y sus proyectos, poniendo de pie uno alternativo!

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Escribe: Andrea Lanzette, Candidata a Sec. Gral. Lanús Candidata a Sec. de Salud Laboral provincial
Luego de oficializarse, quedarán menos de siete semanas para una intensa campaña. Más allá de todas las complicaciones, es un logro que la Multicolor provincial se presentara, reuniendo a 11 agrupaciones y docentes independientes, con candidaturas de 40 distritos y listas Multicolor en 35 seccionales.
El objetivo es hacer una extraordinaria elección provincial y superar el fraude Celeste, defender los SUTEBA Multicolor de La Matanza, Tigre, Bahía Blanca, Ensenada, Escobar, Marcos Paz y Madariaga; y pelear por recuperar más seccionales para la lucha.
Como nunca la burocracia Celeste se sumó al gobierno y defiende esa ubicación. No se trata de una “cogestión” en la DGCyE (Educación), sino que gobiernan junto a Kicillof, al ser parte de su gabinete con una ministra y funcionarios en varias áreas.
Por un SUTEBA autónomo, democrático y de lucha
Por eso y el pacto del PJ-Frente de Todos con la derecha de Juntos por el Cambio para votar el ajuste y cogobierno del FMI, pasa a ser clave la lucha por la independencia de SUTEBA. Es grave que la Celeste sea parte del gobierno que ajusta en beneficio de los ricos, los bonistas de la deuda que nos cargó Vidal y del FMI.
Porque eso condiciona todo: la política salarial, laboral, presupuestaria, de infraestructura o salud. Así, lo que pactaron con Kicillof en paritarias, con un salario inicial de una maestra por abajo de la pobreza, ya está perdiendo valor ante la inflación de diciembre, enero y febrero (12,4%).
A lo que se suma marzo (5% o 6%) y licua el primer tramo de aumento que se cobra en abril, al no ser retroactivo a enero como reclamamos desde la Multicolor. Por lo que enero y febrero fueron solo pérdida, en un ajuste salarial que se agravará con el FMI.
“Pertenecer tiene sus privilegios…” para la burocracia. Para la docencia, solo costos
La Celeste lleva 2 años sin medidas. Sería como luchar contra ellos mismos, al ser parte del gobierno, tener legisladores, consejeros, funcionarios en Educación, en Trabajo o en el ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad.
Al tener también a Yasky como diputado nacional, el que dijo que iba a votar por el FMI porque “no quedaba otra”. Pero se abstuvo por la bronca que generó, cuando debía votar contra el pago de la deuda macrista y del FMI, respetando el histórico mandato de la CTA, de SUTEBA y la CTERA.
Por eso es prioridad pelear por un sindicato independiente. Ya que la Celeste avala actos públicos irregulares, con designaciones y programas que naturalizan la precariedad laboral como los ATR o FORTE. Esa metamorfosis de la burocracia tiene costos para la docencia: Si Vidal planteaba trabajar los sábados, a contraturno, sin licencias y con contrataciones a término, la Celeste hacía sonar tambores de guerra.
Pero ahora aplauden y solo piden su continuidad, sin tocar la precarización que implican. Los ATR y FORTE deben transformarse en una nueva figura docente para darles continuidad, pero con estabilidad y todos los derechos del Estatuto. Por esto y otras demandas debemos luchar y castigar al gobierno y la burocracia en la elección de SUTEBA.
Baradel, 18 años en el sillón. Basta, 2 mandatos y a trabajar
A nivel provincial hay 3 listas, pero una sola expresa un proyecto antiburocrático, combativo y de independencia de los gobiernos: la Multicolor. La Celeste-Violeta va con un Baradel eterno, quien en mayo cumplirá la “mayoría de edad” como burócrata, al estar atornillado en SUTEBA por 18 años. Lo que equivale al 50% de los casi 36 años de vida del sindicato.
Baradel asumió en mayo de 2004, al reemplazar a Yasky. Y suma varias reelecciones: 2006, 2009, 2013, 2017 y ahora, en 2022, va por 4 años más para sumar 22 años en el sillón. Por eso planteamos una profunda reforma del Estatuto para acortar los mandatos a 2 años. Con un tope de dos mandatos y la vuelta a trabajar, con cargos revocables y el control por las bases.
Si a eso le sumamos que Yasky condujo SUTEBA desde 1994, por casi 10 años, surge que el 78% de estar comandando SUTEBA se lo reparten dos varones burocráticos: Baradel y Yasky. Por eso queremos la representación proporcional de género en las directivas, en un gremio con 80% de mujeres, donde se integre a la diversidad y quienes encabecen seamos compañeras, con la mayoría de los cargos.
Azul y Blanca, colectora de la burocracia y el gobierno
Como lista provincial también corre la Azul y Blanca (PCR-CCC) del Frente de Todos. Hablaron de una “unidad” para “cerrarle el paso a la derecha reaccionaria encarnada por el macrismo”, aunque ninguna lista responda a la derecha.
Por eso son un muleto de la burocracia y el gobierno ya que centran su ataque en la Multicolor diciendo que, por cuestionar “al gobierno Nacional y Provincial”, seríamos “funcionales a la derecha macrista”. ¡Inaceptable! Sobre todo de quienes reconocen ir con la Celeste en distritos como Gral. Pueyrredón, Ensenada y Moreno, mientras armaron con la Celeste la Junta Electoral de distritos como Quilmes.
Lo único “funcional” a la derecha es ir con la Celeste, junto a sectores del PJ y los K, mientras se niegan a romper con el gobierno que pactó con la derecha macrista pagar su deuda al FMI. O seguir en el frente junto a Kicillof que plantea salarios de pobreza que la Azul y Blanca dice rechazar. Son lamentablemente una colectora del PJ.
Vamos con la Multicolor para recuperar SUTEBA
Eso se expresa en La Matanza, distrito estratégico al tener una matrícula igual a 16 provincias. Hay 3 listas y dos que hablan de “unidad”, pero expresan el divisionismo y crisis del Frente de Todos. Como la lista “Unidad Docente” del PJ local, la Azul y Blanca (PCR) y grupos K que encabeza el “Chino” Schvartzman, expresidente del Consejo Escolar matancero. Y la Celeste en el “Movimiento de Unidad Docente” junto a otros sectores del PJ. Ambos son fracturas de la lista Azul-Turquesa de 2017.
También vamos con la Multicolor, con 12 agrupaciones, docentes independientes y gran peso en las escuelas. Presentando el mayor número de avales: 2.841 y con Alternativa Docente aportamos entre las 5 principales agrupaciones, pese a presentarnos por primera vez. Más allá de la negativa sectaria de Tribuna Docente (PO) a reconocernos un lugar más acorde a nuestro desarrollo, de cara a la nueva directiva. Porque avanzamos en nuestro trabajo, expresando garra y juventud para aportar.
Vamos entonces a una campaña que plantee la necesidad de recuperar el sindicato provincial, a defender y fortalecer las seccionales Multicolor y a sumar nuevas. Desde Alternativa Docente (ANCLA, MST en el FIT Unidad), sumamos nuestro aporte con distintas ubicaciones. Con la Secretaría General de la Multicolor en Lanús que encabezo y también la de Avellaneda. Además de la Secretaría Gremial y otros cargos en La Plata y San Isidro.
También en la directiva de La Matanza, las distintas candidaturas de la lista provincial o en las listas de Tigre, Bahía Blanca, Quilmes, Merlo, San Miguel, Malvinas Argentinas, Tres de Febrero, Pilar, Lomas, 9 de Julio y otros distritos.
Relanzar la Multicolor, por un nuevo modelo sindical
El desafío es poner la Multicolor a la altura de las expectativas. Superar las equivocadas pretensiones hegemonistas y autorreferenciales, frente a una oposición heterogénea y sin un mismo proyecto sindical y político. Lo que era posible respetando la representación genuina, trayectoria y construcción de cada corriente.
A nivel provincial y por primera vez, logramos poner en debate los criterios para armar listas, en especial luego de una pandemia que evidenció rupturas y retrocesos en Tribuna Docente-PO, en el espacio provincial que impulsara la Verde desde Tigre, el debilitamiento del Encuentro Colectivo que se referencia en la Granate de Bahía Blanca.
Incluso en sectores menores como Marcos Paz o la Roja, que terminan convalidando prácticas equivocadas y balances de Seccionales que no han estado a la altura y dejan bastante que desear en las prácticas del modelo sindical. A su vez, con estas alianzas, Tribuna-PO privilegió a sectores contrarios a desarrollar el Plenario del Sindicalismo Combativo y la alternativa política que es el FIT Unidad como tercera fuerza nacional.
No compartimos el proyecto Celeste, burocrático y aliado al gobierno. Pero para superarlo, no va el modelo autoproclamatorio y aparatista de estos sectores que reproduce, por “izquierda”, los vicios de la burocracia que se dice combatir.
Debemos practicar un nuevo modelo basado en la democracia sindical, sin subordinar lo conquistado a proyectos mezquinos. Porque las seccionales Multicolor son triunfos colectivos, no de uno. Y son puestos de lucha, no cotos privados que se preservan como un fin en sí. Cuando deberían ser vanguardia en jugarse en una lucha a fondo contra el gobierno y la burocracia. Que exija a la Celeste, pero a la vez impulse iniciativas cuando la burocracia frena. Porque la tibieza conservadora diluye el potencial de lucha Multicolor, al punto de condicionar incluso que se pueda llamar a paros y medidas de carácter provincial.
Son corrientes que reproducen el mismo y equivocado esquema. Por eso y pese a haber más cargos en las listas para esta elección, los acaparan como propios, en vez de buscar una integración más participativa, equilibrada, democrática y plural. En particular de quienes tenemos desarrollo provincial para la elección.
Por eso insistimos con relanzar a la Multicolor sobre otras bases y alertamos ante esas concepciones hegemonistas y de aparato. Con actitudes contrarias a la práctica democrática en Bahía Blanca como el único distrito donde la Granate se negó a hacer una reunión de todos para la lista. O impugnaran una agrupación Multicolor, forzando a una tercera lista. Y definir cargos por mensajito, lo que llevó a un alejamiento a parte de la militancia con reconocida trayectoria.
En Tigre, la Verde tensó hasta el último con un orden cerrado que no reflejaba la realidad y podía forzar a dos listas. Solo por eso se revirtió en parte, aunque no hacia nuestra corriente por debates políticos, pese a aportar por años a construir la Seccional y haber avanzado en este tiempo.
A pesar de tantas mezquindades, consideramos la formación de las listas Multicolor como un avance, no exento de problemas y debilidades que se deben revertir. En el debate por los criterios para las listas, avanzamos con la Marrón (PTS), con quienes venimos acordando propuestas hacia la Multicolor.
Como la necesidad de reforzar su carácter de lucha, más que de un sindicato “de gestión”. En defensa también de los mecanismos democráticos, pidiendo que se pueda votar en los plenarios cuando hay diferentes mociones y que se expresen las propuestas de mayoría y minoría, si de nuevo modelo sindical hablamos.
A pelear el voto a la Multicolor. Sumate y anotate como fiscal
El ajuste del gobierno y el alineamiento Celeste nos da a la Multicolor una oportunidad. Para aprovecharla se necesita otro modelo gremial, que no reproduzca vicios burocráticos y permita construir de la forma unitaria. Porque el debate y el disenso fortalecen, no complican. Permite superar todo pensamiento único y procesar matices en las directivas. Para definir las posibles mociones apelando a las bases, si no se logra consenso.
La apuesta es poner en pie un SUTEBA amplio, de lucha, democrático y autónomo del gobierno, con perspectiva de género y ecosocialista. Te invitamos a sumarte a la campaña por el voto Multicolor y a que te anotes como fiscal para defenderlos el 11 de mayo.
Escribe: Francisco Torres
Es importante que la Multicolor se presente en SUTEBA, superando estas tensiones y equivocados intentos hegemonistas. En un proceso que dejó fricciones y malestar, pero permite salir a enfrentar al gobierno y la burocracia. Sobre todo con el programa de lucha votado en noviembre para el Congreso Ordinario de SUTEBA como “Política Gremial 2021 y 2022”.
Porque ahí están todas las demandas y propuestas por salario y condiciones laborales, de presupuesto, infraestructura, salud y obra social, el IPS y las jubilaciones, sobre cargos, estabilidad o régimen de licencias. Pero también las medidas para una transformación radical del sistema educativo, incluidas en su punto 2: “Política educativa. Por la recuperación de la escuela pública”.
Porque allí se plantea muy correctamente un sistema nacional único educativo y una “educación que debe estar integralmente a cargo del Estado, asegurando los derechos laborales de la docencia y el sostén y financiamiento”.
Con un presupuesto nacional único, “definido por docentes, estudiantes, familias, comunidades educativas que permita resolver la fragmentación, desigualdad y precarización actual de las escuelas”. Y sostenido por impuestos progresivos a las grandes empresas, el no pago de la deuda y la eliminación de los subsidios a la educación privada, tanto religiosa como laica. Lo que permitiría aumentarlo al 10% del PBI.
Además, la necesidad de un Congreso Nacional de Educación donde seamos docentes, estudiantes y el conjunto del pueblo quienes decidamos qué educación necesita nuestro país. Desde Alternativa Docente batallamos por años en soledad para que la Multicolor lo incorpore. Y levante con fuerza la eliminación de los subsidios a las privadas.
Ante la negativa de agrupaciones que se limitan a un sindicalismo reivindicativo, economicista y de sesgo corporativo. Cuando la Multicolor no puede centrar en la gestión o lo reivindicativo, sino levantar una política integral hacia el pueblo trabajador.
Con orgullo vemos que esa “Política Gremial” fue un punto de inflexión que resuelve el debate por un congreso pedagógico o educativo de carácter nacional. Valoramos también que se incorporara la necesidad de democratizar el gobierno de la educación y las propias instituciones, según las necesidades de sus trabajadores y las mayorías sociales.
Nos enorgullece que nos dijeran “minoría” y escuchar el rechazo de agrupaciones como Docentes en Marcha, al expresar su “cansancio” porque reclamamos un Congreso Pedagógico donde definir las políticas educativas, cosa que no apoyaban. Para avanzar buscamos formulaciones de consenso que -más allá del nombre- expresen esa necesidad de una instancia democrática nacional donde la docencia, estudiantes y familias definamos qué hacer con la educación. Y no los gobiernos con los lineamientos del Banco Mundial, la OCDE, UNESCO y el FMI.
Además, reapropiamos del debate educativo y pedagógico, sobre todo en pandemia. Porque se necesita avanzar en una educación contra hegemónica de los intereses de las clases dominantes. Que apunte a las transformaciones en sentido emancipador y socialista. Y ponga en valor la educación estatal y la construcción democrática de conocimiento, avanzando a un sistema educativo único, estatal, gratuito, laico, con perspectiva de género y una pedagogía ecosocialista.

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Escribe: Francisco Torres
Como si nada pasara en estos dos años y hubiesen resuelto todo, incluso la pandemia, quieren encubrir así sus responsabilidades. Pero solo agravarán la crisis que arrastra el sistema educativo en estas cuatro décadas, como reflejo de la decadencia del capitalismo semicolonial argentino.
Conflictos docentes en 13 provincias
Por eso hubo conflictos docentes en 13 provincias, con un común denominador: la seguidilla de paritarias ofreciendo salarios de pobreza, según la “letra chica” del acuerdo con el FMI. Y el tope salarial de Alberto y los gobernadores para achicar el “gasto público” y pagar la deuda macrista.
Esto fogoneó una jornada de lucha de los sectores combativos, multicolor y la FND (Federación Docente) para articular nacionalmente el conflicto, ante la entrega de la burocracia Celeste de CTERA y los gremios docentes de la CGT.
Con la convocatoria de distintos sectores, hubo medidas en Chubut, Santa Cruz, Misiones, Santa Fe, Río Negro, Jujuy, Chaco, Formosa, Entre Ríos, Salta, CABA, Provincia de Bs. Aires y San Juan. Luchas a las que buscamos dar continuidad en otra jornada de paro y movilización el 8M.
Además de sumar a la jornada nacional cuando se trate en el Congreso el acuerdo con el FMI y las movilizaciones por el 24 de marzo. Sin dejar de exigir a la Celeste de CTERA que unifique las luchas, con un paro nacional contra el FMI.
¿De qué nueva normalidad nos hablan?
La crisis educativa y social se agravó en pandemia. Venía del crack del 2008, pero dio un salto porque el capitalismo imperialista la descargó sobre los pueblos. Al priorizar a los laboratorios y los mega ricos, que incrementaron su riqueza en 200 mil millones de dólares, solo en Latinoamérica. Una crisis sistémica, que avanza en una mayor precariedad de la escuela estatal, de los derechos sociales de los pueblos, de la docencia y sus condiciones laborales, presupuestarias y pedagógicas.
Ante esto, la clase capitalista fue lanzando mantras o falsas conciencias para disputar apoyo social. Se agrupó detrás de consignas como “Abran las escuelas” o #ALasAulas. Y hoy con la nueva normalidad y la presencialidad segura y continua. Todo al servicio de reconstituir la actividad económica y social, recuperar la productividad, los servicios y hábitos de consumo para revertir una caída en la tasa de ganancia en un capitalismo en crisis.
Para esto apelan a la escuela como guardería o espacio de cuidado y “contención” de aquello que el capitalismo no contiene. Y en lo que llaman la pos pandemia, buscan “normalizar” ese rol de la educación en la sociedad capitalista: el de inculcar la asimilación y reproducción del orden social vigente, con su disciplinamiento, normas y contenidos útiles para la clase poseedora. Eso explica la constante tensión y crisis educativa, al tomar a la escuela como ámbito de construcción y asimilación de una ideología contraria a las necesidades de la clase trabajadora y el pueblo.
Si precarizan la enseñanza es porque esta burguesía dependiente y semicolonial, no necesita adiestrar masivamente en conocimientos y capacidades, sino en saberes mínimos, al servicio de una política laboral precarizante, con gran informalidad y bolsones de pobreza.
Un proyecto educativo que responde al modelo de país, al formar solo en ciertas técnicas, habilidades y saberes necesarios para el modelo extractivista, de monocultivo, exportador de materia prima sin casi valor agregado y de servicios, con trabajo precarizado. Para una juventud que no tendrá espacio social donde desarrollarse ni el supuesto “ascenso social”, en un país con 6 de cada 10 pibes pobres.
Si apelan al eslogan de “nueva normalidad” es como justificación ideológica de una mayor precariedad curricular, pedagógica y didáctica. Con diseños y contenidos que definen tecnócratas ajenos al aula, siguiendo las directrices de la OCDE y el Banco Mundial.
Esto se refleja en todas las áreas y niveles, al impulsar una reforma educativa que avanza en la conformación de la enseñanza solo por Áreas o Ciclos, recortando materias y conocimientos. También en los Institutos de Formación y profesorados, donde apelan a la verticalidad del sistema para excluir al claustro estudiantil de las decisiones.
Es que cada gobierno quiere definir programas, diseños curriculares y carreras cortas orientadas a las demandas de su mercado regional. Donde la enseñanza y la investigación estén condicionadas por la producción y uso del conocimiento por las empresas. Con una mayor ligazón escuela-empresa, en las pasantías que impulsa Larreta, pero también Kicillof y el ministro Perczyk. A la par que buscan naturalizar como formato educativo a la “bimodalidad” a usar en el terciario y las universidades.
Privastimo o escuela estatal como garantía del derecho social a la educación
Con aval de la Ley Federal y luego la Ley Filmus-Kirchner, avanzó la privatización educativa. Pero paradógicamente, la pandemia y crisis social generada, fueron un golpe al curso privatista. Muchos colegios o comercios educativos, regidos por la ganancia, cerraron al no cobrar las cuotas. En paralelo a un pasaje de la matrícula privada a la estatal, por la crisis.
Así emergió la escuela estatal como lo que es: la garantía del acceso al derecho social a la educación. Con la presencialidad plena querrán retomar esa “normalidad” privatista. También reforzar la disputa por mayores áreas del negocio educativo, la invasión de las corporaciones de la informática y la tecnología, la venta de evaluaciones estandarizadas.
Junto a la avanzada de las ONG, fundaciones o empresas en las escuelas y el festival de convenios que el macrismo promovió, pero el Frente de Todos no desmontó. Ante esto planteamos acabar con todo el rumbo privatista y eliminar con los multimillonarios subsidios públicos a la enseñanza privada y confesional para destinarlo a la estatal.
¿Educación como auxiliar de la producción o Congreso Pedagógico?
Con la vuelta a clases, la clase capitalista y sus representantes del Frente de Todos, de Juntos, Milei o Espert, buscan que la educación actúe como rueda de auxilio de la producción y renta capitalista. Con una escuela abierta como sea para garantizar a las familias la normalización de las relaciones de trabajo.
Pero la educación no es una mercancía transable, sino un derecho inalienable del pueblo trabajador, de sus infancias y jóvenes. Por eso rechazamos esta “nueva” normalidad y llamamos a disputar el sentido de la educación. A interpelar sobre quiénes y cómo deberíamos decidir las transformaciones de la educación estatal.
Si lo siguen resolviendo los gobiernos, las corporaciones, iglesias, sectores privatistas, el Banco Mundial y el FMI, luchemos por un espacio nacional, democrático y resolutivo con la convocatoria a un Congreso Pedagógico o Educativo Nacional. Donde las decisiones sobre los contenidos, la didáctica y pedagogía, que hacen a la educación una ciencia humanística, no las tomen los gobiernos.
Un Congreso con representantes electos democráticamente por la docencia, estudiantes y familias para democratizar el gobierno de la educación. Y levantar nuestros proyectos para hacer que los políticos ganen como una docente. Que todo funcionario político deba educar a sus hijos en escuelas públicas y atenderse él y su familia en hospital público. Con la evaluación social de las políticas educativas para una educación de calidad.
Por una educación emancipadora, luchamos por un sistema educativo que sea nacional, único y estatal. Además de obligatorio, gratuito científico y laico, democrático, feminista y ecosocialista. Que genere debates, intercambios y prácticas con las pedagogías críticas y socialista. Que forme en el pensamiento crítico, dialéctico, con visión humanística y aporte a otra sociedad, en clave socialista.

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Hacia el 1º de marzo está previsto el arranque de clases en la mayoría de las provincias. Buscan la mayor presencialidad, sin garantizar las condiciones para un retorno seguro. La campaña A las Aulas y las medidas de lucha por la educación pública.
Escribe: Andrea Lanzette, Multicolor, SUTEBA Lanús
Alberto y Trotta, junto a Larreta, Kicillof y demás gobernadores quieren imponer una vuelta al aula sin las condiciones sanitarias ni educativas que reclama la docencia junto a sectores de la comunidad. Mientras la burocracia aliada al gobierno no pasa de los dichos y se allana a la política de imponer la mayor presencialidad posible.
La campaña #ALasAulas, sostenida por el lobby eclesial, privatista, comunicacional y corporativo, genera fuerte presión y ordena a los gobiernos que le hacen de gerentes en la administración del Estado capitalista. Y alinea a las burocracias pro-patronales de la CGT, y de las que no superan los marcos del reformismo como la Celeste de CTERA.
Así vienen imponiendo una “nueva normalidad”, con la mayor apertura para salvar la economía por sobre la salud. Es que para lo contrario, había que ajustar al 1% más rico para volcar esos recursos al cuidado real de la salud y la vida de las mayorías.
La “nueva normalidad” necesita de la presencialidad
Para imponer volver #ALasAulas como fuera, generaron eslogan, construyeron “sentido común” y difundieron falsas conciencias que lo justificaran. Divulgando falacias, como afirmar que menores y adolescentes no contagian ni se contagian.
Los informes del ministerio de Salud sobre contagios por grupo etario al 15 de febrero señala un total de 51.236 menores de 9 años, más otros 132.352 infectados en menores de 10 a 19 años1. Eso da un promedio de 548 pibes contagiados por día desde que arrancó la pandemia. A su vez, al 18 de enero, se informó de 138 muertes con 11 años de edad promedio en esos 10 meses de pandemia. Lo que implica una muerte de un menor cada dos días.
También repetían que si abrían hasta los bares, por qué no las escuelas. Cuando no tiene nada que ver. Con la vuelta al aula, se pondrá en movimiento un tercio de la población, la que hasta hoy venía extremando sus cuidados. ¿Cómo? Porque de los 45 millones de habitantes, suman irresponsablemente a 15 millones a la circulación, esto contando 13.5 millones de estudiantes y 1.450.000 docentes y auxiliares del país.
Ante esta realidad, desde el 2020 advertimos que había una disputa política por la educación, su implementación, el sentido de la misma y las condiciones en que debe desarrollarse, en virtud de la presencialidad planteada y exigiendo las condiciones para ello. Señalamos el No Inicio de clases como perspectiva, para prepararlo junto a las bases, con estudiantes y familias, con paro de 48hs o 72hs, movilización y continuidad. Buscando siempre la unidad con la comunidad.
Ante la campaña de la burguesía y la falta de organización unificada y de alcance nacional, por la claudicación de la burocracia que se alineó tras el pacto de Trotta y Alberto con Larreta y Acuña en CABA, se fue cocinando una mayor presión social por volver #ALasAulas. Acompañado de amenazas por la pérdida de vacantes, descuentos por días de paro y otros aprietes para enchalecar la lucha por las garantías sanitarias, epidemiológicas, de infraestructura, salariales, en cuánto a la designación de cargos, insumos y presupuesto que se necesitan.
Docentes, estudiantes y familias por el regreso seguro nos organizamos desde debajo, con iniciativas, lo mejor posible. Pero pesó también la necesidad de las familias por llevar a sus pibes ante la decisión de imponer esta “nueva normalidad” para ir a trabajar y retomar la organización social.
En ese sentido, hace meses que millones van a sus empleos en micros, trenes y subtes repletos, trabajan en iguales o peores condiciones, sin las garantías necesarias. Porque quienes dicen representar al pueblo, como el PJ y Juntos por el Cambio, con los burócratas de la CGT y las CTA, se disputan por ver quién reabría más actividades económicas, comerciales, de servicios y productivas. Para recuperar la caída tendencial de la tasa de ganancia capitalista que la pandemia acentuó.
Por el No Inicio, asambleas y unidad con familias por un retorno seguro
Ante el paro de Ademys y como señalamos entonces, desde el gobierno porteño, los grandes medios y exponentes de la casta política mostraron algunas escuelas privadas, estudiantes con delantal para el marketing electoral y establecimientos con las mejores condiciones. Desde Ademys y el activismo, junto a sectores de las familias, intentamos mostrar una realidad más diferente. De edificios que no cumplen con las garantías de ventilación y espacio, donde no hay agua ni jabón. Familias agolpadas, queriendo ver que se cumplan protocolos que el gobierno incumple.
Como parte de esa disputa a largo plazo por la educación, se va extendiendo un proceso de luchas, paros, movilizaciones y caravanas de docentes con apoyos de la comunidad. Algunas de adhesión desigual como en la Ciudad, otras más focalizadas como en Rosario y Formosa. Más Tierra del Fuego o Mendoza, donde preparan un No Inicio con paro de 48hs y otras medidas.
Hay otras más masivas como en Chaco o Tucumán, con una amplia Mesa de Coordinación. También en San Juan, desbordando a la Celeste y a gremios de la CGT con varias marchas que obligaron al gobierno a pasar del 20% de aumento a anunciar un 50% ante la presión de las bases.
Lucha que continúa en Chubut y en Neuquén, donde pinta un no inicio de 5 días. Los SUTEBA Multicolor realizan asambleas y un plenario ante la complicidad de la Celeste con Kicillof. Para definir democráticamente sobre qué hacer el 1º, ante propuestas de 48hs con paro, movilización, abrazos a las escuelas y continuidad. También hay paros en Entre Ríos y Misiones. Esto recién comienza y es una lucha a largo plazo para la que nos preparamos.
Contra el ajuste del PJ y la derecha: Presupuesto al 10% del PBI
Cuando urge resolver los problemas edilicios, salariales, de conectividad, dispositivos, insumos y más cargos, el presupuesto educativo porteño de Larreta, es el más bajo desde el 2001. Mientras Kicillof mantuvo en 2020 el mismo presupuesto que Vidal, un 24% del presupuesto total, para este año, destina apenas un 26%, lo mismo que Vidal en 2018 y muy abajo de lo que destinó en 2016 y 2015 (27% y 28%). Además de estar por detrás de un ajustador como Scioli, que destinó a Educación entre el 29,6% y el 33,2% en sus 8 años de mandato.
Por el lado de Alberto y Trotta, en 2020 llevaron el presupuesto al nivel más bajo de los últimos 15 años, con apenas el 4,4% para Educación sobre el Presupuesto total de la Nación. Mientras este año lo suben levemente al 5,8%, pero equipara apenas lo que destinó Macri en 2018 y está muy por debajo del 6,4% que dispuso el macrismo en 2017. Ni hablar de lo lejos que está de lo destinado entre 2007 y el 2015 a educación, con el 7,8% a 6,9% promedio, siempre sobre el presupuesto total.
Y si comparamos lo que destina la Nación a Educación, pero sobre el porcentaje del PBI -sin contar la parte que aportan las provincias- con un 1,31% este año, sigue estando un 27% al 18% menos de lo que Macri destinó a Educación (sobre el PBI), entre fines del 2015 al 2017, con el 1,66% a 1.55%.
Plata hay para elevar de inmediato el Presupuesto al 10% del PBI. Cosa que la Celeste de CTERA, junto a Adriana Puiggrós -entonces diputada y hasta hace poco viceministra de Trotta en Educación-, le exigían a Macri. Esa plata no debe ir a la deuda con el FMI ni a los bonistas, sino a la educación estatal. Eliminar los multimillonarios subsidios a la Iglesia Católica, a las demás confesiones y a las patronales privadas, como así también implementar un verdadero impuesto progresivo a los ricos y corporaciones.
Organicemos en cada provincia, distrito y también en lugar a la docencia, junto al resto de la comunidad educativa, esta pelea. Vayamos por Comités de Infraestructura, Higiene y Bioseguridad en cada escuela para exigir que los recursos y el presupuesto educativo aumenten y vayan a garantizar las condiciones de un retorno seguro. Por un Congreso Pedagógico Nacional resolutivo, para que docentes, estudiantes y familias definamos cómo transformar la escuela pública.
1. Sala de Situación Coronavirus online, Ministerio de Salud de la Nación en: www.argentina.gob.ar

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Escribe: Francisco Torres
En la disputa por la educación pública, entendida como estatal, se ha montado una gran simulación y un uso espurio del sentir de millones por volver, cuando antes y en condiciones seguras, a la enseñanza presencial. Entendiendo al aula como el espacio natural para la construcción democrática, crítica y participativa de conocimientos.
#ALasAulas, la impostura del privatismo
Aparece una verdadera impostura, erigida alrededor del espacio corporativo #ALasAulas, al que solo les preocupa ir… al cobro de las cuotas adeudadas a los colegios privados. Además de frenar la pérdida de matrícula que se está pasando a la estatal.
Con un cinismo sin límites, esas mismas corporaciones, funcionarios, organismos internacionales, la Iglesia Católica y las evangélicas, las cámaras empresarias de la enseñanza privada, fundaciones, ONG’s, redes internacionales del emprendedurismo, que son las responsables de hundir en la miseria y el atraso a los pueblos, expresan su “desconsuelo” por la educación de las mayorías.
Estos sectores responsables del hambre y desnutrición de las infancias, en un país que produce alimentos para 10 Argentinas; de que un millón de pibes no tengan computadoras ni conectividad, son las que dicen sentir angustia por la brecha educativa o la desigualdad entre escuelas privadas y estatales.
Inundan los programas y debates televisivos y radiales, copan los diarios y redes, diciéndose preocupados por la situación emocional, desarrollo cognitivo, nivel nutritivo y hasta la actividad lúdica de nuestras infancias.
Una hipócrita fabulación, que alude a “la educación de una generación”, para disimular que les preocupa la formación gratuita que asegura la escuela estatal a cerca de 10 millones de estudiantes, gran parte a punto de recibirse. Les inquieta esa mano obra adoctrinada y capacitada con la que esperan contar para que les rinda en sus empresas, comercios y servicios.
Como ya hemos dicho, detrás del mantra burgués por una presencialidad plena, no hay preocupación por lo pedagógico ni la didáctica, sino por la necesidad de guarda y cuidado de menores. Para volver a ubicar la escuela como auxiliar de la producción capitalista y del recupero de la alicaída tasa de ganancia.
Organismos imperialistas como la ONU, el Banco Mundial y la OCDE apuran a los gobiernos porque se regrese a las aulas para que las escuelas actúen como centros de alimento, contención, tarea asistencial y también para contribuyan al rendimiento de madres y padres que precisan de la escuela como espacio de contención y formación de sus niñes.
Necesitan volver sí, pero a la formación de jóvenes que renueven la fuerza laboral. Y se terminen de recibir los técnicos y profesionales que la burguesía precisa. Y avanzar con la “nueva normalidad” capitalista, donde toda la sociedad retome los hábitos de producción y consumo.
Piden volver a las aulas para facturar y no perder matrícula
A su vez, hay una disputa concreta, material, que se mide en centenares de miles de millones. La Iglesia Católica, las Iglesias evangélicas y demás patronales privadas, están desesperados por parar y revertir la alta morosidad en el cobro de las cuotas. Y detener la pérdida de matrícula privada que se está pasando fuerte a la escuela estatal.
Como indican varios estudios de las entidades privadas, “la morosidad es la mayor problemática causada por la pandemia en el sector educativo privado argentino. La falta de pago de cuotas dificulta el flujo de caja de las instituciones, lo que limita el cumplimiento de sus responsabilidades financieras”. Y que “la tasa de morosidad en colegios privados está entre el 40% y 90%, dependiendo de las regiones y el contexto de cada institución”. Por eso se ofrecen software, guías de cobranza, capacitación, de todo.
Se habla de deudas promedio de 25.000 a 120.000 pesos y hasta 200 mil para familias de 3 o 4 hijos. Lo que lleva a una pérdida promedio del 30% de matrícula, con jardines maternales que tuvieron una baja en la matrícula del 90%. La pandemia mostró no solo la incapacidad del capitalismo de asegurar la salud, sino que desnudó también la inviabilidad del negocio de la enseñanza. El que fracasó ante la crisis. Y recolocó a la escuela estatal como la única que garantiza la educación para las mayorías.
Además las privadas recurrieron al Estado que las sostenga con respirador ya que Alberto y Trotta, entregaron cuantiosos fondos a la Iglesia y demás propietarios de colegios privados. Bajo el argumento de que pudiesen pagar los salarios docentes. Ante la morosidad en las cuotas de cientos de miles de familias, al definir a los colegios como “empresas”, Trotta los incorporó al programa ATP (Asistencia al Trabajo), para que cubran sus gastos con dineros públicos.
Esto pese a que más del 70% de las privadas y el 81% de las que administra la Iglesia, reciben subsidios del Estado. En el país, la masa de subsidios era de $58.000 millones en 2017 y se estimaba en $81.000 millones en 2020. Para colegios que, a su vez, facturan cuotas de 3.000 a 5.000, 10 mil, 30 mil y hasta 50.000 pesos al mes. Y gozan de la exención del IVA y de Ganancias, y no pagan las contribuciones patronales de sus docentes, como se viene prorrogando con decretos de Cristina, de Macri y hoy.
Son decisiones adoptadas por funcionarios políticos que se educaron y envían a sus hijes a las privadas. O que administran una universidad privada como Trotta y ministras como Acuña que pagaba cuotas de 43.000 pesos por el colegio de sus hijas. Al igual que Macri, Vidal o Bullrich. Por el lado del PJ aparecen Filmus, con la exclusiva escuela ORT y cuotas de 32.000 pesos más la matrícula. O Cristina, cuya hija asistía a privadas clericales con 25.000 al mes de cuotas. Todos establecimientos que reciben además, fuertes subsidios del Estado.
Es la forma en que se aseguran autonomía y financiación para que el sector privado imparta educación según su ideario, sin control ni seguimiento social ni oficial. Alberto solo da continuidad a la concepción histórica del PJ, como la fuerza que legalizó los subsidios a las escuelas privadas, con la Ley 13.047 de Perón, en el año 1947.
Basta de subsidios. Nacionalizar toda la educación
Sabemos de dudas o planteos señalando que eliminar los subsidios estaría bien, pero no es posible. Conocemos la inquietud de docentes que trabajan en las privadas, aunque no es la postura de la burocracia Celeste que defiende afiliaciones y es correa de transmisión del lobby de las iglesias y empresarios privados para que el Estado les asegure el negocio educativo.
En vez de dar pelea por explicar que sí es posible terminar con los subsidios, los defienden con falsedades. Como el relato de la escuelita parroquial que educa por “caridad” y llega donde el Estado no… Porque es al revés: quien llega donde la privada no, es la estatal. Las privadas no están donde no hay lucro y rentabilidad asegurada, hasta con plata del Estado. Es decir, del conjunto de la sociedad, que les financiamos la enseñanza particular, confesional y anti derechos a un sector.
La propuesta que hacemos es integral. Y si, al quitarle esos subsidios, algún establecimiento no quisiera o dijera no poder seguir funcionando, el Estado debe absorber esa escuela, garantizando los cargos y derechos a toda la planta docente, de dirección y auxiliar, así como a la matrícula estudiantil. Eso fijan los proyectos de ley presentados por Alejandro Bodart en la legislatura porteña, Vilma Ripoll en la bonaerense y Luciana Echevarría en la de Córdoba, junto al MST y Alternativa Docente.
Como socialistas planteamos poner fin a toda injerencia de la Iglesia y las corporaciones en educación. Eliminar los subsidios, estatizar todo establecimiento que no pueda o no quiera pagar, garantizar la matrícula y cargos docentes.
Como sostenemos en el documento suscripto por sindicatos provinciales, seccionales, la FND y agrupaciones Multicolor del país, continuamos luchando por la nacionalización del sistema educativo, en una escuela estatal, gratuita, obligatoria, laica y con perspectiva de género. Con la eliminación de los subsidios a la educación privada. Porque es tiempo de lucha.

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Pese a los conflictos docentes, sin resolver en numerosas provincias, el Consejo Federal de Educación plantea volver a la presencialidad, con un protocolo firmado por funcionarios, gobiernos y sindicatos. ¿Es posible llevarlo a la práctica?
Escriben: Andrea Lanzette y Priscila Ottón
A lo largo del país, la docencia está en conflicto por varios motivos: cobro de haberes atrasados y falta de actualización por cláusula gatillo como en Tucumán y Misiones. En Santa Fe, La Pampa, Chaco y Entre Ríos están luchando por el salario y por la continuidad laboral de reemplazantes o ajustes en las jubilaciones. Catamarca enfrenta la reforma del Estatuto y en Chubut siguen debiendo meses de salarios y el aguinaldo está por verse.
En la provincia de Buenos Aires y Neuquén se ratificó el pago en cuotas del aguinaldo, por lo que hay distintas acciones convocadas por los sectores combativos y Multicolor como paros virtuales, festivales, caravanas y un nuevo apagón el miércoles 15 de los SUTEBA Multicolor. A lo que se suma a la falta de actos públicos, sobrexplotación con el teletrabajo, el plan PIEDAS insuficiente, obras sociales desguazadas (IOMA e ISSN), y el no reabrir paritarias que deja por el suelo nuestros salarios.
En ese contexto Trotta plantea la vuelta a clases, cuando la prioridad debiera ser terminar con la desigualdad educativa y el ajuste que sufrimos docentes y la comunidad. Garantizar salarios dignos y defender las jubilaciones, hoy atacadas.
¿Qué propone el Protocolo para volver a la presencialidad educativa?
La fecha de regreso a las aulas en el país -salvo en el AMBA, Chaco y Neuquén-, sería el 3 de agosto. Pero dependerá de la situación epidemiológica en cada región. En el Protocolo se dan un conjunto de pautas para retornar a las clases presenciales, de escalonamiento progresivo, basadas en supuestos criterios sanitarios y de seguridad en el trabajo, así como de organización escolar y pedagógica.
Proponen avanzar en un sistema mixto o “bimodal”, articulando las clases presenciales y el trabajo en los hogares. Entre varias cosas, menciona: “Evaluar las capacidades de infraestructura sanitaria de los establecimientos (provisión de agua y funcionamiento de sanitarios), a los efectos de asignar o reasignar los recursos necesarios para su optimización, como condición previa al reinicio de las actividades presenciales”.
Habla de “desarrollar actividades de continuidad pedagógica no presencial para quienes no puedan asistir a la escuela”. De “garantizar el acceso al asesoramiento sobre salud integral” con “orientaciones para la contención emocional y el cumplimiento de la Educación Sexual Integral”.
Aclaran también que “el distanciamiento social en los establecimientos será de 2 metros en los espacios comunes y de al menos 1,5 metros en las aulas. Como no hay margen para ampliar la infraestructura escolar, habrá una división de los grados que concurrirán en forma alternada”.
Otra recomendación es trabajar con aulas en “burbujas”, que implican la posibilidad de mantener grupos pequeños, cuyos integrantes tendrán el distanciamiento físico adecuado, con dos o tres grupos de no más de 4 alumnos dentro del aula. Lo que implica todo un dilema no aclarado ¿cómo hacer para el desarrollo de las clases al dividir en franjas diarias de asistencia y los contenidos a ver con cada grupo y día.
La mirada pedagógica de la docencia debe ser escuchada
Es necesario aclarar que las clases nunca se suspendieron. La virtualidad sin planificación, sin dispositivos ni WIFI para todes, con plataformas no preparadas y sostenida por les docentes, tanto económica como físicamente, fueron el formato que reemplazó a la presencialidad pedagógica.
Llegó tempranamente y en una irresponsable improvisación, ya que el gobierno no garantizaba lo mínimo: agua, jabón, papel, lavandina, detergente, desinfectante, guantes. Ni hablar de la falta de repelente o fumigación de escuelas ante el dengue. Y nunca se abordó ni resolvió la crisis de infraestructura.
Por eso, ante los dichos de Trotta sobre la necesidad de una “mirada pedagógica de la planta física de las escuelas”, le aclaramos que así la vemos les docentes siempre, principalmente cuando exigimos agua, gas y luz como recursos infaltables. Al igual que las exigencias ante edificios sin mantenimiento ni arreglos para convertir a la escuela, en un lugar donde aprender sea un derecho y no un sacrificio.
Lo mismo podemos decir de las distribuciones áulicas, cantidad de estudiantes por espacio, curso o turno y sus aulas burbujas. Claramente esta gente vive en una burbuja, porque desconoce el estado de las escuelas, y lo impracticable de su propuesta.
¿Qué de todo aquello fue resuelto y atendido durante estos meses donde se declaró escencial la obra pública? ¡Nada! Les docentes que, además de la tarea virtual, venimos entregando alimentos en las escuelas, lo hacemos en las mismas condiciones por las que se suspendieron las clases presenciales. Todo sigue igual.
Otro problema es la profundización en la brecha entre escuelas privadas y escuelas públicas, entre estudiantes que cuentan con recursos como dispositivos e internet, y quienes no. Es notorio cómo las privadas, al contar con los subsidios del Estado, más las cuotas que cobran a las familias, pudieron armar (o ya tenían) plataformas virtuales. Y tendrán más posibilidades de llevar adelante la mirada pedagógica de su edificio.
Pero también se nota esta brecha en el país. El llamado proceso de “federalización”, es la transferencia educativa hecha por la dictadura del ’76 y el menemismo de los ‘90, que dejó a las provincias libradas a su suerte. Y con una diferenciación enorme de la inversión en educación, salarios e infraestructura.
Algunas propuestas
Por todo esto planteamos que a la docencia nos preocupa, y mucho la continuidad del proceso de enseñanza-aprendizaje. Como así también, volver a ver a nuestres estudiantes en la escuela, el ámbito natural de ese proceso, y que sea el espacio pedagógico que necesitamos.
Pero queremos decidir qué hacer con la escuela estatal, cuándo y en qué condiciones regresar. Cómo transitar lo que quede de virtualidad pedagógica y cómo se ensambla en un contexto mixto y con el próximo año lectivo. Pero debatiendo y decidiendo de verdad, no a través de una encuesta digitada, de una pequeña muestra de docentes.
Lo primero a plantear es que, si no estaban garantizadas las partidas para limpieza ni los problemas de infraestructura antes de declarada la pandemia, no vemos ninguna condición de poder regresar a las escuelas y menos bajo un sistema mixto.
Incluso, antes de esto, el gobierno debe resolver la deuda pendiente y tomar las medidas para garantizar los dispositivos e internet gratuitos a toda la comunidad para asegurar el derecho a recibir educación.
Así mismo, debe garantizarse la provisión efectiva de agua, jabón, alcohol en gel, lavandina, y todos los elementos de higiene indispensables. Las escuelas deben equiparse con test para realizar y prevenir ante posibles casos. Además de conformar comisiones de bioseguridad de docentes, estudiantes y familias en las escuelas y distritos, con poder para resolver ante los incumplimientos de los gobiernos.
Por otro lado, debe haber un aumento de los salarios docentes, acorde a la canasta familiar y del presupuesto educativo al 10% del PBI. Para ello, eliminar de una vez los millonarios subsidios a las escuelas privadas, poner un impuesto a la riqueza y dejar de pagar la deuda externa.
Exigir a CTERA que llame a una acción nacional para enfrentar el ajuste, resolver las demandas docentes y que se garanticen todas las medidas para un regreso seguro a las escuelas.
Y luchar por la renacionalización del sistema educativo, para unificar los contenidos y no dejar librados a la lógica de la producción, los recursos y una arbitraria coparticipación de impuestos a los presupuestos educativos de las provincias.
Transitamos un año donde se ha modificado la realidad dramáticamente en todos los ámbitos, en particular, el educativo. Sin embargo, los gobiernos siguen convocando a “especialistas” para determinar las medidas para el retorno a las escuelas. Cuando resulta fundamental convocar a un Congreso Pedagógico Nacional resolutivo. Donde, quienes hacemos la educación pública, podamos debatirla y resolver las transformaciones que requiere la escuela estatal. Definir los contenidos y la organización escolar. Es decir, un modelo educativo al servicio del pueblo, no de la ganancia capitalista.
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Diputados del PJ y la derecha votaron modificaciones a la ley de Educación y a leyes de salud para habilitar el teletrabajo. Abren la puerta a una peligrosa extensión de esta modalidad que rechazamos. ¿Cómo limitarla en la emergencia y frenar abusos del teletrabajo?
Escribe: Francisco Torres
Una consecuencia de la pandemia fue extender el teletrabajo. Se impuso de golpe, afectando el empleo y calidad de vida de millones al pasar a trabajar desde casa. Por las condiciones en que se implementa se superponer tareas de cuidado en el hogar que, bajo este sistema patriarcal, terminan asumiendo mayormente las mujeres.
La realidad es opuesta a la ficción que nos venden, diciendo que el teletrabajo sería más cómodo, práctico y conveniente. Los socialistas del MST somos muy críticos del teletrabajo capitalista y rechazamos la extensión de esta modalidad que beneficia a patronales y gobiernos, quienes buscan generalizarla, aprovechando la pandemia. Urge proteger derechos vulnerados y resguardar a trabajadores y familias.
Gobierno y burócratas dejan pisotear derechos
Pese a llevar meses y decir que vino para quedarse, pese a los cambios que implicó para millones, ni Alberto y el PJ ni los ministros de Trabajo ni los gobernadores ni el Congreso plantean ninguna normativa que regule el teletrabajo en esta excepcionalidad. Tampoco lo reclama la burocracia vendida de la CGT que mira para otro lado, mientras empresas como Telecom, Personal, YPF, Cisco, Tenaris, AESA, Merk, Garbarino, Nielsen, IBM o Byte Tech lo vienen aplicando.
Pese a que Google o Microsoft desarrollan software y bancos como el Santander ofrecen créditos para implementarlo y que lo promueven las agencias de contratación como hace Adecco Grupp al hablar de una Generación Covid que vio “cómo todo puede cambiar de un día a otro…” tampoco lo instalan en la agenda las CTA o la Celeste de CTERA ni organizan las acciones para defender derechos pisoteados.
No solo no lo regulan, sino que Alberto mandó al muere al trabajador ante cada patronal cuando largó la cuarentena. El 13 de marzo, con la Resolución 202/2020, el ministerio de Trabajo dispuso que les trabajadores cuyas tareas puedan hacerse desde casa “deberán en el marco de la buena fe contractual, establecer con su empleador las condiciones en que dicha labor será realizada” (Art. 4°). No solo no es algo individual, sino que sin establecer reglas y exigencias a la patronal, hablar de buena fe es avalar más precarización.
Es más, el 7 de mayo el ministerio de Trabajo emitió sus Recomendaciones para trabajar desde casa, donde se desliga de su responsabilidad de proteger derechos. Allí nos recomiendan: “considerá el trabajo remoto tan serio como el presencial”. Pero lejos de esa supuesta seriedad al considerar esta modalidad, las condiciones para hacerlo, los espacios, herramientas, servicios y costos que debe proveer el empleador, el ministerio se limita a decirnos: “Buscá un espacio tranquilo para poder concentrarse y trabajar de la mejor manera posible”. Parece chiste, pero es penoso.
El broche lo pusieron el jueves 21, cuando la Cámara de Diputados votó modificar el Art. 109º de la Ley de Educación 26206 para habilitar la educación a distancia en todos los niveles. Con solo los votos en contra de la izquierda, se aprobó a espaldas de la docencia y la comunidad educativa. Casi unánimemente aprobaron un proyecto desconocido y consensuado entre el PJ, los K y la derecha, con la firma de Yasky, diputado y dirigente de la CTA, para educar a distancia en todos los niveles, cuando está prohibido hacerlo con menores de 18 años.
También, y a pedido del ministro Ginés, aprobaron en Diputados modificar varias leyes de salud(1), con los únicos votos en contra de la izquierda. Con la excusa de habilitar la prescripción de medicamentos o servicios a través de recetas electrónicas para dispensar remedios en cualquier farmacia, metieron el teletrabajo en la salud. Habilitaron utilizar plataformas para hacer teleconsultas médicas, autorizando la atención virtual de profesionales de la salud, odontólogos y psicólogos.
Esto que podría regularse para esta excepcionalidad o en alguna consulta puntual, habilitan a generalizarlo, rompiendo la relación paciente y profesional, mecanizando y deshumanizando la atención, al servicio del ajuste del trabajo profesional y en beneficio del lucro con la salud.
Implicancias de las modificaciones en Diputados
Con estas reformas en educación y salud, se va a más precarización. En docentes, porque habilitan la educación a distancia o virtual desde el Inicial al Secundario. Y, pese a hablar de epidemias y catástrofes, los gobiernos y patrones pueden invocar “razones de fuerza mayor” para determinarla. Eso podría hacerse ante un conflicto para bombearlo contratando tele-educadores. O con el dictado online de materias como ocurre con el Centro de Enseñanza remota del British Council en Buenos Aires, que dicta más de 1.100 clases por semana. O apelar a plataformas que ofertan clases virtuales, en modo ahorro.
Si la casta política que banca al capitalismo-imperialista se reunió en cuarentena para votarlo, es solo para legitimar el teletrabajo y abrir a la extensión de la virtualidad, en tono de ajuste cuando muchas empresas lo usan para descentralizar la producción y quitar derechos laborales.
Como señalan especialistas como Sofía Scassera(2), hoy no teletrabajamos sino que trabajamos como podemos en la crisis, desde nuestros hogares. Para hablar de teletrabajo debería haber un marco regulatorio que fije lo que empresarios y el Estado patrón deben asumir.
Donde se fije que deben proveernos de tecnología, dispositivos, conectividad, servicios, espacio y lugar para trabajar desde casa. Establecer horarios, el derecho a la desconexión y a no recibir requerimientos a cualquier hora o día de la semana, invadiendo la intimidad y el tiempo libre. Además del derecho a la protección de datos, donde la patronal no tenga más información que la necesaria, ya que esta modalidad exacerba los mecanismos de control. Al vulnerarse derechos, aunque sin temor a la tecnología, debemos exigir que se fijen reglas claras contra la explotación capitalista.
10 puntos para regularlo y garantizar derechos
Pese a crecer esta modalidad, no hay normativa clara que la regule. Aunque sí hay antecedentes, resoluciones y un manual(3) del ministerio de Trabajo y la OIT que los gremios deberían invocar, para defender derechos laborales pisoteados. Ya en 2008, el ministerio de Trabajo puso en práctica el PROPET, Programa de Promoción del Teletrabajo en Empresas Privadas. Y en agosto de 2012 sacó el documento Teletrabajo, motor de inclusión sociolaboral donde están las pautas que debe tener el contrato de teletrabajo.
En su punto 5 dice: “la empresa pone a disposición del teletrabajador las herramientas de trabajo y se detallan las mismas (PC, silla ergonómica, mouse pad, matafuegos, botiquín de primeros auxilios, escritorio y según el caso puede ser telefonía móvil)”. También refiere a la protección de datos y la compensación adicional mensual por mayores gastos al trabajador.
Eso mismo dice la Resolución 1552/2012 de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo(4), al fijar obligaciones al empleador como proveer elementos y material de trabajo, de protección y el seguro. También el Manual del Teletrabajo dice que la parte empleadora debe garantizar el acondicionamiento de un lugar en el hogar, considerar los cambios en el entorno familiar y los gastos que demande (pág. 20 punto 6.5.5.). Más la Compensación de gastos por teletrabajo (pág. 23, 6.8) sobre el sueldo del trabajador, por usar los recursos propios y los gastos de energía, internet o impuestos.
Rechazamos la extensión del teletrabajo, pero mientras dure la pandemia, debemos levantar estos antecedentes en instancias democráticas a exigir a la burocracia para reclamar al gobierno la regulación del teletrabajo. Como los 10 puntos elaborados desde Alternativa Docente y enriquecidos por gremios de la Federación Nacional Docente.
Porque la tecnología debe estar al servicio del desarrollo de las fuerzas productivas, en beneficio de la clase obrera y el pueblo trabajador. Para vivir mejor, con mayores ingresos, menos horas de trabajo y más tiempo libre, sentando las bases de una organización socialista del país.
1. Leyes Nº 17.132, 17.565, 17.818 y 19.303
2. Programa Dar Vuelta Todo. Canal de YouTube, MST TV Argentina, emitido el 19 mayo, 2020
3. Manual de buenas prácticas en teletrabajo. 1ra. ed. Bs. Aires, 2011. Oficina Internacional del Trabajo, Ministerio de Trabajo
4. Bs. Aires, 8/11/2012. Teletrabajo. Definición. Condiciones
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