El paro lo impulsó la agrupación “Juan Manuel Palacios”, que lidera Miguel “Vasco” Bustinduy, que fue parte de la burocracia de la UTA desde 1995 hasta fin de 2018. Bustinduy, ex secretario gremial de UTA y referente de la línea 168 (Grupo DOTA), mantiene desde hace años una estrecha relación con ese monopolio que vive atacando los derechos de todos los trabajadores de transporte. Intentó presentar una lista opositora a Roberto Fernández, un burócrata de los “gordos” que maneja la UTA desde hace 35 años en forma burocrática y mafiosa.
Tanto Fernández como Bustinduy representan un sindicalismo corrupto y mafioso, de permanente arreglo con las patronales que viven de los millonarios subsidios que les aportan todos los gobiernos. Hoy se pelean, pero durante muchos años todos juntos entregaron a compañeros luchadores, dejaron correr despidos, salarios a la baja, trabajo a porcentaje, desguace de líneas, flexibilidad y condiciones infrahumanas de trabajo.
Disputa burocrática que expresó la enorme bronca por abajo
Si bien la convocatoria al paro y horas después la ocupación de la sede gremial de la calle Moreno se originan en esta pelea entre diferentes facciones de la burocracia, las acciones expresaron la enorme bronca que hoy recorre a todos los choferes y trabajadores del sector. Nunca estuvimos tan mal y la conducción del sindicato nos da la espalda y actúa con las patronales y contra nuestros derechos. La noche del 16 terminó con un acuerdo entre ambos sectores, dejando la sede de UTA en manos de la policía.
Nada bueno puede venir de la mano de Fernández, aliado al monopolio Metropol y la Mercedes Benz, ni tampoco de Bustinduy, aliado a DOTA y Carrocerías Agrale. Los trabajadores del colectivo tenemos que intervenir y no dejar nuestro gremio en manos de dirigentes traidores y vendidos.
Basta de estatuto burocrático: organizarnos en cada línea
El estatuto de la UTA, que ni Fernández ni Bustiunduy quieren modificar, impide presentar listas opositoras. Es un Estatuto muy antidemocrático, donde ser candidato a secretario general del gremio es más difícil que ser candidato a presidente del país. Los dos tienen estrechas relaciones con la cúpula de la CGT y los dos llamaron a apoyar a Alberto Fernández y al Frente de Todos.
Desde cada lugar de trabajo vienen surgiendo nuevos activistas, nuevas internas y nuevos delegados. Y si ese proceso no se extiende más es porque la burocracia buchonea a los compañeros a las patronales, no reconoce listas opositoras, persigue y hace despedir a los activistas. Cuerpos de delegados como los de la Línea 60 y muchos otros, que en su momento formaron la Agrupación Interlíneas, nunca pudieron acceder a las elecciones gremiales por este Estatuto y estos dirigentes traidores.
Con la enorme bronca que hoy recorre el gremio y que aumenta al ver cómo destruyeron nuestra sede gremial, tenemos que debatir desde cada línea y sector de laburo organizados en unidad, exigir el cambio de estatutos, la reincorporación de todos los despedidos e ir formando una nueva dirección clasista y antiburocrática que barra a estos dirigentes empresarios y traidores.
Sergio Paz
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En sintonía con otras patronales como Atlántida línea 57, Expreso Lomas y Empresa San Vicente y con la complicidad del gobierno, quieren dividir, desguazar y dejan sin servicio a amplios sectores de los barrios más humildes de la zona norte del Gran Buenos Aires como Benavídez, Las Tunas, Delfino, Escobar, Rincón de Milberg, etc. Ante este brutal ataque dela empresa, hicimos asambleas y nos vimos obligados a salir a pelear y paramos en forma contundente toda la línea.
Ya desde hace varios meses la patronal de DOTA amenazó a los trabajadores y extorsionó a un gobierno débil y en retirada con que si no le daban el recorte de recorridos cerraba la cabecera de Barracas, obligando fuera de la ley a que los choferes que residen en zona sur y alrededores tengan que venir a tomar servicio en la cabecera de Ingeniero Maschwitz, pasando por alto muchos derechos laborales conquistados y como era de esperarse el gobierno de Macri cedió a su pedido de readecuación de servicio.
El viernes 1º de noviembre los delegados salen a hacer las denuncias correspondientes y se desayunan con que DOTA ya había firmado la readecuación con el Subsecretario de Transporte Guillermo Krantzer. Esta readecuación permite el recorte y la extinción de 12 de los 19 ramales y se divide el recorrido en dos, obligando a los usuarios a pagar dos o tres boletos en lugar de uno. Y se allana el camino para intentar despedir trabajadores dividiendo la línea 60 para que la cabecera de Barracas llegue a San Isidro y la de Maschwitz a Barrancas de Belgrano y de esa manera partir en dos la unidad de todos los compañeros e intentar debilitarnos para enfrentar los ataques empresariales.
Nuestro pedido formal es rechazar fuertemente el desguace de los recorridos e impedir que nos quiten los ramales. Estamos firmes y unidos para dar esta pelea y así lo demostramos el viernes 1º a partir de las 17 horas con un paro total de la 60 que fué muy fuerte. No se movió ni una sola unidad de la línea. Hicimos asambleas importantes en las dos cabeceras y recibimos solidaridad de muchos sectores y antes de la medianoche la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria por 15 días hábiles.
El 11 nos movilizamos desde Congreso a Relaciones Laborales junto a organizaciones sociales y políticas y compañeros de la 540, de la que participó activamente una importante columna de MST/ANCLA y nuestra compañera Vilma Ripoll.
¿Cómo seguimos la pelea?
Estamos fuertes y unidos y por sobre todo, muy decididos a no dejar que DOTA desguace la línea y cierre los ramales. La capacidad y la fuerza para enfrentar este ataque patronal la demostramos con el paro total del 1º. Por eso, mientras apoyamos las iniciativas como el no cobro desde abajo, la campaña de firmas junto a los usuarios y otras acciones, también opinamos que si la patronal no retrocede, hay que endurecer las medidas como hicieron los trabajadores de FATE para derrotar el Preventivo de Crisis, con asambleas masivas, con la unidad de toda la fábrica, con paros y con marchas y cortes de Panamericana. Todas las medidas que discutamos y votemos en asambleas, para frenar el cierre de los ramales y la división de la línea.
Con la unidad y la fuerza de todos los trabajadores de la 60, le decimos a DOTA NO al recorte de los ramales! Y nos preparamos para esa pelea!
Martín Schermer

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El primer alerta saltó en España: dos trabajadores del Metro de Madrid murieron por la exposición al asbesto, presente en los trenes CAF 5000, los mismos que circulaban por la Línea B. En Buenos Aires, meses después de la denuncia hecha por los trabajadores del subte, la empresa estatal SBASE y Metrovías, el concesionario del servicio, reconocieron la presencia del asbesto.
De ahí para acá, poco y nada. Empujados por los paros, la liberación de molinetes y otras medidas de los trabajadores, la empresa sacó algunas formaciones de circulación y muy lentamente se empezaron a hacer los estudios a los trabajadores, identificando hasta ahora a 13 compañeros afectados por el contacto con el asbesto.
En las últimas semanas, en una entrevista de la CNN, el presidente de SBASE reconoció que no son sólo las formaciones compradas a España las que contienen asbesto, sino al menos 37 de las 121 formaciones en circulación. Es decir, el 30% de los subtes.
La gravedad de esta situación, que expone a una gran parte de los trabajadores del subte y también a los usuarios, exige medidas urgentes. Como reclama un sector de los metrodelegados, es necesaria la realización inmediata de los estudios al conjunto de los trabajadores y un plan inmediato de desasbestización, que reemplace las formaciones con dicho material. A la vez, como planteamos en la denuncia penal realizada por nuestro compañero Edgardo Castro, los responsables son Macri, Larreta, el presidente de SBASE y Metrovías. Todos operaron para ocultar la compra de vagones con materiales prohibidos y los daños que esto podía provocar en los trabajadores y usuarios. Deben ser juzgados y castigados.
Daniel Contreras

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Macri y Larreta inauguraron las nuevas estaciones de la Linea E en medio de la campaña electoral. De ahí para acá, en sólo cuestión de meses, quedó al desnudo que, lejos de desarrollarse la red de subterráneos, se sigue avanzando hacia su colapso. El recorrido se extendió pero no se incorporaron más trenes. Se trata de unidades de más de 50 años y la línea está trabajando al límite. El 16 de agosto se incendió un tren entre las estaciones San José e Independencia, siendo hospitalizados seis pasajeros. El pasado martes 10, otro tren se incendió, ahora en la estación Jujuy. A esta situación, se agrega la ausencia de boleteros en las estaciones Catalinas y Correo Central, un claro intento de la patronal de avanzar en la precarización y el achicamiento del plantel de los trabajadores.
Desde ANCLA rechazamos estos ataques contra los trabajadores y los usuarios y respaldamos las medidas de fuerza que lxs trabajadores y lxs metrodelegadxs llevan adelante. Continuaremos impulsando nuestra propuesta por otro modelo de subte: estatal, sin asbesto y bajo control de trabajadores y usuarios.
E.S.

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La medida fue definida cuando los empresarios no depositaron los salarios del mes de julio, el aguinaldo, y no pagaron la nueva escala salarial correspondiente a la paritaria 2019. Las acciones de lucha comenzaron suspendiendo la salida de los colectivos y con la presencia de los trabajadores en los galpones. Con movilizaciones exigieron la intervención de la Secretaria de Trabajo, de la municipalidad de cambiemos y de la provincia del PJ, que en los primeros días jugaron al desgaste. Por la presión de las bases se instaló una carpa frente a la Municipalidad. Durante el conflicto se efectivizó un decreto municipal que aumentó el boleto de $22 a $29. Un nuevo guiño a los empresarios que no paraban de recorrer los medios diciendo que la quita de subsidios les generan una pérdida de 16 millones mensuales y que solo con el pago de “deudas millonarias” que el municipio y nación tienen sumado al aumento del boleto, se podría mantener el servicio. Este conflicto demuestra la política de los empresarios para que la crisis la paguemos los trabajadores, como pudo verse en el preventivo de crisis que buscaba despedir y suspender trabajadores, a tono con la orientación de la reforma laboral. Tras días de lucha, la provincia depositó un adelanto de 12 millones para levantar el paro. Las empresas pagaron pero descontaron cuatro días de paro previos que los trabajadores habían realizado. UTA terminó presionando para levantar las medidas, con la promesa de que junto al pago de haberes en septiembre se devolverían los días descontados. Sin embargo el panorama es incierto porque se sabe que en septiembre pueden volver a no pagar.
Buses Paraná orientado a las ganancias
Las empresas de transporte que operan en Paraná, Mariano Moreno y ERSA, están unificadas de hecho bajo la firma “Buses Paraná”. Se erigen como un monopolio que estafa a trabajadores y usuarios. El gobierno municipal actúa como garante de sus ganancias. El intendente Sergio Varisco y el Concejo Deliberante, con todo su arco político, radicales, properonistas, K, sostienen la relación monopólica y fomentan la especulación y el negociado de estos estafadores que han recibido subsidios millonarios. Los distintos gobiernos municipales han armado contratos de concesión a su medida y sin que su cumplimiento sea controlado. Siguen recibiendo abultados subsidios nacionales, provinciales y municipales mientras se les permite aumentar el pasaje cada vez que “las cuentas no cierran”. La movilización popular, para pedir mejorar el servicio o que se realice un control efectivo sobre las frecuencias, se ha mantenido durante años, y todos los gobiernos municipales han sosteniendo la estafa de estas empresas.
La salida es estatizar bajo control de trabajadores y usuarios
Desde el MST Nueva Izquierda en el FIT – Unidad acompañamos el reclamo de los trabajadores. Sostenemos que la salida a esta situación es estatizar el servicio con control social y gestión de sus trabajadores, respetando su convenio colectivo y entendiendo que esto permitirá mejorar salarios y condiciones de trabajo. Con la estatización se podría abaratar el costo del pasaje y mejorar el servicio. El primer paso es la apertura de los libros contables de las empresas para desarmar el argumento de que “no les cierran las cuentas” y demostrar que en esas cuentas están incluidos las ganancias y los salarios exorbitantes de gerentes y empresarios que son prescindibles para que el servicio funcione. El transporte público tiene una función social y es un derecho básico. Se necesita incrementar la oferta de servicios, y sacar de la ecuación a la ganancia empresarial. Esto incluye la reactivación de los trenes y poner en pie un sistema de transporte integrado, financiando con impuestos progresivos. Para ganar las luchas, defendemos un modelo sindical democrático y participativo para que sean las bases las que decidan cómo enfrentamos las embestidas de las patronales y los gobiernos. ¡Que crezca la unidad de trabajadores y usuarios hasta que recuperemos el servicio!
Nadia Burgos
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AS: ¿Por qué salieron a la lucha?
Morinigo: Por las paritarias, en contra de lo que firmó la UTA, que a nosotros no nos representa. Siempre nos sentamos a discutir con nuestro sindicato AGTSyP. Querían que firmáramos a la baja un 13,5 % en 3 cuotas y como le dijimos que no, rompieron relaciones con nosotros.
AS: ¿el ataque que hacen sobre el sindicato del subte es parte del que hacen sobre otras direcciones combativas?
Morinigo: Es igual. Están queriendo domesticar a todas las demandas y luchas obreras de todo el país y ejercer un dominio tipo dictadura.
AS: ¿Cómo se están organizando y cuáles son las próximas medidas?
Morinigo: Estamos realizando asambleas y una convocatoria a todas las organizaciones del país tanto obreras, como partidos políticos. Allí estuvo el MST.
Todas las organizaciones combativas tenemos que estar unidas para enfrentar a este gobierno neoliberal, capitalista, que viene por todos nosotros y nos quiere someter al FMI y de esa manera que quedemos endeudados para siempre.
Esta pelea es histórica, tenemos la posibilidad de ganarles, pero siempre y cuando estemos unidos. De esa manera vamos a poder ganarle a este gobierno. Tenemos que salir a la calle, tenemos que convocar a un paro nacional desde todas las centrales, desde todas las organizaciones. Esa es la única manera de derrotar a este sistema que gobierna para los ricos.
AS: ¿votaron alguna medida de fuerza?
Morinigo: Hoy se está llevando a cabo la apertura de molinetes en la línea A en Plaza de Mayo de 17 a 20 hs. Esto se votó en un plenario de ayer lunes 4. Ganó esa moción y va a continuar el día jueves de 17 a 20 hs. en la línea B.
Queremos llegar al 8 de junio, que se ratifique lo del paro. La CTA y Pablo Moyano ya dijeron que iban a lanzar un paro nacional.
Siempre hacemos la consulta a la base y vamos a continuar hasta que nos reciban y no vamos a reconocer lo que la UTA firmó a la baja y entregó a todos. Hay un acuerdo entre los gobiernos de Capital y Nación con la empresa y no vamos a reconocer eso.
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Sergio Paz
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Desde hace un tiempo la burocrática conducción de Roberto Fernández de la UTA nacional intenta sin éxito «normalizar» la seccional. Ni con la intervención del gremio lo ha logrado. Y hace apenas unos meses sufrió un nuevo golpe al perder el cuerpo de delegados a manos de nuevos delegados opositores a las listas oficialistas.
El conflicto y su perspectiva está marcado por el objetivo de la burocracia, que es contener (y en lo posible liquidar) un proceso de renovación y surgimiento de una nueva dirección sindical. Frenar a una nueva camada de jóvenes luchadores y activistas que detestan los privilegios y las traiciones de los históricos dirigentes y por eso los combaten. Ésa es la piedra en el zapato que hoy tienen Fernández y toda la burocracia de la UTA. A este proceso y en esta lucha se le suma un nuevo emergente: las mujeres. Las choferes de trolebuses (o «trolebu-seras») fueron la vanguardia e hicieron temblar la UTA. Se pusieron a la cabeza de defender el método más efectivo para luchar y al que más le temen las patronales: que la base decida.
La lucha comenzó por el rechazo de las y los choferes a aceptar la paritaria a la baja que firmó UTA nacional, exigiendo que se cumpla con la aplicación del porcentaje al básico y por ende a todos los ítems que hacen crecer su salario de bolsillo. Algo que los empresarios del transporte, el intendente Mestre y la burocracia, rechazan. Y en ese camino se constituyen en frente único contra los trabajadores. Claro, hay un negocio millonario en juego. Las empresas, sospechadas de corrupción, reciben millonarios subsidios y el favor del gobierno municipal que le otorga reiterados aumentos de boleto. Mientras mantienen un servicio pésimo y sin inversiones.
La respuesta en tándem de empresas, los gobiernos y burocracia, tras la ciudad paralizada por una semana, fue desesperada, autoritaria y violenta. Durante la semana nueve compañeros habían sido brutalmente detenidos; el lunes el gobierno nacional envió a gendarmería y el provincial puso a disposición gran número de policías y el municipal puso un marcha un «plan de emergencia» para sacar los coches a la calle. Tuvieron, no es de extrañar ya, la inestimable ayuda de todos los medios de comunicación masiva que al unísono vociferaban opiniones antihuelga.
El paro provincial que no llegó
Desde el principio, esta rebelión protagonizada por las bases recibió gran simpatía y solidaridad por parte de otros trabajadores y trabajadoras. Esto obligó a los dirigentes de gremios y centrales a expresarse a favor de la lucha de las y los choferes, llegando a decir algunos que se planteaban convocar a un paro provincial de no haber respuesta a su reclamo. Pero desde un principio era claro que, más allá de un gesto oportunista, la burocracia sindical en su conjunto veía al proceso de base como una amenaza a su sacrosanto modelo sindical.
Sus intereses burocráticos contrarios a los trabajadores llevaron a que conscientemente no concretaran la medida que podía inclinar la balanza a favor de los trabajadores, que era convocar un paro provincial para evitar que patronal y gobierno ganen esta batalla. Y fue tal la traición hasta el punto de no estar presentes (a excepción de Saillen) en la marcha y posterior acto de apoyo a la lucha de UTA el lunes a la tarde.
Esto fue clave para definir este momento del conflicto. La falta de experiencia y el accionar de sectores afines a la burocracia crearon una falsa creencia de acompañamiento, y al no concretarse el paro provincial, se esparció la desmoralización y la falta de perspectiva.
Ante esto se resolvió levantar la medida con los despedidos adentro y sin descuentos salariales -ofrecimiento que ya había firmado la UTA nacional y las empresas-, pero con el objetivo de meter un escarmiento, el Ministerio de Trabajo, las empresas y la burocracia de Roberto Fernández desconocieron las actas y compromisos alcanzados y quieren dejar en la calle a más de cien trabajadoras y trabajadores.
¿Cómo sigue?
Hoy la burocracia intenta reposicionarse, y a través de un vil chantaje, promete la reincorporación de 160 despedidos, con la condición de que los nuevos delegados renuncien o los trabajadores firmen un pedido de desafuero hacia ellos. Una canallada que intenta usar la desesperación de trabajadores que han quedado sin trabajo. La tarea es recomponer la unidad y construir más organización de lucha para frenar los despidos y no depositar nada de confianza en la podrida burocracia de Fernández, Kiener o Peñaloza.
Es claro que la saña puesta para hacer escarmentar a los trabajadores indica la dimensión que la lucha había alcanzado: la heroica huelga de las y los choferes impactó en la situación política y sacudió los objetivos de ajuste capitalista, a los gobiernos y a la burocracia sindical.
Está planteado que ésta sea sólo una batalla perdida de una pelea mayor: recuperar la UTA para las y los trabajadores. Construir una organización plural, donde confluyan compañeros y compañeras que quieran recuperar el gremio y ponerlo al servicio de la lucha, y no del negocio con empresarios y gobiernos. Hoy, como hace mucho no ocurre, el desafío está planteado. Desde la Corriente Sindical del MST pondremos todos nuestros esfuerzos al servicio de este objetivo.
Raúl Gómez y Verónica O’Kelly
Rebelión en la UTA: Plaza Once marca el camino
Desde hace meses se viene desarrollando una verdadera rebelión contra Fernández y la conducción de la UTA. Seccionales importantes como Córdoba y Salta están intervenidas. Un estatuto super antidemocrático impide presentar lista nacional de oposición. Pero la verdadera rebelión se expresa por abajo. Desde cada línea, desde cada cabecera. Los trabajadores estamos podridos de que sea la conducción del sindicato la que buchonea y nos hace despedir cada vez que nos organizamos. Fernández y los directivos actúan como empresarios y como policías, denunciando y atacando a los trabajadores y a las líneas que se organizan para luchar.
Y como todos ellos hace muchos años que no manejan un colectivo y algunos no lo hicieron nunca, ni conocen nuestros problemas. No saben que no llegamos ni a mitad del mes con lo que ganamos por más que dejemos la salud arriba de las unidades. Firman convenios miserables y se niegan a reabrir las paritarias. No saben que nos jugamos la vida trabajando y cuando nos despedimos de nuestras familias no sabemos si vamos a verlos de nuevo por la inseguridad. Fernández trabaja para las empresas y ahora hace anuncios junto a ministro de transporte del gobierno de Macri. No son un sindicato, ¡son agentes de los empresarios!
Autoconvocatoria en Plaza Once: ¡organicemos la rebelión!
El pasado 16 de junio se realizó la segunda autoconvocatoria de choferes en la Plaza Once. La heroica lucha de nuestras compañeras y compañeros de Córdoba hizo explotar lo que se venía expresando por abajo en la primera autoconvocataoria. Y ahora fuimos el doble que en la anterior, con más líneas representadas y más compañeros que trajeron su bronca y su decisión de organizarse. Un día antes la bronca se expresó en el enorme parazo de 62 líneas de colectivos de la zona sur por la muerte de un compañero.
Columnas con banderas de las líneas vinimos del sur, del oeste y el norte y junto a líneas de Capital; gritamos que queremos trabajar 6 horas; que exigimos reabrir la paritaria y basta de paritarias a la baja y a espaldas de los choferes; que queremos que sean reincorporados las compañeras y compañeros de Córdoba; que queremos elegir nuestros delegados con libertad y que estamos hartos de Fernández y la directiva que nos mandaron la Infantería a la plaza y estaban en la sede de UTA custodiados por la policía y la patota.
La rebelión se va extendiendo. Desde cada línea tenemos que impulsarla.

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Autoconvocatoria en Plaza Once: ¡organicemos la rebelión!
El pasado 16 de junio se realizó la segunda autoconvocatoria de choferes en la Plaza Once. La heroica lucha de nuestras compañeras y compañeros de Córdoba hizo explotar lo que se venía expresando por abajo en la primera autoconvocataoria. Y ahora fuimos el doble que en la anterior, con más líneas representadas y más compañeros que trajeron su bronca y su decisión de organizarse. Un día antes la bronca se expresó en el enorme parazo de 62 líneas de colectivos de la zona sur por la muerte de un compañero.
Columnas con banderas de las líneas vinimos del sur, del oeste y el norte y junto a líneas de Capital; gritamos que queremos trabajar 6 horas; que exigimos reabrir la paritaria y basta de paritarias a la baja y a espaldas de los choferes; que queremos que sean reincorporados las compañeras y compañeros de Córdoba; que queremos elegir nuestros delegados con libertad y que estamos hartos de Fernández y la directiva que nos mandaron la Infantería a la plaza y estaban en la sede de UTA custodiados por la policía y la patota.
La rebelión se va extendiendo. Desde cada línea tenemos que impulsarla.
C.U.

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Desde hace un tiempo la burocrática conducción de Roberto Fernández de la UTA nacional intenta sin éxito «normalizar» la seccional. Ni con la intervención del gremio lo ha logrado. Y hace apenas unos meses sufrió un nuevo golpe al perder el cuerpo de delegados a manos de nuevos delegados opositores a las listas oficialistas.
El conflicto y su perspectiva está marcado por el objetivo de la burocracia, que es contener (y en lo posible liquidar) un proceso de renovación y surgimiento de una nueva dirección sindical. Frenar a una nueva camada de jóvenes luchadores y activistas que detestan los privilegios y las traiciones de los históricos dirigentes y por eso los combaten. Ésa es la piedra en el zapato que hoy tienen Fernández y toda la burocracia de la UTA. A este proceso y en esta lucha se le suma un nuevo emergente: las mujeres. Las choferes de trolebuses (o «trolebu-seras») fueron la vanguardia e hicieron temblar la UTA. Se pusieron a la cabeza de defender el método más efectivo para luchar y al que más le temen las patronales: que la base decida.
La lucha comenzó por el rechazo de las y los choferes a aceptar la paritaria a la baja que firmó UTA nacional, exigiendo que se cumpla con la aplicación del porcentaje al básico y por ende a todos los ítems que hacen crecer su salario de bolsillo. Algo que los empresarios del transporte, el intendente Mestre y la burocracia, rechazan. Y en ese camino se constituyen en frente único contra los trabajadores. Claro, hay un negocio millonario en juego. Las empresas, sospechadas de corrupción, reciben millonarios subsidios y el favor del gobierno municipal que le otorga reiterados aumentos de boleto. Mientras mantienen un servicio pésimo y sin inversiones.
La respuesta en tándem de empresas, los gobiernos y burocracia, tras la ciudad paralizada por una semana, fue desesperada, autoritaria y violenta. Durante la semana nueve compañeros habían sido brutalmente detenidos; el lunes el gobierno nacional envió a gendarmería y el provincial puso a disposición gran número de policías y el municipal puso un marcha un «plan de emergencia» para sacar los coches a la calle. Tuvieron, no es de extrañar ya, la inestimable ayuda de todos los medios de comunicación masiva que al unísono vociferaban opiniones antihuelga.
El paro provincial que no llegó
Desde el principio, esta rebelión protagonizada por las bases recibió gran simpatía y solidaridad por parte de otros trabajadores y trabajadoras. Esto obligó a los dirigentes de gremios y centrales a expresarse a favor de la lucha de las y los choferes, llegando a decir algunos que se planteaban convocar a un paro provincial de no haber respuesta a su reclamo. Pero desde un principio era claro que, más allá de un gesto oportunista, la burocracia sindical en su conjunto veía al proceso de base como una amenaza a su sacrosanto modelo sindical.
Sus intereses burocráticos contrarios a los trabajadores llevaron a que conscientemente no concretaran la medida que podía inclinar la balanza a favor de los trabajadores, que era convocar un paro provincial para evitar que patronal y gobierno ganen esta batalla. Y fue tal la traición hasta el punto de no estar presentes (a excepción de Saillen) en la marcha y posterior acto de apoyo a la lucha de UTA el lunes a la tarde.
Esto fue clave para definir este momento del conflicto. La falta de experiencia y el accionar de sectores afines a la burocracia crearon una falsa creencia de acompañamiento, y al no concretarse el paro provincial, se esparció la desmoralización y la falta de perspectiva.
Ante esto se resolvió levantar la medida con los despedidos adentro y sin descuentos salariales -ofrecimiento que ya había firmado la UTA nacional y las empresas-, pero con el objetivo de meter un escarmiento, el Ministerio de Trabajo, las empresas y la burocracia de Roberto Fernández desconocieron las actas y compromisos alcanzados y quieren dejar en la calle a más de cien trabajadoras y trabajadores.
¿Cómo sigue?
Hoy la burocracia intenta reposicionarse, y a través de un vil chantaje, promete la reincorporación de 160 despedidos, con la condición de que los nuevos delegados renuncien o los trabajadores firmen un pedido de desafuero hacia ellos. Una canallada que intenta usar la desesperación de trabajadores que han quedado sin trabajo. La tarea es recomponer la unidad y construir más organización de lucha para frenar los despidos y no depositar nada de confianza en la podrida burocracia de Fernández, Kiener o Peñaloza.
Es claro que la saña puesta para hacer escarmentar a los trabajadores indica la dimensión que la lucha había alcanzado: la heroica huelga de las y los choferes impactó en la situación política y sacudió los objetivos de ajuste capitalista, a los gobiernos y a la burocracia sindical.
Está planteado que ésta sea sólo una batalla perdida de una pelea mayor: recuperar la UTA para las y los trabajadores. Construir una organización plural, donde confluyan compañeros y compañeras que quieran recuperar el gremio y ponerlo al servicio de la lucha, y no del negocio con empresarios y gobiernos. Hoy, como hace mucho no ocurre, el desafío está planteado. Desde la Corriente Sindical del MST pondremos todos nuestros esfuerzos al servicio de este objetivo.
Raúl Gómez y Verónica O’Kelly

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