Corresponsal
]]>Desdoblamiento: una maniobra de final incierto
Tratando de despegarse de la crisis y en una clara maniobra para perpetuarse en el cargo, el actual intendente interino de la ciudad, Rodolfo Suárez, quien había asumido tras la muerte del intendente electo Fayad, llamó a elecciones primaria abiertas anticipadas en el municipio para el 22 de febrero, en la seguridad que no le daría tiempo a la oposición PJ, PD-PRO y la izquierda para rearmarse. Lo que seguro no calculó, fue que esta maniobra sería el inicio de una crisis institucional profunda en la provincia.
De inmediato el gobernador le “contestó” con un decreto que anula el financiamiento que por ley le corresponde a las PASO que se aplicarán por primera vez en la provincia. Lo cual, sumado al piso del 3% para superarlas hace de Mendoza la provincia más antidemocrática del país. Luego la crisis se profundizó porque 7 intendentes del PJ viendo que si iban a elecciones junto con las nacionales perdían, decidieron también adelantar para abril. Esto hizo que el propio gobernador, tuviera que despegarse del FPV y llamar finalmente también para abril a elecciones para la gobernación. Como vemos, en esto de tratar de mantenerse en los cargos a toda costa para conservar sus privilegios hay un rasgo común que une a radicales y peronistas.
Capital: una oportunidad inmensa para la Izquierda
Tal es la crisis que tienen los partidos tradicionales. En la capital hay 5 pre- candidatos por la UCR, 4 por el PJ y uno por el PD. Más todavía si vemos que el PRO manda a votar a la UCR al igual que el PS.
Ante este panorama y con la bronca creciente que hay en la gente, había una enorme posibilidad para una alternativa de izquierda unitaria, que se hubiera potenciado muchísimo si no fuera por la negativa del FIT a abrirse a una confluencia amplia. Lamentablemente en vez de jugarse por la unidad de toda la izquierda política y social, que nos pondría en condiciones de disputar el gobierno de la ciudad. Por eso habrá 2 proyectos de izquierda el 22 de febrero en Capital.
Una nueva izquierda contra la Mendoza de los privilegiados
Largamos nuestra campaña convencidos que la mayoría social está harta de los privilegios de los políticos, sindicalistas, jueces, etc. Por eso, junto a las propuestas programáticas frente al trabajo precario y los bajos salarios, en contra de los negociados inmobiliarios y del recientemente aprobado Código de Convivencia (que persigue a los manifestantes, artistas y jóvenes) planteamos una serie de medidas concretas para terminar con los privilegios de funcionarios y capitalistas.
En mi condición de pre- candidato a Intendente de Mendoza, convoqué a todos los demás candidatos a firmar un Acta Compromiso en base a 6 puntos que implican una clara voluntad de hacer política como un servicio público y no como una vía de enriquecimiento personal. Y ya empezamos a recoger firmas por centenares en las calles de esta capital a favor de estos puntos quedando clara la simpatía social con estas propuestas:
La política no es un negocio: Declaración patrimonial pública del candidato electo y de todo el grupo familiar al ingresar y salir del cargo.
No al doble discurso: El que no cumple con las promesas de campaña que sea revocado del cargo
Que los políticos usen el Hospital y manden a sus hijos a la Escuela Pública
Que todos los vecinos decidamos: Consulta popular vinculante para las grandes decisiones y contrataciones que afecten al conjunto de los ciudadanos.
Igualdad económica: Que los funcionarios ganen lo mismo que un trabajador calificado
Rotación de los cargos: Que no exista más de una reelección y luego a trabajar nuevamente.
Gerardo Uceda, pre-candidato a Intendente
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Hace años que la provincia de Mendoza tiene una ley, la 7722 que prohíbe la actividad de la megaminería contaminante en su suelo. Esta ley fue producto de la lucha de cientos de miles que nos movilizamos en defensa del agua pura y cientos de organizaciones sociales, políticas y populares. Esto es lo que hizo que al asumir el gobernador «Paco» Pérez en 2011, a pesar de ser un agente directo de las mineras, tuviera que freezar todo intento de derogar la 7722 y así cayeron proyectos como San Jorge y otros de la Barric, reconocidas contaminantes del agua y el subsuelo.
Este año, creyendo ver un descenso en la movilización antiminera, el gobernador dejó correr avances en proyectos mineros, San Jorge reinstaló sus oficinas en el centro de la ciudad, entraron en consideración otros proyectos para evaluación de «impacto ambiental» (requisito para poder explotar en la provincia). El proyecto de Hierro Indio en el departamento de Malargüe era el más avanzado y como se trataba de un departamento que no tiene prácticamente agricultura, desde el oficialismo pensaron que era la oportunidad de avanzar con todo y mandaron el proyecto al Senado, donde luego de muchos debates y ya con la gente nuevamente en la calle terminaron aprobando por un sólo voto.
Aquí vino el segundo error de Pérez, que se apresuró a mandarlo a Diputados, confiado en que les ganaría de mano a los ambientalistas y se aprobaría el proyecto, que pretendía ser la punta de lanza para los otros proyectos megamineros, que siempre truchan los informes de impacto ambiental y compran voluntades por doquier.
Pero la reacción de la ciudadanía en general y la de los departamentos de San Carlos y sobre todo General Alvear que viven de la agricultura y sus aguas son las más afectadas, no se hizo esperar. En Alvear se cortaron todas las rutas, el propio intendente del PJ, Di Paolo, que en principio apoyaba la instalación de la mina se tuvo que retractar. Al día siguiente con la gente en la calle la votación fue contundente en contra de la minería. No sólo la oposición votó en contra (incluso aquellos que están a favor de la minería tuvieron que hacerlo por la cercanía de la contienda electoral del 2015), sino que hasta los oficialistas lo hicieron. Es que saben que la mayoría de la población está en contra de la megaminería, de la contaminación y descree de los informes técnicos mayoritariamente comprados. Tampoco se sostiene el verso de dar trabajo, ya que estas empresas ocupan mínima mano de obra (Hierro Indio alrededor de 35 personas en forma permanente) y sin pagar impuestos prácticamente, se llevan todos los minerales, dejan tierra rasa y nos contaminan el agua. Por eso tuvieron que ceder a la presión de la movilización popular.
El gran derrotado fue Pérez y su PJ, que salieron a admitir la derrota casi llorando y diciendo que en su mandato no se intentará reflotar ningún otro proyecto minero: Un triunfo de la movilización y las organizaciones que nos venimos oponiendo a la megaminería. La gran enseñanza que dejó, es que cuando el pueblo se une y moviliza masivamente, no hay oficialismo ni oposición oportunista que pueda pararlo.