Triunfó la lista 1+3, que integramos desde Alternativa Salud, con el 84% de los votos positivos sobre la lista 5+4.
El respaldo a la conducción mayoritaria fue contundente, significando un reconocimiento a lo logrado con la lucha en estos últimos dos años.
El pase de 5000 licenciadas en enfermería a la carrera profesional con un 30% de aumento en sus ingresos y la inclusión en la misma de todas las profesiones que restaban, fueron puntos esenciales. En particular, significó la reparación histórica de la primera línea, de cara hacia el pleno reconocimiento salarial, profesional y laboral.
El reglamento de la residencia que contiene conquistas largamente peleadas, entre ellas la reducción de la jornada laboral, guardias de 12 hs y el descanso post guardia y los aportes jubilatorios a cargo del estado. Un paso más a su pleno reconocimiento como ytrabajadores del equipo de salud.
La disminución de la edad jubilatoria a 50 años con 25 de aportes, a contramano de la tendencia del mundo capitalista a reformas previsionales reaccionarias como la que se resiste en las calles en Francia, fue no solo una conquista importante sino un escalón para avanzar con otros reclamos relacionados con el desgaste laboral generado por el proceso de trabajo en salud.
Estos y otros derechos conquistados en materia de género y licencias fueron fruto de la lucha colectiva.
Sin dudas el terreno salarial y presupuestario es donde se concentra la necesidad mayor reclamada por nuestros compañeros. Los acuerdos salariales, siempre aprobados democráticamente por las asambleas y congresos del sindicato en disconformidad, resultaron insuficientes. El ajuste del gobierno de KIcillof y la política económica del gobierno nacional enmarcadas en los acuerdos con el FMI van a demandar una profundización de la lucha. No solo por conseguir superar a la inflación sino por lograr una cláusula gatillo y recuperar lo perdido desde antes con el gobierno de Vidal y que esta gestión nunca nos devolvió.
Resultados y debates
La lista 1+3 ganó en más del 90% de las seccionales. La lista 5+4, orientada por el PTS, pese a colectar el voto disconforme de diferentes orígenes, no logró un crecimiento significativo ni una propuesta alternativa superadora. Quedaron muy lejos en los resultados, al darle la espalda a los avances del sindicato, priorizar los discursos propagandísticos a la disputa en asambleas y congresos y tener una permanente política divisionista del equipo de salud, en la lucha y la organización. Tampoco presentaron una propuesta positiva para sumar a un polo clasista en defensa del modelo sindical democrático y la lucha por un sistema único de salud como el que planteamos desde Alternativa Salud.
Nuestra agrupación actuó desde la conducción y desde diversas seccionales, en unidad de acción con las demás agrupaciones y sectores independientes, con los que integramos el frente 1+3 empujando por el desarrollo del gremio, la democracia sindical y la lucha reivindicativa. Y en ese marco con debates abiertos como lo vinimos planteando públicamente. En particular con quienes tienen afinidades con sectores del FdT como aquellos que impusan la integración acrítica con la dirección de la CTAT.
Nuestros directivos provinciales, seccionales y en toda la provincia seguiremos bregando por la defensa del modelo sindical democrático, pluralista y combativo que dio origen y transformó a la CICOP en una referencia. Seguiremos impulsando la coordinación en las luchas como lo vinimos haciendo en particular con el Hospital Garrahan, el Posadas, la ALE en CABA, la AGIHM y el desarrollo a nivel nacional de la FESINTRAS. Peleando la unidad de equipo de salud.
Te invitamos a integrarte a Alternativa Salud/ANCLA y al MST, para seguir desarrollando la CICOP y que ésta articule con las organizaciones de lucha del equipo de salud y también con los sectores del sindicalismo combativo y clasista, aportando a la construcción de una nueva dirección democrática y un nuevo modelo sindical en el movimiento obrero. Y una alternativa política de izquierda fortaleciendo el FIT Unidad.
Alternativa Salud / ANCLA (Corriente sindical del MST en el FIT – Unidad)

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Escribe: Guillermo Pacagnini, Dirigente de CICOP, FESINTRAS y ANCLA/MST
La rebelión sanitaria que cruza el país desde hace ya varios meses, más allá de las desigualdades en el tenor del conflicto, muestra vitalidad y una potencialidad tremenda. Esta fuerza expresa no solo la caída en el nivel de vida como sucede con el resto de los trabajadores y sectores populares, sino que también evidencia el agravamiento durante la pandemia de los históricos problemas estructurales nunca resueltos por los sucesivos gobiernos capitalistas. Léase desfinaciamiento, fragmentación y desjerarquización laboral.
Hay una irrupción de los “héroes silenciosos” que pusieron el cuerpo y los muertos para evitar el colapso de la salud pública. Que lucharon y acumularon experiencia reclamando los elementos de protección y los insumos necesarios para bancar la pandemia. Que, como solemos decir, estuvieron en la primera línea de la atención y también de la lucha. Llegó la hora del reclamo por el reconocimiento salarial, laboral y profesional. Un genuino y urgente grito por el reconocimiento y la dignidad. Esto explica la tremenda potencia de esta rebelión que abarca diversos componentes del equipo de salud con las residencias en general, la planta profesional y sectores de la enfermería como los más visibles, con diferente peso específico según la región o el sector donde se salió a la pelea.
Sobra disposición a la lucha, pero no alcanza
La fuerza de este proceso es un torrente de energía, pero es evidente que no alcanza para que se ganen las peleas. El ajuste enmarcado en los acuerdos del FMI es un límite a salarios y presupuesto que tanto el gobierno nacional como los provinciales defienden a rajatabla. Desde hace semanas y hasta meses pelean el Garrahan, el Posadas, la CICOP con los residentes bonaerenses y también la enfermería. Y el incendio es nacional y multifocal. El cordobazo sanitario se profundiza y polariza la situación con un gobierno que no cede, a la par que se prolongan peleas como en Río Negro y se suman otras provincias como Tucumán. En algunos lugares la lucha abrió negociaciones, pero todavía los gobiernos ajustadores se resisten a abrir la mano. No es por falta de energía en las calles que no se logra ganar. Sobra disposición a la lucha. Pero se necesita sumarle otros recursos. Para poder ganar hay dos llaves que hacen al desarrollo del conflicto, a que avance o retroceda. La primera llave es la unidad del equipo de salud. La segunda es la coordinación democrática de las diversas expresiones organizativas que presenta este proceso donde hay sectores autoconvocados y sindicatos combativos y donde actúan varias agrupaciones con diferentes políticas… y también la burocracia sindical que patea en contra.
Sin embargo se pudo lograr en CABA, reabriendo la paritaria y torciéndole el brazo a Larreta. Ello demuestra que es posible ganar. Y debemos sacar conclusiones. Sin dudas la fuerza de la pelea que iniciaron las residencias fue clave. Pero la confluencia con otros sectores que venían peleando por separado y la unidad de sus direcciones combativas, como el Garrahan, la ALE y otros sindicatos de caba, arrastraron a la Federación y hasta sacaron a la calle a las burocracias y corporaciones como Sutecba y AMM. Ello fue determinante para torcerle el brazo a Larreta. Sin trasladar esquemas, nos parece fundamental abordar este balance, porque la pelea por la unidad en la diversidad se sigue dando en las demás luchas y hay quienes impulsan políticas divisionistas que atentan contra la posibilidad de que se gane.
Comprender y respetar la diversidad
En estas luchas se expresa una gran diversidad. Por un lado porque salen a la pelea los distintos componentes del equipo de salud. A veces unos con mayor dinamismo o haciendo punta, como fue la enfermería en la pandemia y ahora las residencias. Pero se trata de una lucha que involucra a todo el equipo y hay que orientar a que se articule esta diversidad. Eso arranca de construir un programa que contenga las demandas fundamentales de todo el equipo, no solo de un sector y fomentar que se integren todos los sectores en la visibilización y la organización del conflicto, evitando los hegemonismos de un sector sobre otro a los que nos impulsa el sistema sanitario, los gobiernos y la acción de las burocracias.
Pero hay otra diversidad que es organizativa y de conducción de la lucha. Porque en este proceso conviven fenómenos autoconvocados con sindicatos combativos y también actúa la burocracia sindical y agrupaciones de diversas corrientes de izquierda y sectores autonomistas. Porque no solo hay una rebelión sanitaria. Hay una rebelión antiburocrática que genera fenómenos de autodeterminación tremendos. Esto se viene dando desde hace bastante tiempo en el sector salud, que es uno de los que más ha luchado en los últimos años y que planteó la necesidad de organizarse democráticamente para poder pelear. Por eso se le desborda a las burocracias, se producen autoconvocatorias como se dan en varias provincias, se fundan nuevos sindicatos combativos como ocurrió en Río Negro con ASSPUR, o la AGIHM en CABA, la APYT del Garrahan o la UTS de Córdoba. Cuando fue la pelea de la enfermería todo el proceso de lucha se expresó en la ALE que encabeza hoy la pelea por el reconocimiento y el paro general de la enfermería. Antes se construyó la CICOP, un modelo de sindicato pluriprofesional, autónomo, democrático y de lucha. Comprender que hay esta diversidad de expresiones, en diversos estadíos de organización es clave para tener una política que tienda a unirlas repetando las particularidades y combatiendo las tendencias a que prime un sector sobre otro. Es clave que se impulse la unidad en la acción y en la organización, porque es dificil ganar por separado.
Unir o dividir. Coordinar o imponer
El rol de las direcciones sindicales y políticas que actúan en estas luchas es clave para fomentar la unidad o profundizar la división tanto del equipo como de las expresiones en las que se organiza.
La burocracia sindical de ATE, UPCN, Sutecba, AMM, ATSA, SEP en Córdoba, etc. no solamente le dan la espalda a los reclamos de los trabajadores y son felpudos de los gobiernos. También, históricamente, impulsan estas divisiones y estratificaciones para controlar mejor sus aparatos y privilegios, que cada vez que irrumpen estas rebeliones desde la base, ven peligrar. Su política es de “subordinación y valor”: todo proceso autoconvocado, que, generalmente surge como un elemento progresivo con un fuerte componente antiburocrático, es rechazado. Otras veces actúan desde adentro de estos procesos de autoconvocatoria para fomentar la división en la lucha y con los sindicatos combativos.
Pero hay otra política equivocada que impulsan agrupaciones de la izquierda como la Marrón del MAC (PTS), el PO e incluso el Nuevo MAS, con muy escaso peso en el sector, pero con una política divisionista y sectaria que debilita la lucha. En lugar de unir el equipo, dividen. En lugar de fomentar la coordinación de la diversidad, fomentan la imposición. Un ejemplo claro es cómo se paran frente a los fenómenos de autoconvocatoria y particularmente en las residencias donde la tendencia a la autoorganización es natural y donde estas corrientes, que están ubicadas marginalmente en los sindicatos combativos de la salud, tienen algunos compañeros. Privilegian propios intereses por sobre las necesidades del equipo de salud y despliegan políticas divisionistas y burocráticas. Muchas veces actuando unidos con sectores que se reivindican independientes o autonomistas que rechazan toda posibilidad de organización democrática y unidad con los sectores sindicales combativos. Veamos algunos de sus ejes de acción.
Impulsan medidas de lucha alternativas de los residentes y no fomentan que se confluya con las medidas decididas democráticamente en las asambleas y congresos de los sindicatos de lucha.
Fomentan la división de las residencias del resto del equipo de salud, alimentando la falsa premisa de que se puede ganar con la sola fuerza de la residencia cuando la clave es la unidad del equipo en las calles y en la organización.
Atentan contra la coordinación que muchas veces declaman, porque denuncian y “le exigen” a las direcciones combativas, como la CICOP o la APYT, igualándolas a las direcciones burocráticas. Y fomentan la imposición de decisiones de un sector sobre otro o sobre decisiones tomadas democráticamente en Congresos basados en mandatos de asambleas.
La unidad en la diversidad es clave para ganar
Desde Alternativa Salud en ANCLA (la corriente sindical del MST), desde los puestos de dirección en muchos de los sindicatos combativos y desde las luchas donde tenemos una sostenida intervención, impulsamos la unidad en la diversidad, convencidos de que hace la diferencia a la hora de potenciar la pelea para poder ganar.
Combatiendo sin cuartel a la burocracia de las conducciones de gremios cegetistas y de CTA que, por ejemplo, optaron por apoyar el acto del gobierno y darle la espalda a la masiva movilización a Plaza de Mayo y al paro nacional del 17.
Pero también polemizando y disputando contra las expresiones divisionistas y los métodos burocráticos de de las corrientes de la izquierda sectarias y autonomistas que mencionamos, llamándolos a reflexionar, cambiar y abonar a la unidad de los sectores combativos del equipo de salud y fomentar la coordinación democrática para que las peleas se ganen.
También, mientras luchamos por el salario igual a la canasta familiar con cláusulas gatillo y las reivindicaciones puntuales que se levantan en cada una de las peleas, llamamos a poner en pie un programa nacional con ejes en paritaria nacional, carrera sanitaria nacional y sistema único de salud. Y en pelear por poner en pie una herramienta de articulación como la que empezamos a construir desde la Federación Sindical Nacional de Trabajadoras/es de la salud, una herramienta independiente de los gobiernos, democrática, para la lucha de todo el equipo de salud que está dando los primeros pasos y, desde ya, abierta a la necesaria unidad y convergencia con otros sectores combativos. Siempre al servicio de los conflictos en curso.

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Escribe: Guillermo Pacagnini
Recurrentemente, desde las patronales y los sucesivos gobiernos, más allá de estilos y formatos, vienen intentando barrer conquistas obreras logradas a sangre y fuego. Acá no existe grieta: del peronismo aggiornado a la derecha en su amplio abanico, todos asimilan el lenguaje del FMI y de la salida que busca la burguesía para que los trabajadores paguemos los platos rotos de la crisis. En sus discursos abundan los términos: productividad, polifuncionalidad, eficiencia, flexibilidad, innovación, eficacia, gestión, modernización de las relaciones laborales y los convenios. Léase, en todos los casos, reforma laboral.
Conocer la historia
Las conquistas laborales a lo largo de la historia estuvieron determinadas por la lucha de la clase obrera y la relación de fuerzas en cada período. Muchas de ellas se lograron institucionalizar a través de leyes generales, convenios y estatutos especiales. En 1902 y 1904 se desarrollaron las primeras huelgas generales en el país. Como consecuencia de ello: en 1904 se estableció el descanso dominical y en 1905 se reguló el trabajo infantil y de las mujeres. Desde el vamos, al ritmo de la lucha de clases, la burguesia y sus gobiernos, mediantes medidas reaccionarias y represión pugnaron por arrebatar las existentes y evitar que surjan nuevas.
Recién en 1929 se estableció la jornada de 8 horas y en 1933 los empleados de comercio lograron la estabilidad laboral, indemnización contra el despido y vacaciones pagas por ley.
Durante el gobierno peronista, respondiendo a una situación económica excepcional del país y a un ascenso de las luchas obreras, se amplió la legislación laboral y se crearon los tribunales de trabajo, aunque nunca se legalizó el derecho a huelga. Los cuerpos de delegados e internas se multiplicaban por abajo y eran la expresión organizativa de un nuevo momento de la clase. Mediante huelgas, los trabajadores obtuvieron los convenios colectivos de trabajo con estatus legal, la mayoría abarcando a toda una rama económica. En ellos se establecieron escalafones, antigüedad y limitación del ritmo de trabajo. Si bien se estableció una gran fragmentación y desigualdades, se acumularon conquistas.
La tremenda rebelión del Cordobazo, justamente desencadenado por el cercenamiento de conquistas, como la extensión de la jornada a los sábados, abrió un nuevo período de luchas y direcciones clasistas y se recuperaron derechos. Por ejemplo, primero en la de Fiat en Córdoba y luego en Buenos Aires, eliminaron el premio a la productividad, incorporándolo al salario básico. Esta etapa de luchas obligó la sanción de la Ley de Contrato de Trabajo, que le daba rango legal y general a los derechos existentes y consagraba la estabilidad laboral, aunque también aggiornaba otros y habilitaba las tercerizaciones.
La dictadura y la avanzada menemista
Ya durante el tercer gobierno peronista de los 70, la reacción para “bajar el costo laboral” se intensificó. El famoso Pacto Social firmado por la CGT y los patrones, establecía una política de contención salarial y prohibía negociar aumentos mediante convenios. Pero no contuvo nada. Hubo grandes oleadas de huelgas y nuevos dirigenes de base: para barrer luchadores y conquistas sobrevinieron la Triple A y luego la dictadura.
Con el tercer gobierno peronista, es bueno recordarlo, se generaron normas de flexibilidad: Ley de Prescindibilidad del Empleo Público para despedir empleados estatales y decretos que anulaban las cláusulas de los convenios laborales que pactaban la indexación salarial.
La dictadura cívico militar cercenó Ley de Contrato de Trabajo, se amplió la cantidad de horas extras que podía hacer un trabajador en un 60% y se clausuró la negociación colectiva. Con la recuperación de las libertades democráticas, en pleno gobierno de Alfonsín se mantuvo la prohibición de negociar convenios laborales dictada por la dictadura. A fuerza de huelgas en 1988 se reabrió la negociación colectiva. Pero las burocracias negociaron cambiando derechos por salario. En los convenios firmados entre 1988 y 1989 hubo varios que incluyeron clásulas de tercerización. Varios convenios colocaron premios por productividad.
Menem y De la Rúa (década de los 90) modificaron la Ley de Contrato de Trabajo y retiraron muchas conquistas mediantes leyes de “emergencia” y hasta una ley de Reforma Laboral, famosa por destapar la complicidad coimera de los legisladores burgueses. Se suprimió la estabilidad laboral al permitir contratos por tiempo determinado y establecer períodos de prueba. Con la excusa de la formación de los jóvenes, se crearon pasantías precarizadoras. La ley de ART completó la reforma. Así como también la reforma a la normativa de las quiebras de empresas. En las llamadas PyMeS la flexibilización se hizo mayor.
También se atacó a los convenios. Fue célebre el de Fiat-SMATA, firmado en 1996, uno de los flexibilizados y un anticipo del de la Toyota de 2021. Cambiaba la jornada laboral y la empresa podía distribuir como quisiera las horas de trabajo, eliminaba las horas extras (con su pago suplementario) y establecía polifuncionalidad, salario según productividad con vales no remunerativos y vacaciones fraccionadas.
Táctica y estrategia
Las luchas crecientes obreras y populares terminaron con el Argentinazo de 2001, una histótica semiinsurrección que hizo estallar por los aires el modelo neoliberal de la década de Menem y De la Rúa. Evitaron que se consolide el plan burgués para barrer con los derechos laborales. Se recuperaron conquistas, entre ellas las paritarias y se reflotó la vigencia de convenios. También se disputó la tasa de ganancia de las empresas y el superávit que tuvo el estado en crecimiento durante el período de los K, consecuencias del mismo argtentinazo. Pero el gobierno K, apenas bajó la marea insurreccional, habilitó a la burguesía con la complicidad de la burocracia, para que trate de recuperar terreno. La vieja dirigencia desplegó su rol de contener y dividir las peleas. El sector que se hizo empresarial durante el menemato, como los popes de la CGT fue el más servil. También prestó servicios quienes posaban de críticos, como Moyano y la CTA que fueron degenerando al compás de su rol prebendario del Estado.
Un nuevo intento de la reforma laboral integral, con una ley global, volvió a la carga con el gobierno de Macri y fue derrotada, una vez más, con las gigantescas movilizaciones de 2017.
Con el gobierno del Frente de Todos y en plena crisis capitalista mundial, vuelven a la carga con los intentos de reforma. Cambiaron las tácticas, pero no la estrategia. Ahora es apelar al convenio por empresa y al rol de la burocracia para flexibilizarlo en el sector privado. Cuestionar y reformar los estatutos especiales como los de trabajadores docentes y en el sector salud donde se lograron leyes de carrera progresivas. Quieren liquidar la ultraactividad, enorme conquista que todavía persiste en varios convenios: la prórroga automática mientras se negocia uno nuevo, manteniendo los derechos a favor del trabajador. Las patronales la consideran un privilegio, un factor que induce al conflicto y advierten que no existe en los países del “primer mundo” donde avanzó la flexibilización. El Coloquio de IDEA tuvo a la reforma laboral como eje de su agenda. Y a la burocracia como sus facilitadores de primera línea. Los acuerdos directos entre empresas y gremios, la incorporación precarizadora a las empresas de beneficiarios de planes sociales con período de prueba ampliado y la eliminación del régimen de multas laborales vigente, serían los primeros pasos tácticos hacia la nueva reforma.
Volver a la carga
Con un notable deja vu noventista, ha cobrado fuerza esta campaña por la reforma laboral reaccionaria. Para poner a tono a la Argentina con la receta burguesa para la crisis mundial y avanzar en la pendiente normalización capitalista. Y el clima electoral la coloca como uno de sus ejes de debate. La llegada de Massa al gobierno del Frente de Todos le imprimió un giro conservador y un plan de ajuste y entrega con medidas de corte clásico. La derecha de Juntos por el Cambio, viendo que el gobierno le robó la agenda, le exige más. Y su sector más reaccionario con el propio Macri y Patricia Bullrich habla sin tapujos de implementar los tópicos que se discutieron en el coloquio de IDEA. Milei y sus secuaces directamente comparten tribuna con Cavallo y el hermano de Menem. Todos coinciden en bajar el costo laboral, a expensas de los trabajadores, de su salario relativo, su salario social y demás derechos. Y resurge con fuerza la idea de una reforma integral, aunque son conscientes de que les va a costar implementarla por el clima de conflictos. La pelea del SUTNA, además de colocar el salario, reflotó el debate por recuperar aspectos del convenio como la “hora al 200%” que perdieron cuando el sindicato era dirigido por Waseijko de la CTA T. Pero la novedad es la verdadera confesión de parte de la burocracia sindical.
¿Pignanelli marca el camino?
Tanto Ricardo Pignanelli, secretario del SMATA, como Gerardo Martínez compartieron cartel con empresarios y políticos patronales. “Cedimos”, dijo el traidor de los mecánicos, cuando le preguntaron cómo se alcanzó el acuerdo de hace dos años con la patronal de Toyota, presentado aquí como modelo flexibilizador. Entre sarcasmos y anécdotas, no pudo con su genio y criticó la pelea del SUTNA, perocupado por las ganancias de los patrones metalmecánicos. Después de confesar su matriz traidora al afirmar que “A la empresa no le puedo sacar más de lo que puede pagar”, reconoció que no le impusieron el acuerdo implementado en la planta de Zárate. Sino que fue él quien viajó a la casa matriz y se lo ofreció a la máxima conducción de la corporación. Justificando que “El gran desafío es que la gente vea el futuro”. Bueno, en el SMATA hace un tiempo que sus dirigentes salen de viaje de negocios. Omar Dragún, histórico dirigente del SMATA Córdoba, habría viajado a la casa matriz francesa de la Reanult, para hacer una entrega llave en mano. Ese personaje fue quien firmó el acuerdo a la baja de la Renault-Nissan, cuando gobernaba Cristina K.
Los cambios regresivos en el convenio de la Unión Ferroviaria, el de los petroleros de Vaca Muerta y el de varios bancos privados, son otros casos testigo que analizaron los popes empresarios y se recomiendan para modernizar las relaciones laborales en clave capitalista.
El buchón de los servicios y secretario de la UOCRA, Gerardo Martínez, redondeó el lamentable rol propatronal de esta burocracia: “ustedes representan intereses y nosotros también. Nadie lo pone en tela de juicio. Es el sistema capitalista. Necesitamos sindicatos transparentes y sanos”.
Un dato no pasó desapercibido: el presidente del coloquio Daniel Herrero, capo de Toyota y quien firmó el acuerdo flexibilizador con Pignanelli. Suficiente ilustración.
El régimen laboral era de cinco días de trabajo fijos, más dos sábados por mes, bajo la modalidad de horas extras. Después de la firma, se pasó a tener cinco jornadas de trabajo totales por semana, con flexibilidad de los días que sean, estableciendo grupos de trabajo de seis personas que van rotando.
Los trabajadores se negaban a realizar las horas extras, porque sufrían importantes recortes en sus ingresos al aplicársele el regresivo impuesto al salario. Pero, en lugar de buscar una solución favorable a los trabajadores, se optó por flexibilizar el régimen. Y lo hicieron, patronal y burocracia, despreciando la inestabilidad en la vida y la salud de los trabajadores. Con la fachada de la efectivización de una franja nueva de operarios, se avanzó en el camino de la reforma laboral.
El acuerdo dispuso que los operarios trabajen todos los sábados, en un turno de medio día, como jornada obligatoria. Con franco todos los domingos, más un día de semana que es móvil. De esta manera, la patronal de Toyota tiene la planta en funcionamiento durante la mayor cantidad de horas para aumentar el volumen de fabricación.
Esta dirigencia, atornillada a los sillones hace décadas, domina los aparatos sindicales, pero cada vez más se divorcian de las necesidades de los trabajadores y son menos sensibles a los reclamos de la base. Más aún, hacen los mayores esfuerzos para no generar conflictos, porque temen no poderlos controlar. Reflejan los intereses de las patronales de su rama, la interlocución con los gobiernos de turno, las prebendas del estado o las fracciones del peronismo.
El espanto los unió en el Frente de Todos, se mantuvieron integrados al gobierno de manera desembozada, sin generar el menor ruido en las calles. Pero los tiempos electorales cruzados por el mal humor social y el ajuste fondomonetarista, hizo recrudecer la pelea por espacios de poder.
Y esbozan críticas y tenues reclamos. Claro que ante el conflicto del SUTNA volvieron a cerrar filas y recibieron un cachetazo tremendo que partió del sindicalismo combativo y la izquierda. Manejan los aparatos, pero no logran controlar las peleas que surgen desde abajo. Sus sillones crujen, hay crisis y algunos han caído, como Caló en la UOM. Tienen fecha de vencimiento, pero siguen siendo un escollo que no podemos minimizar ya que encarnan el viejo modelo verticalista, estatista y de pensamiento único que el gobierno peronista y las patronales necesitan.
Estos dirigentes entierran los paros nacionales y son funcionales al ajuste. Pero no logran abortar el proceso de recambio sindical que surge desde abajo. Los autoconvocados docentes, los nuevos dirigentes de la salud, internas y algunos sindicatos recuperados, marcan el camino de esta renovación. Soplan vientos de cambio. Pero no se puede bajar la guardia. Hay un claro contraste. Son ellos o nosotros.
La versión Pignanelli, servil a ultranza a las patronales, muestra que hay que barrerlos de los sindicatos. Y seguir impulsando una nueva dirección y un nuevo modelo sindical democrático, independiente del estado y el poder político y con libertad e integración proporcional de todas las corrientes de opinión. Desde ANCLA y el MST bregamos por apoyar no solo las luchas para que se ganen, sino para que se levante un programa que renuncie a todo posibilismo y de la pelea por una salida de los trabajadores. También y como tarea imprescindible, el nuevo activismo que surge como germen de la nueva dirección que hace falta. El Plenario del Sindicalismo Combativo debe salir de su parálisis y convocar a la unidad de los sectores que luchan. Para seguir impulsando la pelea por el salario con cláusulas gatillo que lo actualicen según inflación real. Por la prohibición de despidos y suspensiones y la estatización toda empresa que cierre bajo control obrero. Para rechazar toda reforma laboral y luchar por terminar con el trabajo precario y no registrado. Por el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario. Por la plena democracia sindical y, junto a la izquierda del FIT Unidad, por un plan alternativo obrero y popular para que la crisis la paguen los capitalistas.

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Escribe: Guillermo Pacagnini
Los trabajadorxs estatales, base tradicional de esta fracción ceteatista, vienen siendo variable de ajuste de los recortes presupuestarios derivados de la crisis económico social, agravada por las secuelas pandémicas. Y el horizonte previsto es de mayores penurias a la luz de los acuerdos con el FMI. Devaluación salarial y un verdadero festival de precarización a quienes trabajan en la administración central y reparticiones de diversas jurisdicciones. Falta completa de reconocimiento salarial, laboral y profesional en lxs trabajadorxs de la salud.
Hay una clara responsabilidad en la dirigencia de ATE, sindicato que hegemoniza a esta fracción de la CTA. Responsabilidad inmediata por su papel en las paritarias estatales donde obra de felpudo de UPCN y el gobierno y en la propia división de la asociación gremial. Y responsabilidad, junto al resto de la dirigencia oficialista de la CTA, en la fragmentación y devaluación de la central, hoy reducida a una agrupación que gira en torno a la fracción verde de ATE. La CTA, que nació en Burzaco a comienzos de los años 90, como alternativa a la burocracia de la CGT, defraudó a quienes depositaron expectativas en que generaría una nueva dirección combativa. Abandonó progresivamente la bandera de la autonomía, primero detrás de las ilusiones de frentes centroizquierdistas, luego del mismísi-mo PJ. Nunca reformó sus estatutos y acentuó su curso burocrático, pese a declamar la democracia sindical. Y cada vez más renegó de cualquier rasgo pluralista, para abrazar el pensamiento único del partido de Gennaro primero y del Frente de Todos luego. Podemos decir que está sumida en un acelerado giro hacia su completa cegetización. Dividida en tres fracciones que funcionan como «centrales» separadas, ha perdido sindicatos enteros, incluso gran parte de su gremio madre (ATE) que emigró a otro agrupamiento, y su integración al gobierno actual la han sumido en una completa parálisis.
Las consecuencias son un sostenido drenaje de base militante y un divorcio absoluto de los intereses de la clase trabajadora. Todas las variantes ceteatistas, como la CGT, se «unen» en el apoyo al gobierno, preocupados por la interna de la coalición gobernante. Pero no se unen para apoyar las luchas, coordinarlas y mucho menos rompen con el gobierno para plantear el paro general y el plan de lucha que se necesitan para enfrentar el ajuste.
La única marcha que realizó hace semanas esta CTA A, fue sin paro y con un programa funcional al gobierno de los Fernández.
Esta dirigencia no va más. Y este modelo sindical vetusto y burocrático tampoco. La urgencia de la hora plantea la necesidad de avanzar hacia una nueva central. Apoyando las luchas que empiezan a darse por fuera de esta burocracia. Ayudando a coordinarlas. Apoyando el desarrollo de los nuevos dirigentes que surgen desde abajo y se foguean en las agrupaciones antiburocráticas de todos los gremios, los sindicatos recuperados y las autoconvocatorias. Convocando a los valiosos activistas que abandonaron la CTA por sus política y métodos. Fortaleciendo y ampliando el Plenario del Sindicalismo Combativo, como un polo de reagrupamiento, para dar estas peleas hacia una nueva dirección clasista.
ANCLA y la Multicolor
Más allá de la intrascendencia de estas elecciones, desde nuestra corriente nacional ANCLA/MST promovimos la unidad de las fuerzas combativas y de la izquierda clasista en la Multicolor.
Presentamos la Lista 6 Multicolor convocando a barajar y dar de nuevo. Conformada por las agrupaciones nacionales antiburocráticas junto a sectores de representación provincial y local. Junto a ANCLA/MST, integran la lista la CSC/PO, MAC/PTS, IS, Rompiendo Cadenas y otros sectores. Con las juntas internas de ATE y los delegados de oposición que impulsan la pelea por salario y pase a planta. Con los luchadores estatales, docentes, de la salud, docentes universitarios y de los sectores de la producción que aún quedan en el estado. Con lxs trabajadores privadxs que buscaban la unidad de la clase. Y los movimientos sociales combativos que supieron referenciarse en la CTA y pujan por la unidad de ocupados y desocupados.
Pero desde nuestra corriente, estamos convencidos de que estas elecciones tienen que servir para propagandizar un programa de salida obrera y popular, anticapitalista. Que llame a cambiar el modelo y abone a una alternativa política de los luchadores y la izquierda, a partir de fortalecer el FIT Unidad. Llamando al activismo que viene impulsando las luchas y al que empieza a dar un paso al frente. A los compañeros con los que impulsamos la Interjuntas de ATE en CABA. A lxs compañerxs con los que peleamos codo a codo en la pandemia en los hospitales y centros de salud. A apoyar a la Multicolor, entendiendo que significa un paso hacia la nueva dirección y la nueva central independiente, democrática y para la lucha que hace falta. No va más repetir las viejas recetas de un sindicalismo que fracasó en poner en pie una central que realmente represente a lxs trabajadorxs y pelee por sus derechos.
Bases de una propuesta programática
Por el apoyo a todos los conflictos para que triunfen. Por su coordinación. Por la unidad de las luchas obreras y populares, de ocupados y desocupados.
Por un paro activo y un plan de lucha nacional, construido democráticamente desde la base; por el salario, el pase a planta y para que la crisis la paguen las corporaciones y el FMI.
Por una nueva central democrática donde la base decida. Por un nuevo modelo sindical democrático, para la lucha y con perspectiva de géneros. Por un estatuto democrático con representación proporcional de todas las corrientes de opinión, revocabilidad de mandatos, limitación de las reelecciones y finanzas transparentes.
Por una nueva central verdaderamente autónoma, independiente del estado y el poder político. Anulación de la 23551. Que lxs trabajadorxs se organicen como lo resuelvan.
Por una nueva central que apoye y contribuya al desarrollo de una alternativa política unitaria de los luchadores y la izquierda, anticapitalista y socialista.
Candidatos clasistas y luchadores
La Multicolor presentó lista nacional, en Provincia de Buenos Aires y varias regionales y locales, en CABA y todas sus regionales y en diversas provincias y regiones del país. Ileana Celotto de AGD y la CSC va como candidata a secretaria general. Nuestra Agrupación Nacional Clasista Antiburocrática, ocupa las secretarías adjuntas nacional, de CABA y bonaerense, con Andrea Lanzette (dirigente por la Minoría Multicolor de la CTA Lanús y de Alternativa Docente), Ingrid Urrutia (secretaria general de ATE INCAA) y Pablo Lopardo (referente de Alternativa Estatal), respectivamente. También ANCLA encabeza y/o integra listas provinciales y regionales de diversos lugares, con dirigentes, delegados y luchadores de la salud, estatales, docentes, judiciales y docentes universitarios. Edgardo Castro, secretario general de la Junta Interna de Subsecretaría de Trabajo (CABA), Sofía Sforza, Secretaria General del SITRADU de Entre Ríos, Vanesa Gagliardi, directiva de Ademys, Facundo Fernández, Directivo de AMSAFE Rosario y Gastón Vacchiani, secretario general de la UTS Córdoba, son algunos de los numerosos candidatos aportados por nuestra corriente. Nuestra campaña estará al servicio de las bases programáticas que proponemos, para fortalecer el PSC y el FIT Unidad. Te invitamos a sumarte a ANCLA y el MST para dar juntos esta pelea.

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Tras varias prórrogas por causa de la pandemia, del 25 al 29 de abril lxs docentes universitarios nucleados en la Asociación Gremial Docente de la UBA volveremos a elegir representantes de la Mesa Ejecutiva y Comisiones Directivas del sindicato.
Desde Alternativa Universitaria en ANCLA, integramos la lista “Unidad Docente”, junto a compañerxs de la lista Naranja, Rompiendo Cadenas, PTS, Izquierda Socialista y reconocidxs dirigentes y activistas independientes de varias Facultades.
Así como la Lista Multicolor en la Conadu Histórica expresa un reagrupamiento de fuerzas en torno a la cuestión de la independencia política de los sindicatos respecto del gobierno y el ministerio, la lista Unidad Docente expresa un camino de luchas compartidas en defensa del salario -fuertemente devaluado- y las condiciones de trabajo, que son objeto de retaceos permanentes por parte del Ministerio y las gestiones.
Desde Alternativa Universitaria participaremos con compañeras y compañeros como candidatxs en la lista a Mesa Ejecutiva y dos importantes Comisiones Directivas que renovarán su representación: Filosofía y Letras y el Colegio Nacional de Buenos Aires.
Se avecinan tiempos de duras luchas para todxs lxs trabajadorxs y en particular para lxs docentes universitarios. El inminente acuerdo con el FMI -en debate mientras cerramos esta edición- augura más ajuste al pueblo, y por esa vía la profundización del proceso de precarización laboral que atraviesa el sector. Pero también se cierne una seria amenaza sobre una de nuestras conquistas más importantes: el 82 y 85% móvil. El voto a la lista Unidad Docente fortalece la construcción de un polo de lucha para enfrentar esta verdadera estafa al pueblo trabajador.
Vamos por:
Del 25 al 29 de abril, acompañanos con tu voto.

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Si bien aún no están publicados los datos definitivos, podemos afirmar en base a los datos provisorios que la participación fue bastante menor que otros años. Se dio en un contexto de oficinas vacías, pues en esta postpandemia prima el teletrabajo y las burbujas, y sobre todo una apatía generalizada, producto de casi dos años de desmovilización, de falta de asambleas y medidas, con la ausencia casi total de la conducción y la oposición del PJ.
En este contexto desde Alternativa Judicial nos presentamos integrando la Multicolor junto a otras fuerzas de izquierda e independientes, sacando un 3% en la provincia (presentando boleta entera solo en 1 de las 20 departamentales) y un 5% en La Plata, la departamental más numerosa y donde se logró armar lista completa. El dato significativo para este espacio es haber mantenido, en un contexto de polarización de la elección, similar porcentaje de votos a años anteriores en la departamental La Plata y haber obtenido votos en la mayoría de las departamentales de la provincia.
Más allá de los resultados, lo que viene para les judiciales, como para el resto de les trabajadores, es el intento de descargar la crisis sobre nuestras espaldas con más ajustes, con pérdida salarial y de condiciones laborales. Además de la mano de ello seguramente intentarán avanzar sobre el resto de nuestros derechos, y muy difícilmente la nueva conducción, defensora del gobierno nacional y provincial, haga algo por enfrentar el ajuste y defender a les trabajadores. Pero tampoco podemos esperar que lo hagan los integrantes de la «Verde», quienes hasta ahora condujeron sin prácticamente realizar una medida de lucha en los últimos años, pese a que sobraron los motivos.
Por eso desde Alternativa Judicial, creemos que la tarea ahora es convocar a les judiciales que acompañaron con su voto a la Multicolor, a aquellas y aquellos que expresaron su apoyo a nuestras posiciones, como así también a les que vieron como en los últimos años el gremio retrocedió y se ausentó siendo condescendiente con el gobierno, al igual que el sector que hoy pasará a conducir. Es tiempo de organizar la rabia y prepararnos para enfrentar el ajuste venidero y seguir peleando por la defensa de todos nuestros derechos, contra las violencias laborales y de género, junto a las compañeras que dieron importantísimas peleas en materia de género y diversidad, y por poner en pie una alternativa gremial democrática, antiburocrática y de lucha.
Cuando desde el gobierno se realizan nuevos acuerdos con el FMI y los acreedores extranjeros, priorizando la deuda y a los empresarios sobre les trabajadores y sin ninguna medida favorable para el pueblo laburante, les judiciales debemos exigir que se realicen asambleas en todas las departamentales para discutir cómo nos preparamos y salimos a luchar por la urgente recomposición del salario que viene perdiendo frente a la inflación y por nuestras condiciones laborales que vienen siendo cada vez peores a manos de los jueces y la Corte.
Alternativa Judicial, ANCLA en la Multocolor

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Codo a codo con la patronal
Es conocido por todxs que la conducción del gremio se identifica y colabora con la actual gestión municipal del Frente de Todos (Movimiento Evita / PJ) lo que lleva al sindicato a perder todo rasgo de independencia. Buscando cerrar filas, unos pocos días antes de la elección gremial, la Verde auspició un asado organizado por la intendenta Mariel Fernández para los trabajadores municipales. Nuestra agrupación exigió: aumento salarial para poder comer asado en nuestras casas, con nuestras familias. La campaña de difamación montada luego del fraude, contra nuestro compañero Pablo Lopardo, referente de Alternativa Estatal y concejal electo por el Frente de Izquierda – Unidad va en ese sentido. Se cuidan las espaldas. La Verde no lucha por salario, ni por el pase a planta ni otras reivindicaciones porque está integrada al gobierno municipal, es decir, a la patronal. Esta alianza debilitó peligrosamente al sindicato, que perdió toda gimnasia de lucha y se achica día a día.
Acá sí que no se lucha
Los últimos dos años fueron de inactividad total por parte de la conducción del sindicato. Los sectores están completamente desmovilizados y hay un malestar generalizado. La devaluación de los salarios municipales, ya de por sí bajos, fue brutal. A esto se suma el abandono de cada una de las reivindicaciones, como el respeto de los convenios de trabajo, el pase a planta, o por condiciones dignas de trabajo, lo que provoca una fuerte tendencia a la desafiliación que comprobamos durante las recorridas. Las últimas medidas de lucha del gremio fueron arrancadas por nuestra agrupación en asambleas que la verde debió cumplir oportunamente para evitar un costo político mayor en las elecciones. Pese a todo, no tuvo pudor en cancelar el último plan de lucha y proponer «continuarlo el año que viene». Su rol hoy es el de contener, y garantizarle la paz social a Mariel Fernández. Porque las demandas de lxs municipales «pueden esperar».
Maniobras para no perder la conducción
El salto burocrático es una necesidad para preservarse frente a la crisis que provocó la inmovilidad del sindicato durante los últimos años. Frente al fuerte repudio de los compañerxs municipales la Verde se jugó a celebrar comicios con la menor participación posible, donde pudiera imponerse movilizando su aparato clientelar. Además de las maniobras e irregularidades inéditas que, por lo explícitas, pusieron en evidencia la preocupación que tenían por perder la conducción. En algunos sectores, llegaron a repartir boletas con dinero entre los compañeros. Pese a todo la participación fue muy baja. La bronca se expresó con el voto a nuestra Multicolor, pero también con la abstención y la desafiliación. Ahora mismo estamos agotando todas las instancias posibles para impugnar la elección y que se vuelva a realizar, sin trampas.
Desde Alternativa Estatal nos proponemos redoblar esfuerzos para poder recuperar el gremio para lxs municipales. Tenemos planteado pegar un salto en la acumulación y construcción de nuestra agrupación. Nos preparamos para encarar las próximas elecciones mucho más fortalecidos. Invitamos a todxs lxs compañerxs a sumarse a ayudarnos.
Alternativa Estatal, ANCLA Moreno

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Escribe: César Latorre
Y no es para menos. A más de 500 días de la pandemia lo que hemos padecido las y los trabajadores de la salud no tiene nombre. Desde el inicio de la pandemia tuvimos que pelear por lo básico para cuidarnos. Los decretos del gobierno no fueron otra cosa más que una flexibilización laboral de hecho. Los aplausos y los epítetos grandilocuentes mediáticos contrastan mucho con la realidad que vivimos cada día. A los salarios y condiciones laborales pésimas, antes de la pandemia, se le sumaron todos los aditamentos de una situación súper injusta: las y los compañeros muertos, la falta de reconocimiento de enfermería y la represión en CABA el día de la sanidad, los malos salarios en todo el país y un largo etcétera. “Héroes” se nos decía, faltaba agregar que lo éramos pero de tragedias griegas.
Pero a este exceso se le comenzó a oponer con: movilizaciones cada día más fuertes, en el público y en el privado, en todo el país, conflictos emblemáticos como la lucha salarial del Garrahan o el proceso de desborde de la burocracia de ATE, en Neuquén, con los Elefantes Blancos que paralizaron las rutas del petróleo y obligaron al gremio y rediscutir una paritaria miserable ya firmada.
En el caso de la sanidad privada (que no paraba desde el siglo XX) que obligada por el descontento de la base a sacar un paro parcial por la cláusula de revisión en marzo del 2021. Este paro constituyó un importante primer momento de desborde que fue cerrado con la conciliación obligatoria y el acuerdo de actualización que planteaba la celeste y blanca. Pero este proceso anticipaba lo que estamos viviendo ahora.
Los empresarios de la salud no quieren ceder tasa de ganancia
Las patronales en su voracidad empresarial no tienen límites ni vergüenza. Arrancaron la negociación de las paritarias solicitando que las mismas se suspendan. Exigieron el aumento de las prepagas y se unificaron para hacer lobby, montados en la falta de nuestra actualización salarial.
El gobierno, por su lado, los subsidió con billones de pesos salidos de nuestros aportes jubilatorios y no les puso ni un límite. Por esa vía los dejaron correr solos e instalar que no tenían cómo afrontar los aumentos. La única insinuación que le hicieron con los dichos de que era necesario “repensar” el sistema de salud fue contestado con una contraofensiva feroz por parte del empresariado.
La burocracia, habiendo grabado en su retina los hechos de la cláusula de revisión, dejó correr apostando siempre a la negociación y haciendo todo lo posible para no tener que apelar a la movilización de las y los trabajadores de la sanidad.
Este panorama derivó en que las patronales tomaron la iniciativa y fueron tensando la situación no discutiendo las paritarias, pagándole sin actualización a los hospitales privados.
La bronca de las y los esenciales frenaron la ofensiva patronal
A la burocracia no le quedó otra que amenazar con un paro para intentar mostrar que hacían algo. Esa realidad comenzó a liberar fuerzas y las y los trabajadores empezaron a construir un enorme paro que, en su sola preparación, amenazó con poner todo patas para arriba.
Las patronales se dividieron ante la inminencia de lo que iba a ser un parazo. Un sector sacó un comunicado a la ofensiva pero otro en sus empresas, empezaron a mostrar signos de preocupación.
El gobierno metió la primera conciliación obligatoria
La dinámica de conflictividad y desborde empujó al gobierno a utilizar la carta de la conciliación para enfriar el conflicto, ganar tiempo y negociar una salida lo menos costosa posible. También para salvarles las papas a Daer y compañía.
Esa primera conciliación desató una gran bronca porque significó la suspensión del paro menos de 24 hs antes de realizarse. Esto erosionó mucho a la burocracia.
Durante la conciliación, el gobierno hizo una jugadilla para seguir comprando la voluntad de una dirigencia totalmente vendida y mostrarse firme frente a los empresarios que, por su lado, comprenden mejor que nadie que el Gobierno es pura espuma. Para hacerlo, utilizó un decreto para que los trabajadores tengan la obligatoriedad de quedarse en su obra social, al menos durante un año.
Pero, lejos de frenar a las patronales, el hecho fundamental de no tener medidas a la vista le dió aire y volvieron a la carga elaborando un programa más claro, exigiéndole al gobierno la extensión del REPRO y SIPA, la eximición de la carga fiscal, piden poder usar el credito fiscal IVA para el pago de aportes y, como si todo esto fuera poco, exigen disponer de una fórmula polinómica de ajuste mensual sobre las cuotas, es decir: no pararon de ganar durante la pandemia y, ahora para asegurar su tasa de ganancias quieren descargar la crisis sobre trabajadores y usuarios.
El paro puso todo patas para arriba
No se llega a un acuerdo y se terminan los 15 días hábiles de la conciliación obligatoria. Se acaba el tiempo de maniobra. La burocracia es empujada a llamar al paro pero se cuida de hacerlo de 4hs para intentar evitar, sin éxito, la embestida de las y los esenciales. El viernes 23/7 el paro supera todas las expectativas. Las patronales recibieron el golpe y se volvieron a dividir, ya que vieron cómo pese a no estar preparado ni discutido como corresponde, el paro tuvo una adhesión enorme.
El Gobierno en medio del fuego cruzado pierde el rumbo y la burocracia ve como le tiembla el piso.
Segunda conciliación y nuevo plantón de la burocracia
La presión por abajo es tan grande que la burocracia tuvo que amenazar con un paro de 24 hs. El gobierno, consciente de la dinámica, opta por ofrecer una nueva conciliación obligatoria que todos aceptan gratamente ya que vuelven a tener tiempo para negociar sin presión. Mientras escribimos estas líneas la celeste y blanca informa que acata la conciliación obligatoria. La bronca explota por abajo y la dinámica de este conflicto sigue abierta.
Está claro que si se deja tiempo libre la ofensiva la toman las patronales. Sin embargo, apenas empieza el movimiento de las y los trabajadores todos muestran sus debilidades. Por ello la única forma de ponerle real límite a las patronales es haciendo un plan de lucha contundente hasta ganar, como venimos proponiendo desde LA BORDÓ.
Ahora tenemos que seguir organizándonos y preparando iniciativas para seguir peleando por lo que necesitamos.

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A casi 500 días de la pandemia la realidad de los «esenciales» es la de los héroes griegos: trágica. Cobramos menos salario real que antes de la pandemia y tenemos peores condiciones laborales. En ese contexto, las patronales muestran su sed insaciable de ganancia, el Gobierno su recule constante ante las corporaciones y la burocracia su terror a la movilización de las masas.
Las patronales arrancaron jugando a fondo. La primera piedra fue decir que no iban a poder pagar las paritarias y luego, sin interrupción, siguieron con la solicitud para suspenderlas al ministerio de Trabajo, le siguieron el amparo judicial, la conferencia de prensa para ganarse la opinión pública con el verso de la crisis por el aumento de los costos durante la pandemia. Así le retrucaron a fondo al gobierno que tímidamente había dicho que «habría que repensar el sistema de salud».
Sin ninguna duda y con firmeza acusaron al gobierno de querer desfinanciarlos y estatizarlos y se encontraron con un retroceso en silencio del Frente de Todos. Algo a lo que ya estamos bastante acostumbrados.
La burocracia de Daer y West Ocampo entre la espada y la pared
La burocracia en medio de este conflicto se jugó por la negociación desde el principio con el claro objeto de no tener que abrir nuevamente la caja de pandora de la movilización. Jugada por la negociación, la CyB, dejó correr el vencimiento de una de las paritarias, no hizo nada frente a la presión de las patronales. Tenía armada a toda su militancia en que se estaba negociando y que iba a haber un acuerdo. En medio de esta situación, la presión más general por la carestía obliga al gobierno a cambiar su política salarial.
Cuando se vencieron la totalidad de las paritarias del sector de servicio y las patronales seguían firmes en no poner un centavo no les quedó otra que decir que iban al plan de lucha como venía planteando la BORDÓ por todos lados desde hacía un mes.
La iniciativa para a manos de los esenciales
La habilitación del «plan de lucha» empezó a remover al equipo de salud. Sin que la burocracia hiciera realmente las asambleas ni comenzara a preparar el paro las y los compañeros lo tomaron en sus manos y se abrió con todo el debate de cómo garantizarlo a pesar de que la conducción del gremio no los preparaba para nada.
De lunes a miércoles la autoorga-nización, el debate y los preparativos para garantizar el paro fueron in crescendo y mostraron un claro horizonte: se venía un parazo total. Incluso, la fuerza de la preparación del paro llegó a quebrar el frente de los empresarios de la salud. En este punto de mayor tensión vino a intervenir el Gobierno en consenso con las patronales y la burocracia con un balde de agua fría con la conciliación obligatoria antes de que haya medidas.
El paro que no fue: salvataje de la burocracia y profundización de su deterioro con la base
La conciliación obligatoria y su acatamiento derivó en cólera y en una impotencia tremenda. La bronca se manifestó en todos los establecimientos y hasta militantes de la celeste y blanca quedaron en falsa escuadra sin política ni línea concreta. Por eso, durante la tarde del jueves se vieron en la necesidad de reubicarse llamando a las apuradas a una «asamblea abierta» en la Swiss Medical para escrachar a Belocopitt.
La Bordó: la alternativa
Desde la BORDÓ hacía un mes veníamos reclamando un plan de lucha. Desde Mayo alertábamos de la firmeza de las patronales y que no había que dejarles tomar la iniciativa y los escrachamos en su pituca conferencia de prensa en Paseo la Plaza. En el Hospital Italiano, establecimiento que conducimos, el 8/6 habíamos convocado a asamblea general en donde se votó:
1) Básico inicial igual a la canasta familiar (hoy $99.995) con cláusula de ajuste mensual
2) Reconocimiento del desgaste laboral (6hs de trabajo, licencias por estrés y jubilación anticipada)
3) Iniciar el estado de alerta y movilización
4) Difundir estas propuestas al resto de los establecimientos
Una vez que la directiva del gremio declaró el «plan de lucha» nos pusimos a la cabeza del mismo preparando el paro. Iniciamos haciendo una asamblea general el lunes 28/6 y de sectores para garantizar el paro y alertar sobre la posible conciliación obligatoria. En dicha asamblea general votamos que el sindicato no debería acatar la conciliación obligatoria y en caso de hacerlo seguir igualmente movilizados.
El día 1/7 con la conciliación encima y la presión de la patronal que mandaba mails intimidatorios, que más que firmeza denotaban su preocupación, realizamos una asamblea general en el establecimiento convocando a seguir movilizados realizando acciones y una movilización al ministerio de trabajo cuando se reunieran a negociar.
Frente a la convocatoria al escrache de Belocopitt no dudamos en ir y apoyar con nuestras propias propuestas esa movilización, exigiendo su continuidad, y con el mandato de nuestra asamblea, remarcando la necesidad de movilizarnos el 7/7 al ministerio de Trabajo.
Sigamos movilizados para lograr lo que necesitamos
Todo lo que fue pasando demuestra a fondo que si los trabajadores tomamos la iniciativa podemos forzar a todo el mundo a hacer lo que no quieren. La burocracia con su pacto a la conciliación cometió una traición enorme ya que la fuerza del paro iba a hacer temblar todo. Evitó junto al gobierno llegar a ese punto, pero no pudo evitar la presión latente del desborde que está planteada y la experiencia de miles de trabajadores con esta conducción.
Como siguiente paso vamos al ministerio y de allí seguiremos con otras medidas. Mientras escribimos esta nota la Celeste y Blanca va y viene con lo que va a hacer, víctimas de su falta de determinación quedan presas del juego de la patronal y el gobierno.
Solo si seguimos movilizados vamos a conseguir lo que necesitamos, y en eso estamos.
El equipo de salud, como la mayoría de trabajadores de las demás reparticiones, rechazó la vergonzante paritaria nacional firmada por la dirigencia de UPCN y ATE. La Secretaria General de la Asociación de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan, Norma Lezana, nos explicó los motivos por los cuales se profundizó esta pelea que se viene preparando con distintas acciones. «Nuestro salario cayó más de un 60% durante la gestión macrista y un 25% más en plena pandemia. No aceptamos más salarios en cuotas. Exigimos un 50% ahora y que se atiendan todos los reclamos del equipo de salud».

Escribe: Sandra Escobar, Alternativa Astillero (ANCLA)
El Astillero Río Santiago nace el 22 de mayo de 1948 como Fábrica Estratégica del Estado para el desarrollo de la flota mercante y defensa soberana nacional. En sus primeras tres décadas, el Astillero vivió su mayor auge, fue impulsor de las demás industrias nacionales llegando a tener 5.000 trabajadores propios y 3.000 tercerizados. Así es que el Astillero tiene en su haber 78 construcciones navales y metalmecánicas emblemáticas. Desde sus orígenes estuvo íntimamente intervenida por las políticas del estado y, a mediados de los años 60 empezaron los vaivenes políticos, lo cual generó en los obreros navales una conciencia de pertenencia, organización y lucha por mantener la planta naval pujante, como en sus comienzos, y sus derechos laborales bajo el Convenio Colectivo de Trabajo del ´75 aún vigente. En las épocas oscuras del tercer gobierno de Perón con la Triple A, el Astillero no estuvo exento de los ataques contra el movimiento obrero. Ello pegó un salto durante la Dictadura Cívico Militar habiendo sufrido la desaparición de 47 trabajadores navales. Pero estos terribles sucesos de nuestra historia no lograron desmoralizar el espíritu de lucha y, a comienzos de la democracia estaban haciéndose oír por recomposición salarial frente a los magros sueldos, retrasos en los pagos y la elevada hiperinflación alfonsinista, entre tantos reclamos más.
Las políticas neoliberales de los 90, tiempos de Menem y Duhalde, desmantelan ELMA, privatizan YPF y desfinancian a la Marina, fundamentales clientes de ARS. Esta coyuntura con falta de perspectiva laboral, de incumplimiento de pago de haberes, aguinaldo y deudas anteriores fue determinante para que los trabajadores navales se organicen e inicien una pelea heroica triunfante en defensa de la fábrica. Los trabajadores derrotaron la amenaza de privatización e impidieron el cierre, con mandatos de asambleas generales y un proceso ejemplar de democracia sindical. Claro que los decretos privatistas quedaron en pie y aún no fueron derogados. Si bien se impidió el cierre, ese gobierno dejó a la empresa en un estado de paralización total productiva y vaciamiento sin precedentes. Con salarios paupérrimos y un permanente desgaste psicológico en los trabajadores, muchos de ellos han aceptado el retiro voluntario, o «despidos encubiertos», reduciendo así la planta laboral a 1.100 trabajadores. La única «solución» que trajo el menemismo-duhaldismo fue la provincialización de ARS, la colocación del predio naval bajo el régimen aduanero y la concesión del mismo (23 hectáreas) para su explotación por el Ente de Administración y Explotación Zona Franca La Plata. El decreto 1332/95 tuvo la intención de transformarnos en un taller de reparación y en un depósito fiscal para el Puerto La Plata. También, con la resistencia en las calles de los trabajadores, se lograron recuperar 18 hectáreas y sus edificios patrimoniales bajo el decreto 193/06. Pero la exclusión total del régimen aduanero sigue sin concretarse.
Durante los doce años de gobiernos kirchneristas, fueron contados los nuevos contratos constructivos: dos buques productores para Venezuela (paralizadas), dos lanchas de instrucción para cadetes (avanzando a cuentagotas por falta de provisiones), una compuerta para Puerto Belgrano (terminada) y el techado del Estadio Único de La Plata (terminado), entre otras obras de menor envergadura.
El intento de dinamitar el ARS por parte del gobierno de Macri y Vidal, vulnerando nuestro CCT y paralizando todas las obras en curso, también se resistió en las calles. Enfrentando una feroz represión y tomando la fábrica y el Ministerio de Economía de la Provincia logramos frenar el avance neoliberal. Aquí la conducción actual del ATE Ensenada jugó un papel muy poco democrático y representativo, llegando a firmar actas sin el consenso de los trabajadores, negociando el cese de la lucha por la devolución de sus propias dietas sindicales. Ello tuvo un costo: si bien conservaron la conducción del sindicato (gracias a los votos de los otros organismos estatales) perdieron las elecciones dentro de la fábrica.
Nuevo intento de entrega
Hoy desde el gobierno de Kicillof, a través del presidente de la empresa Pedro Wasiejko (de la CTA de los Trabajadores) quieren imponer un nuevo plan privatista, disfrazado a través de un cambio de figura jurídica: conformar una Sociedad Anónima, abriendo la puerta a los capitales privados.
Este plan cuenta en los hechos con el apoyo funcional de la dirigencia de ATE Ensenada, la conducción gremial en la fábrica, que propone una «Sociedad de Estado».
Todos argumentan que no se puede sostener la «ineficiencia» de la fábrica, quienes dicen radicar en las largas y lentas gestiones burocráticas por estar bajo la normativa Administrativa de la Provincia, y que esta nueva figura sería la solución a todos nuestros problemas de eficiencia. Lo que no dicen en su escueto balance es que ni el gobierno de Vidal ni el actual de Axel Kicillof se hizo cargo de la devolución de los 23 millones de dólares de las obras en curso, «Eva Perón» y «Juana Azurduy», ya provistos por Venezuela, fondos que fueron desviados durante la gestión del Gobernador Scioli hacia la obra Techado del Estadio Único de La Plata. Primera solución indispensable para reactivar las construcciones que siguen durmiendo de mayor carga productiva. Como, también, esconden las implicancias que conllevan estas sociedades del Estado (Ley 20.705), quienes se rigen bajo la normativa de ley de Sociedades Anónimas (Ley 19.550), dando lugar a la posibilidad de concurso, o quiebra, por parte del Estado si la empresa no generase ingresos propios y así rifarla, concesionarla o liquidarla. Tampoco dicen que los Convenios Colectivos de Trabajo pueden no ser respetados y regirse por la Ley de Contrato de Trabajo, en el cual perderíamos nuestros derechos laborales y nuestra estabilidad como trabajadores estatales, conquistados por la historia de lucha de nuestra fábrica, o que justifiquen que sobra mano de obra. Y aclaración: este nuevo plan privatista, no viene acompañado por una extensa lista de inminentes nuevos contratos de trabajo listos para la firma, que, aunque más no sea, nos dé una perspectiva laboral a mediano plazo.
Hay otra salida
Ningún gobierno retomó las decisiones políticas necesarias para que el Astillero vuelva a cumplir su razón social «Construir nuestra propia flota mercante y de defensa soberana». Porque todos los gobiernos fueron y son fieles servidores al programa político y económico que mantiene a la Argentina sumisa como país dependiente, endeudado y al servicio de los intereses del FMI, Multinacionales, Club de Paris y acreedores de toda índole. Por lo tanto, el Astillero continúa resistiendo a todos los renovados intentos privatistas y de cierre, luchando por la reactivación real.
Demandamos la inmediata reactivación de las obras para PDVSA y la restitución de los USD 23 millones provistos por ésta última, ignorada por la gestión de Vidal y ahora por Kicillof. Hay que derogar las leyes y decretos privatizadores e impulsar la salida de Zona Franca.
Nos están chantajeando al proponer poner en serio riesgo nuestros derechos y estabilidad laboral como condición para invertir y reactivar el ARS. Hace falta la decisión política de invertir y generar nuevos contratos de trabajo sacando el dinero de las grandes transnacionales que transportan nuestros cereales. Hay que activar la ley que fue vetada por el macrismo, para financiar la actividad naval con impuestos al alquiler de fletes que realizan empresas extranjeras. Y construir barcos para patrullar nuestro mar, depredado por las multinacionales, así como renovar y reparar la flota de la actividad pesquera.
Ni sociedad anónima ni sociedad de estado. Por un ARS 100% estatal, con sus planes de producción desarrollados y controlados por sus trabajadores y técnicos, junto a la comunidad.

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