MST - Movimiento Socialista de los Trabajadores Lunes 27 de Agosto, actualizado hace 4 hs.

Unidad contra el plan macrista Militares a la calle, no!

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Desde hace años, el Comando Sur de los Estados Unidos presiona para que nuestro país destine fuerzas armadas a la “seguridad interior”, o sea a la represión social. El felpudo de Mauricio Macri lo hizo, por ahora como “apoyo logístico” a las fuerzas de seguridad. Crece el rechazo al anuncio presidencial.

El lunes 4 de junio se realizó una conferencia de prensa en el Congreso para expresar el repudio. Estuvieron Madres, Abuelas y otros organismos de derechos humanos ligados al gobierno anterior y el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, que integramos. También participaron figuras del FPV-PJ, Libres del Sur, PTS, MST y referentes sociales. Por nuestro partido asistieron Alejandro Bodart y Vilma Ripoll y, por el CADHU, quien escribe.
Más allá de las diferencias, se coincidió en una rotunda negativa al antidemocrático proyecto oficial.

Un viejo plan yanqui

En mayo, en la comisión de relaciones exteriores de la Cámara de Diputados norteamericana disertaron los subsecretarios de Estado, Tesoro y Seguridad Nacional. Según ellos, la Triple Frontera es una zona clave “para combatir a organizaciones criminales transnacionales, como las redes de apoyo a bandas de tráfico de drogas y terrorismo”.
Esta excusa imperialista sobre narcotraficantes y grupos terroristas o narco-terrorismo con tal de meter a los milicos por la ventana no es nueva: vienen insistiendo en ella desde hace décadas. Ya la aplican los gobiernos de México, Colombia y Brasil, en donde la consecuencia más reciente fue el asesinato de Marielle Franco.
Pero aquí no cuaja, por dos razones. Una, porque el movimiento por los derechos humanos, desde 1983 a hoy, obligó a que los militares sólo se dediquen a la defensa exterior. Y dos, porque no hay ninguna banda terrorista ni de narcos que haga peligrar la seguridad interna. Las mafias del narcotráfico más bien hay que buscarlas en la Bonaerense u otras policías provinciales, en la complicidad o connivencia de Gendarmería con el delito o en políticos como el intendente macrista Sergio Varisco, de Paraná, imputado penalmente por financiar una red de venta de drogas…
En el 2011 Cristina Kirchner, con el Operativo Escudo Norte, dispuso que participen efectivos del Ejército y Fuerza Aérea en esa frontera. Debían informar los ilícitos, pero no podían detener sospechosos ni derribar aviones. En el 2016, Macri habilitó ese derribo. Ahora quiere mandar más militares a las fronteras para así liberar gendarmes y destinarlos al control social y la represión, justo cuando están creciendo las protestas anti-ajuste y la bronca por los tarifazos y el pacto de sumisión al FMI.

Unir fuerzas contra el autoritarismo

Pero el anuncio de Macri no marca fortaleza política sino por el contrario, en su momento más crítico, la necesidad de mostrar algún control de la situación. Así como antes justificó la “doctrina Chocobar” del gatillo fácil policial o como buscan reformar el Código Procesal Penal para criminalizar las luchas populares o inclusive espiar opositores y activistas, ahora la ministra de (In)Seguridad Patricia Bullrich Luro Pueyrredón habla de “insertar a los militares en la democracia”. ¡Que se inserten en sus cuarteles, no en las calles para reprimir al pueblo!
Como Macri no tiene quórum parlamentario para reformar las leyes de defensa nacional y seguridad interior, tendrá que cambiar el Decreto 727/06 que hasta ahora restringe la tarea de las FF.AA. a “agresiones de origen externo perpetradas por fuerzas armadas pertenecientes a otros/s Estado/s”. Y si cambiar dicho decreto le trae mucho costo político, quizás se limite a traspasar unos 5.000 militares como gendarmes.
De todos modos, no es sencillo que el presidente logre su objetivo en el momento de mayor inestabilidad de su gobierno. La conferencia de prensa del lunes 4 fue un paso adelante en la necesaria unidad de acción. Tenemos que avanzar en nuevas acciones para impedirlo.

Pablo Vasco, CADHU-MST