NO A LA DEROGACIÓN TRUCHA DE KIRCHNER

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POR LA ANULACIÓN DE LA LEY BANELCO

Ya se descubrió. La ley de reforma laboral se votó con coimas en el Senado. De la Rúa puso la plata y el PJ cobró. Se patinaron 5 millones de dólares, el valor de 100.000 planes trabajar. Ese día, también hubo represión.
El tema no estaba en la agenda de Kirchner. Fue puesto obligadamente por el escándalo que desató el «arrepentido» Pontaquarto.

Sin embargo, en vez de anularla, el gobierno quiere derogarla «hacia el futuro». Y lo que es peor, propone un nuevo proyecto flexibilizador.

El La flexibilización laboral y el ataque a las conquistas obreras, pasó en nuestro país como una verdadera novela de terror, y en varios actos. Primero, la dictadura del ’76 derogó convenios colectivos, rebajó salarios por decreto, prohibió la actividad gremial, intervino sindicatos y consideró el derecho de huelga como delito. Luego, Alfonsín intentó varias veces imponer proyectos flexibilizadores sin resultado, fruto de la lucha de los trabajadores. Fue Menem quien nos dejó con menos derechos que la dictadura. Y De la Rúa le puso el broche de oro (ver recuadro), haciendo votar una ley antiobrera mediante coimas y una feroz represión allá por abril de 2000 contra miles de manifestantes en Plaza de Mayo.

Las pruebas sobran para anular la ley

La UCR y el Frepaso, con la «Ley Banelco», impusieron los contratos basura, el despido sin indemnización y la negociación colectiva por empresa. Decían que así se iba a generar «más empleo». El mismo y ya viejo verso menemista, que con sus «reformas» regaló 5.000 millones anuales con la rebaja de los aportes patronales y encima la desocupación subió del 12 al 18%.
Con la aplicación de la Ley Banelco, la desocupación siguió aumentando llegando a cifras récord. Por eso, entre otras cosas, la gente estalló en diciembre del 2001 llevándose puesto al presidente que la había pergeñado.
Esto ya sería harto suficiente para anular esta ley por negrera, antiobrera y coimera. Y así devolver en parte los derechos conculcados a los trabajadores víctimas de la misma. Si se anulara es como si nunca hubiera existido ¿Por qué darle valor hasta hoy, si fue impuesta mediante una mafiosa asociación ilícita entre el PJ y la UCR-Frepaso para joderle la vida a millones de trabajadores?

No a la «derogación trucha»

Kirchner asumió con un discurso «antimenemista». Condena permanentemente al pasado, habla de un nuevo modelo de trabajo y producción, llama a combatir el trabajo en negro mediante carísimas campañas televisivas y dice que hay que poner en marcha un «país en serio». ¡Sin embargo, se niega a anular la flexibilización laboral votada con coimas!
Con más razón es cuestionable su actitud, cuando ya hay un reciente antecedente de que se puede anular una ley. El mismo Parlamente el año pasado votó la nulidad efectiva de la Obediencia Debida y el Punto Final dándolas como si nunca hubieran existido. Si el gobierno siguiera el mismo camino, se podrían recuperar muchas conquistas laborales que los trabajadores perdieron por su aplicación. Anulando también más de 75 convenios a la baja, homologados por el Ministerio de Trabajo, que se produjeron en estos años fruto de la Banelco.
Sin embargo, no sólo la va a derogar «para el futuro» sino que además quiere imponer otra ley que mantiene y profundiza normas flexibilizadoras que vienen desde Menem. Un nuevo acto novelesco que se podría llamar: «la gran truchada kirchnerista».

No al nuevo proyecto

El nuevo proyecto todavía no se ha dado a conocer oficialmente. Pero hay trascendidos. Lo cierto es que se está negociando en forma antidemocrática, a fuego lento con las Centrales Sindicales y ya le habrían dado el visto bueno la UIA y demás grupos patronales. Mantiene el período de prueba sin indemnización, aumenta aun más la rebaja en los aportes patronales y limita el derecho de huelga, entre otras tropelías.
Por eso hay una batalla en curso. En primer lugar, por la nulidad de este engendro y todas las normas flexibilizadoras. Y segundo, para luchar por un proyecto alternativo con medidas de emergencia que combata la desocupación, asegure trabajo genuino para todos, salarios y jubilaciones dignas y mantenga las viejas conquistas obreras logradas con décadas de lucha. A esa lucha convocamos.

Juan Carlos Giordano


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