REALIZADO EN INDIA

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100.000 PERSONAS EN EL FORO SOCIAL MUNDIAL

El 4º Foro Social Mundial se realizó por primera vez en Asia (los tres primeros fueron en Porto Alegre, Brasil).
La multitudinaria reunión confirmó dos características que ya tuvieron los anteriores, y especialmente el del 2003. Por un lado, se convirtió en un polo de referencia para la vanguardia de los movimientos sociales de lucha contra el imperialismo y el capitalismo, que busca coordinarse internacionalmente, que logró definir movilizaciones internacionales. Por el otro, se reafirmó en su conducción el peso de la socialdemocracia que impide que esa vanguardia evolucione hacia un programa internacional anticapitalista.

El mes de enero se consumió en el ir y venir de declaraciones altisonantes. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Será que Kirchner se está enfrentando realmente con los acreedores y los organismos internacionales? ¿Habrá entonces alguna salida para las acuciantes necesidades populares?
Nada más alejado de la realidad, en cuanto hacemos a un lado las frases demagógicas y vemos que queda:

El FMI

* La Argentina sigue cumpliendo a rajatabla los pagos con los organismos financieros internacionales. Nunca dejó de hacerlo. Desde la devaluación hasta hoy, hemos pagado en efectivo al FMI, al Banco Mundial y al BID 7.103 millones de dólares (20.600 millones de pesos).
* Uno de los puntos del acuerdo con el Fondo, firmado en setiembre, establecía compensar a los bancos por la pesificación asimétrica. La semana pasada el gobierno les entregó otros 2.800 millones de pesos en bonos públicos (o sea aumento de deuda).

La quita del 75%

Acá estamos hablando de los 81.000 millones de dólares de deuda con acreedores privados que entraron en default a fines del 2001.
Pero el problema es que aún pagando el 25%, no estaríamos muy lejos de una deuda externa total de 100.000 millones de dólares, tan absolutamente impagable como la actual. Pasaría lo mismo que sucedió en la época de Menem, cuando nos vendían que con el Plan Brady y las privatizaciones se “terminaba” el problema del endeudamiento. En un par de años estaremos otra vez ante montos impagables y planes de ajuste salvajes.
Pero lo peor es que nadie cree que la negociación termine con una quita del 75%. No nos sorprendamos si finalmente el gobierno “se baja” aceptando algún número menor. O si, manteniendo el discurso de “no nos bajamos” del 75%, terminan reconociendo pagar los intereses caídos desde el 2002, lo que significa aumentar la deuda en 12.000 millones de dólares. O, la tercera opción, que empezó a circular estos días, es que se mantenga la quita del 75%, pero que el FMI le entregue algo más a los acreedores, que obviamente se anotaría como nueva deuda argentina,…con el Fondo. O sea, hacemos una quita a la deuda privada, y pasamos a deberle ese dinero al FMI.

La “carta secreta” de Lavagna

El FMI empezó a exigir “acelerar” las negociaciones, amenazando con no dar por cumplidas las metas del acuerdo firmado en setiembre. Ante ello, Lavagna envió una carta “reservada” al director del Fondo donde se compromete a:
* Tener un superávit fiscal en el 2003 del 3%. Hasta ahora lo acordado era una suma fija de 12.480 millones. Ahora, cuanto más crezcamos tendremos más dinero,… para pagar la deuda.
* Tener terminada para junio la renegociación de las tarifas con las empresas privatizadas de gas, agua y electricidad.
* Comenzar en abril la reestructuración (léase privatización) de la banca oficial.
* Empezar a hacer pagos al Fondo de capital (y no sólo de intereses como hasta ahora).
* Sacar una nueva ley de coparticipación federal, donde se le dé un monto mínimo a las provincias y el resto vaya a un fondo, pomposamente llamado de “Inversión Pública y Social” (como todo en la era K.) que lo administra el Tesoro Central,… para pagar deuda. O sea, ajustar a las provincias.

La salida

Como vemos, detrás de la catarata de declaraciones, y de “estrategias de negociación”, no hay sino miles de millones de dólares que se van por todos los agujeros para pagar a los acreedores. E incluso los fondos que genera la reactivación (producto del “rebote” de la explosión del 2002, y de la coyuntura de buenos precios internacionales de la soja y el petróleo), van camino a ser rifados en esa dirección, en vez de volcarlos a un programa de obras públicas para terminar con la desocupación y la miseria.
Por eso la única resolución del tema de la deuda externa pasa por dejar definitivamente de pagarla: por una quita del 100%, a los privados y a los organismos internacionales. Eso y romper definitivamente con el FMI y sus planes de sometimiento son la condición previa para hacer posible una salida para los trabajadores y el pueblo.

José Castillo


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