Crisis en la educación argentina

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¿ A QUÉ SE DEBEN LOS BOCHAZOS ?

Como suele ocurrir cada año, a pocos días de iniciarse el ciclo lectivo, los funcionarios gubernamentales se acuerdan del tema “educación”. Aparecen datos, cifras, comparaciones, que reafirman la caída de la calidad educativa. Dicen sorprenderse por los “bochazos” en los ingresos universitarios, por la dificultad de los adolescentes de interpretar textos.. Sin sonrojarse, Alberto Fernández explicó que el problema es que, con la crisis de los ´90, en las escuelas “quedaron los peores maestros”. ¿Qué pasa realmente y cuál es la salida a esta crisis?


Casi el 90% de ingresantes a distintas carreras universitarias fueron bochados en estas semanas en La Plata, Bs. As. y Rosario. La UBA, símbolo de elevada calidad educativa ante el mundo, ya no está considerada ni entre las 100 mejores de América. Está 301 a nivel mundial, de 500 universidades evaluadas. El 80% de estudiantes que logran ingresar a la facultad no terminan sus carreras.
Estos datos son consecuencia de la crisis de todo el sistema educativo, también en primaria y secundaria. La deserción escolar en esos niveles sigue avanzando, pese a la entrega de becas y a que muchos van a la escuela para garantizarse un vaso de leche o una comida diaria. Según evaluaciones oficiales, el 75% de los niños que ingresan al secundario no comprende bien lo que lee. Mientras el ministro Filmus recorrió el país regalando libritos de cuentos en playas, micros y estadios…como si estuviera en campaña electoral.

Kirchner y Solá culpan a los docentes

Alberto Fernández declaró que “el tema central es volver a calificar al docente. La federalización no es mala. El problema es que se deja toda la instancia educativa en manos de provincias en crisis económicas, se va deteriorando la calidad educativa. Empiezan a irse los maestros de esas provincias, quedan los peores maestros y es una cascada que termina en el educado recibiendo una mala educación».
Giannettasio, vicegobernadora de Bs. As. y ex Ministra de Educación, apuntó igual: “la culpa la tenemos los docentes, con nuestros resabios de educación tradicional”.
Sin dudas estamos ante una nueva campaña de responsabilizar a los docentes del fracaso educativo, tratando de enfrentarlos con la sociedad, mostrándolos como incapaces.
Nada más alejado de la realidad. Si hoy la escuela sigue funcionando es por el brutal esfuerzo de docentes y padres. Muchos enseñan en condiciones deplorables de infraestructura, en escuelas llenas de humedad, donde se caen techos, explotan garrafas, con cables eléctricos sueltos, sin vidrios, con cursos de decenas de alumnos la mayoría mal alimentados y sin materiales didácticos. Cobrando salarios que los ubican por debajo de la línea de la pobreza.
Al revés de lo que inventa Fernández, miles de profesionales volvieron a las escuelas para tratar de cobrar un mísero salario, ya que la desocupación los dejó sin poder ejercer. Las causas de la crisis educativa y su solución, hay que buscarlas en otro lado.

El fracaso de la Ley Federal

La Ley Federal menemista, sostenida por los gobiernos subsiguientes, es la principal responsable de este fracaso educativo. Fue una estrategia de destrucción de la escuela pública y los resultados están a la vista. La transferencia educativa a las provincias ocasionó el colapso del sistema educativo nacional. Si un niño debe cambiar de provincia, sus planes de estudio serán totalmente diferentes. De 1º año en Córdoba, pasaría a 7º grado de EGB en Bs. As. De 4º año secundario en Capital, pasaría a 1º de Polimodal. Además, los contenidos en cada sector están desarticulados y totalmente ajenos a las universidades.
A pesar que la descentralización tuvo resultados destructivos, se la intenta profundizar con la municipalización. Municipalizar y tratar de que las escuelas se conviertan en una especie de cárcel para niños, donde coman y no anden en las calles, es la nueva fase de la aplicación de la Ley Federal. Y para implementarla, necesitan docentes casi sin derechos laborales.
Es por eso que tratan de atacar a los maestros, responsabilizarlos de la crisis educativa y poner la opinión pública a favor de que puedan ser echados, si no “califican” ni “rinden” lo suficiente.
Este plan es acompañado por el avance de la escuela privada, tal como se expresa con claridad en el acuerdo del ALCA y como Filmus anuncia con “canjear deuda externa por educación”. Así iremos a una educación para ricos y alfabetización con comedores para pobres.
La verdadera salida a la crisis educativa pasa por derogar la Ley Federal de Educación, reemplazándola por una nueva Ley elaborada por docentes, padres y estudiantes, en base a los principios de la vieja Ley 1.420 que tantos logros nos dio. Y aumentar el presupuesto educativo al 25% del PBI, garantizando salarios dignos, calidad educativa, infraestructura y volviendo a una educación de excelencia pública y gratuita.

* Todos los datos asignados corresponden a ediciones del diario Clarín.

Guillermo Sánchez Porta


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