Crisis Energética

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NO HAY SALIDA SIN LA ESTATIZACIÓN DE YPF

El gobierno está fracasando en su intento de paliar la crisis energética con parches. Lo único que va quedando en concreto es que los trabajadores y el pueblo terminarán pagando con más tarifas, posibilidad de cortes y aumento de la desocupación. YPF-Repsol es el principal responsable.

Las causas de la crisis energética se encuentran en el entramado de negociados y privilegios que surgieron con las privatizaciones de Menem y las sucesivas renegociaciones de De la Rua, Duhalde y Kirchner. Así, tienen parte importante de la culpa las distribuidoras de electricidad (como Edenor, Edesur), las de Gas, las transportadoras, y las mayoristas de energía eléctrica. Todas se beneficiaron con superganancias y no cumplieron con los planes de inversión ni con la calidad del servicio.
Sin embargo hubo y hay en todo esto un actor privilegiado, el gran responsable: la multinacional española YPF-Repsol. Durante estos años Repsol extrajo y exportó crudo de los pozos explorados por la vieja YPF estatal, sin hacer nuevas prospecciones, hasta el extremo de poner al país al borde de quedarse sin petróleo en la próxima década. Y ni siquiera ha tenido la obligación de ingresar al país el total de los dólares que ello le genera: sólo debe hacerlo con el 30%, que a su vez no lo controla nadie, ya que depende de sus propias declaraciones juradas. Pero además YPF-Repsol es el principal productor (65% , lo que le da una posición casi monopólica) de gas de nuestro país. Nuevamente, el gran negocio de los españoles es la extracción y no la apertura de nuevos pozos, con lo que también el horizonte gasífero del país empieza a estar en riesgo. En síntesis: la nafta, el gasoil y el GNC que consumimos para el transporte, el gas natural de red, el gas licuado en garrafas, y hasta el kerosene, provienen en forma mayoritaria de YPF-Repsol, que tiene entonces una capacidad absoluta de determinar el precio y las cantidades producidas.

Las relaciones de Kirchner con Repsol

Si hay algo que Kirchner no desconoce es el negocio petrolero y el entramado de decisiones de la multinacional Repsol-YPF. Ya en 1993, puso el avión de la gobernación para garantizar que los senadores de Santa Cruz estuvieran presentes para votar la privatización de la entonces petrolera estatal. Desde ahí en adelante se sucedieron los negocios en su provincia, con particular atención para los intereses de Repsol. Según las comidillas de la provincia, ese era uno de los temas que Kirchner monitoreaba personalmente. El mismo “denunció” hace un par de semanas que Repsol lo chantajeaba retaceando producción de gas, mediante el procedimiento de reinyectar érste a los pozos, con el objetivo de conseguir aumentos… cosa que consiguieron en la audiencia pública que se desarrollaba en el mismo momento en que el Presidente alardeaba con sus denuncias.
Pareciera que asistimos a una gran puesta en escena. Después de ese hecho, Kirchner cita al presidente de YPF-Repsol, Alfonso Cortina, lo “reta” en público y anuncia con bombos y platillos que había logrado un acuerdo con YPF-Repsol para no aumentar los combustibles. Y que, “lamentablemente”, como los precios están desregulados, Esso y Shell habían producido una suba 4,3%. Pero no debíamos preocuparnos porque YPF, con sus redes de estaciones de servicio, vendería más barato: casi un aviso publicitario. Pero llegó la hora de la verdad: ahora YPF-Repsol subió el precio del gasoil (salvo en Capital y Gran Buenos Aires) llevándolo a casi 1,50 el litro. En los días previos a la suba, se produjo un misterioso “desabastecimiento” en muchas estaciones de servicio. Según Repsol, el acuerdo firmado con el Gobierno no se rompió: decía que no debían subir todos los combustibles, y ellos sólo subieron uno…

Retenciones: “nos habíamos olvidado”

Otro capítulo del minué que baila Kirchner con Repsol fue el de las retenciones a las exportaciones de gas. Las retenciones son impuestos que se cobran por ganancias extraordinarias cuando el producto aumenta su precio en el mercado mundial. O, ante una devaluación, cuando se incrementa la ganancia en pesos de la exportadora. Así, luego de la devaluación del 2002, y en medio de los temblores del Argentinazo, el gobierno de Duhalde estableció retenciones a las exportaciones del petróleo crudo (20%),GLP-garrafas- (5%) y gas oil (5%). Hace 15 días, ya en medio de la crisis energética, el gobierno subió las retenciones de petróleo al 25%, GLP al 20%, gasoil al 10% y las naftas, que antes no pagaban retenciones, al 5%. Pero la exportación de gas natural, que era el gran problema de la crisis, y uno de los grandes negocios de YPF-Repsol pagaban… nada. Ahora que la situación empeora y que queda claro que no va a alcanzar el gas para el invierno se busca que reduzcan las exportaciones colocándoles una retención del 20%. ¿Por qué recién ahora? La respuesta es una obra maestra del doble discurso de Kirchner: “nos habíamos olvidado”.

Y se viene el invierno

El propio Ministerio de Economía, en un estudio titulado “Crisis energética: causas, consecuencias y soluciones alternativas”, reconoce que la “oferta está altamente concentrada en un actor dominante (YPF-Repsol)” y que las medidas tomadas para paliar la crisis, como reducción de las exportaciones de gas a Chile, cortes a las industrias, compra de fuel oil a Venezuela y gas a Bolivia, más programa de ahorro energético (léase suba de tarifas de luz y gas) no alcanzarán en el pico del invierno. Sugieren una nueva medida: seguir aumentando el GNC, con lo que 1.300.000 vehículos automotores pagarán la crisis. Pero aún así todavía faltarán entre 300 y 380 millones de metros cúbicos mensuales en julio y agosto.
El propio Lavagna cuantificó cuánto le costará la crisis energética al país: 2.098 millones de pesos. O, en términos de crecimiento económico, un 1,5% del PBI (1.500 millones de dólares), lo que significa 150.000 puestos de trabajo.

Hay que reestatizar YPF

La actual crisis pone al desnudo la vulnerabilidad del país ante el control de uno de sus recursos básicos por un monopolio extranjero. El petróleo y el gas son no renovables y estratégicos para la producción energética y la calefacción, esenciales tanto para el desarrollo industrial como para el consumo hogareño. Cualquier salida que se plantee quedará siempre a merced de la “buena voluntad” o el chantaje de Repsol. Se impone tener una empresa petrolera estatal (como por otra parte lo tienen todos los países latinoamericanos petroleros, tal el caso de PDVSA en Venezuela, Petrobras en Brasil o Pemex en México), que sea monopólica tanto en la exploración, como en la extracción, refinado y comercialización del crudo y sus derivados y del gas. Recuperar la inmensa capacidad de recursos humanos que supo tener YPF, otrora orgullo de pueblos como Cutral-Có y Tartagal, requiere su reestatización, la toma del control del resto del negocio gasífero y petrolero en manos de otras compañías (Esso, Shell, Petrobras, Total, etc.) y la puesta en funcionamiento bajo el control de sus trabajadores.

Ibarra, solá y kirchner, unidos contra los husos horarios

La cuestión científica está resuelta en el mundo desde 1920, cuando la Argentina adhirió al Sistema Internacional de Husos Horarios. Al planeta se lo divide en gajos, como si fuera una naranja, y a cada uno le toca un huso horario. Así a nuestro país le toca el –4, que quiere decir cuatro horas menos que en el Observatorio de Greenwich. La mayoría de los países del mundo adelantan el reloj en verano para aprovechar las horas de luz y consumir menos energía y vuelven al huso que le corresponde en invierno.
Pero en nuestro país, después de la privatización de la energía eléctrica en el 93, se “congeló el reloj” en el huso –3: de esa forma se consumía más electricidad y las privatizadas se llevaban la diferencia. Ya en 1999 esto fue denunciado, y se votó una ley que obligaba a volver al huso –4, decretándolo huso horario nacional, pero cuando iba a entrar en vigencia fue vetada por De la Rúa.
La crisis energética reavivó el debate: una comisión técnica consultó a 400 instituciones que, junto a decenas de asociaciones de consumidores se pronunciaron por el cambio de la hora. Las legislaturas de la Provincia de Buenos Aires y de la Ciudad Autónoma también lo hicieron. Sólo se opusieron, como era lógico, las distribuidoras eléctricas. Pero el gobierno nacional se reunió con Solá e Ibarra, desempolvó un viejo estudio de una Universidad Privada (el ITBA) donde “demostraba” que no iba a haber ahorro de energía, y los “convenció” de no cambiar la hora en los dos distritos con más consumo del país. Roberto Feletti, Secretario de Infraestructura y Planeamiento Urbano de la Ciudad, que había dicho que tenía estudios que demostraban que con el cambio horario se podría ahorrar entre un 8 y un 15%, dijo sin sonrojarse: “recibimos un informe de la Nación que decía que el impacto de correr la hora sería nulo”. Edenor, Edesur y Edelap, agradecidos.

José Castillo


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