Presupuesto 2006: nada nuevo bajo el sol

Spread the love

Ganan los mismos de siempre

Escribe
Mario Cafiero
Diputado nacional
Soberanía Popular – UNITE

Comienza en el Congreso la discusión del Presupuesto 2006 y por detrás de la maraña de cifras hay que tratar de esclarecer cuales son las intenciones y decisiones del Gobierno de Kirchner y de su ministro Lavagna.

El Presupuesto: una discusión de supuestos especialistas donde no se contemplan las necesidades del Pueblo

No cabe duda que el Presupuesto es la herramienta fundamental con la que cuenta el Estado para obtener y asignar recursos propios en base a establecer prioridades, para compensar o aumentar desequilibrios económicos, sociales y regionales; para alentar o desalentar políticas de redistribución de la renta; para proveer servicios e infraestructura que satisfagan o no las necesidades del pueblo en materia de educación, salud, seguridad, justicia, vivienda, caminos, etc.
También la discusión del Presupuesto es la pieza clave para consolidar o cambiar la política económica general del país, donde se establecen las “señales” para las decisiones de los agentes económicos del sector privado y donde a través de la política impositiva y de los programas de gobierno que el Estado adopte, se define cuales son los sectores que éste quiere beneficiar y sobre las espaldas de quienes va a recaer el peso del esfuerzo.
Pero es un clásico en la política nacional que en vez de abordar esta discusión fundamental, el Parlamento se comporte como una simple escribanía y apruebe sin más el proyecto que envía el Poder Ejecutivo. Seguramente algún legislador de alguna provincia peleara por una obrita pública o por alguna otra migaja, pero en lo que se refiere al rumbo de la política económica y a las posibilidades de cambiarla desde el principal agente económico que es el Estado, no habrá ninguna discusión.
Lamentablemente tampoco en el ámbito académico o de la mayoría de los economistas que escuchamos por los medios de comunicación vamos a sacar nada en claro. Oiremos hablar que el Presupuesto para ser realista debe ser compatible con lo que los especialistas denominan el “contexto macroeconómico”, una palabra que espanta al público en general, pero básicamente no quiere decir más que el Presupuesto del año que viene debe estar acorde con el nivel de actividad económica esperado para el año que viene, o sea si hay crecimiento de la economía es esperable un mayor nivel de ingresos al Estado y lo contrario si hay recesión. También dirán que es importante evaluar cuáles van a ser las metas del nivel de inflación, la cotización del dólar, el nivel de importaciones y de exportaciones, etc. O sea una perorata de números que poco tiene que ver con lo que el pueblo necesita.
Un Presupuesto que en serio sea realista y que de respuesta a una Argentina donde la mayoría se debate en el sufrimiento de la pobreza y la indigencia, debería debatirse alrededor de objetivos y metas concretas que interesen al pueblo . Como por ejemplo cuantos puestos de trabajo se van a crear, cuanto va a ser el valor del salario y las jubilaciones, cuantos pobres e indigentes menos vamos a tener, cuantas más camas de hospitales y salitas de atención primaria en los barrios, cuantos medicamentos se van a distribuir, como eliminamos las enfermedades de la pobreza como la desnutrición y los chagásicos, cuantos más jóvenes van a poder aprender en las escuelas y universidades, cuanta menos deserción escolar vamos a tener, cuántos centros de investigación científica y tecnológica , cual es el plan de caminos, de servicios ferroviarios, de servicios eléctricos, de financiamiento a las PYMES y cooperativas, cuanta población con servicios de aguas y cloacas, obras saneamiento y medio ambiente, etc, etc.
O sea concebir al Estado como una “fábrica” de servicios y prestaciones públicas para el Pueblo, porque es el pueblo trabajador el que hace el mayor esfuerzo para que el Estado funcione y es el que más necesita que lo haga de una manera eficiente y eficaz.
Sin embargo desde hace muchos años esta concepción de Estado Popular, o sea donde la gestión y el Presupuesto del Estado (Nacional, Provincial y Municipal) estén al servicio del pueblo, esta ausente. Porque desde hace varias décadas el Estado ha sido colonizado, dominado y atrapado por los sectores de privilegio que lo han puesto a su servicio. A sangre fuego durante la dictadura y a golpes de mercado y crisis durante la democracia, los sectores de privilegio han logrado capturar el Estado para sus intereses. La oligarquía ha instalado sus ideas, que más que ideas son dogmas que no se pueden discutir. Que es el mercado el que debe atender tus necesidades, cambiado aquel apotegma de “donde hay una necesidad hay un derecho” por el de “donde hay una necesidad hay un negocio”. Que si estas afuera del “mercado”, tenés que esperar a que la economía crezca para que después “derrame” y que alguna gota calme tu sed de trabajo y dignidad. Que el mundo está globalizado y que para insertarse (ensartarse digo yo) competitivamente en él hay que resignarse a los condicionamientos de los mercados financieros (con el FMI al frente de sus demandas) y de las multinacionales. Y que el Estado en definitiva lo único que tiene que hacer es recaudar lo que sea necesario para pagar la deuda externa, garantizar que se “honren los compromisos internacionales”. Esa es su única prioridad. Porque si pagamos la deuda van a volver a prestarnos. Y si nos prestan podemos crecer. Y si crecemos se va a distribuir…Todas mentiras, pamplinas; que nos han costado el derrumbe para la Nación y empobrecimiento para la mayoría del pueblo.


Publicado

en

por

Etiquetas: