Un paso adelante, pero no hay que bajar los brazos

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Escribe Rubén Devoto Diputado porteño, en UNITE

El lunes 14, finalmente, la Sala Acusadora de la Legislatura votó el comienzo del juicio político a Aníbal Ibarra. Esta votación es un triunfo de la lucha de los familiares y sobrevivientes de Cromañón que se han mantenido en lucha desde el 30 de diciembre de 2004.
Las presiones y maniobras (desde el gobierno de la ciudad y del gobierno nacional) con que se intentó impedir que se reunieran los 30 votos necesarios no pudieron lograr su objetivo, por la acción de familiares y sobrevivientes y por el escándalo público que produjo el pase de Borocotó a las filas del oficialismo kirchnerista.
Este resultado es un primer paso, pero todavía queda un camino por delante. No podemos bajar los brazos si queremos quebrar la impunidad de Ibarra.

¿Qué nuevas maniobras preparan?

8 de los 15 miembros de la actual Sala Juzgadora terminan sus mandatos el 10 de diciembre. Por lo tanto, debe formarse una nueva Sala. El problema de Ibarra es que con la Sala actual tiene posibilidades de que no se logren los 10 votos necesarios para destituirlo. Por eso, reclama que sigan los miembros actuales, cuando ya no sean diputados, para que sean ellos los que lo juzguen.
El juez Maier, presidente del Tribunal Superior, es el presidente de la Sala Juzgadora. Ya en la primera reunión de esa Sala, planteó que las sesiones sean secretas y reclamó el poder de veto sobre la versión taquigráfica.
Se trata de una medida antidemo-crática, que pretende ocultar al pueblo el desarrollo del juicio político, beneficiando a Ibarra, que justamente quiere mantener el juicio fuera de la vista del pueblo.
Es por esto que no hay que bajar los brazos. Para derrotar a la impunidad, para conseguir la verdad y la justicia, hay que mantener la movilización.


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