Palestina

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Un millón de palestinos prisioneros en su propia tierra

El diario israelí Ha’aretz llama “cantón” al territorio que abarca las tres principales ciudades palestinas del norte de Cisjordania: Jenin, Nablus y Tulkarem. Estas tres ciudades y sus poblados circundantes quedan aisladas ya que el ejército sionista impide a sus habitantes moverse hacia el resto de los territorios ocupados de la Cisjordania. La “retirada” sionista de la franja de Gaza, tan difundida por los medios de comunicación occidentales, fue sólo una propaganda de la “buena voluntad” israelí y su moribundo primer ministro Ariel Sharon que ahora resulta un “pacifista” de la última hora. Ahora esos mismos medios ignoran que Israel sigue con su política de expansión sobre los territorios ocupados. El muro del odio de Sharon también será abatido por la lucha del heroico pueblo palestino.

Las razones esgrimidas por los portavoces militares son que “informaciones de inteligencia relevan intentos de acciones terroristas de lanzar ataques contra Israel”. No hay que ser demasiado inteligente para darse cuenta que las excusas de terrorismo de parte quien aplicó el terrorismo para expulsar a los palestinos de su territorio son excusas típicas de todo colonialista.

Cisjordania: 38 años de colonización

Después de la guerra de 1967, cuando Israel ocupa militarmente los territorios de Cisjordania y la franja de Gaza, el ministro laborista Allon ideó un plan para colonizar una franja a lo largo del río Jordán. El plan ponía el acento en salvaguardar el carácter judío (es decir racista) de Israel. Cuenta en su libro “La nueva intifada”, Giancarlo Paciello que se trataba de “aislar a la población árabe para impedir un desequilibrio demográfico para el Estado de Israel y lo contaminase socialmente”. Si bien la población árabe siempre fue enormemente superior el resultado de la colonización sobre la tierra fue determinante. La tierra cultivable a causa del control del agua empujó a los campesinos palestinos a abandonar la agricultura para pasar a ser mano de obra no calificada en la economía israelí.
Hacer crecer la población fue el segundo gran paso. En 1978 pensó en esto Matityahu Drobless, presidente del Departamento de Colonias de la Organización Sionista Mundial (WZO por sus siglas en inglés). Y decía lo siguiente: “Las colonias deberán estar dispuestas no solamente alrededor de los centros habitados por las minorías sino también en los intervalos que las separan según la política de colonización ya adoptada en Galilea”. ¡Esas “minorías” eran el 99% de la población al escribirse esto!
La consigna de Drobless era “Una carrera contra el tiempo”. Y esa carrera no paró nunca incluso bajo los gobiernos laboristas, “progresistas”, de Rabin, Peres o Barak. Después de los acuerdos de Oslo (1993) la colonización siguió un ritmo frenético (sólo Rabin frenó en un momento nuevas colonias pero nunca frenó las ya iniciadas). Para un pueblo, heroico, como el palestino, el paseo de Ariel Sharon en la explanada de las mezquitas en el año 2001, que desencadenó la segunda intifada, fue la gota que rebalsó el vaso. Desde entonces la lucha contra la colonización es una de las principales que libra el pueblo palestino en su nueva intifada.

Elecciones en los territorios

La vida política de todos modos sigue adelante en los territorios ocupados. Aunque otro muro israelí, esta vez en Jerusalén, impedirá que más de 50.000 palestinos con domicilio en Jerusalén pero que viven en Cisjordania puedan votar el 25 de enero. Además un comunicado del gobierno israelí indica que “las organizaciones terroristas y sus representantes no podrán participar en las elecciones en Jerusalén” en clara alusión al movimiento islámico Hamas quien venció en forma aplastante en las anteriores elecciones municipales de diciembre último.
Con relación a las elecciones nos parece que la plataforma electoral de Hamas retrocede: “Entre las novedades políticas de última hora está la plataforma electoral de Hamas que no hace referencia explícita a la eliminación del Estado de Israel aunque confirma el apoyo a la lucha armada. De hecho se presenta más moderada respecto del estatuto de Hamas del 1988. Para algunos confirmaría la lenta pero continua transformación en una dirección más “pragmática” del movimiento islámico palestino” (Il Manifesto, 12/1/2006). De todos modos, el significado del voto a Hamas es la señal inequívoca de que el pueblo palestino tiene sólo la salida de luchar hasta el final para derrotar al poderoso Estado sionista. Al mismo tiempo los sectores más conciliadores como el del presidente Abu Mazen retroceden ante la lucha de masas de su pueblo.

Una resistencia heroica

Cisjordania está dividida en 64 partes. Una verdadera política de apartheid y colonización emprendió Israel contra todo un pueblo. Palestina es un pueblo sin Estado y el único con serias posibilidades de dejar de existir. Israel, un Estado con armas de destrucción de masas como lo es la bomba atómica, es la repugnante creación del imperialismo. Pero el pueblo palestino no se rinde. Lo demuestran sus niños, muchos de ellos asesinados por el ejercito sionista, cuando remontan barriletes con la bandera palestina sobre los tanques israelíes que llevan la banderita con la estrella de David. Lo demuestran sus jóvenes, hombres y mujeres milicianos que ejercen el derecho de defenderse de un invasor que ni siquiera le concede el derecho de tener un Estado en el 23% de su territorio original. Es una lucha heroica que siempre debemos apoyar.

Irak: la resistencia sigue golpeando

La resistencia iraquí sigue dando golpe tras golpe a los yanquis y a su gobierno títere. La segunda semana de enero comenzó con un tremendo atentado en las mismas barbas del ministerio del interior cuando el gobierno festejaba la creación de la nueva policía iraquí. El ataque perpetrado por dos combatientes suicidas provocó la muerte de 30 personas entre policías y funcionarios del gobierno. Esta escalada de ataques comprende también directamente a los “marines” norteamericanos. La semana pasada murieron 28 soldados norteamericanos en diversos ataques, uno de los cuales comprende un helicóptero militar con sus 12 tripulantes abatido al norte cerca de la frontera con Siria. El resto murió en ataques de la resistencia libradas en Al Anbar, Falluja (teatro de una verdadera batalla), Ramadi y en Baghdad. El último fin de semana fue otro helicóptero el caído por proyectiles disparados desde tierra. El mismo ocurrió en el barrio de Al-Sukar en la ciudad de Mosul al norte de Iraq.
Todos estos ataques confirman lo que venimos señalando en otros números de Alternativa Socialista: los yanquis están más empantanados que nunca en Iraq. La resistencia crece día a día. A la misma, y a pesar de sus direcciones, se suman tanto sunnitas como shiitas. Los días de Bush en su aventura iraquí pueden terminar en una verdadera pesadilla.

El halcón plegó sus alas

La vida de Ariel Sharon es la vida de un asesino. Su vida está plagada de actos criminales contra el pueblo palestino. Nacido en 1928 en el valle de Sharon del cual la familia tomó su apellido (el verdadero era Scheinermans), Ariel se enroló muy joven en un grupo paramilitar juvenil, el Gadna, y luego pasó al Haganah, una de las más importantes milicias en la época de la colonización de los años ‘40. En 1953, cuando estaba a cargo del batallón 101, fue el responsable de la masacre en el poblado de Qibya donde da muerte a 69 civiles palestinos. En el año 1971, como parte de la colonización de la franja de Gaza, sale a la caza de “terroristas” palestinos. En la guerra de 1973 cruzó el canal de Suez desobedeciendo ordenes lo que le valió dejar la carrera militar para pasar a la carrera política de la mano de Menagen Begin y su partido el Likud. Ya ministro de Defensa en 1982 guió el ataque y la invasión al Líbano y fue el responsable de la masacre de los campos de refugiados de Sabra y Chatila donde fueron asesinados 2000 palestinos, la gran mayoría mujeres y niños. Tanto repudio y repercusión tuvo este hecho que un año después la comisión israelí Kahan lo obliga a renunciar al ministerio de Defensa, pero no al gobierno. 20 años después, una corte belga quería procesarlo con la acusación de crímenes de guerra. Criminales como él eran necesarios para llevar adelante una colonización sangrienta.

Fabio Marucci


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