Habla Ronald Denis dirigente del Movimiento 13 de Abril

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“O se constituye aquí una izquierda autónoma
con capacidad de movilización o esto se va
a ir para atrás”


El proceso en Venezuela ha pasado, ya en la etapa propiamente chavista, por tres etapas: una primer etapa que es del 99 al 2001, que es la etapa constituyente, y es la etapa de constitución de las primeras formas de participación, y el comienzo de multiplicación de organizaciones populares, lo que era en general el programa participativo bolivariano democrático, hasta llegar al punto álgido en ese momento que fue el de las 70 leyes hechas directamente por el gobierno, que fueron las que consolidaron cierta matriz del programa, además de la Constitución. El ciclo constituyente fue muy bonito a sabiendas que la correlación de fuerzas dentro del gobierno era que nosotros y en general las organizaciones de base, fuimos perdiendo fuerza dentro de lo que era la formación del movimiento bolivariano en general. El movimiento bolivariano es un poco de todo, todo lo que suma, lo que ha sumado Chávez alrededor. Perdimos fuerza y ganaron fuerza los sectores de la izquierda tradicional reformista y ciertos personajes.
A partir del 2001 con el primer paro empresarial comienza entonces el ciclo conspirativo, que pasa por el golpe de estado, lo del saboteo petrolero, que es un ciclo básicamente defensivo, violento, destructivo, de conjugación de bloques, cuerpos de defensa, de políticas básicamente de contingencia. Ahí no se discutió programa, e íbamos de una contingencia en otra. Y muchas organizaciones que estábamos relativamente periféricas en todo eso, nos tocó empezar a asumir hasta cargos directivos, en una correlación de fuerzas que en un momento dado fue más favorable a las tendencias de izquierda. Se avanzó básicamente en todo lo que fue la programática de las misiones que fue una salida estelar desde el punto de vista de la masificación de algunas políticas sociales, que luego se institucionalizaron siendo al principio unas políticas de amplia participación popular y de directiva popular de las políticas como tales. Desgraciadamente el propio choque de fuerzas, la propia situación defensiva, dejó que todo eso se institucionalice muchísimo, se burocratice e incluso entre un cáncer de corrupción terrible. Hay una ineficiencia de gestión terrible.
Ese es un ciclo que culmina con el referéndum, con la derrota por lo menos en este ciclo de lo que fue la conspiración de derecha, y la derrota política de la derecha como tal. A partir de entonces comienza un nuevo ciclo en este proceso, en donde el problema de la construcción revolucionaria comienza a ser prácticamente el centro de debate, al menos dentro de las vanguardias más ligadas a la militancia que tiene que ver en general con el movimiento bolivariano en todos sus aspectos.
Bueno, pero en todo caso comienza, y comienzan a transparentarse de manera más clara los grandes problemas, y los grandes abismos que tiene este proceso. Y ahí comienza a desplazarse la contradicción fundamental que era, hablando popularmente, entre escuálidos y chavistas, que no era una contradicción de clase, pero sí física e incluso territorial; y se convierte en una contradicción más entre base y gobierno, entre burocracias. Y por otro lado afloran los primeros procesos de resistencia en el país, incluso resistencia violenta, como es el caso de los mineros. Entonces es un período muy complejo, porque todas estas organizaciones son de apoyo a la figura de Chávez. Y comienza a multiplicarse por todos lados una abierta crítica a lo que es la gestión de gobierno, básicamente por problemas de saboteo y corrupción. Esos problemas aquí en Venezuela son terribles. Comienzan a surgir movilizaciones independientes, con sus propios colores, porque aquí la organización popular como organización, es muy débil. La cultura organizativa es muy débil, aquí lo que existe es puro movimiento, con niveles de articulación que son muy del momento. Así como se articula se desarticula, se dispersa. Otra característica de este país es el proceso de desindustrialización que hubo, la conversión a un país meramente de extracción petrolera, y un capitalismo periférico parásito de lo que es la renta del Estado. Esa característica produce un proceso de exclusión social terrible en los años ochenta, que fue lo que causó a su vez los levantamientos populares, generando la base social del chavismo, el cual está sustentado en una figura caudillesca, bonapartista, porque es la cultura política de masas la que construyó a Chávez, no está construído desde un lobby de izquierda.
Nosotros somos una corriente que se crea a mediados de los años ochenta. Con mucha fuerza en los comienzos en el movimiento estudiantil, y por un terrible error nuestro abandonamos el espacio estudiantil. Entonces nos unificamos alrededor de las corrientes sociales, con compañeros que vienen del marxismo crítico, en un sentido más de izquierda, corrientes que venían de la teología de la liberación, corrientes que venían más del nacionalismo. A partir del año 2003 empezamos a repensarnos a nosotros mismos, y surge la propuesta de construir una orgánica, que es la tesis que está desde hace un año en proceso constituyente.
Está probándose que no podemos seguir cooptados y subsumidos al chavismo, ni tampoco metiéndonos hacia dentro que fue lo que pasó.
La perspectiva es que o se constituye aquí de verdad una izquierda autónoma con capacidad de movilización, con capacidad de poner contra la pared al estado, o esto se va a ir para atrás. Esto no va a resistir el paso del tiempo, no es un problema electoral. Chávez puede quedar como figura más o menos simbólica de una izquierda anti-imperialista, pero no como programa de transformación estructural.
Esto lo tenemos que resolver entre este año y el próximo, tiene un límite de tiempo muy claro.


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