30 años después…

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Tareas pendientes

El presidente Kirchner tuvo la iniciativa de declarar feriado el 24 de marzo, el argumento es simple, que quede grabado en el calendario, esa fecha trágica. Pero todavía es muy pronto para poner esa fecha en un almanaque. Muchos de los responsables del genocidio, de los ejecutores de los asesinatos y la entrega están todavía sueltos y caminando por las calles. También siguen recorriendo las calles de las ciudades donde asesinaron, secuestraron y torturan los predecesores de los militares. Los integrantes de las bandas fascistas de la Triple A. Y los que se enriquecieron con la entrega del país, como Martínez de Hoz y los empresarios que aprovecharon el terror para amasar enormes fortunas con el baño de sangre que provocó la dictadura. Quedan todavía más tareas pendientes. El golpe de Estado que derivó en un genocidio atroz, tuvo claros objetivos económicos y políticos. Fue impuesto a sangre y fuego un plan de saqueo, empobrecimiento, liquidación de conquistas obreras por las que seguimos luchando.

Los gobiernos civiles que sucedieron a la dictadura, ahora con el “voto popular” profundizaron, las consecuencias de la entrega. La deuda externa, inaugurada por la dictadura creció geométricamente, hasta alcanzar niveles impagables. Por más quitas y pagos en efectivo que se le hagan al FMI. La desocupación desconocida antes del ’76 afecta desde entonces a millones y fue subiendo. Convirtiéndose en un gravísimo problema estructural para el desarrollo del país. Lo mismo que el vaciamiento de cerebros por la destrucción sistemática de la educación, la formación y los salarios de los obreros calificados, los técnicos, profesionales y científicos. Las condiciones laborales llegaron descendieron de niveles casi europeos a los más bajos del continente. Y últimamente con la inflación Kirchnerista, los salarios fueron atacados de tal manera que redujeron su valor en dólares en un tercio.

No se le puede echar la culpa a Kirchner de todo esto. Hay una larga lista de responsables que tarde o temprano van a pagar lo que continuaron haciendo con el país, así como los militares y algunos cómplices han empezado a pagar. Alfonsín, Menem, De La Rúa, Duhalde están a la cabeza de esos responsables. Pero si fuera cierto que Kirchner quiere terminar con esa herencia de oprobio la salida no es de doble discurso sino de cirugía mayor.

Cirugía mayor contra el pueblo fue la que aplicaron los genocidas y sus cómplices. Cirugía mayor es la que hay que aplicar contra los responsables y los beneficiarios de ese plan.
Y se empezó a hacer. El 2001 fue un quiebre en el sentido de que el movimiento obrero y popular empieza a pelear muy duro ya no para defender viejas conquistas, ahora para recuperarlas y ampliarlas. El Argentinazo significó en este sentido, un cambio similar al que de la caída de la dictadura. Fue tan contundente la reacción del movimiento de masas contra la dictadura que impidió que hubiera otro golpe de Estado por más de 24 años, cuando estos eran una práctica común en nuestro país. El Argentinazo marca la época de la recuperación de las conquistas arrebatadas.

La responsabilidad de Kirchner es que trata de continuar el camino de la entrega con un discurso distinto. Sabe que esta gobernando sobre un volcán que a veces parece dormido, sobre todo por el trabajo de los medios de difusión empecinados y alentados por publicidades y negocios millonarios a dar cada día una buena noticia. El volcán a veces parece dormido pero no lo está.
Como no lo estuvo en las últimas dos décadas.
Kirchner que entiende esto, habla de la nueva política tratando de sacarse el lastre de las viejas siglas partidarias aunque los protagonistas no hayan variado sustancialmente. Habla de derechos humanos cuando utiliza el mismo recurso de enviar fuerzas militares o represivas a ahogar justos reclamos. Esta haciendo equilibrio en una cuerda floja en la que sus oponentes, aquellos que están del mismo lado que él, sin duda están en peores condiciones que el presidente. Pero eso no quiere decir que éste esté sólido pisando tierra firme.

Si no se han detenido las luchas, si estás han seguido avanzando, si por momentos se elevan al plano político cuestionando el poder mismo y decidiendo tirar presidentes por la ventana. Por qué pareciera que estamos en una rueda sin fin. A treinta años del golpe esta es una de las principales preguntas que tenemos que contestar.
Para nosotros una de las respuestas a este problema es que del lado de los trabajadores y el movimiento de masas no hemos logrado todavía poner en pie una alternativa de dirección. Una alternativa de dirección a todo lo viejo. Tanto en el campo sindical como el político. Volvemos a vivir momentos en los que es posible poner manos a la obra, la extensión de centenares, por no decir miles de luchadores obreros pegados y responsables ante sus bases como los petroleros de Las Heras entre muchos otros hace que afirmemos que está la materia prima para ir dándole forma a esa nueva dirección obrera en el terreno sindical. Pero también hay condiciones de avanzar en el terreno político.
Si desde la izquierda somos capaces de asumir nuestros errores y debilidades y rompemos con el sectarismo, estaremos más cerca de poder ser parte y ayudar a que se construya también en el terreno político. De entre todas las tareas pendientes, esta es sin dudas la única que en su mayor parte depende de nosotros. Es hora de que nos pongamos a construirla.


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