El gobierno miente y reprime

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Escribe: Vilma Ripoll, dirigente del MST

Al volver de la Comisaría 12 hacia Primera Junta con los diez compañeros liberados, con bronca varios me comentaban que la policía los había sacado a los golpes cuando estaban en un vagón, en asamblea. Tal como se vio en la tele. Es decir, mintió alevosamente el ministro Aníbal Fernández, que para justificar la represión dijo que “estaban en flagrante delito, cortando las vías”…
Semejante hipocresía no es exclusiva del ministro del Interior. También mienten Tomada y su viceministra Rial al decir que es un conflicto “intersindical”. Metrovías incumple su compromiso de diciembre, de reconocer iguales condiciones a todo el personal. Además comete fraude laboral al pagar distinto salario por igual tarea. Y encima, varias de las nueve tercerizadas son del mismo grupo dueño del subte: Roggio. Como le facturan a Metrovías tres o cuatro veces lo que le pagan a los compañeros tercerizados, Roggio reduce impuesto a las Ganancias. ¡Trabajo debería intervenir, en vez de patear la pelota afuera!
Pero todas las mentiras tienen una sola cabeza. El responsable político de estas actitudes de sus ministros es Kirchner. Igual que en Las Heras, donde en vez de soluciones respondió con palos, el subte mostró otra vez que el gobierno está del lado de las patronales y la flexibilización. Por eso miente y reprime.
Esta imagen de dureza que busca dar el gobierno tiene varias causas posibles. Una es que en el subte y las tercerizadas hace rato que no dirige la vieja conducción de la UTA, sino delegados luchadores y que consultan a las bases. A su vez, como dijo el diario Clarín del 14, “la otra razón de peso para entender la intransigencia oficial son los conflictos que se producirían si el Gobierno aceptara con la mano tendida los pedidos de nuevos encuadramientos sindicales. Si esto ocurriera se ingresaría en una espiral conflictiva difícil de desactivar, aseguraron en el Ministerio de Trabajo”. Es que acá los tercerizados son cientos de miles, sin hablar de los millones que están en negro. Y si el subte gana, alentaría nuevas luchas. Porque como dice nuestro compañero Segovia: “Se tiene que terminar con que haya trabajadores de primera y de segunda”.
Cuando a pedido de los compañeros del subte lo llamé a Adolfo Pérez Esquivel para buscar una salida, amablemente aceptó mediar. El secretario de Derechos Humanos Parrilli le confirmó que habría una reunión en estos días. Hasta ahora, el gobierno no responde. Pero ante la firmeza que yo ví en los compañeros de las tercerizadas y del subte cuando estuve con ellos en Nueve de Julio, Primera Junta y Constitución, el gobierno tendrá que sentarse a negociar le guste o no. Para acompañar sus medidas de fuerza como ellos determinen, yo sigo estando al servicio de lo que los compañeros necesiten.


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