Santa Cruz

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El pueblo, rehén de Kirchner y las petroleras

La nacionalización del petróleo en Bolivia volvió a colocar en el debate la cuestión del petróleo y los hidrocarburos en general en el país. Desde la Patagonia, corazón petrolero de Argentina, quedan claras las consecuencias de las privatizaciones, las mentiras de Kirchner y la necesidad de una salida de fondo

Las relaciones entre el kirchnerismo y las petroleras en Santa Cruz son tan estrechas que se ha instalado en sectores de la población la idea de que el Frente para la Victoria es directamente “el partido de las petroleras”. Desde la privatización de YPF en 1993 hasta la fecha, en un recorrido de ya más de una década, los trabajadores y el pueblo patagónico empiezan a hacer su balance. El hoy presidente K era gobernador de la provincia cuando desde la presidencia Menem entregó YPF a un consorcio de bancos. Y no sólo estuvo de acuerdo, sino que ¡hasta prestó el avión de la gobernación para garantizar el voto que faltaba de un diputado del sur!
Desde 1993 la Patagonia, por obra de las petroleras y el kirchnerismo a sueldo, ha sido territorio de saqueo, contaminación y muerte.

El robo planificado

La primera consecuencia en el territorio de la entrega de YPF fueron los miles de desocupados que quedaron a la deriva. La privatización mató pueblos enteros y dejó poblaciones fantasmas. Pero por supuesto, no solamente esa fue la consecuencia más directa y dramáticamente visible de la extranjerización. La otra fue que las petroleras ganaron toneladas de plata en estos años y actualmente empresas como Repsol, Pan American y Vintage Oil se llevan $ 5.000 por minuto sólo en el norte de la provincia. Esos fondos salen del país y nada queda en la región. Aclaremos: nada queda en la región para los trabajadores; sí quedan cerca de $ 800 por minuto de regalías para el Frente para la Victoria que las destina al clientelismo político y el financiamiento de su aparato electoral.
A nivel nacional, el saqueo organizado se expresa en que las regalías que el estado recibe de las empresas petroleras es el más bajo del mundo: apenas el 12%, que además se calcula sobre la base de las declaraciones fraguadas de las propias petroleras.

Contaminación y muerte en el pago chico del presidente

“Es como viajar a la Luna sin nave espacial. Desde que se privatizó Yacimientos Petrolíferos Fiscales, la provincia de Santa Cruz recibió 4.500 perforaciones buscando petróleo. Los pozos tienen sus piletones que quedaron abiertos e irrigando hacia abajo su contaminación, que destruye las napas de agua potable. Algunos se taparon, pero sin respetar las normas y procedimientos previstos. Un problema con el agua de Pico Truncado y Koluel es la salinidad; otro problema son los elementos tóxicos. Luego de las denuncias de que esa agua provocaba enfermedades oncológicas, se construyó una planta de osmosis inversa, donación de Pan American Energy. Pero esa agua no se distribuye por la red pública. A cualquier visitante le sorprenderá que quien quiera aprovechar el agua de la planta de osmosis debe ir hasta la canilla comunitaria y llenar un bidón o cualquier otro recipiente que haya llevado. Ese es el aporte a la descontaminación [por parte de las petroleras].” (OPI)
En las últimas semanas el gobierno parece haberse colgado la bandera de la defensa del medio ambiente, haciendo declaraciones a favor del reclamo del pueblo entrerriano por las papeleras contaminantes. Lo que pocos dicen es que en Santa Cruz -y no dentro de algunos años sino desde hace varios y ahora mismo- la contaminación de las petroleras es muerte y destrucción de la salud del pueblo.
La aparición de pingüinos empetrolados en Puerto Pirámides está siendo presentada como la drámatica muerte de cientos de esas aves australes. ¡Pero la verdad es que estamos frente a un nuevo desastre ecológico que amenaza con convertirse en un escándalo político para el gobierno!
En Santa Cruz no hay un gobierno “malo” anterior a quien echarle la culpa: hace quince años gobierna el kirchnerismo y tiene con las petroleras al pueblo de rehén…

Que se vayan Repsol y todas las petroleras

La nacionalización en Bolivia ha generado una corriente de simpatía que se percibe también en el sur. Aqui se empieza a ver como necesidad la recuperación soberana de los hidrocarburos, la anulación de las privatizaciones y que el gas y el petróleo vuelvan a manos de sus dueños: los trabajadores y el pueblo. Por eso la salida para terminar con el saqueo, la contaminación y muerte de las petroleras es la nacionalización total de los recursos hidrocarburíferos bajo el control de los trabajadores.
Impulsemos una intensa campaña para pelear por esa salida de fondo.

Desde Santa Cruz, Mariano Rosa


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