Kirchner prometió pagarle al Club de París

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¿No habíamos terminado con la deuda?

El tema de la deuda externa fue uno de los que más uso el presidente Néstor Kirchner para intentar diferenciarse de sus antecesores. Mantuvo una pose de dureza con el FMI e incluso amenazó con no pagar intereses en varias oportunidades. Junto con su ministro y actual competidor Lavagna organizó una operación de salida del Default, que según dijeron reduciría la deuda externa. Y por último, anunció con bombos y platillos que ya no tendríamos nada más ver con el FMI. ¿Por qué? Porque le pago todo y al contado. Sin embargo a pesar de haber sido el presidente que más deuda ha pagado en la historia del país, hoy debemos más que antes de toda esta sangría. La perla es que ahora promete cancelar en efectivo y al contado la deuda con el Club de París. Pero, señor presidente, ¿no era que habíamos terminado con la deuda externa?

Cuando asumió su gobierno, el presidente Kirchner dijo en su discurso inaugural que no pagaría la deuda con el hambre del pueblo, las mismas palabras que había usado 20 años antes Raúl Alfonsín. Sin embargo el hambre y la miseria no desaparecieron del país y él es presidente que más deuda ha pagado en toda la historia.

Primero el FMI y ahora el Club de París

Durante sus dos primeros años de gestión Kirchner eligió como uno de sus adversarios de ficción al FMI. Hizo declaraciones altisonantes. Amenazó con no pagar intereses, se negó a firmar acuerdos que luego cumplió escrupulosamente. Hasta que al final para terminar con el problema desembolsó 9.800 millones de dólares todos juntos para pagar toda la deuda trucha que en creció como una bola de nieve desde los acuerdos de Martínez de Hoz con el Fondo. El FMI feliz, el 60% del pueblo argentino en la pobreza.
Ahora en su último viaje a España donde anunció un tarifazo (ver páginas centrales), se suma un anuncio sorpresivo: el Estado argentino le pagará 6.000 millones de dólares al Club de París por una deuda contraída para realizar el blindaje del año 2000. Ese blindaje, contraído por Cavallo y De la Rúa, es la base sobre la cual se montó la operación de fuga de capitales que en el año 2001 llevaron a la bancarrota al país, aumentando exponencialmente la deuda externa argentina. La otra parte fueron las reservas del Banco Central, y los depósitos de los pequeños y medianos ahorristas atrapados por el Corralito. De ese sideral monto 830 millones de dólares se le cancelarán a España. Pero… ¿no era que habíamos terminado con el FMI y los organismos internacionales de crédito?

La ‘ayuda’ de los bancos y las multinacionales

Frente a los terribles problemas que atraviesan los trabajadores en nuestro país, frente al techo salarial, frente a la inflación, frente al trabajo precarizado, el gobierno no tiene más receta que anunciar delante del presidente español Rodríguez Zapatero la cancelación de una deuda totalmente ilegítima diciendo que: “La novedad no es que el Gobierno pague su deuda a un acreedor extranjero, sino que, además, le agradece de corazón” (La Nación, 23/6/06).
Lo que Kirchner no dice es que los bancos y las privatizadas, muchas de ellas españolas, son los que fugaron miles de millones de capitales con la complicidad de los gobiernos, para dejar a la Argentina en una crisis que seguimos viviendo en carne propia. Lejos de eso, Kirchner les ‘agradece de corazón’, les paga toda la deuda en efectivo con el dinero del pueblo, y promete un aumento de tarifas para antes de fin de año.

La única forma de terminar con el Cáncer de la deuda es dejar de pagar

El 13 de julio próximo se cumplen once años del fallo del Juez Ballesteros donde declaró que la deuda externa argentina era ilegitima, sobre una denuncia presentada por Alejandro Olmos. Pero once años después el presidente de la nueva política sigue pagando y no sólo lo hace puntualmente, sino que se anticipa a los vencimientos. Y aquellos que reprograma, como los acuerdos con los acreedores privados, son a tasas usurarias. No hay una sola parte de la deuda que sea legítima, ni la del FMI, asumida por una dictadura genocida, ni la de los bancos, como los que integran el Club de París, campeones mundiales de la bicicleta financiera, ni la de los acreedores privados, algunos de ellos engañados por fondos buitres y grandes Bancos que les tomaron sus ahorros y no se hacen responsables por sus clientes. El país no tiene que poner un centavo más por esa deuda. Es más, una medida justa sería confiscar el patrimonio de los bancos, los organismos internacionales y los Estados que hayan estado involucrados en la esa verdadera estafa del siglo. Una estafa que fue planificada y ejecutada con coordinación y directivas criminales que significó el endeudamiento fraudulento del país. Por eso no hay pagar y meter presos a los responsables del delito.

Juan Pablo Correa


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