A las barricadas

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Luego de siete horas de enfrentamiento con estudiantes y pueblo de Oaxaca la Policía Federal Preventiva fue derrotada.

Oaxaca, México.- Eran como las siete y media de la mañana del 2 de noviembre, Día de Muertos. Unos cuatro mil elementos de la Policía Federal Preventiva empezaron a rodear el campus de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. De inmediato Radio Universidad –en manos de los estudiantes- daba la voz de alarma.
“A todo el pueblo de Oaxaca: la Policía Federal ha llegado a las instalaciones de Ciudad Universitaria y se preparan para tomarla. Solicitamos a todos los compañeros estudiantes concentrarse. Al Pueblo en general también para realizar una resistencia pacífica…”
En ese momento se encontraban de guardia dentro del campus menos de doscientos estudiantes. La Policía había llegado a esa hora suponiendo que tomar las instalaciones de Ciudad Universitaria sería como coser y cantar. Los primeros refuerzos que llegaron para apoyar a los estudiantes fueron los vecinos que habitan cerca de las instalaciones del campus. De inmediato se inició el zafarrancho. A la lluvia de piedras, petardos y cohetones, los policías respondieron con nubes de gases lacrimógenos y armas de fuego.
Poco a poco iban llegando más estudiantes. Aparte de los universitarios se iban incorporando de otras escuelas como el Instituto Tecnológico de Oaxaca, bachilleres y hasta niños de secundaria. Para las nueve de la mañana había miles de estudiantes, maestros, padres de familia y vecinos. Se había organizado la más férrea resistencia a la policía desde su llegada a la ciudad el sábado 28 de octubre. Muchos de los vecinos sacaron sus tanques de gas que usaron como lanzallamas contra los uniformados. Centenares de bombas molotov hacían blanco sobre los tanques de la policía. Desde tres helicópteros la policía abría fuego contra estudiantes dentro del campus y lanzaban un gas que aparte de asfixiante quema la piel, lo que provocó más de 40 lesionados entre los compañeros que resistían. Sin embargo, los lesionados de ambos bandos se contaban por decenas.
Conforme pasaba el tiempo el campo de batalla se hacía más extenso abarcando varias cuadras fuera del campus. Según la policía había cinco mil civiles apoyando a los estudiantes. Éstos a su vez afirman que había cerca de 20 mil. Lo cierto es que con cinco mil personas es difícil o imposible derrotar a cuatro mil policías bien pertrechados apoyados, además, por una compañía de policía militar, tanquetas y helicópteros. Radio Universidad lanzaba al aire: ‘’No tenemos armas. Tenemos piedras, cohetones para enfrentarlos y vamos a resistir. ¡Vamos a bloquear! Seguimos llamando a todos los compañeros que vengan a Radio Universidad, a las bocacalles…’’.
Varios autobuses que servían de barricadas se estaban incendiando. Hasta las doce del día nadie cedía. Pero los refuerzos a favor de los estudiantes crecían. Minutos después, los estudiantes hacían retroceder a una columna de 50 policías frente a un templo bautista que sus fieles prestaban a la policía para ser utilizado como centro de enlace para organizar el operativo contra la universidad. Para esas horas era evidente la participación de agentes paramilitares al servicio del gobierno local los cuales tuvieron que retroceder también. En ese lugar nosotros pudimos recoger 47 casquillos de AK-47 a pesar que la policía dijo que no se habían utilizado armas de fuego. Ante la posibilidad de la derrota los mandos de la policía pedía refuerzos para lo cual se les envió dos compañías más, tanques y dos helicópteros que realizaron vuelos a baja altura sobre el campus y lanzaron granadas de gas lacrimógeno.
Las vecinas empezaron a lanzar agua hirviendo desde las azoteas de sus casas sobre la policía para hacerlos retroceder… y lo lograban. Un tanque sufrió una avería y no podía avanzar. De inmediato fue objeto de fuego graneado de piedras y bombas molotov.
Habían pasado cerca de siete horas. Más gente se había incorporando. Poco a poco, las tanquetas fueron retrocediendo y dejaban libre las puertas que dan a Radio Universidad. Desde ahí se convocó a la gente para que se dirigiera hacia una plaza cercana donde confluyen las avenidas de La Noria, Ferrocarril y Periférico para hacer replegar a unos mil policías. Eran cerca de las dos de la tarde. La Federal Preventiva comenzó a replegarse. Habían sufrido una estrepitosa derrota como nunca desde 1968 cuando los estudiantes en aquél año habían expulsado a la policía del centro histórico de la ciudad de México. Sin embargo, para los mandos de las fuerzas federales, el retiro no se trató de una derrota, sino de “un repliegue estratégico”.
Esta victoria encendió los ánimos. La alegría y los abrazos abundaron. Había cambiado la correlación desde el sábado 28 de octubre cuando la policía había desalojado a los miembros de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) de las barricadas en la ciudad.

El MST bloqueó la embajada de México

El martes 31 de octubre, Vilma Ripoll y Gustavo Giménez junto a decenas de militantes del MST, repudiaron la represión en Oaxaca y entregaron una nota a la embajadora exigiendo el inmediato retiro de la Policía Federal Preventiva


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