Un fantasma recorre México: los estallidos sociales pero las direcciones no se enteran

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Hoy el régimen se hunde en una grave crisis, no únicamente por Oaxaca, sino por el fraude electoral, el fracaso del gobierno de Fox -que dejó al país peor que como lo encontró- y el descontento que genera el hambre neoliberal. Si no se ha terminado de derrumbar es porque nadie se propone darle el empujón a pesar de estar tambaleándose al borde del abismo. López Obrador se despareció y solo lo vimos el martes 31 de octubre para balbucear una tímida condena a la represión en un pequeño mitin con unas mil personas a pesar que antes fue capaz de movilizar más de un millón contra el desafuero y el fraude. Hoy se fue de gira por el norte del país y no se ha vuelto a referir a Oaxaca en sus discursos sino solo de pasada. Algunos compañeros le han propuesto que tome posesión como Presidente legítimo no en el Zócalo de la ciudad de México sino en el Zócalo de Oaxaca, pero no respondió. Marcos, en plena efervescencia oaxaqueña, andaba de gira por el norte del país. Ha hecho buenas declaraciones contra el gobierno como aquella de que si tocaban a Oaxaca tocaban al EZLN y ahora que ya la tocaron todavía estamos esperando la respuesta. También se le propuso establecerse en Oaxaca mientras dure el conflicto pero no ha dicho nada. De la misma forma se le ha propuesto encabezar una gran movilización codo a codo con López Obrador y los sindicatos de la Unión Nacional de Trabajadores, pero no sabemos si va aceptar. Esperemos conocer su respuesta antes que acabe el conflicto. La Unión Nacional de Trabajadores tiene claro que en los próximos meses va a enfrentar las propuestas de reforma que impulsará Calderón y que perjudicará gravemente a los trabajadores. Y si Oaxaca gana la pelea les será más fácil enfrentar al gobierno y no al revés. Pero tampoco hemos visto nada. La crisis política del régimen se agrava porque Oaxaca también está mostrando el camino para muchos sectores descontentos que están luchando o a punto de hacerlo. Es decir, si la represión no logra apagar el conflicto y el pueblo oaxaqueño logra que se vaya Ulises, el resultado tendrá que ser anotado a favor del movimiento de masas con lo que Felipe llegará a tomar posesión todavía más debilitado de lo que de por si iba a llegar


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