La Corte «arrugó» ante los cortes…

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¡Adelante, Gualeguaychú!

Hoy martes 23, a las 6.35 de la mañana, la Corte de La Haya dio su veredicto. Más de un centenar de asambleístas, que estaban en vigilia en el corte de ruta en Arroyo Verde, se abrazaron de alegría. Al mediodía más de 2.000 personas festejaron con una marcha por el centro de Gualeguaychú, que culminó con un festival musical en la costanera. Como me dijeron varios asambleístas a los que llamé para felicitarlos, este resultado reafirma la legitimidad del reclamo y fortalece para seguir adelante. Ahora hay que exigirle a Kirchner medidas concretas para obligar al gobierno de Uruguay a negociar hasta que Botnia se vaya.


Escribe Vilma Ripoll, dirigente del MST

Contra casi todos los pronósticos, incluido el nuestro, por 14 votos a uno la Corte Internacional de La Haya desoyó el pedido de Uruguay. El veredicto no aborda la cuestión de fondo -la violación de Uruguay del tratado bilateral sobre el río- y tiene ambigüedades. Pero lo esencial es que ese Tribunal no se atrevió a cuestionar los cortes de los puentes internacionales en Gualeguaychú y otras ciudades de Entre Ríos.
La raíz esencial de la cautela de esos jueces, que hasta ahora han actuado en favor de las papeleras multinacionales, está en la fuerza de la movilización que hace tiempo viene sosteniendo la Asamblea de Gualeguaychú, junto a sus pares de Colón y Concordia. Ya antes del fallo los gobiernos nacional y entrerriano habían descartado el uso de la fuerza. Y los asambleístas habían colocado la “piedra basal” de un refugio en el corte, mostrando la decisión de mantenerlo. La firmeza de esa pelea soberana por la vida es un ejemplo para todo el país.

Una lucha de amplitud nacional

Así como la consigna del festejo de hoy fue “Todos somos Arroyo Verde”, o sea el corte, a nivel nacional bien se puede decir “Todos somos Gualeguaychú”. Es que la Asamblea de esa ciudad, con su constancia y su funcionamiento democrático, es la vanguardia de una pelea contra la contaminación y el saqueo ambiental que crece en muchos otros lugares del país.
Así, por ejemplo, se lucha contra las multinacionales mineras contaminantes en Esquel, La Alumbrera en Catamarca, Pascua Lama en San Juan y Famatina en La Rioja, donde el próximo lunes 29 los vecinos cortarán la ruta nacional 38 en el cruce de Patquía contra la instalación de la canadiense Barrick.
En la Provincia de Buenos Aires, la Asamblea de González Catán enfrenta la contaminación del CEAMSE; también se pelea en el Dock Sud, la Cuenca Matanza-Riachuelo, Azul y otros lugares. En Sierra de la Ventana, vecinos autoconvocados de Tornquist y Saavedra se oponen a la instalación de empresas mineras e impulsan un petitorio. Como lo demuestran estas luchas y la gran marcha que se hizo el 12 de diciembre a Plaza de Mayo, Gualeguaychú no está solo y se puede ganar.

¿Diálogo? ¡Sólo para que se vaya Botnia!

Mientras La Haya tiene dos años para resolver la cuestión de fondo, Botnia avanza sin pausa. Echó a 300 obreros uruguayos y puso finlandeses, desnudando el verso de Tabaré Vázquez sobre la “fuente de trabajo”. Y ya empezó las pruebas en el río. El gobierno de Uruguay reiteró que si siguen los cortes no negocia. Pero miente. El año pasado no hubo piquetes por siete meses, no negoció y Botnia no frenó la obra ni un día.
Al revés de lo que vienen diciendo Macri, Lavagna o Carrió, esto demuestra que hay que mantener los cortes y levantar la apuesta. En ese sentido, el asambleísta José Pouler anticipó que podrían instalar una carpa ante la Embajada de Finlandia en Buenos Aires. Como siempre, ofrezco todo nuestro apoyo. El Estado finlandés es dueño del 40% de Botnia, así que bien cabe la presión directa. A su vez, en Colón retomaron los cortes de seis horas por día.
¿Y Kirchner, qué hace? Hasta ahora apostó al desgaste de la lucha. Hoy dijo estar “dispuesto al diálogo” con Uruguay y que él defiende “los intereses de todo el pueblo argentino… de la patria toda”… Si fuera cierto, el diálogo sólo puede tener como objetivo el que fijó la Asamblea de Gua-leguaychú: que Botnia relocalice su planta fuera de la cuenca del río Uruguay, como tuvo que hacer Ence. Además, para obligar a Tabaré y al pulpo finlandés hacen falta medidas duras, como por ejemplo establecer un boicot nacional de insumos a Botnia.
Con el envión del reciente fallo, confiando sólo en su lucha y en la simpatía popular, la Asamblea de Gualeguaychú tiene mejores chances para exigirle al gobierno esas medidas concretas. Estoy convencida de que así es posible ganar.


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