XXXII Cumbre en Río de Janeiro

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¿Más y mejor Mercosur?

En una Latinoamérica convulsionada tras años de ajuste neoliberal, con nuevos gobiernos que expresan el giro a izquierda en buena parte de la región y un creciente sentimiento antiimperialista, se realizó la 32º Cumbre del Mercosur. Como reflejo, Evo Morales dijo que «en América Latina se acabaron las democracias subordinadas al imperio». Mientras Chávez planteó la necesidad de “acabar con el imperialismo norteamericano”, aunque convocando a “consolidar el Mercosur” diciendo que a pesar que en Venezuela levantan las banderas del socialismo, “no estoy proponiendo aquí el socialismo para el Mercosur”. Frente a una mayor pobreza y desigualdad con economías que crecen, ¿cuál es la integración latinoamericana que necesitamos?

La semana pasada, en Río de Janeiro, presidentes de 11 países latinoamericanos protagonizaron la 32º Cumbre del Mercosur. Asistieron los países miembros: Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay junto a Venezuela -recientemente incorporado- y Bolivia que pide su integración. Estuvieron también los países “asociados”: Ecuador, Chile, Colombia y Perú y fueron invitados Surinam y Guyana.
Fue una cumbre, con fuertes contrapuntos y pases de factura entre los asistentes, reflejando que luego de 15 años, este proyecto no ha contribuido a resolver la pobreza, limitar los embates de las multinacionales y el imperialismo sobre nuestros economías y recursos naturales, ni resolver las desigualdades en cada nación o entre los países del mercado común.
El Mercosur ha mostrado que no es una alternativa opuesta al ALCA, sino una variante regional de acuerdos de cooperación y comercio que permitan a sectores de la burguesía Sudamérica y a las multinacionales garantizar su ganancia capitalista en base a la explotación, los bajos salarios, la flexibilización laboral, desocupación y miseria de sus pueblos, junto al saqueo los recursos naturales, actuando como socios menores del imperialismo.
Para resolver lo que llaman “asimetrías” entre los socios mayores y las economías menores del mercado, en un clima de reclamos, sólo se formó una “comisión” para estudiar cómo resolverlas. No se aprobó ni una medida concreta para paliar la miseria o frenar la entrega de los recursos naturales y la extranjerización de tierras y empresas.
Mucho discurso y una pobre declaración que valora integrar a Venezuela y Bolivia, resalta el proyecto del Gasoducto del Sur y dar forma al Banco del Sur, destinando parte de las reservas de los países para contar con cierto margen de recursos para acceder a financiamiento sin tener que recurrir al FMI o el Banco Mundial. Medida que sonaría independiente ante el saqueo imperialista, pero al pensarse en el marco del capitalismo reinante, esas reservas acaparadas tras el sacrificio de los pueblos, se irán por el viaducto de la deuda externa o la fuga de capitales al no romperse con el imperialismo como se escuchó en la Cumbre, aunque sin proponer acciones para ello.

¿Consolidar el Mercosur o convocar a un frente de países deudores?

Un paso posible sería que Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba convocaran a Argentina y Brasil a formar un frente de países deudores para desconocer el pago de este tributo imperial y poner esos fondos a resolver los agudos dramas sociales. Haciendo un “mercado común”, pero en beneficio de los pueblos. Desafortunadamente, algunas medidas de los gobernantes más populares y prestigiados que podrían encabezar esta convocatoria no van en ese rumbo, al limitarse a regatear condiciones con el imperio y los banqueros.
Es el caso de la compra de bonos de deuda argentina con recursos venezolanos, dólares que Correa también podría solicitar, lamentablemente no para un proyecto ciertamente independiente sino para el pago de la deuda ecuatoriana. Por eso el izquierdista Correa, aprovechó para invitar a Felisa Miceli a que lo asesore en la renegociación y “quita” al estilo K de su deuda, en lugar de convocar a los pueblos a apoyar una suspensión de pagos como dijo en campaña. Llamado que contaría con la simpatía de millones, esperanzados en lograr que ésta vez la riqueza generada por trabajadores, campesinos y sectores populares vuelva al pueblo en educación, salud, trabajo, salario o vivienda.
Así se podría contraponer la política de Bush, avalada por la prensa y burguesía de Argentina y Brasil para moderar el rol de Chávez apoyándose en el Mercosur. Así Kirchner y Lula se reunieron a solas, y acordaron contenerlo y que baje el tono de su discurso hacia el socialismo, apurando proyectos hacia los demás países para frenar a un Chávez que resalta por mantenerse independiente del imperialismo y su llamado a combatirlo. Por sus propuestas como el ALBA, Alianza Bolivariana para las Américas enfrentada al ALCA, aunque se limiten a acuerdos de cooperación con Ortega en Nicaragua, Cuba o la Bolivia de Evo. Y por importantes medidas de gobierno como las nacionalizaciones.
A pesar del calor carioca, los socios mayores del mercado común tuvieron varios sofocones. La cumbre se “recalentó” con duros reclamos. Como el canciller de Paraguay que asumió la presidencia pro témpore de la Cumbre y atacó los cortes contra las papeleras al decir que “la libre circulación de bienes y servicios entre los países es un valor fundamental para el Mercosur”.
Lula salió mal parado al decir que “nunca hubo un clima político tan propicio a la integración” destacando la incorporación de Bolivia. Morales, al hablar, lo criticó: “cuando Lula habla de solidaridad es importante, pero hay que llevarlo a la práctica y no es posible que Bolivia siga subvencionando el gas a Brasil: queremos un precio justo, no solidario”. Evo también criticó a Colombia por su posición pro-EEUU, aunque incluyó a la Argentina de Kirchner junto a Cuba y Venezuela como los países «que son antiimperialistas y se oponen a los neoliberales». Y amenaza retirarse aunque aún no ingresó formalmente…
Otro que se quejó fue Tabaré diciendo: “queremos más y mejor Mercosur, pero para algunos países el intercambio es absolutamente deficitario. No somos objeto de beneficencia ni dádiva”. Cuestionando medidas arancelarias y el Fondo del Mercosur (Focem), por el que Uruguay y Paraguay recibirán U$S 70 millones para emprendimientos mientras Brasil y Argentina concentran el 97% de las variables productivas. Ya Uruguay había planteado cortarse solo firmando un Tratado de Libre Comercio con EEUU. Como conclusión Kirchner, en compañía de Cristina, admitió que el bloque no atraviesa un buen momento.
Si el Mercosur fracasa es porque no se plantea salir de los marcos del capitalismo. Ni siquiera, impulsar medidas progresivas la nacionalización de empresas estratégicas. Pero las luchas y rebeliones que cruzan el continente, junto al retroceso de Bush en EEUU y su pérdida de peso en Latinoamérica, en base al avance de una mayor conciencia antiimperialista y anticapitalista, acrecientan las condiciones para un camino de ruptura con el imperialismo.
No habrá proyecto independiente con los Kirchner o Lula y sus políticas. Debemos transitar el sendero opuesto: el llamado a la unidad y movilización de los pueblos latinoamericanos contra Bush, el imperialismo y el saqueo de nuestros recursos y pueblos. Al apoyo a la revolución venezolana, a la incesante lucha del pueblo boliviano por imponer su poder y decisión, a la Oaxaca rebelde de México, a la justa lucha contra las multinacionales en Gualeguaychú, a los indígenas y pueblo de Ecuador por desconocer el pago de la deuda, a los estudiantes chilenos por la educación. Son los pasos para apuntar a una verdadera integración latinoamericana y al bienestar de nuestros pueblos.

Francisco Torres


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