Especial 24 de Marzo de 2007

Spread the love

31 años después, seguimos luchando.

Este 24 de marzo, mientras miles estemos en las calles, habrán pasado treintaiún años desde aquel día en que los militares “golpearon” la Argentina. El tiempo parecerá detenido porque no se podrán borrar los recuerdos y la bronca, aunque los gobiernos hayan intentado hacerlo por decreto. Otra vez transitarán por las calles los 30.000 compañeros a los que les arrancaron la vida para poder instaurar el modelo económico que sigue condenando a millones a la pobreza, el desempleo y la miseria. Lamentablemente, también recorrerá las calles el reclamo por la aparición de Julio López en un momento en que a pesar de los discursos del gobierno la impunidad no se termina y quedan muchas tareas pendientes.

Hace treintaiún años, los argentinos se despertaban con el “Comunicado Nº 1”. Se inauguraba una de las páginas más sangrientas de una historia que había comenzado a bosquejarse años antes.

La antesala del horror

La Argentina de los ’70 estaba en ebullición. Dos colosos se enfrentaban. Por un lado, la clase obrera junto a los estudiantes tomaban el destino en sus manos y protagonizaban los “azos” que conmovían el país siguiendo el ejemplo del Mayo Francés y la Primavera de Praga. Por el otro, la burguesía daba batalla sabiendo que debía detener el ascenso del pueblo.
Desde 1973 los golpes de Estado en Chile y Uruguay comienzan a dibujar el macabro Plan Cóndor del imperialismo. La pulseada se agudizaba.
Perón había regresado al país para poner fin a la oleada revolucionaria y antes de morir, junto a López Rega, funda la Triple A auspiciando masacres de luchadores y activistas por doquier.
En 1975, todavía no habían silenciado el clamor popular. Isabel junto a sus ministros, legaliza el terror. Los decretos de exterminio y el Operativo Independencia abrían las puertas al golpe.
Mientras tanto millones peleaban por aumento salarial y libertades democráticas. Los estudiantes enfrentaban la intervención en la universidad. El PST -partido del cual nos reivindicamos continuadores- daba batalla exigiendo también libertad para los centenares de presos políticos a pesar de la dura persecución.
Una oscura red de complicidades se entretejía y Balbín, el caudillo radical, hablaba de “guerrilla fabril”, avalando la persecución y los asesinatos. Con sus pueblos sitiados por la Triple A, los obreros de Villa Constitución y Ledesma resistían sin saber que estaban viviendo el infierno que pronto se extendería.

Un golpe al corazón del movimiento obrero y popular

Meses antes del golpe, Videla lo anuncia y le da tiempo a la Presidenta para ordenar la Argentina. Frente a la situación que se vivía, Balbín dice no tener soluciones y comienza a correr tiempo de descuento.
No había excusas para lo que vendría. El plan sistemático de la dictadura no estaba dirigido contra la guerrilla que había dado pelea con sus métodos aislados y alejados de la clase obrera y estaba desarticulada. Las erradas experiencias en la selva tucumana y Monte Chingolo habían costado muchas vidas en las cuales la tesis guerrillerista había protagonizado su última aventura.
El “Comunicado Nº 1” dibuja los objetivos. La dictadura militar se dirigía a terminar con el “trabajo” que había comenzado la Triple A intentando torcer la voluntad del movimiento obrero. Con torturas, desapariciones y asesinatos intentaban silenciar el sueño de una generación que luchaba en contra del proyecto de país que hoy sufrimos y contra el que seguimos peleando.
La dictadura enarboló las banderas de la defensa de los principios “occidentales y cristianos”. Detrás de aquella frase rimbombante se escondía el genocidio que no se podría haber instaurado sin la complicidad de muchos sectores. Los empresarios, que antes habían pagado a los matones de la Triple A para asesinar y secuestrar a “los rebeldes” auspiciaron el Golpe y abrieron las puertas de sus fábricas para garantizar el exterminio. Los partidos tradicionales justificaron el horror o se llamaron al peor de los silencios. Por su parte, la jerarquía de la Iglesia no sólo avalaba la desaparición sino que incluso hablaba de asesinatos cristianos y bendecía los vuelos de la muerte y hasta las torturas.

Otra vez contra la impunidad

Fueron 30.000 desaparecidos, centenares de niños que se convirtieron en el botín de guerra de los militares y un plan económico que todavía desangra a los argentinos.
Después de la Guerra de Malvinas, el régimen dictatorial comenzaría a resquebrajarse. Desde aquel entonces millones de personas pelearíamos por justicia en elcamino que habían abierto años atrás las heroicas Madres de la Plaza. Más tarde Alfonsín firmaría la impunidad con las leyes del perdón y luego Menem indultaría a los máximos genocidas.
Kirchner merece un párrafo aparte. Desde un principio intentó levantar las banderas de los derechos humanos, pero coptó a los organismos llamados «históricos» y hasta ahora no tomó las medidas necesarias para solucionar el problema de raíz. No bastan los museos de la memoria y es necesario terminar con los archivos secretos de las áreas de inteligencia y desbaratar el aparato represivo que se mantiene dentro de las Fuerzas Armadas y policiales. Además, Julio López no aparece por segunda vez.
Aunque falta muchos, la nulidad de las leyes de impunidad y las consiguientes condenas a los genocidas demostraron que lamovilización popular puede ir conquistando avances.
Es necesario continuar movilizándose para evitar que la Justicia ponga escollos en los juicios a los genocidas y la investigación de los crímenes de la Triple A. Aún quedan en muchos tribunales funcionarios que vienen desde la dictadura. No basta con decir que se hacen flamear las banderas de los derechos humanos: hay que plasmarlas en la realidad y terminar con la impunidad. Por eso, entremezclada con la bronca y el dolor, la memoria se hará presente en las calles y plazas de todo el país reflejando que 31 años después, seguimos peleando.

Adriana Duprez

Ver notas

«El sábado 24 de marzo, de Congreso a Plaza de Mayo y a todas las plazas del país Otra vez contra la impunidad!

A treinta años del homicidio de Rodolfo Walsh seguimos exigiendo juicio y castigo

A treinta años del asesinato de Rodolfo Walsh, dice su hija Patricia:
«Nuestro mejor homenaje es seguir luchando»

El PO ensucia el debate


Publicado

en

por

Etiquetas: