Se derrumbó la bolsa de Shangai

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El Martes 28 de Febrero se desplomó la bolsa de Shangai, con una caída del 9% que representa su mayor crisis en 10 años. Y la siguieron, “gracias” a la globalización imperialista Wall Street y las bolsas de muchos países incluida la Argentina. Como consecuencia, todos los analistas burgueses reflotaron sus dudas sobre la salud de la economía capitalista, que venía de una fase de crecimiento sostenido desde el 2003. Todos culparon de la caída a las declaraciones del Alan Greenspan sobre una posible próxima recesión el EEUU y al gobierno Chino que anunció medidas para controlar la especulación financiera en su país. Pero para nosotros las razones son más profundas y hay que buscarlas en las tremendas desigualdades que genera la economía capitalista imperialista día a día.

Los hechos aparentemente aislados y distantes geográficamente, por un lado los anuncios del Gobierno Chino de implementarmedidas para controlar la especulación financiera-bursátil y por el otro las declaraciones del ex secretario de la Reserva Federal Norteamericana Alan Greenspan, quien dijo que hay indicadores más que concretos de una posible entrada en recesión de la economía más grande del planeta para fines de 2007; hicieron que se desplomara la bolsa de Shangai, con una caída de casi el 9%, la más profunda en 10 años. Casi de inmediato le siguieron caídas de la bolsa de Wall Street con el 3,29% y otras como la de París, Frankfurt, Tokio, etc. La bolsa de Buenos Aires perdió el 7,5% (la segunda más profunda después de la del propio Shangai).
Luego de casi 4 años (2003-2006) de un ciclo de expansión de la economía mundial, este derrumbe fue un alerta rojo en la cabeza no sólo de los especuladores financieros sino también de analistas burgueses más serios, que se preguntan las verdaderas razones estructurales que contribuyen a que en medio de un ciclo de aparente bonanza se produzcan estas crisis, que con la globalización y la interdependencia económica mundial se transmiten muy rápidamente a todo el planeta y, por sobre todas las cosas tardan en recuperar semanas y a veces meses. Los más optimistas hablan de que lo peor ya pasó, que las bolsas se empezaron a recuperar en estos días, incluida la China. Pero otros se preguntan si este “martes negro” que todos asimilaron al también martes negro de 1929 (en donde la bolsa de Wall Street perdió en un solo día 5.000 millones de dólares y fue el comienzo de una crisis mundial de la economía), puede ser un aviso de caídas más profundas como también pasó en esa época donde desde unas semanas atrás ya había síntomas de la crisis brutal que se avecinaba.
Shangai y Wall Street: Burbujas financieras sujetas a crisis recurrentes
Que la economía Norteamericana y China son, en ese orden las dos primeras del planeta, nadie puede ponerlo en duda. Su rol e interdependencia es distinto. Mientras EEUU funciona como una aspiradora de productos manufacturados a menor costo por China. Esta funciona como una aspiradora también pero de materias primas del mundo semicolonial y de avances tecnológicos del propio EEUU, Europa y Japón y manufacturera de productos de consumo masivo. De esta manera una desaceleración del consumo o peor aún una recesión en Norteamérica, impacta de lleno en el modelo exportador chino dirigido primordialmente hacia los EEUU. Esto es lo que explicaría el impacto de las declaraciones de Greenspan sobre la bolsa de Shangai y del resto del mundo. Pero algo más debe explicar por qué, si la economía mundial está creciendo en los últimos 4 años, las bolsas de los dos principales colosos económicos mundiales se desbarrancan. Lo que sucede es que la bolsa (o podríamos decir el valor al que se comercializan las acciones de las compañías en las bolsas) está “inflada”, es decir el valor de las acciones supera el valor de los activos tangibles o reales. ¿Cuánto? Es difícil de calcular por la naturaleza cambiante intrínseca de estos valores, pero se puede estimar que supera 4 veces el PBI neto de activos. En el caso de China lo que viene sucediendo desde hace años, es que la gente se endeuda con los bancos (sacar un crédito en china, teniendo contactos políticos, es bastante fácil) y con esa plata va corriendo a comprar acciones en la bolsa de empresas chinas que son aparentemente prósperas porque le venden sus productos a Norteamérica. Como consecuencia de esto las acciones suben mucho más que lo que en realidad valen los activos de esas empresas.
En EEUU mientras tanto, las dudas sobre una posible recesión aparecen por la difusión del dato que la demanda de bienes durables cayó casi el 8% (se esperaba no más del 3%), esto quiere decir entre otras cosas la caída de compras de inmuebles y bienes relacionados.
La crisis bursátil, una expresión más de la crisis capitalista-imperialista:
Lo que no cuentan los economistas burgueses es que estas burbujas especulativas, esta sobrevaluación de las acciones, tienen como telón de fondo la desigualdad en la distribución dinero. Mientras los trabajadores, no sólo de los países periféricos sino ya de los países centrales ganan cada vez menos y son sometidos a ritmos de explotación cada vez superiores, los capitalistas acumulan superganan-cias, que van a parar a los bancos, los bonos y las acciones, las cuales “lógicamente” suben su precio a valores que resultan insostenibles y propensos a caídas bruscas como las del martes 28 de Febrero. Mientras siga el caos de la producción capitalista imperialista, mientras exista la acumulación del dinero en muy pocas manos y no se vuelque el mismo en la producción de bienes durables para la inmensa mayoría de la población mundial, no deberemos sorprendernos de estas crisis que desde ya podemos asegurar que más temprano que tarde se repetirán.

Gerardo Vera

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