¿Hasta dónde es alternativa Lozano?

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Claudio Lozano se postula para gobernar la Ciudad. Si bien podemos coincidir en algún punto parcial, su proyecto no va al fondo de los problemas. Ciertos sectores del poder intentan darle aire a su candidatura y mostrarlo como una propuesta de izquierda. Para clarificar el debate, sintetizamos tres puntos centrales.

1. Apoyó a
Ibarra-Telerman… y lo volvería a hacer

Lozano salió diputado nacional en 2003 compartiendo la misma boleta con Ibarra y Telerman. Aunque ahora trata de despegarse, su alianza -y la de la CTA- con el gobierno porteño duró varios años. A fin del año pasado armó un proyecto político con Heller, actual vice de Filmus. Incluso hasta hace apenas un mes, sin éxito, negoció para ir junto con Filmus o con Telerman.
Lozano tiene derecho a cambiar de opinión sobre sus recientes socios políticos. Pero como mínimo debería dar alguna explicación pública y coherente sobre tan abrupto cambio. No lo hizo, y creemos que se debe a que no tiene ninguna diferencia política de fondo con ellos.
Por eso cuando le preguntan qué hará en la segunda vuelta, Lozano dice que “con Telerman y Filmus el juego está más abierto” (web de Clarín, 4/5). O sea, abre la puerta para apoyarlos otra vez.

2. No propone ningún cambio de fondo

Como diputado nacional, Lozano no ha propuesto cambios de fondo y se limitó a plantear reformas… a proyectos del gobierno. Por eso, aunque ahora en campaña se muestra crítico de Kirchner, hasta hace poco sostenía no ser “ni oficialista ni opositor”. Lozano votó a favor, por ejemplo, de la creación de Enarsa que impulsó Kirchner para disfrazar la continuidad de la privatización del petróleo. También votó a favor, en diciembre pasado, de la engañosa “nueva” Ley de Educación de Filmus que encubrió la no derogación de la nefasta Ley Federal de Menem y cuyos efectos vemos hoy en Neuquén y Santa Cruz. Y ahora en la Ciudad repite lo mismo: ante servicios privatizados que son un desastre como la basura o el subte, Lozano sólo habla de “revisar” los contratos y de un “mejor control” pero no propone la rescisión ni la reestatización.
Un párrafo aparte merecen sus críticas a Patricia Walsh. Lozano dice: “¿Qué es izquierda? Es sinónimo de alguna estrategia de cambio, de alguna tradición de convocatoria a la participación social. Si es eso yo lo expreso tanto o más que ella.” Y agrega: “Más que hablar de izquierdas, derechas y demás, hay que hablar de cuestiones concretas… Y esa es la diferencia con una postura testimonial que en más de una ocasión, incluso a partir de las distintas experiencias legislativas, han demostrado una absoluta ineficacia” (web citada).
Como diputada, Patricia Walsh dio numerosos testimonios legítimos. Pero además, demostró mucha más eficacia concreta que Lozano. La nulidad de las leyes de impunidad basta y sobra para demostrarlo. Estrategia de cambio e izquierda es Patricia, no Lozano.

3. Quiere traspasar la Federal a la Ciudad

Ante la inseguridad, Lozano hace cuatro propuestas: “traspaso de la policía con depuración, política de desarme, regulación pública de la seguridad privada y mayor autonomía de la justicia porteña” (Clarín, 5/5).
Mayor autonomía de la justicia porteña sólo habría derogando la Ley Cafiero, que es tema del Congreso nacional. Para regular la seguridad privada ya hay una ley porteña. Y desarme implica sostener el monopolio de las actuales policías y fuerzas armadas. Lo único concreto que queda de su propuesta, por más que se la “depure”, es traspasar la Federal a la Ciudad. Ese grave error implica aceptar una fuerza represora por naturaleza. Y en ese traspaso, lamentablemente, Lozano coincide con Macri, Filmus y Telerman.
Por estas razones, entre otras, llamamos a nuestros lectores a no dejarse engañar. Lozano no encarna una alternativa de izquierda ni de cambios de fondo frente a los candidatos del sistema. Como ya pasó con el Frepaso y el Frente Grande, la centroiz-quierda siempre termina siendo muy parecida o más de lo mismo.

Pablo Vasco


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