Cruces entre Lula y Chávez

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MERCOSUR = Mercado Capitalista del Sur

El Mercosur o Mercado capitalista del Sur como debería llamarse, estuvo en las principales noticias de los diarios por el cruce entre Lula y Chávez. “Si no quiere, que no se quede” dijo Lula ante críticas de Chávez al senado brasilero, que como los senados de los otros países miembros deben aprobar el ingreso de un país. ¿Sirve el Mercosur? ¿Por qué se opone el senado brasilero? ¿Esta el imperialismo atrás de esto?

Estas discusiones no son nuevas. Sin ir muy lejos en la cumbre de Río de Janeiro de enero pasado hubo varios cruces entre Evo y Lula, entre Chávez y Kirchner-Lula, etc. Muchas tenían que ver con los recursos energéticos, el proyecto del gasoducto del Sur y del anuncio de la creación de un Banco de Sur. Es evidente que este mercado capitalista del sur no trajo aparejado, a 15 años de su creación, nada positivo para los pueblos de América Latina. Tampoco sirve mejorarlo para que casi el 95% de sus transacciones sean realizadas para beneficio de empresas transnacionales extranjeras y de la región. No hay posibilidades de construir ningún modelo independiente del imperialismo en los marcos de un acuerdo capitalista regional.
Es evidente que todos los gobiernos no tienen las mismas políticas. Podemos decir que el capitalismo no está desterrado en ningún país sudamericano pero no por esto decir que los gobiernos de Lula o Kirchner y Chávez sean los mismos y defiendan una misma política continental. Hacer una simplificación tan grosera sería parte de una miopía política que no distingue las luces de un semáforo. Esa política más temprano que tarde se estrella con la realidad.

Intromisión imperialista

Estos cruces, como en todo escenario donde se ven los actores principales, tiene un telón de fondo curtido a fuego por la lucha de clases sin cuartel que se vive en América Latina. Y, en esta lucha de clases, el imperialismo no es un actor de reparto. Las medidas progresivas de nacionalizaciones o expropiaciones que realiza Chávez – que en nuestra opinión debieran ser sin pago-, su alianza con Irán y su influencia creciente en otros países de la región como Ecuador o Bolivia, son reflejos de un proceso de luchas que avanza y que no le hacen mucha gracia al imperialismo.
Este avance de la movilización y la conciencia antiimperialista son muy positivos y, si bien no son una garantía de revoluciones socialistas en si mismo, son un gran caldo de cultivo para crear las condiciones donde se fogueen nuevas direcciones que avancen hacia el objetivo de la revolución socialista y en donde los revolucionarios sólo seremos parte del proceso si actuamos con una política correcta. Ese proceso, esa revolución en curso, es lo que tiene preocupado al imperialismo. Y cualquier nacionalización, por más marco capitalista que la contenga, es el síntoma de una conciencia que puede resultar muy peligrosa para el imperialismo y de que la situación sigue avanzando.
Y si bien el imperialismo no puede actuar directamente por el repudio de masas, tiene sobre el escenario a sus secuaces de turno y aquí entran a jugar su rol los gobiernos pro-imperialistas como el de Lula y Kirchner. Lula no solo reserva para sus parlamentarios jugosas coimas como las que saltaron el año pasado y denunciadas por nuestros compañeros del PSOL, sino que también le asigna el rol de hablar en lugar suyo, cumpliendo de vocero del imperialismo. El pedido de que renovara finalmente la concesión de la señal al canal golpista RCTV fue uno de las acciones del senado brasilero. Lamentablemente, en nombre de quien sabe que “libertad” de expresión, algunos sectores de la izquierda justificaban también que RCTV siguiera en el aire.
Kirchner no le va en saga. Aprobó una nueva ley antiterrorista en la cual cualquier hijo de vecino que realice un reclamo puede ser calificado como “terrorista”. Un favor con el objetivo de penalizar la protesta social y de darle a un organismo imperialista como el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) la posibilidad de intervenir en asuntos internos de nuestro país, como por ejemplo para no dar asilo político a alguien calificado de “terrorista”. Lula y Kirchner protagonizan Al rescate del soldado Bush en las mejores salas de América Latina.

La única salida es luchar por la segunda independencia

El lunes fue el aniversario de la declaración de nuestra independencia hecha un 9 de julio en 1816. Debería servirnos de ejemplo la lucha que llevaron adelante por liberarnos del imperio español, grandes como San Martín, Belgrano, Moreno o Castelli desde el Río de la Plata o Simón Bolívar y otros revolucionarios desde la cuenca del Río Orinoco. Ellos empujaron la independencia de España con muchas más dificultades que las que tenemos hoy. San Martín no concebía la existencia de “países a ser liberados” como nos enseñan en la escuela de que fue el libertador de “Argentina, Chile y Perú”. Él no se conformó con la “independencia en un solo país” que ni siquiera tenía las fronteras que tiene hoy. Combatieron al reino de España donde se encontrara, incluso en Oceanía (Filipinas) y lo que hoy es California en los EEUU como lo demuestra la campaña de Bouchard a bordo del buque “La Argentina”. Es decir, no había medias tintas. La independencia debía ser ABSOLUTA, como decía Mariano Moreno.
Para integrar verdaderamente todas las riquezas y recursos de Sudamérica en beneficio de sus trabajadores y los pueblos hay que pelear en todos los países, como hicieron nuestros próceres, por medidas de fondo como dejar de pagar la deuda externa y anular las privatizaciones. Nacionalizar la banca y el comercio exterior a nivel continental y de cada país para evitar la fuga de capitales y privilegiar el intercambio comercial a favor de las necesidades de los pueblos y terminar con las asimetrías para que la producción principal de cada uno de nuestros países llegue a todos los otros. Entonces sí un banco que favorezca el desarrollo productivo continental. Medidas para nacionalizar la tierra en manos extranjeras y una profunda reforma agraria que entregue tierra a los campesinos que la trabajen.
Las luchas contra las privatizadas o contra la destrucción del medio ambiente en Argentina, por la nacionalización de los recursos naturales en Bolivia, Ecuador o Venezuela, el repudio creciente a la Deuda Externa nos muestran que estamos viviendo un proceso de luchas en el continente que están levantando las premisas para poder realizar todo eso en el camino de una América del Sur Socialista que integre el potencial de riquezas y de recursos humanos que poseemos los trabajadores y los pueblos de la región.

Fabio Marucci


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