Se cae el techo del Acosta, escape de gas en el Normal 7…

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Se está cayendo la escuela pública

El domingo 3 de junio, día de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, en el colegio Mariano Acosta se cayó un cielo raso entero en un aula de primaria. Este techo no es más que otro capítulo en la interminable historia de los problemas edilicios de nuestra escuela. Hace ya tres años los estudiantes debimos reclamar por este motivo, y gracias a la movilización conseguimos que se inicie una obra para arreglar el edificio que se venía abajo.

Fueron tres años de irregularidades, durante los cuales la compañía constructora no solo superó un plazo de dos años y un presupuesto de 8 millones sino que también creó un clima de convivencia complicado. Y finalmente, cuando la obra estaba terminando, en una de las aulas que habían sido refaccionadas se cae el cielo raso recién hecho. Afortunadamente esto no ocurrió un día de semana porque, si no, ahora deberíamos lamentar la muerte de chicos de tercer grado.
Luego de sucesivos peritajes se comprobó que se había escatimado en los materiales y se usaron menos vigas y tornillos de los necesarios para mantener el durlock del cielo raso. Esta comprobación nos deja una gran pregunta: ¿cómo puede ser que todavía se siga en obras, cuando ya se pasaron del presupuesto oficial y gastaron 15 millones, aún usando menos materiales de los necesarios?
Ante la imposibilidad de ingresar al colegio, las clases se suspendieron por dos semanas, mientras se nos prometía que se nos iba a enviar a otro establecimiento y nos ofrecían una reunión para discutir todos estos problemas. Fuimos a la reunión, pero no solos, sino acompañados de todos los padres y estudiantes y de los centros de estudiantes de otros colegios que pedían respuestas y no solo excusas. A pesar de que durante dos semanas no habían encontrado ningún lugar, unas horas después de la marcha nos avisaron que las clases se reanudaban en la Universidad Kennedy.
Este, lamentablemente, no es un problema aislado de un solo colegio. En la república Cromañón esta es la realidad de todas las escuelas. Es el caso del Normal 7, donde por una pérdida de gas 14 chicos tuvieron que retirarse del establecimiento en ambulancias. La única solución que le puede dar el gobierno a estos problemas es cortar el gas, como hizo en el Confederación Suiza, el Moreno o en tantos otros colegios, donde los pibes se mueren de frío.
El problema es de todos y entre todos tenemos que encontrar la solución, que no está en la oficina del burócrata de turno ni viene de la mano de los políticos que hoy hablan de la educación pública, pero durante el menemismo votaban la Ley Federal de Educación. Los mismos que cuando sueltan un peso para arreglar los techos es porque se quieren guardar cinco en el bolsillo. La solución está en las calles, junto a la gente, reforzando la movilización y la toma de colegios hasta que finalmente se cumplan todas nuestras necesidades.
Por estos motivos tenemos que construir un movimiento secundario unido y combativo. Ya hemos dado unos pasos en esa dirección, pero necesitamos profundizar este proceso. Es nuestro deber armar una coordinadora que incorpore a todos los centros de estudiantes, donde las decisiones las voten los estudiantes de los colegios y que no sea una puja de intereses de un sector de vanguardia y que salga a luchar por los reclamos genuinos del movimiento secundario.

Joaquín “Mansa”, estudiante del Mariano Acosta


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