Puerto Deseado, Santa Cruz

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Otro estallido en la provincia de Lupín

La provincia de Santa Cruz no tiene respiro. Fue la inmensa movilización encabezada por la ADOSAC hace dos meses y durante más de 80 días. Después una campaña provincial que reunió casi 15 mil firmas de repudio a los acuerdos de Peralta con Panamerican Energy por 40 años más de explotación petrolera. Y hace escasos diez días el país volvió a posar sus ojos en Santa Cruz: esta vez fue la ciudad pesquera de Puerto Deseado la que sacudió el escenario político-social. Hay causas que explican esta nueva lucha obrera en la provincia de Kirchner y Cristina. Ya decíamos que nada volvería a ser igual en la patagonia rebelada.

Puerto Deseado está ubicada en lo zona noroeste de la provincia de Santa Cruz. Es una ciudad marítima por excelencia. La industria de la pesca es el centro de la actividad económica regional. Es a Puerto Deseado lo que el carbón al Turbio o el petróleo a Las Heras y Pico Truncado. Todo se mueve al ritmo de la marea. Los trabajadores del mar son parte central de la vida social, gremial y política. A lo largo de los años como parte del plan más global para entregar todos los recursos naturales del país y de esta zona, también en la pesca la riqueza se extranjerizó, la coparon los capitalistas multinacionales centralmente de España. Los acuerdos de explotación que tienen esas empresas es el “espejo” del monumental saqueo que también se da con el petróleo o la minería: enormes ganancias, subsidios, exenciones impositivas y costos de producción bajos. Este esquema de entrega tuvo dos puntos de apoyo para poder consumarse: el gobierno kirch-nerista del Frente para la Victoria en la provincia; y la conducción nacional del SOMU (sindicato del sector) completamente comprada por la patronal.
La actividad del hombre de mar es de un nivel de sacrificio como pocas: semanas enteras en alta mar sin descanso, esfuerzo físico monumental y riesgos de salud tremendos. El hombre de mar es duro, acostumbrado al esfuerzo impresionante y decidido. Muy decidido. ¡Si lo sabrá el intendente Rodríguez, alcahuete de las patronales, los empresarios y los burócratas nacionales del SOMU!

El estallido de Deseado como un calco del reclamo obrero de Las Heras en 2006

Los marineros encabezados por una joven camada de dirigentes del sector, de la cual Medina es la mejor expresión, tienen los rasgos políticos y gremiales de la etapa actual que vive el país y el movimiento obrero en Santa Cruz. Son dirigentes jóvenes fanáticos de decidir todo con los “viejos” en las bases; independientes del poder político y firmes como pocos. Se parecen de forma muy clara a los delegados de base del petróleo de Las Heras y el norte santa-cruceño. Reclamaron aislados por la dirigencia vendida nacional y ninguneados por el poder político. Hasta que estalló la bronca y la gota que rebalsó el vaso fue ver a los politiqueros locales que se habían comprometido a darles una respuesta a la misma hora de esa cita en un acto de obsecuentes en Puerto Santa Cruz con el presidente y Cristina. Se lo habían anticipado. Pero, como siempre los políticos capitalistas en crisis no entienden o no quieren ver la realidad y la realidad fue más fuerte.

El estallido de Puerto Deseado es parte de la nueva etapa provincial

Muchos analistas se preguntaban qué había pasado en una localidad tan “pacífica” como Deseado para que se quemaran pesqueras o se produjera semejante rebelión popular. La realidad es que la caída de Sancho y como anticipo antes la de Acevedo, marcaron cambios de magnitud en esta provincia. El SOMU no puede garantizar que las patronales sigan explotando a los trabajadores. Ni tiene capacidad para firmar acuerdos a espaldas de los trabajadores. La rebelión encabezada por ADOSAC terminó contagiando en Santa Cruz. “Hay que hacer como los docentes” se escucha decir a los marineros. Y aunque intentan desmovilizar con gendarmería el pueblo se movilizó en apoyo a los marineros y contra la militarización. Y tampoco existe miedo a la represión.
El Frente para la Victoria no logra controlar la situación en la provincia. Los trabajadores se movilizan de forma independiente. Los burocrátas sindicales son una patética postal de una provincia que empezó a cambiar. Hay que apoyar a los marineros. Hacer como ADOSAC y como tuvimos oportunidad de hacer desde el MST viajando a Puerto Deseado. Esta crisis tiene solución: hay que reconocer al SOMU de Deseado y garantizar el mejor convenio discutido por representantes elegidos por las bases; hay que anular los permisos de pesca y provincializar la riqueza pesquera apoyándose en los trabajadores para organizar la explotación del recurso y hay que finalmente eliminar el impuesto al “sudor” obrero: el mal llamado impuesto a las ganancias. Eso proponemos desde el MST-Nueva Izquierda y desarrollar una fuerza política que haga parte de su programa político el reclamo de las luchas y sea lo suficientemente amplia para superar las construcciones aparatistas y sectarias ya fracasadas.

Desde Puerto Deseado, Mariano Rosa

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