Está naciendo una nueva política gremial

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Intervención de Guillermo García Sec. Gral. Adjunto SUTEBA La Plata Candidato a Sec. Prensa de CTERA

En los últimos años vimos que hay un común denominador y es la lucha que desarrollamos los docentes del país. Es importante ver lo fundamental del 2007, un proceso que viene de antes, pero se ha consolidado y nos muestra todas sus características. Tres de ellos son que se expresan en todas estas luchas son: un gran ascenso en los reclamos docentes, de carácter nacional y sostenido ya que aparece y vuelve a aparecer en cada provincia, aún con desigualdades.
Este año, una inmensa mayoría de provincias desafiaron ese pacto vergonzoso de Yasky y CTERA con el gobierno de ponerle un tope al aumento salarial con los $ 1040 que tuvo la respuesta de 18 provincias donde la mayoría hubieron dirigentes no controlados por la Celeste. El gobierno y la burocracia buscaron llegar a un acuerdo en las provincias que son vidriera del país como Bs. Aires, Santa Fe o Córdoba, pero no pudieron esconder el descontento en Salta y en el sur.
Como características de estas luchas vemos que se asentaron en una organización democrática donde primaron las asambleas masivas como instancias organizativas donde se decidía cómo salir a pelear, imprimir los diferentes ritmos a la lucha y si se aceptaban o no las propuestas de los gobiernos. Esta fue la base y la fuerza de estos conflictos.
Otro elemento fueron sus conducciones, allí donde lograron este funcionamiento facilitado por dirigentes que abrieron la posibilidad a esta expresión democrática. Esta combinación favoreció la masividad de las acciones. Fueron además conflictos prolongados, respondidos por represión en Salta, Santa Cruz o con la muerte de Fuentealba. Luchas que tuvieron una dinámica política llevando a la caída de gobiernos y ministros.
El segundo proceso es la crisis de la burocracia y su lista Celeste que, apretada entre la dureza de las luchas y las autoridades, se inclinó al abierto apoyo al gobierno y su política, perdiendo así el monopolio del control de las luchas. Antes bajaban dirigentes como Maffei o Yasky y lograban reventar el conflicto, este año han sido inútiles todas sus maniobras para frenarlas.
Esa crisis de la Celeste abre un gran espacio que permite que las luchas sean conducidas por nuevas dirigencias sindicales, con compañeros que venimos de distintas experiencias y nos fuimos poniendo a la cabeza del reclamo salarial pudiendo capitalizarlo en buena medida. Al calor de estas luchas va surgiendo una nueva conducción expresada de distintas formas: por conducciones recuperadas dentro de la estructura sindical como Neuquén, Santa Cruz, SUTEF o las seccionales de AGMER o SUTEBA. Por las autoconvocatorias como en Formosa o Salta y también en la formación de nuevos sindicatos como ATESE de Santiago del Estero.
Este espacio abierto y el no poder controlar las luchas por parte de la Celeste contribuyó a que la oposición dejara de limitarse a la denuncia o exigencia sin poder incidir en el curso de las acciones. Algo que hoy es posible empezando a expresar esta desobediencia o rebeldía. La explicación de todo esto está en la política educativa de Kirchner que es continuidad de la implementada en los ’90 y empuja los conflictos.
Como vemos hoy en Santa Cruz, las luchas tienen un carácter recurrente ya que la inflación, el ajuste y los ataques del gobierno a la educación obligan a tener que salir a luchar permanentemente. Con una necesidad imperiosa de recuperar CTERA, establecer la coordinación de las luchas, destacando el rol que ha jugado el MIC para que estas batallas no terminen en derrota, rodeándolas de solidaridad e ir consolidando este proceso de recambio de dirección.
Dentro de la oposición vemos distintas políticas, unas más oportunistas, de no terminar de romper con la conducción Celeste. Y otra más sectaria, la de buscar exaltar las diferencias en lugar de valorar lo que nos une, una política de la crítica permanente, el no respeto a las conducciones que van surgiendo ni el respeto a los ritmos que van teniendo las distintas luchas. Política expresada fundamentalmente por Tribuna Docente.
Pero hay otra política que compartimos e impulsamos y es la de apostar a la democracia directa en las luchas, la masiva participación en las acciones, consolidar la unidad dentro de la pluralidad de toda la dirigencia que va surgiendo frente a los conflictos e impulsar la coordinación a nivel nacional para que se consolide este proceso. Desde cada lucha, las más pequeñas a los grandes conflictos debemos empezar a dejar de ser oposición para comenzar a ser conducción.
En esto es fundamental la coordinación y creemos haber ganado parte de esta batalla al formar la lista Lila. Somos docentes y sabemos que las cosas no son de un día para el otro sino que son un proceso. Así, las reuniones de coordinación del MIC, el Bono de solidaridad y los viajes a distintas provincias contribuyeron a fortalecerlo. Al servicio de esto vemos dos herramientas para avanzar: desarrollar el MIC e impulsar Alternativa Docente que con este Encuentro demuestra ser un canal para intercambiar y potenciar experiencias, construyéndonos.
Dentro de un proceso donde lo viejo está muriendo, como esa conducción Celeste y la política de Yasky. Y está naciendo una nueva política gremial, con una camada de dirigentes que empuja y se encamina a lo que necesitamos: una organización nacional para garantizar esa lucha nacional por el salario y la educación. Ganar votos y sumar fiscales para la Lila en cada escuela y distrito del país en estas dos semanas que restan para las elecciones del 6 de setiembre en CTERA implican un gran paso en esa dirección.


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