¿Qué expresa el triunfo de Cristina?

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Cristina Kirchner se impuso en la primera vuelta de la elección presidencial del 28 de octubre. Con el 44% de los votos y 20% arriba de su inmediata seguidora, Lilita Carrió. Son muchos los análisis y conclusiones que circulan en los medios. Sin embargo las preguntas que nos parecen más importante contestar en este primer balance del triunfo de Cristina son: ¿es un fortalecimiento del kirchnerismo? ¿En qué sectores sociales se basa su triunfo? ¿Por qué pierde en las más importantes ciudades del país? ¿Tenemos que prepararnos para un gobierno fuerte? ¿Se traducirá la elección de Cristina en un apoyo popular sólido? Intentaremos responder estas preguntas.

Entrada la noche del 28 de Octubre y con apenas el 14% de votos contabilizados Cristina Fernández de Kirchner se presentó como la presidente electa de los argentinos. Ya las boca de urna emitidas, contra la ley electoral, habían anunciado un triunfo por un poco más de lo que finalmente resultó del escrutinio provisorio. El festejo fue breve, con la presencia de candidatos y funcionarios, sin participación popular espontánea ni muestras de alegría o de festejo en las calles. El discurso de Cristina intentó mostrar algo que le vienen reclamando los grandes medios y sectores importantes de los grandes grupos económicos: fue medido y conciliador con la oposición. Aunque en realidad no adelantó ninguno de los cambios que supuestamente impulsará cuando asuma. Se ocupó, eso sí, en remarcar que el resultado era un respaldo al gobierno de su marido.

Clientelismo, aparato y crisis de los partidos

El 40% de la votación de Cristina Kirchner la obtuvo en la provincia de Buenos Aires. Sin embargo perdió en la capital provincial (La Plata), y en las dos más grandes ciudades de la provincia, Mar del Plata y Bahía Blanca. Mientras que en el Gran Buenos Aires su votación crecía a medida que se alejaba de los centros más urbanos del primer cordón y se adentraba en los sectores más marginados, más sujetos al clientelismo descarado de los intendentes y a las apretadas de los punteros.
El mismo panorama es el que recorre el resto del país: la estrepitosa derrota en la Ciudad de Buenos Aires, en Rosario, en Córdoba (en este caso también fue derrotada en toda la provincia), el ajustado triunfo en la provincia de Santa Fe; marcan la tónica de este resultado electoral. Ponen en evidencia que donde se concentran los sectores sociales más dinámicos, los que vienen provocando los cambios en el país desde el punto de vista histórico, los sectores que han enfrentado al gobierno nacional, los trabajadores, los sectores medios populares, mostraron un alto grado de ruptura con el doble discurso del kirchnerismo y ratifican un desgaste que se vino pronunciando en el último año, año y medio.
El peso de los gobernadores, de los intendentes y de los punteros políticos fue menor allí donde la concentración urbana hace posible un voto más pensado, más independiente de los aparatos, menos conservador, menos temeroso de perder algunas de las pocas medidas asistenciales que tienen un peso enorme sobre amplios sectores de la población marginada por una miseria que no cede.
Al mismo tiempo la crisis del PJ, con la instalación de listas colectoras o espejo, con diferentes candidatos locales pero todos la misma boleta presidencial si bien ayudó a Cristina a sumar votos que de otra manera hubieran estado más en disputa, también puso de manifiesto un golpe al gobierno ya que en importantes intendencias del conurbano perdieron jefes históricos del PJ, apoyados por Kirchner, el caso más emblemático es el de Manuel Quindimil en Lanús, provincia de Buenos Aires, que es derrotado después de 34 años de ser intendente.
El otro dato en el mismo sentido pero que tiene que ver con el radicalismo K, es la derrota del hombre de Cobos el electo vicepresidente de Cristina, en Mendoza.

Una ayuda de la oposición

Además de que es un hecho que hay sectores que coinciden con el gobierno, la principal razón para que no se llegara al ballotage y se expresara de manera más directa en el terreno electoral el desgaste sufrido por el gobierno tiene que ver con el rol de la oposición.
Lilita Carrió pudo sacar ventaja y ubicarse segunda porque fue vista por una parte importante de la población como la herramienta para pegarle al gobierno. Entre ellos fundamentalmente los sectores medios populares urbanos. Por eso ganó en las principales ciudades del país, pero no pudo transmitir una propuesta verdaderamente alternativa, ya que no la tiene y sobre todo tuvo muchas marchas y contramarchas que se expresaron en sus vaivenes de todo el año. por eso no le alcanzó para forzar un ballotage. Y del resto de la oposición tradicional ni hablar.
Tampoco se pudo construir una alternativa popular de izquierda. Que podría haber sido atractiva para sectores progresistas que se terminaron apoyando un supuesto mal menor que representaría Cristina frente a esa oposición tradicional con bastantes rasgos gorilas. O que pensaron que el voto util era Carrió con la espectativa de que llegaría a la segunda vuelta.

Cristina ¿un gobierno fuerte?

Los votos recibidos por Cristina, en su gran mayoría al menos, no son votos entusiastas, que van detrás de un proyecto de país. Y las políticas que tendrá que aplicar su gobierno, como ella misma lo viene adelantando son medidas antipopulares. Aumento de tarifas, congelamiento salarial, continuidad de la entrega se chocan de frente con las promesas de luchar contra la pobreza o tener como prioridad la salud y la educación.
Aplicar esta política, sin un partido unificado, atomizado en centenares de caudillos provinciales y municipales, no es una tarea sencilla. No cuenta tampoco con una base social sólida. Atada al clientelismo y a la prebenda política como ésta, la presidenta electa, inevitablemente chocará con los sectores de trabajadores y populares en los que crece diariamente un enorme mal humor. Muchos de esos sectores ya rompieron con el kirchnerismo, otros la votaron frente a la falta de propuestas que representa esa oposición patronal anémica. Por eso Kirchner ya anunció que se dedicará a tratar de reconstruir el viejo PJ, sin embargo una cosa es quererlo y otra muy distinta lograrlo.
En esta pelea es donde se podrá medir sin dudas la fortaleza o debilidad del próximo gobierno, nosotros por nuestra parte creemos que la elección de Cristina no cierra de ninguna manera la posibilidad de avanzar en la construcción de la alternativa sindical y política que necesitamos los trabajadores y el pueblo, alternativa que se ira construyendo en las luchas que vendrán.

Carlos Miranda

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