Luis Abelardo Patti: un fruto político de la UCR y el PJ

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El jueves 22 de noviembre Luis Abelardo Patti quedó detenido después de presentarse ante el juez Federal de San Martín, Alberto Suares Araujo, para declarar por la desaparición de siete personas durante la dictadura militar. Cuando esas desapariciones se produjeron Patti se desempeñaba en la comisaría de Escobar dependiente del Comando de Institutos Militares, una suerte de cuarto cuerpo de ejército, comandado en ese entonces por el ex general Santiago Omar Riveros.


Escribe Marcelo Parrilli Presidente del CADHU

El historial de Patti como torturador y asesino se remota a muchos años atrás. Fue siniestro el papel que cumplió en Escobar, perorecién trascendió nacionalmente en mayo de 1983 cuando el Comando del Primer Cuerpo de Ejército y la Jefatura de la Policía de la Pcia. de Buenos Aires anunciaron que él, junto a los suboficiales de la Policía de la Provincia de Buenos Aries Juan Amadeo Spataro y Rodolfo Diéguez, habían “abatido en un enfrentamiento ocurrido en la localidad de Lima, Pcia. de Buenos Aires” a los militantes peronistas Osvaldo Agustín Cambiaso y Eduardo Pereyra Rossi.
En realidad, Cambiaso y Pereyra Rossi habían sido secuestrados pocos días antes en el bar “Magnum” de Rosario, por un grupo de tareas integrado por elementos del Primer y Segundo Cuerpo de Ejército y la Policía de la Pcia. de Buenos Aires. Luego de ser brutalmente torturados fueron asesinados. Sus crímenes se “blanquearon” mediante el reiterado recurso del falso enfrentamiento modalidad con la cual la dictadura hacía públicas las ejecuciones y fusilamientos.
Los secuestros y las ejecuciones de Cambiaso y Pereyra Rossi, efectuados en la etapa de ocaso de la dictadura, conmovieron a la Argentina y al mundo.

Impunidad judicial

Sin embargo, a pesar de la lucha y movilización empeñada para lograr el castigo de Patti, de quienes lo acompañaban y demás responsables de estos crímenes, la causa no avanzó y hacia fines de 1983, cuando ya era presidente Raúl Alfonsín, Patti, Spataro y Diéguez fueron sobreseídos.
Recién el año pasado la causa de Cambiaso y Pereyra Rossi se reabrió. En ella presté declaración, después de haber sido apoderado durante años de Ethel y Gladys Cambiaso, en el curso de este año. Entre las dificultades que tenemos que superar en ese expediente se encuentra, precisamente, el hecho de que Patti fue “sobreseído por la democracia”, como le gusta decir a él.
Y aquí entramos en algo que considero debe destacarse. Muchas veces hemos hablado del manto de impunidad que los gobiernos surgidos de la democracia dieron a los genocidas, sobre todo Alfonsín y Menem con las leyes de punto final, obediencia debida de Alfonsín y los indultos de Menem.
El caso de Patti, en cambio, recorre un camino distinto. La impunidad de Patti se estructuró, desde el punto de vista jurídico, como dijimos, en un sobreseimiento. Es decir en una decisión judicial que consideró que no había elementos para imputarlo por los homicidios de Cambiaso y Pereyra Rossi no obstante las pruebas que se reunieron.

Impunidad política

Patti fue reconvertido por el sistema, por sus partidos y, centralmente, por la UCR que lo sobreseyó y el Partido Justicialista que le dio lugar en su estructura y listas, en otro político del sistema. Fue por este apoyo decisivo que este torturador y asesino se recicló durante largo tiempo.
Así llegó a intendente de Escobar e, irónicamente, este nefasto personaje que siempre trascendió públicamente por secuestros, torturas y homicidios, se convirtió para muchos, en un adalid de la seguridad pública. El asesino de muchos peronistas llegó, con votos mayoritariamente peronistas, a sus ansiadas metas políticas. Después de la intendencia de Escobar accedió a una banca en la Cámara de Diputados de la Nación.
Pero la impunidad de Patti no podía durar para siempre y ahora deberá empezar a responder. No confiamos en este gobierno que, como sabemos, utiliza la política de derechos humanos para hacerse propaganda por “izquierda” mientras aplica sus planes económicos de derecha y reprime a los trabajadores en lucha. Menos confianza tenemos todavía en el caso de Patti porque, como dije, fueron la UCR y el PJ los que convirtieron a este criminal en “político” y, evidentemente, ahora Kirchner y el Frente para la Victoria quieren utilizar la bandera de los derechos humanos para defenestrar a un arquetipo del genocidio que, además, sigue actuando en política.
Que la detención de Patti se convierta en prisión efectiva dependerá, como hasta ahora, de la movilización de todos los sectores democráticos que tenemos que seguir reclamando en los tribunales pero fundamentalmente en las calles, el enjuiciamiento y castigo de este genocida y de todos los demás responsables y ejecutores del sistema de terrorismo de Estado. Paralelamente a ello debemos denunciar a los políticos y partidos encubridores de genocidas. Y el caso Patti es emblemático en ese sentido: fue liberado por la UCR y blanqueado por el PJ.

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