Reportaje a Laura Restrepo, escritora colombiana e intelectual de la izquierda:

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«No hay fuerza sin fervor popular»


En el marco de la denuncia a Uribe, EE.UU. y los paramilitares por la situación de Colombia y el reclamo por la libertad de los militantes guerrilleros detenidos y de los rehenes, mantenemos profundas diferencias metodológicas y políticas con las FARC. Esta organización sufre graves problemas internos, una expresión de ello es que fue asesinado Iván Ríos, miembro del Secretariado, por su propia guardia de seguridad con el objetivo de cobrar 2,6 millones de dólares ofrecidos por el gobierno colombiano y los yanquis. A continuación publicamos extractos de una entrevista reproducida en Marea Socialista nº 7, de Venezuela.

Terra Magazine: Tomarse el poder es sustancialmente una ambición política, es decir, el más profundo de los hechos políticos, es el poder para cambiar. Los proyectos políticos son para ganar y sobre todo si se trata de guerra, uno no hace la guerra para que sea indefinida sino para ganar. ¿La falta de ambición de poder es una falta de ideología, como dice la derecha que es el caso de las FARC?

Laura Restrepo.: No pienso que las FARC hayan perdido su ideología, para mí son estalinistas y el estalinismo permite este tipo de perversiones políticas. Para el estalinismo está bien que la burguesía gobierne, siempre y cuando te den a ti una participación y abran un juego democrático, como si la burguesía estuviera dispuesta a hacerlo, cosa que sabemos que no es así, por décadas de experiencia. Y menos en Colombia. Yo digo que esa puede ser su base ideológica para casar una apuesta que no es la toma del poder. El estalinismo en sus diversas versiones propone frentes populares donde no son ellos los que gobiernan. De ahí esa maña de la izquierda, que cuando está poderosa, le ofrecen la candidatura a alguna figura del liberalismo o de alguno de los partidos tradicionales, porque, según dicen. “el poder no es para nosotros”. Ahí hay un síndrome patológico…

¿Y no será que las FARC saben que es imposible tomarse el poder en Colombia en un proceso histórico como el que llevan, de guerra, de secuestro, de violencia, y en consecuencia se están planteando esa especie de resistencia que no conduce a nada tampoco, porque no conduce ni a la revolución ni al reformismo?

Tienen una línea blanca en lo político, que no las lleva a subvertir el orden sino a acomodarlo, y eso se combina con una línea ultra, de lucha armada. Más la creencia de que no gobiernas tú, sino tu enemigo histórico. Ese cóctel ha tenido como consecuencia una guerra entronizada de por vida. Ahora, la guerra es un modus vivendi, eso nosotros los colombianos lo conocemos en carne propia, y lo es no sólo para las FARC. De la guerra vive el gobierno, viven los narcotraficantes, de la guerra vive el paramilitarismo, de la guerra vive el ejército, de la guerra viven los más ricos, porque hay que ver las fortunas que se hacen aquí por cuenta de los desplazados de las tierras, por cuenta de los pobres no pueden levantar cabeza porque los tachan de terroristas, de la guerra vive el gobierno norteamericano, obviamente, y de la guerra viven también las FARC, que se durmieron en su papel de eternos opositores. Mientras tanto, la democracia se ahoga en ese escenario de guerra y vamos andando hacia atrás en la historia. Porque quien recorra las carreteras de Colombia ve cómo el feudalismo paramilitar se va extendiendo, con todo y siervos de la gleba, que a veces toman el azadón, y a veces el fusil, para defender las propiedades del patrón. Uribe es la cabeza de eso, el mismo hacendado también. Uribe es un dirigente de la antidemocracia. No podemos entender qué significa Uribe políticamente, si no tenemos en cuenta que aquí en Colombia se dio un ascenso democrático marcado, apasionante, y que la tarea de Uribe es cortarlo de tajo.

Las FARC tienen una política que es la más frágil de todas, que es la única que ejercen, que es la política del secuestro. Es decir lo que se plantea en este caso es que el secuestro no es solamente un acto criminal, sino una política. ¿Qué otra expresión política tienen hoy las FARC, distintas al secuestro y a la negociación siempre fallida de un acuerdo humanitario?

Una política que no es política. Una organización estancada políticamente, cuyo único objetivo es la supervivencia, tiene que entenderla en términos económicos. Piensa que tienen un ejército enorme y regiones bajo su control ¿Cómo pueden conservar todo eso, si no cuentan con el fervor popular, que es lo que permite a un grupo insurgente mantenerse vivo? Las FARC son una especie de enano en lo político, con una gran cabeza financiera y militar.


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