Las Malvinas son argentinas

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El próximo 2 de abril, se cumplen 26 años del desembarco argentino en Malvinas. Hoy, la mayoría de los medios de comunicación pretenden mostrar que ese día se dio inicio a una aventura irresponsable. Incluso, en un programa de televisión del último sábado, se llegó a decir que estábamos todos borrachos como Galtieri.

Nuestra corriente considera que esto no fue así; creemos que ese fue un día clave en la historia argentina. En el libro “1982 empieza la revolución” Nahuel Moreno escribió que esta guerra “ha sido el acontecimiento más importante en lo que va de este siglo. Es lacaída del régimen más sanguinario y totalitario que hayamos conocido en la Argentina. Es el derrumbe total de la dictadura genocida instaurada en marzo del ’76”.

Él por qué de la invasión

El 30 de marzo de 1982 la CGT había convocado a una movilización a Plaza de Mayo. El movimiento obrero estaba sufriendo despidos y suspensiones; la inflación crecía y los salarios bajaban. Esta movilización fue violentamente reprimida con palos, gases y disparos de Itaka. Los trabajadores habían comenzado a perder el miedo, comenzaba el estallido social al grito de “se va a acabar… se va a acabar, la dictadura militar”.
Esa crisis había comenzado a gestarse en 1980 donde se había producido el derrumbe de la economía capitalista nacional. Todo estaba cambiando. En 1981 se había fundado lo que se llamó la Multipartidaria y el más lucido de los dirigentes burgueses, Ricardo Balbín, tuvo el fino olfato e intentó preparar una salida política. Por eso, el documento fundacional de la Multipartidaria se llamó “Antes de que sea Tarde.”
Intentando desviar hacia los ingleses el odio del pueblo contra la dictadura, el 2 de abril, Galtieri despierta a la Argentina con la noticia de la invasión a Malvinas. En los primeros momentos los obreros que fueron vanguardia el 30 de marzo, como los del SMATA, tienen un gran desconcierto. Sin embargo, la alegría comienza a ganar paulatinamente amplios sectores de masas.

¿Qué posición tomar?

En plena clandestinidad, la dirección del PST, ya había cerrado la edición de Palabra Socialista. Por supuesto, la edición se centraba en las lecciones del 30 de marzo. No hubo tiempo para pensar mucho. Ni siquiera hubo tiempo para discutir con tranquilidad qué papel estaba jugando el imperialismo yanqui. Sin embargo, en esa edición se incluye una declaración que dice: “los trabajadores socialistas queremos sustentar nuestra posición de principios frente a este choque armado –estamos contra Inglaterra pese a que tiene un régimen democrático burgués y del lado de la Argentina pese a la nefasta dictadura militar que la gobierna… Si hay guerra los socialistas estaremos por el triunfo del ejército argentino aunque al principio lo mande Galtieri y por la derrota del británico”.
Como la situación es muy compleja se resolvió consultar a los dirigentes de la LIT y Nahuel Moreno, categórico, dice “si fuera joven ya me hubiera anotado como voluntario”
Así la discusión se abrió en el Partido. Fue un debate duro que enseguida fue clarificándose. Es imposible no recordar que en el asado de bienvenida al Petiso Páez, recién liberado después de muchos años en prisión, él decide presentarse como voluntario. En esa decisión lo acompaña el Pelado Matosas y luego varios compañeros más.
La posición del PST fue clara desde un principio, no se trataba de apoyar a la dictadura sino de enfrentar al imperialismo.

El imperialismo presenta batalla

Inmediatamente se devela la incógnita. El imperialismo yanqui y sus aliados europeos apoyan incondicionalmente a Inglaterra y decretan el boicot económico a la Argentina.
Juan Pablo II, viaja a la Argentina para intentar que nos arrodillemos ante el imperialismo yanqui que había hecho concreto el apoyo a la Gran Bretaña dotándola de la logística más avanzada para lograr el escarmiento de un país semicolonial que se atrevía a desafiarlos.
Denunciar al imperialismo fue una tarea que el PST emprendió en soledad. El PC abogaba por la paz mientras que el PO llamaba a concurrir a la movilización que se hizo para recibir al mismo Papa que había sentenciado de muerte las revoluciones en Centroamérica. Histórico fue nuestro volante exhortando a las masas a que no concurran a la movilización.

La dictadura se retira en desorden

En el libro citado, Moreno afirma: “el efecto de la recuperación de las Malvinas, resultó ser exactamente el opuesto de lo que esperaban quienes la causaron: en lugar de conjurar la crisis abrieron una clara situación revolucionaria”
No vamos a detallar los inmensos errores que se cometieron en el plano militar porque ya está el informe del General Ratenbach donde se detalla la incapacidad, cobardía y corrupción del alto mando militar y una parte de la oficialidad que se retira del combate contrastando con el heroísmo de suboficiales y soldados muy jóvenes, sin entrenamiento, ni equipo suficiente.
En el plano político, Galtieri, cometió varios errores trágicos para la dictadura. Quedo entre la espada y la pared cuando el imperialismo yanqui le dio la espalda y sus socios políticos del Plan Cóndor no lo acompañaron. Además, intentó manipular a las masas para que apoyaran su guerra y se encontró con la movilización popular del 3 de abril que fue la “primera movilización unida, revolucionaria y antiimperialista del movimiento de masas argentino desde 1976”. Y, por último, creyó que con la guerra podía superar la crisis del régimen y ocurrió todo lo contrario. “Como toda guerra esta hizo aflorar la podredumbre y las contradicciones de la dictadura y del propio sistema capitalista semicolonial… Las Fuerzas Armadas ni siquiera constituyeron un comando unificado y trasladaron al terreno de la guerra el feudalismo militar que les servía para repartirse la rapiña del país.”
La guerra se perdió, no sólo por la traición del alto mando militar sino porque ni siquiera se interrumpió el pago de la deuda externa o se confiscaron los bienes del enemigo. Galtieri intentaba seguir fiel al mandato del imperialismo norteamericano. Mientras los ingleses mataban a nuestros soldados y amenazaban con bombardear el continente el gobierno tomaba medidas insólitas que, a decir de un diario brasileño, asombraban al mundo: el ministro de economía Aleman continuaba pagando religiosamente los intereses de la deuda externa.
Contrastando con esta actitud el pueblo argentino, trabajadores, jóvenes, familias enteras, apoyaban a los soldados argentinos en el frente con una ayuda que casi nunca llegó. Varios miles de argentinos se anotaron como voluntarios para combatir. Entonces, no había dudas en qué campo colocarse. Por eso, cuando Galtieri el 15 de junio intentó explicar la vergonzosa capitulación en Plaza de Mayo fue estruendosamente silbado e insultado al grito de “los pibes murieron, los jefes los vendieron.”

Las lecciones de Malvinas

La guerra de Malvinas no sólo despertó el sentimiento antiimperialista de las masas argentinas sino el del conjunto de los países latinoamericanos.
Por otra parte, también demostró que el imperialismo no permitiría la descolonización por medio de luchas. Margaret Tatcher lo había resumido claramente. “Lo que contaba no eran las Malvinas sino el futuro del Estado de derecho internacional” o sea, del orden imperialista mundial.
Además, se demostró que la caracterización del PST era acertada cuando ocurrió el golpe de 1976 y decíamos que el movimiento obrero había sido derrotado pero no aplastado.
La guerra de Malvinas puso a prueba al conjunto de los partidos políticos. En Palabra Socialista Nº 40 del 20/06/82 habíamos escrito: “apenas iniciado el conflicto poco después del 2 de abril el Dr. Contin, máximo dirigente del radicalismo, dijo una frase que retrataría por anticipado la actuación de la UCR y, también, de la Multipartidaria: ‘Es la hora de los grandes silencios’… Pero el caso más notable ha sido el del movimiento nacional peronista que se reivindica así mismo como movimiento nacional y nacionalista… conserva influencia sobre millones de trabajadores y ciudadanos argentinos, cuyos sentimientos antiimperialistas son indiscutibles… entonces tendría que haber sido la hora del peronismo… podría haber movilizado a millones de compañeros para intentar imponer las medidas necesarias para imponer la victoria. Hizo poco y nada. Esto fue de graves consecuencias por la posición dirigente que el justicialismo conservaba en las organizaciones gremiales.”

Las consecuencias

Malvinas había abierto una crisis revolucionaria. Moreno, dice en 1982 que: “La crisis revolucionaria plantea en forma inmediata el problema del poder. No había régimen, ni había gobierno real. La vieja consigna de abajo la dictadura, se había convertido en algo relativamente abstracto porque “la dictadura”, es decir el régimen, ya había caído.”
Todas las instituciones estaban cuestionadas, no sólo eran objeto del odio sino del absoluto desprecio de toda la población. Los veteranos de Malvinas insultan a la más alta oficialidad sin que pase nada, “los comandantes en jefes también son insultados por los padres de los soldados muertos durante solemnes actos de entrega de medallas de honor en homenaje a sus hijos. Un oficial encolerizado apunta con su pistola en la cabeza de uno de los que protestaba… va preso el oficial.”

Oscilaciones democráticas

Los gobiernos que sucedieron a la dictadura oscilaron entre negociaciones proimperialistas como las de Menem a declaraciones formales como las de Kirchner. Quisieron hacernos creer que por la vía diplomática recuperaremos la soberanía sobre las islas. El colmo de la hipocresía llega al trato que recibieron los ex-combatientes durante estos últimos años en los que fueron abandonados a su suerte que llevó a un número de suicidios superior a los muertos en combate. El justo reconocimiento de nuestros héroes de Malvinas es una tarea pendiente de todo el pueblo argentino.
Nosotros los socialistas revolucionarios no renunciamos ni renunciaremos a luchas por la segunda y definitiva independencia de Argentina y de América Latina.

Mario Doglio


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