Walsh cuestiona el proyecto de Macri

Spread the love

Subtes sí, negociados no

En la sesión del 24 de abril, con apoyo de casi todos los bloques, salvo Nueva Izquierda y AyL, el macrismo quiso aprobar su plan para ampliar el subte. Por otros líos políticos con el bloque K, la votación se postergó para el 8 de mayo. Patricia Walsh se opuso al proyecto del PRO, que implica endeudar a la Ciudad y a los vecinos y más beneficios al concesionario privado. Reseñamos su discurso:


Escribe Patricia Walsh

Nos sorprende cierta sensación de soledad en este recinto. Muchas bancas están vacías y también se anticipó por los medios que todos los bloques tendrían consenso para votar a favor. Es falso: el bloque Nueva Izquierda va a votar en contra.
La responsabilidad política obligaría a ocupar las bancas cuando se habla de un endeudamiento de la Ciudad de 2.500 millones de dólares. Si se avanzara, esa deuda la tendremos que pagar todos los vecinos y vecinas durante años.
Muchas veces escuchamos a distintos bloques decir: “Somos la oposición”. Pero a veces se desdibuja el rol de los que se llaman a sí mismos “oposición”, a los que vemos tan apasionados por arreglar proyectos inarreglables, incluso del jefe de gobierno. Así se empieza a borrar la noción de oficialismo y oposición. Nosotros somos opositores, vamos a ser consecuentes y además asignaremos responsabilidades políticas a quienes, diciéndose opositores, acompañan este proyecto.
Desde ya, siempre hemos coincidido con ampliar la red de subtes. Viajamos en subte, como tantos trabajadores y trabajadoras que viajan a diario y cuyos salarios -si es que tienen empleo- no les permiten viajar de otro modo. Es necesario y urgente mejorar el transporte público y ampliar el subte. Pero esta ley, en vez de corregir los problemas actuales, los puede profundizar.

Macri quiere cambiar las trazas

El proyecto original del Poder Ejecutivo fue sometido a un proceso de depuración y se transformó en un híbrido. En principio, pareciera que algunas cosas no son ni buenas ni malas, pero podrían ser buenas.
Decimos que no. Haber dejado de lado la cuestión de las trazas no significa que estemos de acuerdo con ellas, a menos que pequemos de inocencia. Quizás esta noche todos nos hemos vuelto una versión moderna de Heidi…
El proyecto original y el documento de SBASE(1) mostraron con toda claridad el cambio de las trazas. Algunos legisladores entienden que al dejarse de lado ese cambio, implica un triunfo. Pero es una ingenuidad absoluta presumir que no van a volver con las trazas que querían cambiar. ¡Claro que van a volver! No les gustan las trazas de la Ley 670: no coinciden con el modelo de Ciudad que pretende Mauricio Macri.

Macri quiere concesión privada

No solo lo dice el texto, sino el conocimiento que quienes ocupamos bancas debemos tener de la situación del subte. Si bien se incluye la posibilidad formal de que el Estado administre los subtes, la voluntad política del gobierno de Macri es opuesta: está a favor de la concesión. Lo dicen los hechos. Pasó con la Línea H: se la dieron a Metrovías, la empresa privada del Grupo Roggio que opera la red desde 1994. El Ejecutivo quiere utilizar el Estado para favorecer esos negocios privados. Los propios fundamentos dicen que, cuando se votó la Ley 670, “la tendencia era que desaparecieran los subsidios operativos” pero que “cambió”. También se dice que “la experiencia mundial indica que, en muchas ocasiones, ciertos niveles de subsidio pueden justificarse por razones socioeconómicas”.
No es así. Un subte privatizado, subsidiado y encima ineficiente, inseguro y peligroso no es el único modelo posible. Nosotros contraponemos el modelo de un subte eficiente, prestigioso, coordinado, económico, seguro y estatal. Ya alguna vez mencioné que uno de los subtes anterior a los nuestros, el de París, cumple esos requisitos. Y es de propiedad, gestión y control estatal, sin empresas privadas ni subsidios millonarios.
Con estos cambios a la Ley 670, la Ciudad, a través de SBASE, se hará cargo ya no del 60% sino del costo total 2) y se endeudará en 2.500 millones de dólares. ¿Para que el Estado opere el subte? ¡No! Y si opinan lo contrario, creen en fantasías. Una vez más quieren dejarle el servicio a un concesionario privado, como Metrovías. Construimos los túneles, ponemos las vías y toda la infraestructura, compramos los vagones, pedimos créditos, quedamos endeudados, las vecinas y vecinos pagamos, pero luego el negocio lo opera una privada. Y eso no es todo.

Macri quiere darle más subsidios

El artículo 4º de la Ley 670 dice: “No se otorgarán subsidios para la operación del servicio”. Ahora dirá: “En caso de que la tarifa no llegue a cubrir los costos operativos y de mantenimiento, el Poder Ejecutivo podrá proponer a la Legislatura una política de subsidios a la tarifa”. Es de jardín de infantes decir que sólo se subsidia la tarifa: los subsidios son fondos públicos, plata del Estado, que pagamos todos con los impuestos, que se le da al sector privado. Está claro para el que lo quiere ver. Si la tarifa no cubre los costos, se la subsidiamos y ahí va a meter mano el empresario. O sea: le subsidiamos los costos y de paso, aunque no se diga, la ganancia.
Metrovías recibe por año 270 millones de la Secretaría de Transporte de la Nación y el servicio es un desastre, como lo sabe cualquiera que toma el subte. Si sus balances dan pérdida, ¿por qué no se va? Porque es un negocio y hay ganancia. No sólo seguirá recibiendo millones de Nación, sino que ahora la Ciudad le dará otros cuantos millones para que supuestamente no suba la tarifa.
Por supuesto, Metrovías nunca invierte esos subsidios como debe. Un informe de SBASE del 2005 denuncia el estado desastroso y peligroso del material rodante. Hay multas del Ente de la Ciudad. También varias denuncias del Cuerpo de Delegados por los incumplimientos de Metrovías en las condiciones de seguridad, los límites de ruido y las revisiones integrales a que obliga el contrato de concesión. Todo esto bastaría para rescindirlo. ¿Se rescinde? No. Entonces, hay algún nivel de complicidad política.
La Suprema Corte dictó un fallo hace poco, responsabilizando a la empresa por los perjuicios a los pasajeros. Si leyera algunos párrafos, todos sentiríamos miedo de viajar en subte. La Defensoría del Pueblo de la Ciudad elevó varias intimaciones por las repetidas quejas de los usuarios. Y el último informe de la Auditoría porteña(3) “ha constatado sustanciales incumplimientos al contrato de concesión”.

Macri no quiere ningún control

Encima, el gobierno ha dicho que planea disolver el Ente de la Ciudad(4) . Si ya al subte, que es sólo porteño, no lo controla la Ciudad sino un ente nacional, la CNRT, sería ridículo subsidiar la tarifa de una empresa privada cuya base de cálculo ni siquiera podríamos controlar.
La presentación oficial de SBASE resume el verdadero modelo que pretende Macri y que, lamentablemente, casi todos los bloques se aprestan a respaldar: “Inversión total a cargo de la Ciudad. Llamado a licitación para la operación. Tarifa única más subsidio a operadores”.
Ni siquiera es nuevo lo que sucede. Ya cuando se trató la Ley 670, antes de diciembre de 2001, hubo un escándalo. Un diputado ya fallecido, Latendorf, denunciaba que se debatía sobre tablas, con borradores que no tenían los legisladores de izquierda: él, mi compañera Vilma Ripoll, Echegaray y Lía Méndez. Se habían hecho reuniones a las que no habían sido invitados. Hay una línea de continuidad histórica. El viernes pasado se hizo una reunión, que presentaban a la prensa como “de todos”. Pero era trucha: nosotros no estábamos. Cuestionamos la metodología y la cuestión de fondo. Por todo esto vamos a votar en contra.

(1) Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado.
(2) Obra civil, instalaciones fijas y material rodante.
(3) Nº 1.06.09, de noviembre de 2007.
(4) Organismo estatal que controla el cálculo de la tarifa.


Publicado

en

por

Etiquetas: