A los Kirchner

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Se les puede ganar

Al salir este periódico las entidades del campo anunciaron que suspenderán el plan de lucha para volver a sentarse con el gobierno a negociar, manteniendo el estado de alerta y movilización y una gran desconfianza en la base, como se expresa en el corte de Gualeguaychú y otros. El gobierno se ve obligado a dar mensajes dialoguistas y los contactos extraoficiales con dirigentes del campo dan cuenta de la intención de Cristina de terminar como sea con el conflicto, incluso llegando a retocar aspectos de las retenciones. El “segundo round” dejó en claro que el gobierno está muy debilitado y los pequeños productores más fortalecidos. Las negociaciones pueden avanzar o no, pero ya nada será igual que antes. Con o sin paro, el 25 de Mayo hay que hacer un gran acto en Rosario.

¿Quién ganó el conflicto? Es prematuro afirmarlo ya que primero tendría que existir la certeza que el conflicto terminó definitivamente y, si bien volvieron los gestos conciliadores, todavía no hay un acuerdo públicamente expresado.
Por eso, saludamos que ante las mentiras del gobierno y las promesas incumplidas, el diálogo sea acompañado de un estado de alerta y movilización real, con la plena participación democrática y de consulta de los pequeños productores y los autoconvocados.

Un conflicto que llegó lejos

El final del primer diálogo que desembocó en la segunda parte de esta heroica lucha tuvo un responsable: el gobierno. Más allá que Cristina bajó el copete y tuvo que enviar a sus funcionarios a negociar, mantuvo la soberbia que la caracteriza. No dio respuestas positivas y serias al reclamo y continuó con sus amenazas llevadas a cabo en concreto por Moreno.
Alertados sobre el método de desgaste y de dialogar mientras siguen pegando y presionando (característico de los Kirchner), el campo no se quedó de brazos cruzados. Las asambleas siguieron siendo masivas e imponiendo el ritmo de lucha a los dirigentes. A la par, y ante la eventual continuidad del conflicto, fueron obligando a inten-dentes y gobernadores a apoyar el reclamo.
¿Qué cambios se produjeron en la relación de fuerzas? Estos gobernadores e intendentes se habían mantenido con el gobierno, centralmente para no sufrir las represalias K, que cierran la billetera central a los díscolos en la política. Sin embargo, muchos de ellos deben sus cargos al apoyo electoral recibido del campo y mantienen sus cuentas en función de los ingresos del campo, por lo cual tienen una gran presión para responder a los que reclaman.
Estos elementos hicieron que el comienzo del “segundo round” se diera en un marco completamente distinto al primero: en este caso el gobierno arrancó más debilitado y los pequeños productores y autoconvocados más fuertes.
Cristina encaró la nueva etapa intentando demostrar fortaleza con la frase “tengo aguante,” más de un barra brava que de un presidente.
Las primeras medidas del campo fueron un tractorazo en Mar del Plata, el corte en Gualeguaychú y cientos de cortes en todo el país, con objetivos claros: quebrar el bloque de gobernadores e intendentes afines al gobierno y el cerco fiscal como producto del cese de las actividades, con lo cual se quebró la cadena de pagos del interior.
El conflicto recibió el apoyo de algunos intendentes en las rutas mismas, con lo cual empezaba a hacerse evidente el avance en los objetivos fijados por las entidades.
El viernes 9 se siguió profundizando la protesta y también la respuesta del gobierno que anunció que no dialogaría con medidas de fuerza de por medio.
Fernández directamente dijo que los dirigentes del campo “se volvieron locos”.
Las encuestas empezaron a dar cuenta de la forma en que la balanza de la opinión pública se inclinó a favor del reclamo de los sectores agropecuarios: el 78% opina que hay que modificar las retenciones y el 48% cree que el campo tiene razón, mientras que sólo el 19% le da la razón al gobierno. La caída de Cristina al 25% de apoyo, es un claro reflejo de la impresionante debacle sufrida en tan poco tiempo de gobierno. La población le cree cada vez menos, tanto a ella como a su marido.

Sigue la pulseada

Cristina aprovechó la presencia de la Sociedad Rural para intentar descalificar el reclamo. Pero la presencia de algunos ricachones y terratenientes no debe confundirnos. El verdadero motor de los reclamos son las decenas de miles de pequeños productores que vienen protagonizando cientos de cortes en todo el país. Es el gobierno, al aplicar las mismas retenciones a grandes y pequeños, el que beneficia a los terratenientes ya que con estas medidas terminará provocando un aumento de la concentración de la tierra en pocas manos.
¿El gobierno se juega a las patotas? Las provocaciones del gobierno se mantienen a la orden del día. Antes el aparato de Moyano intentó –sin éxito– amedrentar al corte de Gualeguaychú y D Elía marchó contra los cace-rolazos en la ciudad de Buenos Aires.
En el round que acaba de finalizar D’Elía, Tumini y Pérsico, el trío piquetrucho, amenazó con llevar sus militantes a romper los cortes de ruta en forma directa, Manusovich de Fedecá-maras, otro provocador del gobierno, se presentó con un grupo en el corte de Gualeguaychú para provocar disturbios. Otros que manifestaron su apoyo al gobierno (que se dice popular), fueron los dirigentes de la Unión Industrial Argentina que, además, como verdaderos voceros gubernamentales intentaron persuadir a los dirigentes del campo de levantar las medidas.
Hacia el fin de semana del 10 y 11, los dirigentes de las entidades manifestaron públicamente su intención de volver al diálogo, en caso de mediar un gesto del gobierno. A esta altura, se hizo muy fuerte la presión de los intendentes sobre los gobernadores para apoyar al campo. Las diferencias se manifestaron incluso en las propias filas del PJ, con los gobernadores de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos exigiendo que el gobierno negocie.

La fuerza de la lucha

Estos cambios tienen como trasfondo multitudinarias asambleas y verdaderas puebladas. El gobierno se esforzó por hacer notar su voluntad dialoguista ante el pánico a la realización de un multitudinario acto en Rosario, luego del cual sería más notorio un eventual retroceso en sus posturas.
¿Cómo llega cada uno al nuevo intento de acuerdo?
Más allá de los esfuerzos de Cristina de demostrar fortaleza, los hechos demuestran lo contrario, ya que postergaron el relan-zamiento del Pacto del Bicentenario largamente anunciado, informando que el único acto oficial se realizará en Salta.
Otra de las respuestas ensayadas por el gobierno es el proyecto de creación de un megaorganismo de regulación y control de la cadena productiva y comercializadora agropecuaria. Aunque intentan hacerlo aparecer como el IAPI (creado por Perón), Cantero –el impulsor kirchnerista del proyecto del Empyca en el congreso– ya salió a aclarar que de ninguna manera es para acrecentar la intervención del estado en los negocios privados.
Así fue creciendo la expectativa por los posibles anuncios de Cristina en el acto de asunción a la presidencia de su marido, realizado el miércoles 14 en el Club Almagro. Se especulaba que Kirchner saldría con los tapones de punta. Sin embargo, nuevamente acusaron el golpe recibido: Cristina bajó nuevamente el tono, llamando a la “concertación plural” y a “tomar el camino del debate”. Como expresión de los realineamientos en curso, al acto no fueron Schiaretti, Busti, Reutemann, ni Romero. Paralelamente, 50 intendentes de Santa Fe pidieron el fin de las retenciones. Y no por casualidad los dirigentes fueron recibidos por Binner en la casa de gobierno desde cuyo balcón dieron un discurso para miles de personas congregadas que exigían seguir luchando.
En un primer momento, los dirigentes de las entidades, principalmente los de la Sociedad Rural, anunciaron que vieron con muy buenos ojos el tono del discurso de la presidenta, preparando el terreno para una eventual levantada de las medidas. Sin embargo, se encontraron con una muralla: las asambleas de base a las que se vieron obligados a consultar permanentemente. En ellas, miles de pequeños productores y autoconvocados, debatieron y decidieron continuar con las medidas hasta que el gobierno elimine las retenciones móviles y brinde una respuesta global al problema del campo, confirmando la realización de un gran Acto en Rosario el 25 de Mayo.
Así se fue llegando a la negociación que van a emprender, con recelos mutuos, pero con los pequeños productores y autocon-vocados en estado de alerta y mejores condiciones que nunca para ganar la pelea.

Mano dura a los ricachones

La salida pasa por la aplicación de retenciones diferenciadas, regionalizadas y coparticipables, para que la recaudación vuelva en obras al campo y a todo el país. El apoyo a la actividad de los pequeños productores debe ir acompañado de medidas durísimas contra los pooles y la oligarquía terrateniente, como lo son la aplicación de una profunda reforma agraria, el cobro de altas retenciones y de impuestos progresivos, a la par de nacionalizar el comercio exterior. El camino para los pequeños productores pasa por unir su reclamo al de los trabajadores y el pueblo.

Rubén Tzanoff

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