Cristina en Lima

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La reina que no pudo ser

El 14 de mayo fue el día elegido por Néstor Kirchner para asumir públicamente la conducción del Partido Justicialista. Lo que inicialmente fue pensado como un evento de relanzamiento del gobierno, terminó con Cristina retrocediendo frente a la presión agraria en un acto modesto, y con un fuerte choque entre sectores de la burocracia sindical.

Cristina viajó a Lima mientras en la Argentina seguía la crisis del campo, miles de personas exigían respuestas coherentes y sufríamos los aumentos de precios, las mentiras del Indek e intentábamos hacer malabarismos con sueldos que nunca llegan a fin de mes. Pero, dejando de lado los “problemas domésticos”, en la noche del 15/05, la presidenta partió rumbo a la V Cumbre de América Latina, Caribe y la Unión Europea. Quería retomar su agenda exterior, afianzar posibles alianzas y acuerdos.

¿Debates?

En Lima todo fue previsible. No hubo grandes anuncios y se evitaron las confrontaciones directas. Todos estaban más interesados en no dejar mal parado al presidente Alan García y aprovechar el encuentro para reuniones bilaterales. Por eso Cristina privilegió las reuniones con los representantes europeos que desde hace años no visitan el país.
La agenda presidencial incluía la participación en temas como la distribución de la riqueza y el calentamiento global. Después, se agregó la crisis de escasez de alimentos que se convirtió en el tema vedette de las reuniones. Y, el sábado 17/05 se realizó una reunión entre los integrantes del Mercosur y sus pares de la Unión Europea que terminó con cruce “apasionado” de ideas según Cristina.
Además, mientras el gobierno argentino no hace nada para detener los aumentos en el país Cristina Kirchner junto a su par chileno, reclamaron una alianza entre América Latina y la Unión Europea para enfrentar la crisis alimentaria. Cristina pidió una «articulación» entre Europa y América latina para enfrentar los desafíos en energía y alimentos, que consideró «las dos claves del siglo XXI” y dijo “en la región latinoamericana, tenemos muchos de ambos, recursos energéticos y capacidad para la producción de alimentos. Necesitaríamos una articulación entre la Unión Europea y la región latinoamericana para que, a través de inversión y tecnología pudiéramos agregar mucho valor a nuestros productos.» Este tema se reflejo en la declaración Lima con énfasis mientras que la problemática de los biocombustibles, cuestionada por el impacto ecológico que tiene esa industria, quedó relegada a un renglón. Claro que a esta altura todos sabemos que las declaraciones que se firman en estas cumbres son textos que terminan siendo una mera declaración de deseos.

Esquizofrenia K

Cristina dijo que las cumbres le «parecen importantes en cuanto podamos discutir y solucionar los problemas de inequidad, de pobreza, de desigualdad y de cambio climático». Debe creer que las soluciones son discursos de tribuna pero no acciones concretas que combatan las carencias del continente aunque para ella «tenemos una oportunidad extraordinaria». «América latina no es el continente más pobre pero sí el más desigual, el más inequitativo», dijo la presidenta que lejos de solucionar los problemas dentro del país mantiene el mismo régimen impositivo por el que los más pobres terminan pagando más que los ricos.
Obviamente habló de la pobreza pero sólo cuestionó las políticas neoliberales que «se enseñorearon en la región durante la última década y que produjeron virtualmente una desaparición total del Estado… Finalmente la pobreza terminó impactando en la institucionalidad y en la ruptura de los procesos democráticos». Olvidó decir que ella continúa profundizando la brecha con impuestazos, inflación y un dólar al servicio de los exportadores.
El mismo mecanismo esquizofrénico utilizó para la reunión con el titular de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso que pidió que se rebajaran los aranceles para la importación. El método no es novedoso, se pelaron para la tribuna pero, Cristina, ya anticipó que está dispuesta a reducir los aranceles a la importación industrial, pero no tanto.
Al finalizar la Cumbre todos los presidentes hablaron de los avances que habían logrado, Cristina no dijo nada porque no tiene mucho para presentar como sus éxitos. Llegó a Lima intentando ser la reina del evento como en su anterior viaje había pretendido, pero se fue soportando los rumores que remarcaban cuánto bajó en las encuestas y la crisis que se vive en Argentina. En fin, este viaje pasará al olvido como otro viaje más en el que se gasta demasiado pero no se soluciona ningún problema del país y menos de la región.

Laura Lane


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