El volcán Chaitén…

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Cenizas y respuesta popular

Luego de 72 horas de intensa lluvia, 15 centímetros de nieve han contribuido a “lavar” la espesa ceniza volcánica que vertiera el Chaitén, situado en Chile y distante a unos 80 km de Esquel, centro urbano más importante de un conjunto de poblados de la cordillera del Chubut. La lluvia y la nieve trajeron alivio –por el momento– a los angustiados pobladores, al aplacar los residuos volcánicos depositados en la región desde el 2 de mayo. En la Patagonia, las inclemencias climáticas, sobre todo en esta etapa del año, son parte del paisaje natural y social. Pero lo que no es habitual es la erupción inesperada de un cercano volcán transformando el colorido otoño en un gris desalentador, cuyas partículas, en un 70% de sílice (vidrio molido), invaden cada rincón incluso en nuestras casas tornando irrespirable el ambiente. Esta situación conmocionó a los habitantes de distintas localidades, y muy particularmente a la localidad de Esquel.
Primero la sorpresa y luego el temor a lo desconocido configuraron una situación de emergencia, no declarada, que motorizó una vital movilización social en búsqueda de información y de medidas preventivas. El gobernador Das Neves, acompañado de la Picolotti (la María Julia de los Kirchner) se hicieron presentes a tres días del inicio de la actividad volcánica y… ¿para qué? Uno podría suponer que para solidarizarse, acompañar y ponerse a disposición de las personas afectadas… Pero no, la sensibilidad y el estar cerca de las necesidades del pueblo no caracterizam a esta calaña y tampoco en esta oportunidad.
Vinieron a decir que no pasaba nada, y sin realizar ningún estudio serio de control sobre el material expulsado por el volcán, vociferaron que no había “ningún tipo de riesgo ni toxicidad en las cenizas”. Los vecinos de Corcovado (pueblo distante unos 80 km) no tienen agua apta para el consumo humano producto de las cenizas, lo mismo que el evacuado pueblo chileno de Futaleufú (distante unos 40 km). Apenas llegaron, levantaron la suspensión de actividades escolares (que llevaba dos precavidos días), y se decretó el retorno a la normalidad. No vaya a ser que algún turista se asuste ante la inminente temporada de esquí, o le sumemos a Cristina una más… entre tantas pálidas.
Sin embargo, en el país del Argentinazo y en la cuna del NO a la minería saqueadora y contaminante, una espectacular respuesta popular encabezada por docentes, padres indignados y autoconvocados protagonizamos una masiva asamblea que contó con unas 800 personas. Así le paramos el carro a la soberbia gobernante y le imprimimos el ritmo de ahí en más a la situación, imponiendo en los hechos un estado de emergencia. Las escuelas, por mandato de las asambleas, permanecerán abiertas pero sin dictado de clases normales, el gobierno debe reconocer y no se computan inasistencias. Recién el viernes 9/5 se procede a acondicionar los edificios escolares para hacer frente a las cenizas, ante vidrios rotos, chifletes por doquier y colocación de filtros en los sistemas de calefacción. Las asambleas denuncian la improvisación e irresponsabilidad del gobierno y éste (acusando recibo), dibuja rápidamente un plan de contingencia: se recomienda el uso de barbijos y protección de la vista de las personas expuestas; el hospital zonal de Esquel recibe medicamentos específicos y se reparten barbijos para los que allí asistan.
A 15 días de iniciada la actividad del volcán Chaitén y ante el imprevisible comportamiento del mismo y sus consecuencias, la sociedad de Esquel para hacerle frente al desafío de la naturaleza y la ceguera e ineptitud gobernante, echó mano del capital político acumulado en estos años pos argentinazo, que entre otros, permitió el enorme triunfo popular –¿y por que no anticapitalista?– del NO a la Mina que expulsó a la Meridian Gold.

Maxi Masquijo,
delegado docente de Esquel


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