Venezuela

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Por una alianza del poder popular,
los trabajadores y los explotados

El 11 de junio, en un evento llamado Reimpulso Productivo, el presidente Hugo Chávez reunió a 500 importantes empresarios de Venezuela y anunció medidas que favorecen sobre todo al sector financiero y a las grandes empresas. Convocó a una alianza con los sectores productivos nacionales e intentó convencer a esos empresarios de que el socialismo no los perjudicaría. Conversamos sobre este debate con el compañero Stalin Pérez Borges, Coordinador Nacional de la central sindical UNT y editor del periódico Marea Socialista.

¿Cómo recibió los anuncios del presidente en la reunión con los empresarios?

Hace apenas unos meses el presidente volvió a definir a su gobierno como obrerista. Nacionalizó SIDOR, si bien es cierto que comprándola, cuando según nuestra opinión la transnacional tendría que pagarle al Estado venezolano por haber incumplido la ley e inclusive haber cometido delitos contra Venezuela.
No obstante, no se puede negar que fue una medida muy progresiva, pedida, exigida y conquistada por la lucha de los trabajadores.
Esa definición de obrerista iba en el sentido de las medidas que reclamábamos. Entonces sostuvimos que la revisión, la rectificación y el reimpulso deberían apuntar a solucionar los problemas de los sectores populares. El 11 de junio, este acto con los empresarios y las medidas económicas, y sobre todo la propuesta política que el presidente Chávez les hace a los empresarios, es un intento de vuelta atrás en el rumbo que conquistaron los trabajadores sidoristas y el pueblo entero de Guayana para la Revolución Bolivariana.
El llamado a una alianza con los empresarios que el llamó nacionales, al mismo tiempo que plantea una Alianza con los obreros y el pueblo, como lo hizo al volver a definir de obrerista a su gobierno -exactamente el día enterior- cuando firmó la incorporación de los primeros 900 trabajadores tercerizados a la nómina SIDOR, son contradictorias, no complementarias.
Los antecedentes históricos que existen sobre experimentos de alianza con la supuesta burguesía nacional muestran que conducen al fracaso de los procesos de liberación, independencia nacional y socialistas, y al empoderamiento de la burguesía y el imperialismo.
Ahora se están recordando los cien años del nacimiento de Salvador Allende y ese es uno de los temas por los cuales -creemos- fue derrotada la vía chilena al socialismo. No se fue consecuentemente contra los burgueses chilenos aliados a los yanquis y éstos terminaron provocando todo el boicot, debilitando al gobierno de la Unidad Popular y facilitando el golpe de Estado.

Muchos compañeros piensan que es una táctica por el año electoral para evitar el desabastecimiento y parar la inflación…

Yo quiero insistir primero en el problema político, estratégico, de la Revolución Bolivariana. Es fundamental porque el Presidente se equivoca de interlocutor para conseguir detener la inflación o reimpulsar la producción. No son estos grandes empresarios los que quieren y tienen como necesidad detener la inflación. Los que allí estaban, todos trabajan asociados a las transnacionales o sus empresas son directamente transnacionales.
El ejemplo son los banqueros privados. Toda la banca privada de Venezuela es trans-nacional, se maneja con las reglas del neoliberalismo, además recibe gran parte de los dineros de Estado como depósito, y hace negocios con ese dinero y no hay ningún control sobre esos depósitos y le importa poco si el uso que hace con ese dinero provoca inflación.
Es equivocado pensar, justo ahora que el sistema bancario de Estados Unidos e internacional está colapsando, que se derrumban grandes bancos y que los estados neoliberales tienen que acudir a salvarlos con el dinero del pueblo, que esos empresarios financistas o esos bancos actuarán distinto en Venezuela. Ellos obedecen las órdenes de sus casas matrices, no les interesa ninguna propuesta de alianza que no sea para que sus empresas realicen más ganancias y envíen más dólares a sus casas de orígenes. Y si por sus aventuras financieras pierden, que el Estado se haga cargo de sus pérdidas. Esa es la verdad. Ellos hubieran actuado con Bolívar como la oligarquía.
El presidente abrió un fondo de mil millones de dólares para que se repartan entre los empresarios locales y las transnacionales. El llamado a la unidad nacional, a seguir el camino del socialismo bolivariano, muestra una gran confusión de parte del presidente.
Ninguno de los 500 que allí estaban tomará ese llamado. Ellos escuchan un único llamado: el de la ganancia a cualquier costo. Es una ilusión si el presidente cree que dándole algunos privilegios que reclaman los empresarios, ellos ya no serán un factor de desestabilización e ingobernabilidad.
Pedirles que retornen los miles de millones de dólares que fugaron al extranjero es otra muestra de ingenuidad. Pudieran traer ese dinero si tienen garantía de que van a ganar más de lo que están ahora ganando y con la seguridad de que no será expropiado. Y lo único que les puede dar esa garantía o confianza es que haya en Miraflores un presidente como cuando la IV República, que haga lo que ellos quieran.
Entonces es político el problema que enfrentamos, es un problema de modelo. Hay que elegir entre el modelo que planteó el presidente el 11 de junio, de alianza con los empresarios, o el modelo de los obreros de SIDOR, de lucha consecuente contra las multinacionales.

Se dice que esta sería una especie de NEP, la política económica de Lenin tras la guerra civil en los primeros años de la Revolución Rusa, cuando para paliar el desabastecimiento se abrió el mercado y las ventajas a los capitalistas. ¿Qué opina?

La NEP leninista fue una política para salir de la crisis brutal en la que habían hundido a Rusia la primera guerra mundial primero y la guerra civil después. Esta política provocó grandes distorsiones. El sector campesino de corte capitalista que había se enriqueció rápidamente.
En Venezuela no puede haber una NEP, en primer lugar porque no se trata de un Estado de transición al socialismo, no ha sido desmantelado el Estado burgués sino que estamos en un Estado burgués con todas sus estructuras intactas y con elementos de capitalismo de Estado. Hacer esa comparación sólo sirve para confundir. La apertura de la NEP rusa se da luego de que la gran mayoría de las fábricas y empresas habían sido expropiadas. Luego del comunismo de guerra. Es la política adoptada luego del agotamiento provocado al país por años de guerra. Esa no es una política ofensiva. Estamos hablando de una política defensiva del leninismo. Había sido derrotada la revolución en Alemania, Italia y otros países.
Hablar de NEP en este proceso es una falsificación para ocultar que el llamado reimpulso productivo es apenas de nuevos incentivos, subsidios y privilegios a los grandes empresarios, muchos de los cuales han sido golpistas y son saboteadores.

¿Qué medidas propone para lograr los objetivos qué plantea el presidente?

Primero, el objetivo político. Rechazamos esa alianza de «unidad nacional», porque es contraproducente para marchar al socialismo. Nosotros proponemos una alianza del poder popular, de los trabajadores y los sectores explotados y oprimidos de la sociedad.
En segundo lugar, las medidas de política económica, para cumplir con el discurso de avanzar hacia el socialismo, tienen que atacar los problemas reales del pueblo trabajador y sus necesidades. En el caso del comercio exterior hay aspectos en los que el Estado tiene que monopolizar las compras, las importaciones. Uno es el de los alimentos. Y en otros casos tiene que suprimirlos, como la importación de productos de lujo. La nacionalización del comercio exterior, y en especial en el segmento de alimentos, es fundamental para controlar la inflación.
También el tema del salario: no puede ser que se gasten miles de millones de dólares en fondos de incentivos a los empresarios, sin ningún control de los trabajadores, mientras que los salarios se debilitan todos los días por los aumentos de precios. Se debe instaurar una cláusula de ajuste periódico, mensual o trimestral de salarios de acuerdo a la inflación.
Otro problema grave para atender es el control de las finanzas, de los bancos y del crédito. La crisis de la economía interna-cional va a seguir profundizando la crisis bancaria. No puede ser que no haya ningún control sobre los depósitos. Nosotros creemos que el sistema de crédito es estratégico, como las industrias básicas, el petróleo, los alimentos o las comunicaciones, y no puede estar en manos privadas y menos transnacionales. Hay que proteger ya los depósitos del Estado y de los pequeños aho-rristas venezolanos para que una crisis más profunda del sistema financiero interna-cional no cause una crisis sin control en el país. Hay que nacio-nalizar al menos los depósitos. Que el Banco Central sea el que controle y admi-nistre todo el dinero que hay en el sistema bancario.
En relación al proble-ma impositivo, es otro tema muy importante. Hay que eliminar directamente el IVA y aumentar los impuestos a las ganancias de las empresas de manera progresiva. Es concreto: que pague más impuesto el que más gana. Que el impuesto a la renta súbita no lo pague solamente PDVSA: lo tienen que pagar los privados que se enriquecen súbitamente, incluso trabajando para PDVSA.


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