Editorial

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Apoyemos las luchas

Desde que el gobierno fue derrotado por la lucha agraria se ha comenzado a desatar en todo el país una ola de conflictos y reclamos obreros y populares. No es casualidad, sino la consecuencia de los cambios que se viven en el país. Muchos sectores que venían soportando problemas y pensando en salir con sus demandas específicas, ahora, viendo que se le puede torcer el brazo al gobierno, salieron decididos con sus planteos. Aquello que el año pasado supieron mostrar los docentes de Santa Cruz con su triunfo y su heroica lucha, ahora se repitió en proporciones mayores con la lucha chacarera, que dejó en evidencia y frente a todo el país la debilidad estructural del kirchnerismo y su modelo.

Así podemos ver hoy a los obreros del neumático, de Fate, Pirelli y Firestone, que reclaman contra los despidos y por aumento de salarios. A los choferes de la UTA y el subte que ya entraron al cuarto día de paro en reclamo de seguridad ante el asesinato de un chofer de la línea 96 en el Gran Buenos Aires. En Córdoba, inmensas movilizaciones en la Capital y en el interior de la provincia enfrentan el intento de atacar las jubilaciones. Los docentes, siguen debatiendo y generando acciones en distintas provincias como Salta, Entre Ríos o Tierra del Fuego. Los trabajadores estatales del INDEC, símbolo de la intervención y la mentira kirchneristas, salieron con fuerza a denunciar los atropellos que sufren por parte de la patota del gobierno y dejan con sus denuncias en la cuerda floja al patotero Moreno y a sus funcionarios. Y aunque ya lograron un primer triunfo, hasta los propios chacareros siguen debatiendo en cada pueblo cómo seguir adelante con sus reclamos hasta lograr retenciones diferenciadas y un proyecto agropecuario que realmente ataque la concentración de la tierra.

El pueblo del interior y de las grandes ciudades, que mayoritariamente apoyó el reclamo chacarero, obtuvo semanas atrás una importante victoria ante el gobierno. Y hoy la percepción popular es una sola: se puede ganar, y hay que salir ahora. El gobierno, que aún no sale del desconcierto y el golpe que le causó la derrota, huérfano del apoyo popular intenta a duras penas recolocarse a través de medidas cosméticas y alguna que otra concesión que le permita recuperar un poco de oxígeno. Hasta quiere demostrar que aumenta los salarios… Pero el insuficiente aumento al mínimo, acordado en forma vergonzosa entre el gobierno, la UIA y la burocracia de la CGT más el aval de Yasky, arranca de un problema básico: sólo llega a cubrir a unos pocos miles de trabajadores y con un monto que sigue sensiblemente por debajo de las necesidades económicas de los trabajadores y sus familias.

Tenemos entonces varias tareas importantes por delante. Primero, organizar en cada lugar de trabajo, de estudio o barrio el debate sobre cómo salir por nuestros reclamos. La fuerza tiene que salir bien de abajo. En segundo lugar, convocar a acciones que hagan sentir con fuerza cada uno de nuestros planteos, que en el caso salarial debe comenzar por exigir la reapertura de las paritarias y un aumento general. Tercero, es necesario apoyar cada lucha en curso, rodearla de solidaridad y acompañarla para que triunfe. Y cuarto, coordinar las distintas luchas que existen para que sea mucho más fuerte el reclamo de todos. Exigiendo a los dirigentes de la CTA, que tienen a los docentes, estatales y obreros del neumático en conflicto, y a los de la CGT, que conducen la UTA y otros gremios, que convoquen medidas urgentes en vez de seguir avalando en reuniones la política del gobierno, mientras los trabajadores sufrimos las consecuencias. Desde el MST seguimos a disposición de estas tareas y en apoyo a las luchas que hoy recorren todo el país.


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