Por otro modelo y una nueva alternativa política

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Las mentiras y el doble discurso K no van más

Con la votación en el Senado tras la multitudinaria Marcha Federal y otros miles en las calles de todo el país, el gobierno no solamente perdió la lucha concreta que estaba en debate. También se desnudó y se repudió una forma de gobernar que la absoluta mayoría del país no apoya ni acompaña. Podríamos decir que el modelo político de los Kirchner fue derrotado. Nada en el gobierno ni en el país será como antes. La imagen de un gobierno fuerte, del matrimonio presidencial y un par de amigos decidiendo sobre todo, y los discursos altaneros ya no son parte de la realidad. Estamos transitando una situación distinta, con Alberto Fernández renunciando, Moreno en la cuerda floja y la sensación general que el poder que existía se diluyó. La causa de fondo para esta derrota, fue que la población intuyó y comprobó que el discurso del gobierno en todos los temas es distinto a su accionar cotidiano y las medidas concretas que toma.

El doble discurso se agotó

En un intento desesperado por ganar a sectores de la población para su proyecto, Kirchner salió con fuerza a plantear una supuesta lucha contra la oligarquía, y a decir que el gobierno distribuye la riqueza. El problema, es que millones en el país ven y sienten otra realidad. ¿Cómo creerle a un gobierno que dice que la inflación es del 0,6%? Mientras cualquier madre ve subir los precios cada vez que compra. ¿Cómo creerle a los que prometen un tren bala? Mientras los trabajadores viajan colgados en servicios deplorables. ¿Cómo entender la distribución de la riqueza? Si para millones la plata no llega a fin de mes, pero unos vivos siguen amasando fortunas. El contraste entre el discurso y la realidad, fue sepultando el apoyo de sectores de la población al gobierno. Como en un tobogán, las encuestas de imagen de la presidenta bajaron en tres meses del 45 a menos del 20%. Y las de Kirchner sufrieron una tendencia similar. La única encuesta que varió en sentido inverso es la de imagen negativa de Cristina…trepó hasta casi el 70%. En un ejemplo de autismo, el gobierno ahora pretende continuar con el doble discurso, pero alrededor del tema Aerolíneas Argentinas. Habla de re estatizar y defender la línea de bandera. No pasarán muchos días, para que otra vez los trabajadores y sectores populares vean que en realidad están salvando al grupo Marsans, pagándole fortunas para después volver a darle Aerolíneas a empresarios amigos de los K. Durante la lucha agraria, el doble discurso también se notó. Y fue mas claro cuando salió a la luz que las exportadoras evadieron millones de dólares y perjudicaron a los pequeños productores, mediante declaraciones juradas, avaladas por el gobierno. Quedó en evidencia que hablan contra la oligarquía, pero subsidian año a año a los grandes empresarios del campo. Esa es la realidad que el país ve y siente, y por eso ya nadie les cree.

Un modelo político para decidir entre pocos y contra la población

Junto con el doble discurso, la percepción general en el país, es que los Kirchner no pueden seguir haciendo lo que quieren. Las frases del tipo:“Vamos a poner al campo de rodillas” O “los que cacerolean son golpistas”se dieron de frente contra un país que no aceptó esas presiones y amenazas. Tanto ver a dos Kirchner y a dos Fernández decidiendo sobre todo no se banca más. Porque no tiene nada de democrático, un modelo político donde el rol de la población es obedecer y acatar lo que se decide entre cuatro paredes. Nadie debate con los trabajadores y los pobres del país que hacer con el salario, ni con la inflación. Se tuvo cuatro meses al país en vilo por la crisis agraria, pero nunca se convocó a la población a decidir. El modelo K no admite democracia verdadera. Se gobierno entre pocos, y junto a su más íntimo y selecto grupo de amigos políticos, que a su vez tienen y representan los negocios económicos con industriales, privatizadas y supermercadistas, se decide el futuro del país… y así nos va. Cuando a las marchas de chacareros se comenzaron a sumar sectores de la ciudad, todos los analistas reconocieron que lo hacían no sólo en apoyo a su reclamo sino como una forma de hacer sentir también la bronca contenida contra otros problemas y contra la forma de gobernar de los Kirchner. No es casual entonces, que además de la derrota frente al campo, el gobierno se lleve como resultado otra dura derrota política: el repudio masivo a su modelo político, que no va más.

Un modelo económico de concentración de la riqueza

Para desgracia de los K, su fracaso no se reduce al campo ni al modelo político. También el modelo económico quedó cuestionado. Cuanto mas se debatía el conflicto agrario, el país seguía los debates políticos que fueron excediendo el tema específico del campo. Y así, se fueron evidenciando las mentiras de los Kirchner en el terreno de las medidas políticas y económicas. Salió a luz que entregan el petróleo a más de 35 años. Que la minería a cielo abierto contamina y el gobierno se lo permite a las transnacionales que se llevan millones de dólares. Que las empresas conce-sionarias del tren -que lo tienen en mal estado- reciben jugosos subsidios del gobierno. Sobre el final, también el propio Kirchner dijo la verdad: la plata de las retenciones es para pagar la deuda. Y los números reales de inflación y pobreza no se miden en el INDEC intervenido sino en otros estudios: 4 millones de personas pasaron a engrosar la ya alta porción de pobres del país. En resumen, la realidad del país, puede verse en esta cruda estadística: los sectores más ricos tienen ingresos 30 veces más grandes que los sectores más pobres. La desigualdad social, está en los mismos niveles que bajo el menemismo. Esa es la consecuencia del modelo kirchnerista, y la confirmación de que es necesario luchar por otro, que termine con tanta injusticia social.

Sergio García

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