A seis meses de su asesinato

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Compañero Lázaro: ¡Presente!

El 20 de agosto se cumplen seis meses del fallecimiento de nuestro querido compañero Lázaro Duarte, apuñalado el 18 de enero en nuestro local de la provincia de Neuquén. En este tiempo que pasó, miles de luchadores, organizaciones sociales, de derechos humanos, sindicales y políticas, personalidades de nuestro país y de otras latitudes, levantaron su voz, se expresaron y movilizaron repudiando el crimen político que sigue impune. El ejemplo de la vida de Lázaro fortalece nuestra tradición partidaria. Por eso lo vamos a homenajear en el Acto de Apertura del VI Congreso del del MST.


Escribe Vilma Ripoll

La banda que asestó las puñaladas, Sobisch y el gobierno nacional tienen responsabilidades: por ejecutar órdenes del poder político, por apañar criminales y por lavarse las manos ante un hecho tan grave.
Aunque no tenemos ninguna confianza en la justicia, nuestro reclamo por el castigo a los responsables materiales y políticos va a continuar por todas las vías posibles. No se puede permitir que en plena democracia siga habiendo impunidad, como en los casos de Lázaro y Julio López, entre tantos otros.
En vísperas del aniversario, le hacemos llegar un caluroso abrazo a sus familiares, amigos y a los compañeros que compartieron años de militancia con Lázaro. Particularmente a Luis, su hijo, que sigue el ejemplo de Lázaro, militando en el partido y luchando por el castigo a los asesinos a pesar del tremendo dolor por la desaparición de su padre.

Una valiosa herencia

Forma parte de la política revolucionaria luchar por el castigo a los asesinos. Y forma parte de la moral revolucionaria recordar al compañero caído militando, valorar lo que hacía en su justa dimensión y extraer todas las conclusiones que ayuden a fortalecer al partido.
Lázaro tenía 80 años. Aunque podría haberse quedado descansando tranquilamente después de tantos años de trabajo, dedicaba sus horas a militar. No lo hacía formalmente, ni en los tiempos sobrantes, ni en las actividades más fáciles o cómodas. Era activista de tiempo completo en su barrio, en las marchas y en las tareas en las que había que arriesgar el cuerpo, sea contra quien sea. Siempre estaba dispuesto a ayudar a otros compañeros en la actividad.
La militancia de Lázaro es un ejemplo para todo el partido. Para formar la pasión revolucionaria de las generaciones más jóvenes que comienzan su camino de lucha por la revolución socialista y para realimentar la voluntad de los más viejos que hace años nos jugamos por el partido.
Lázaro nos dejó una herencia que no es teórica ni política, sino moral: su muerte hizo reavivar con más fuerza las reservas morales del partido, tensó nuestras fuerzas, nos hizo exigirnos más en la actividad, cimentó la solidaridad y la convicción que para los revolucionarios cada compañero de lucha y del partido es uno tesoro valioso a cuidar.

Custodiar la tradición partidaria

Junto a la explotación, el capitalismo recrea y fomenta el individualismo egoísta, presionando de mil formas a las organizaciones que quieren destruirlo. En tiempos de dictadura lo hace abierta y ferozmente. En tiempos de “democracia” no abandona la violencia, pero la tamiza con métodos más sutiles, buscando desmoralizar y cooptar luchadores para que se adapten al régimen institucional.
Nunca hay que bajar la guardia ante los enemigos de la clase obrera, ni en las circunstancias que brindan, formalmente, mayores libertades. El capitalismo reprime, juzga, encarcela y mata luchadores, y está preparado para dar un zarpazo a las organizaciones revolucionarias y sus militantes cuando se sienta amenazado.
Nuestra corriente tiene reservas políticas, morales y metodológicas para enfrentar al enemigo. Se fueron forjando en décadas de lucha junto a los trabajadores, en la confianza ciega a clase obrera, en la consecuencia de nuestros compañeros desaparecidos del PST enfrentando a la dictadura y en muchas otras batallas. Lo sucedido con Lázaro hizo fortalecer nuestras reservas. Más allá de la política, de las consignas, el programa y las tácticas de intervención, nuestro partido tiene una tradición, tiene pilares sólidos que con el asesinato de Lázaro juramentamos mantener y jerarquizar en la construcción de nuestro Movimiento Socialista de los Trabajadores.
Esa tradición no viene del aire, ni se autoalimenta, ni sobrevive al tiempo sólo por tenerla escrita. Proviene de las enseñanzas de la clase obrera y la militancia socialista y revolucionaria, se sostiene con la práctica cotidiana de sus mejores valores y su subsistencia depende de la jerarquía que todos le asignemos en la actividad, en nuestras reuniones, herramientas y en la educación partidaria de los nuevos compañeros que se suman a la organización. Por eso todos somos custodios de la tradición partidaria.
El dolor y las lágrimas de despedida son hoy un recuerdo entrañable de la sonrisa y el fuerte apretón de manos con que Lázaro saludaba a cada compañero. Lázaro no está físicamente entre nosotros, pero está presente en las luchas y en cada actividad militante. Por eso le vamos a realizar un merecido homenaje en el Acto de Apertura del VI Congreso del MST en la Facultad de Medicina de la UBA.
La vida de Lázaro nos llena de orgullo, al igual que tener una tradición que conservar como una de las principales conquistas de nuestra corriente.


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