Economía

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Se vacía la caja


Escribe Gerardo Vera

El panorama económico se ensombrece. Los productores agrarios vuelven a la carga, la inflación sigue galopando y el INDEK inventa cifras de otro mundo. ¿Por qué quiso sacarle dinero al campo y ahora se “compra” un conflicto con la CGT de Moyano al sostener la tablita de Machinea? ¿Es un capricho? ¿Se trata simplemente de torpeza?
Nada de eso, veamos lo que dice el periodista Néstor Scibona (La Nación 31/8): “La economía argentina presenta una situación difícil de entender para propios y extraños. Hay más superávit primario que el año pasado, pero el Tesoro tiene problemas de caja por primera vez en seis años. Hay más superávit comercial, pero la demanda de dólares en el mercado cambiario ha superado la oferta en los últimos meses por fuga de capitales”. En su propia columna, Scibona, insospechado de ser de izquierda, da todos los elementos para dilucidar lo que él plantea “difícil de entender”: el superávit fiscal primario (que creció un 32%) ya no genera confianza y Néstor se gastó el 50% del superávit fiscal en la campaña 2007 de Cristina y en favores de campaña electoral. La economía se desacelera y depende cada vez más de que no bajen los precios de los comodities como soja o maíz. Y advierte, como al pasar, que los compromisos de pago de los intereses de la deuda ya se comerán este año el total del superávit financiero (que será sólo el 2,2% del PBI y no el 4% como habían previsto); finalmente acota que los vencimientos de capital serán crecientes en los próximos tres años y que si Argentina no arregla con el FMI y el Club de París no encontrará forma de negociar los bonos de la deuda.
Algunos periodistas burgueses muestran elementos reales de la situación económica, sólo que acomodados convenientemente a los intereses de los poderosos, ahora disconformes con los Kirchner.
La verdad es que la economía Argentina viene desacelerándose desde hace varios meses, no por aumentos de sueldos ni jubilaciones, sino porque el gasto del estado se elevó por los subsidios al sector privado (en especial a las grandes empresas que se llevan más de 35.000 millones al año), los gastos reservados, los giros encubiertos, las excepciones de impuestos a las grandes empresas y otros rubros.
Los que antes apoyaban al gobierno, ahora desconfiados, salieron corriendo a comprar dólares, lo que obligó a las autoridades a reponer con reservas del Banco Central. Así las cosas, el gobierno está desesperado por recaudar más y más. Por eso quiso meterle la mano en el bolsillo a los pequeños y medianos productores (mientras le hacía el negocio a las grandes cerealeras y pooles de siembra) y por eso se resiste a derogar la famosa tablita de Machinea. Todo en el afán de lograr juntar los dólares para pagar la deuda externa, ahora los casi 7.000 millones de dólares que irán al Club de París.
Nada les será fácil: si bajan los subsidios, aumentarían las tarifas para conformar a las empresas y desencadenarían una reacción popular impredecible. Si siguen pagando con reservas, más allá de las reacciones coyunturales de los mercados, provocarán el aumento del “riesgo país” y el peligro de una escalada inflacionaria, por falta de respaldo dólar para el circulante creciente en pesos. Si no pagan, se le desmoronarán los bonos emitidos por millones a plazo por los próximos 20 años.
Lo más probable es que Cristina aplique la vieja fórmula de los gobiernos entreguistas: hacer que el déficit lo paguen los trabajadores elevando las tarifas y con el “impuesto inflacionario”, es decir, seguir permitiendo que la inflación mine el bolsillo de los asalariados mientras los empresarios gocen de un dólar a $ 3.35 para el 2009.
Los trabajadores debemos prepararnos para enfrentar las subas de las tarifas y para pelear por un salario que cubra lo que nos roba mes a mes la inflación, estas son las tareas principales para derrotar la nueva contraofensiva económica que prepara el gobierno.


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