Pino Solanas y el Tren

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La Próxima Estación

Ese el nombre de la nueva película de Pino Solanas. La obra relata la historia de los ferrocarriles argentinos desde su origen en 1857 hasta su privatización, y la actual crisis del transporte. El film aporta valiosa información, recoge historias y testimonios, entrevistando técnicos, trabajadores, pasajeros, magistrados y funcionarios. Ochenta mil trabajadores fueron despedidos, ochocientos pueblos se convirtieron en fantasmas y un millón de personas emigró hacia las ciudades capitales. Los 37 grandes talleres donde se fabricaban vagones y locomotoras fueron saqueados, sin que la justicia haya condenado a sus responsables. Al pasar la totalidad del transporte de carga y pasajeros a las rutas, el sistema entró en crisis y los accidentes se multiplicaron. Nunca los servicios fueron tan precarios ni los pasajeros tan maltratados. Los trenes se privatizaron porque daban pérdidas, pero los servicios públicos ¿están para dar ganancias o para servir a la comunidad? ¿Acaso deben dar renta las escuelas o los hospitales públicos? Si los ferrocarriles perdían un millón de dólares por día, hoy cuestan tres millones diarios pero sólo funciona el 20% de los trenes que teníamos antes. El ferrocarril no tiene reemplazo: “Es el único transporte que puede llegar a destino en las peores condiciones climáticas”. Es el medio de transporte más seguro, menos contaminante y más económico. Es 8 a 10 veces más barato que el transporte automotor: una locomotora arrastra la carga de 50 camiones o de 20 ómnibus de pasajeros.
Desde Menem hasta hoy, permanecen los mismos concesionarios: Cirigliano, Romero, Roggio, Urquía, Macri, Techint, Unión Ferroviaria y las brasileras Camargo Correa y A.L.L. Ningún gobierno exigió revisar el inventario de los bienes entregados, ningún fiscal se atrevió a investigar. Para financiar el Tren Bala -que sólo servirá a las capas pudientes de Buenos Aires, Rosario y Córdoba- el gobierno endeuda al país por 30 años. Con la mitad de lo que costará la obra, se pueden reconstruir a nuevo los ferrocarriles interurbanos de las provincias del país, con 7.000 km. de vías para trenes de pasajeros, 11.000 km. para los cargueros y 310 locomotoras nuevas. La reconstrucción de los ferrocarriles y su industria, es una urgencia económica y una batalla cultural. Hay que avanzar hacia un modelo de gestión que incluya a los pasajeros, los trabajadores y los transportistas de cargas para construir el tren para todos: un tren público, cuidado por todos y al servicio de todos.
Sobre todas estas cosas indaga la nueva película de Solanas, las investiga, las fundamenta. La Próxima Estación es el cuarto film de una serie de cinco sobre la sociedad argentina post 2001 que comenzó con Memorias del Saqueo (2003), La Dignidad de los Nadies (2005) e Historias de la Argentina Latente (2006). La próxima será La Tierra Sublevada que, según dijo «aborda la respuesta que la tierra tiene frente a la explotación indiscriminada y su contaminación».
Sin duda, la película configura un aporte cultural a la lucha en defensa del ferrocarril estatal. Vale la pena verla.

Juan “Elvis” Pereyra – Frente de Arte y Cultura – arteycultura@mst.org.ar


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